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Encoge, mancha, encoge
28 de mayo de 2014

El tamaño del vórtice rojo de Júpiter es menor que nunca.

Durante más de 300 años, la Gran mancha roja ha persistido en la atmósfera de Júpiter ―al menos desde que existen telescopios para verla. Se suele considerar una tormenta ciclónica impulsada por convección termal desde el interior de la atmósfera de Júpiter. Sin embargo sigue siendo un misterio cómo se formó y por qué ha durado tanto tiempo.
Nadie sabe con seguridad a qué debe su color rojo. De hecho los científicos no están seguros de porqué cualquiera de los gigantes gaseosos posee una coloración característica. Neptuno presenta un tinte azulado, Urano verde, Saturno amarillo pálido y Júpiter rojizo en general.

Según una reciente nota de prensa, la mancha se está reduciendo. Ahora mide 16.650 kilómetros, la menor medida hasta ahora. Las observaciones continuadas indican que su tamaño varía. En cierto momento llegó a medir más de 39.000 kilómetros de largo y 21.000 de ancho.

Los investigadores convencionales afirman que el calor de las zonas del centro del vórtice de la mancha basta para impulsar su rotación así como para que dicho centro presente una coloración rojiza más oscura que el resto de la mancha. El origen del color rojo ―sea debido a cambios químicos en la atmósfera o a la ascensión de materiales de debajo― requiere más investigación. El investigador de Harvard en dinámica de fluidos, Pedram Hassanzadeh, cree que lo que mantiene la Gran mancha roja es el “flujo vertical”. La consideración de la mancha roja como una tormenta significa que flujos verticales hacen circular gas caliente hacia el exterior y hacia el interior, evitando así que se disipe.
Desde la perspectiva del universo eléctrico, la Gran mancha roja podría tener un origen completamente distinto: la turbulenta atmósfera de Júpiter podría estar recibiendo su energía de una fuente externa.

Una anterior Imagen del día describía gigantescos “tornados de plasma” o tubos de flujo entrando en la magnetosfera desde el espacio. Fueron descubiertos por la flota de satélites THEMIS cuando atravesaron las estructuras muy cargadas. Los tubos giran a más de 1.5 millones de kilómetros por hora y generan más de 100.000 amperios de flujo de carga eléctrica.

Como se ha mencionado en muchos artículos pasados, los filamentos electromagnéticos entrelazados constituyen la firma característica de corrientes de Birkeland. Los campos eléctricos generan campos magnéticos. Los campos interaccionan con campos magnéticos generados por otros flujos de carga, formando filamentos electromagnéticos entrelazados que llevan el nombre de su descubridor, Kristian Birkeland. Las corrientes de Birkeland pueden “tirar” con una fuerza órdenes de magnitud mayor que la gravedad. Recientemente, el proponente del universo eléctrico Donald Scott descubrió que se atraen entre sí con una fuerza que disminuye con la raíz cuadrada de la distancia, a diferencia de la gravedad en que disminuye con el cuadrado de la distancia.

Las corrientes de Birkeland rotan una alrededor de otra, comenzando como muchos filamentos girando por pares alrededor de un centro común. Al principio puede haber 56 filamentos que se fusionan en 28, luego en 14 y sucesivamente. A medida que fluye más corriente por el circuito, hay menos filamentos, pero cada par se hace más energético. Donde se entrecruzan corrientes de Birkeland se producen zonas de compresión z-pinch que brillan con energía a medida que aumenta la densidad del plasma, emitiendo abundante radiación termal (y de otros tipos).

Tal vez sea la influencia de filamentos de plasma sobre el entorno eléctricamente cargado de Júpiter lo que crea la Gran mancha roja. En una imagen de Júpiter se observan varios puntos brillantes alrededor de la mancha en una configuración en forma de arco. Bajo la misma se encuentra otro arco brillante, indicativo de creciente emisión de radiación infrarroja.

Probablemente el flujo vertical y la convención desde abajo no es lo que provoca la rotación sino la influencia de campos electromagnéticos externos sobre la atmósfera. La Gran mancha roja, así como otros vórtices en rotación de Júpiter, podrían indicar el contacto de corrientes de Birkeland con el planeta gaseoso gigante. Si tal es el caso, cualquier variación en los filamentos de corrientes de Birkeland provocaría variaciones en el tamaño y la actividad de los vórtices en Júpiter.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: La Gran mancha roja de Júpiter desde la sonda New Horizons en tránsito hacia Plutón. Imagen: NASA/JPL


Rayos en el viento
23 de  mayo de 2014

Partículas ionizadas procedentes del sol contribuyen a las descargas eléctricas en la Tierra

Las teorías del universo eléctrico proponen que el  comportamiento de las descargas de plasma constituye mejor modelo para la actividad solar que lo que la mayoría de las opiniones de consenso tienden a aceptar. Experimentos usando una esfera positivamente cargada muestran la formación de un toroide de plasma sobre su ecuador. El plasma cargado puentea el toroide acoplando las latitudes medias e inferiores de la esfera, de forma consistente con el principio de “celdas de ánodo”, el efecto de descarga de plasma que se espera de un sol eléctrico con carga positiva.

Los filamentos de las manchas solares, claramente observados en la penumbra de las manchas, indican que son vórtices de carga en rápida rotación. Las descargas eléctricas en el plasma forman filamentos huecos en forma de cuerdas, de modo que al mirar hacia el interior de una mancha solar se revelan en perfil las columnas de descarga en rotación.

Dado que el sol es la entidad eléctrica más potente del sistema solar, es razonable que su influencia se extienda incluso hasta el límite de la heliosfera. Dicha influencia impulsa muchos fenómenos eléctricos en el planeta, como se ha expuesto previas Imágenes del día.

Una reciente nota de prensa ignora el aspecto primariamente eléctrico del sol, prefiriendo centrarse en la reconexión magnética como el factor principal en el impacto del sol sobre la generación de rayos. Es un paso adelante que los heliofísicos y científicos planetarios reconozcan la conexión entre la Tierra y el sol, pero resulta decepcionante verles recurrir a una teoría con tan poco soporte como la reconexión magnética.

En resumen, según la nota, líneas magnéticas de campo solar “se extienden entre dos puntos… se contorsionan y entrelazan”, formando cuerdas de flujo magnético que se quiebran, liberando enormes cantidades de energía que se alejan del sol en una explosión como erupción solar o eyección de masa coronal. Las líneas de campo se relajan entonces hasta el próximo incremento de energía.

Las descargas eléctricas en un plasma crean envolturas magnéticas tubulares a lo largo de  sus ejes. Si el flujo de carga eléctrica es suficiente, hará que la envoltura brille, creando a veces otras diversas envolturas en su interior. Las envolturas se denominan “capas dobles”.  Entre regiones de las capas dobles aparecen campos eléctricos que aceleran a las partículas cargadas. En ocasiones la energía eléctrica almacenada se libera de forma catastrófica en un “estallido de Langmuir”. Esos estallidos son lo que los astrofísicos convencionales incorrectamente llaman “reconexión magnética”.

Es un hecho confirmado que el movimiento de cargas eléctricas en un plasma forma campos electromagnéticos que comprimen la corriente. Como se señala en anteriores artículos de la Imagen del día, el canal comprimido se conoce como “pinzamiento Bennett” o “z-pinch”. Los filamentos eléctricos pinzados conservan su estructura durante largas distancias, formando estructuras helicoidales que pueden transmitir corrientes por el espacio. Ese es el fenómeno al que los científicos se refieren como cuerdas de flujo. También son conocidas como corrientes de Birkeland.

Los campos eléctricos aceleran las partículas cargadas que se mueven hacia el exterior en direcciones opuestas, activando una corriente eléctrica que sigue el campo magnético del sol. Ese campo es transportado hasta el entorno eléctrico de la Tierra a lo largo de gigantescos filamentos de corrientes de Birkeland. Se ha informado en diversas ocasiones de que en septiembre de 2002 quedó confirmada una de las premisas principales de la teoría del universo eléctrico: los sistemas atmosféricos de la Tierra están conectados eléctricamente con un campo de partículas cargadas llamado ionosfera. El satélite IMAGE descubrió bandas duales de plasma brillando en luz ultravioleta. Las corrientes de plasma circulan alrededor de la Tierra en direcciones opuestas a lo largo del ecuador, transportando cargas eléctricas positivas y negativas.

Junto con esa observación, los satélites THEMIS (Time History Events and Macroscale Interactions during Substorms) encontraron lo que llamaron “tornados espaciales” (corrientes de Birkeland), vórtices electrificados de plasma rotando a más de 1.600.000 kilómetros por hora, a  unos 64.000 kilómetros de la Tierra. Los satélites THEMIS, junto con estaciones terrestres, verificaron que esas formaciones de plasma cargadas están conectadas con la ionosfera. Esto significa que el sol está directamente  conectado con los generadores de rayos en la Tierra, también llamados tormentas eléctricas.

Como se ha escrito previamente, el efecto de  condensador es probablemente lo que contribuye a las descargas eléctricas. Los condensadores suelen presentar dos conductores separados por un medio aislante o dieléctrico. La carga eléctrica de un conductor atrae una carga opuesta en el otro conductor, creando un campo eléctrico entre ambos que actúa como reserva de energía eléctrica. Las tormentas eléctricas se comportan probablemente como condensadores: las nubes son uno de los conductores, la tierra el otro y la atmósfera es el aislante dieléctrico.

Dado que las nubes están conectadas con la ionosfera, las cargas eléctricas transportadas hasta la ionosfera por el viento solar provocan un incremento de la energía eléctrica en las nubes, que también aumenta la carga en el terreno. Esas cargas acumuladas superan la capacidad de la atmósfera de mantenerlas separadas, así que buscan conectarse en forma de “descarga escalonada”. Cuando los dos rayos principales se conectan, se completa un circuito entre las nubes y la tierra (o entre una nube y otra): salta el rayo.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: Rayos desde una súper  célula, fotografiados en Paducah, Tejas. Imagen: Kelly DeLay


Polvo al polvo
9 de  mayo de 2014

La formación del universo requiere plasma polvoriento

Se dice que el polvo en el espacio se forma porque las estrellas se condensan a partir de nebulosas protoplanetarias. La teoría actual de formación estelar fue propuesta originalmente por Immanuel Kant y Pierre Simon Laplace en el siglo XVIII. Se dice que una nebulosa es “formadora de estrellas” cuando se observan puntos de radiación X mediante  telescopios espaciales como el Observatorio Chandra de Rayos X. Las emisiones de rayos X indican supuestamente que han comenzado reacciones termonucleares en el interior de una nebulosa.

Se cree que ondas de choque generadas por supernovas chocan contra regiones de formación estelar, haciendo que el polvo y gas enrarecidos se compriman a lo largo del frente de choque. Ese es el iniciador que para los astrónomos señala el “brusco comienzo” de formación de estrellas en una nebulosa. Sin embargo se desconoce cómo viajan las ondas de choque a través del medio extremadamente enrarecido del espacio estelar hasta que se encuentran con una nebulosa.

A diferencia del grano de polvo que aparece en la imagen, el polvo nebular es de sólo 0,1 micras o más pequeño que la longitud de onda azul de 0,41 micras. Según el “ciclo de polvo cósmico”, a medida que algunas estrellas masivas progresan a lo largo de su ciclo vital y explotan entonces como supernovas, expulsan cantidades increíbles de polvo.

El 23 de febrero de 1987 se observó una violenta supernova en la Gran Nube de Magallanes. La supernova, conocida como 1987, iluminó un anillo de polvo y gas muchas veces más grande que todo el sistema solar. La explosión fue tan potente que brillaba en longitudes de onda visibles, ultravioleta lejano y rayos X.

El Observatorio Espacial Herschel observó los restos de supernova en 2010 con sus detectores infrarrojos, encontrando polvo en el anillo cuya frecuencia de emisión indicaba temperaturas de -100  y -250 grados Celsius, sólo unos grados por encima del cero absoluto. Hay tanto polvo frío en los restos que los científicos calculan que su masa supera los 6 x 10^30 kilogramos ―más de 200.000 Tierras. Este “depósito de polvo” parece ajustarse a la teoría de que las supernovas liberan la mayor parte del polvo que se observa en el espacio.

Según una reciente nota de prensa, científicos de la NASA en el  Ames Research Center de San José, California, han conseguido crear partículas de polvo cósmico. Usando un aparato llamado Cámara de Simulación Cósmica (Cosmic Simulation Chamber, COSmIC), los investigadores inyectan un rociado frío de moléculas de hidrocarburos en una cámara de vacío, donde son “procesadas” en una descarga eléctrica.

Como escribió Ella Sciamma-O’Brien, investigadora del BAER Institute: “Durante los experimentos del COSmIC, somos capaces de formar y detectar nano partículas del orden de 10 nm de tamaño, granos de entre 100 y 500 nanómetros y agregados de granos de hasta 1,5 micrómetros de diámetro, aproximadamente la décima parte del grosor de un cabello humano, y de observar su estructura con SEM, muestreando así una amplia distribución del tamaño de los granos producidos”.

De modo que los astrofísicos creen que el polvo se crea en las supernovas, y científicos usando una cámara de vacío super enfriado y una poderosa descarga eléctrica están “recreando” esos sucesos. ¿Qué significa esto para la teoría del universo eléctrico?

Muchos artículos de la Imagen del día señalan que las estrellas no son gas y polvo fríos comprimidos gravitacionalmente como establece la teoría de consenso de la comunidad astronómica, de 300 años de antigüedad. De hecho están compuestas de plasma. El plasma está ionizado: uno o más electrones han sido arrancados de los átomos en su sustancia, dejándolo eléctricamente cargado. El plasma no se comporta como el gas comprimido, se comporta según los principios de la física del plasma.

Experimentos de laboratorio confirman que la electricidad que fluye por un plasma forma regiones separadas por delgadas láminas de cargas opuestas llamadas capas dobles. Esta es la “separación de carga” que tan a menudo se menciona en estas páginas. ¿Podría la separación de carga ser el fundamento de las explosiones eléctrica conocidas como supernovas?

En una estrella de plasma eléctricamente cargada, las explosiones ocurren debido a la ruptura de las capas dobles. La energía de una estrella procede de corrientes externas de cargas eléctricas que fluyen a lo largo de enormes circuitos en el espacio. En vez de “rebote del núcleo” o “acreción de enana blanca”, las supernovas son resultado de una ruptura eléctrica en el circuito estelar, donde la energía electromagnética almacenada en el circuito es repentinamente concentrada en un punto.

Cuando explota la capa doble de una estrella, la energía electromagnética almacenada en su circuito galáctico se libera en la explosión. La radiación resultante de supernova  es emitida en todo el espectro electromagnético,  desde ondas de radio a rayos gamma. Si el polvo se forma en las supernovas, resulta irónico que la NASA especifique la necesidad de una descarga eléctrica  para crear su versión del mismo.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: Típica “partícula de polvo interplanetario” de 10 micras recogida en la estratosfera. Crédito: Cosmic Dust Group Department of Astronomy, University of Washington, Seattle, Washington


El Cosmic Web Imager
2 de mayo de 2014

Hagan sitio para la “materia tenue”

El medio intergaláctico (MIG) es donde nacen las galaxias, según las teorías estándar; también es donde viven. Se cree que es un gas difuso que conecta todas las galaxias del universo. Está compuesto principalmente por átomos de hidrógeno ionizado y su densidad se considera no superior a un átomo por metro cúbico, comparado con el medio interestelar de 1 átomo por centímetro cúbico.

El vacío (o densidad gaseosas) se mide en unidades torr. La presión atmosférica estándar en la Tierra es de unos 760 torr. El vacío más perfecto jamás creado en laboratorio ha sido inferior a 1×10^-13 torr (unos 1.000 átomos por centímetro cúbico), mientras que el MIG es de 10^-19 torr.

En un reciente comunicado de prensa, unos astrónomos anunciaron que han conseguido mapear esta región extremadamente enrarecida usando el Cosmic Web Imager del observatorio de Monte Palomar.

Como se ha escrito en anteriores artículos de la Imagen del día, el modelo estándar del universo establece que el MIG está compuesto de “materia bariónica”. Los bariones son lo que normalmente se considera “materia normal”, que conforma más del 80 % de toda la masa del cosmos. Otro factor en el modelo estándar es la “energía oscura” que constituye otro 14 % del universo observable. Del 4 % restante, 25 % es materia luminosa, o estrellas y galaxias que pueden ser observadas con telescopios ópticos.

El informe de los investigadores de Calltech, que usan el CWI, sugiere que han observado parte de ese 3 % de materia bariónica, y la llaman “materia tenue” para distinguirla de la materia oscura. La materia tenue forma la red cósmica del MIG, ese entramado de filamentos interconectados tan a menudo publicados en textos astronómicos.

Cristopher Martin,  profesor de Calltech, dijo: “Cuando se observa el gas entre nosotros y un cuásar, sólo tenemos una línea de visión. Sabemos que gas más lejano, gas más cercano y gas intermedio, pero no hay información de cómo se distribuye ese gas en tres dimensiones”. El CWI  ofrece supuestamente una forma más precisa de determinar la distribución de ese gas.

Sus observaciones revelan un bucle de gas que fluye hacia un cuásar que emite luz de hidrógeno Lyman-alfa. La física cuántica postula que ella órbita del átomo de un electrón debe ajustarse a su número cuántico principal. Los cálculos matemáticos usan n=1 para el  radio orbital más pequeño, n=2 para el siguiente salto orbital cuantizado, n=3 y sucesivamente.

Dado que los electrones tienen carga negativa, son atraídos hacia los protones por su energía de enlace. La energía de enlace de cada orbital “n” se expresa en electronvoltios; cuanto más cercano al núcleo del átomo de hidrógeno, mayor es su energía de enlace. Cuando los electrones saltan desde una órbita de mayor energía de enlace a una de menor energía, emiten luz ultravioleta. Las emisiones de fotones del salto n2 a n1 corresponden a 121,6 nano metros, una banda de  frecuencia conocida como radiación “Lyman-alfa”, en honor de Theodore Lyman.

Las emisiones Lyman-alfa son clasificadas por el CWI según su desplazamiento al rojo. Como hemos escrito repetidamente, en el modelo estándar el desplazamiento al rojo de un objeto es una medida de su velocidad de recesión. Como postula la teoría del Big Bang, cuanto mayor es la recesión, más lejano se encuentra el objeto, y más cerca está del “comienzo del universo”. Las señales Lyman- alfa detectadas por el CWI están supuestamente desplazadas hacia el espectro visible, así que se supone que proceden de un momento 2 millones de años después del Big Bang.

Los problemas de la teoría de la materia oscura, del desplazamiento al rojo y del Big Bang han sido repetidamente expuestos en estas páginas. La teoría del universo eléctrico postula que la evolución galáctica ocurre en forma de descargas electrodinámicas de plasma a gran escala en filamentos coherentes. La gravedad ciertamente contribuye al comportamiento de cúmulos de estrellas y galaxias, pero no es la fuente de energía primaria para su consolidación. Cuando un plasma se mueve por una nube de gas  y polvo, la nube queda ionizada iniciando un campo eléctrico y flujo de carga eléctrica. La electricidad que se desplaza por cualquier sustancia forma campos magnéticos que tienden a alinearse y a constreñir el flujo de corriente. Esos campos crean filamentos de corrientes de Birkeland.

Es probable que el universo esté construido a partir de filamentos de materia. Sin embargo, esos filamentos son probablemente de naturaleza eléctrica. Dado que la idea de que la electricidad fluye por el universo suele ser recibida con resistencia por el consenso actual, su influencia y atributos son pasados por alto. Se ha dicho a menudo que “ver es creer”. No debería sorprender que “creer es ver” parezca más adecuado. Cuando no hay experiencia interior, la realidad exterior a menudo permanece invisible.

Negro, oscuro y tenue son atributos de las teorías convencionales. El universo eléctrico se establece en el lado opuesto, prefiriendo descargas energéticas brillantes y resplandecientes en el corazón de sus postulados fundamentales.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: Inspeccionando el espejo Pyrex de 5,08 metros y 17 toneladas del telescopio Hale instalado en el observatorio de Monte Palomar, California, en 1948. (Corning Glass Works)


Nubes mesosféricas polares
30 de abril de 2014

¿Son las nubes noctilucentes parte del fenómeno de la auroras polares?

El 25 de abril de 2007, la NASA lanzó la sonda Aeronomy of Ice in the Mesosphere (AIM ) en una misión de varios años para estudiar las nubes visibles más altas, también conocidas como nubes polares mesosféricas o nubes noctilucentes. Aunque la misión primordial de AIM estaba programada para durar sólo dos años, ha sido ampliada en dos ocasiones hasta ahora y continuará investigando las latitudes polares de la Tierra hasta agosto de 2015.

Las nubes noctilucentes (“nubes que brillan por la noche”) se encuentran altas en la atmósfera terrestre, a altitudes de entre 76.000 y 85.000 metros. Esta región se denomina mesosfera y se extiende entre la estratosfera y la termosfera, a una altitud de entre 50 y 85 kilómetros. En la mesosfera es donde se queman la mayoría de los restos espaciales que entran, y donde se producen los duendes rojos y los jets azules. Parece ser una parte eléctricamente activa del entorno de la Tierra, pero también es una zona extremadamente fría, con temperaturas de 90 grados centígrados bajo cero.

En una reciente nota de prensa, especialistas de la misión AIM anunciaron que las nubes noctilucentes podrían estar “teleconectando” las regiones polares terrestres. James Russell, miembro del equipo AIM, profesor de ciencia atmosférica y planetaria en la universidad de Hampton, comentó: “Ha sido una sorpresa. Hace años, cuando planeábamos la misión AIM, centrábamos nuestra atención en una estrecha franja de la atmósfera donde se forman las nubes noctilucentes. Ahora estamos descubriendo que esta zona presenta evidencias de conexiones a larga distancia en la atmósfera, lejos de las propias nubes noctilucentes”.

Otro miembro del equipo AIM, Cora Randall, Directora del departamento de ciencias atmosféricas y oceánicas en la universidad de Colorado, dijo: “Cuando los vientos estratosféricos septentrionales disminuyen de velocidad, un efecto en cascada por todo el globo provoca que la mesosfera sur se vuelva más caliente y seca, produciendo menos nubes noctilucentes. Cuando los vientos del norte vuelven aganar velocidad, la mesosfera sur se torna más húmeda y fría y regresan las nubes noctilucentes”.

Este “efecto en cascada” es lo que supuestamente produce la “misteriosa” comunicación entre norte y sur, influyendo uno sobre otro a lo largo de un intervalo de dos semanas. Naturalmente, como los científicos atmosféricos no se interesan por la Tierra eléctrica, excepto en el sentido más general, la conexión es vista como influencia cinética. Se invocan vientos y circulación en las tentativas explicaciones. Por ejemplo, en enero de 2014, AIM descubrió un “inesperado declive” en nubes noctulicentes sobre la Antártida. En las dos semanas previas  se habían observado vientos estratosféricos en el Artico así como un “vórtice polar distorsionado”. ¿Podría esta conexión haber sido de origen eléctrico?

Muchos artículos de la Imagen del día abogan por una conexión entre el sol y el tiempo atmosférico terrestre. Probablemente no es casualidad que una eyección de masa coronal, acompañada de una erupción solar de clase X12 surgiera de sol entre el 7 y el 8 de enero de 2014, provocando brillantes auroras en ambos polos.

Como hemos indicado repetidamente, hay una cola electromagnética (o cola de plasma) que se extiende a lo largo de millones de kilómetros desde la Tierra en dirección contraria al sol. Partículas cargadas eyectadas desde el sol, llamadas viento solar, son capturadas por la magnetosfera terrestre en una envoltura de plasma dentro de la cola magnética. Las inestabilidades electromagnéticas tienen lugar cuando se ven brillantes auroras. En 1903, Kristian Birkeland descubrió que una carga eléctrica de la aurora boreal fluía paralela a la formación de la aurora. Las corrientes eléctricas polares de Birkeland son conocidas hoy como electrojets aurorales, conectados con circuitos eléctricos que siguen el campo geomagnético terrestre hacia y desde las regiones del Artico y la Antártida.

En la imagen en lo alto de la página  parece como si las nubes noctulicentes siguieran a configuración de los óvalos aurorales en la Tierra. Rodean los polos pero no se adentran en la zona justo por encima de ellos. Las nubes noctulicentes parecen también seguir las idas y venidas de las auroras mientras descienden hacia latitudes memores en respuesta al incremento de la actividad del sol: más erupciones solares significan que las auroras serán probablemente visibles más cerca del ecuador.

Las nubes noctulicentes se consideran nubes normales, excepto en que están compuestas por cristales de hielo que forman el llamado “humo meteórico”, o la ceniza microscópica que dejan los meteoritos que se queman en la mesosfera. Sin embargo una característica importante es su estructura filamentaria, con evidentes largos tentáculos. Otro aspecto de las nubes noctulicentes que suele ser ignorado es que exhiben una “elevada reflectividad de radar” en rango amplio, desde 50 megahertzios a 1.3 gigahertzios.

¿Podrían ser las nubes  noctulicentes un “débil” fenómeno auroral y no simplemente cristales que relucen porque están a tanta altura que el sol se refleja en ellos desde más allá del horizonte? Tal vez la misión AIM en progreso ofrezca pistas adicionales.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: Nubes noctilucentes sobre el Artico  (NASA/AIM)


Pesando el vacío
28 de abril de 2014

¿Se puede pesar el universo en la balanza?

¿Qué causa la formación de compactos agregados y filamentos galácticos? Una propuesta es que “fuerzas de marea” gravitacionales extraen estrellas y gas de otras galaxias cuando pasan unas junto a otras. Otra sugerencia se basa en el movimiento de las galaxias hacia el centro de los cúmulos galácticos. A medida que aceleran hacia la masa central del cúmulo, una “fuerza de retroceso” supuestamente aleja a las galaxias de la dirección que seguían como una cola cometaria cósmica.

Sin embargo ninguna conjetura es capaz de explicar por qué la temperatura del gas y las estrellas a veces supera las decenas de millones de grados Kelvin, generando potentes rayos X e inmensas emisiones de radio. A pesar de la teoría de que la “fuerza de choque” crea fricción a medida que gases calientes “rozando entre sí” arrancan material de otras galaxias en cúmulos, los cosmólogos siguen sin saben por qué las galaxias se reúnen en densos agregados y filamentos.

Según una reciente nota de prensa, científicos de la Universidad de Pensilvania afirman haber  medido el “peso” de filamentos galácticos, así como del vacío asociado a ellos, usando la llamada “lente gravitacional”. La lente gravitacional es la forma hipotética en la que la gravedad distorsiona las imágenes de objetos distantes “curvando” la luz a medida que viaja por el espacio. Se cree que las galaxias y cúmulos galácticos curvan el espacio debido a su masa, de modo que la luz no se desplaza en línea recta a través de regiones de elevada densidad.

La estipulación de un alto porcentaje de materia oscura en sus modelos de ordenador les permitió conjurar un método de pesaje de filamentos galácticos, pero pesar regiones que se consideran vacías de materia tenía sus problemas. Las simulaciones sólo funcionaron cuando asignaron a los vacíos una “masa negativa”. Como dijo el estudiante de graduado Joseph Clampitt: “Esto significa que el vacío actúa como objetos con una masa negativa efectiva, de modo que incluso los rayos de luz se curvan alejándose de ellos. Actúan como lentes cóncavas, lo opuesto a las grandes galaxias, que actúan como lentes convexas”.

En 1933, Fritz Zwicky descubrió que sus cálculos para la aceleración orbital y masa estelar dentro del cúmulo galáctico de Coma estaba errado en un factor de unos 160. Supuso que algo invisible para sus instrumentos, también conocido como materia oscura, lo mantenía unido. En 1979, Dennis Walsh, Bob Carswell y Ray Weymann descubrieron dos cuásares con idénticos espectros y desplazamientos al rojo, lo que les llevó a especular que podrían ser causados por otra de las teorías de Zwicky, la lente gravitacional.

Los astrónomos creen que las distorsiones gravitacionales son como ondas en el agua. A medida que las ondas pasan por encima de objetos en el agua, sus contornos se deforman. Como se ha mencionado, es este mismo efecto en la luz  que pasa por regiones de densidad variable lo que provoca ondas en la materia oscura. Dado que la materia oscura es invisible e indetectable y que sólo puede ser analizada por inferencia, ¿podría ser que esté ocurriendo algo distinto? ¿Algo que las observaciones convencionales no consideran? En el Universo eléctrico ese “algo” es la electricidad.

Los investigadores de la Universidad de Pensilvania dicen que la influencia de la materia oscura sobre galaxias y cúmulos es lo que da al universo su estructura filamentaria. Su “hallazgo” al determinar la cantidad de masa gravitacional que causa esa estructura fue analizar millones de imágenes de galaxias del Sloan Digital Sky Survey. Ese nuevo análisis supuso el reprocesamiento de dichas imágenes para eliminar las distorsiones atmosféricas e instrumentales que son mayores que las señales que esperaban ver. Dado que la lente gravitacional se supone simétrica, la eliminación de toda asimetría “dejó al descubierto” el hecho de que los vacíos en el universo no son tan vacíos: están llenos de materia oscura.

En artículos previos de la Imagen del día, se ha señalado que las estructuras en el universo son activas fuentes de energía ―algunas galaxias eyectan materia cargada desde sus polos o dejan largos velos trenzados que se extienden a lo largo de miles de años luz. Formaciones más pequeñas (estrellas y nebulosas planetarias) tienen forma de reloj de arena y se componen de filamentos densamente agrupados. Tales estructuras filamentarias se conocen como corrientes de Birkeland.

Casi todos los cuerpos celestes presentan algún tipo de filamentación. Venus tiene una cola compuesta de lo que los científicos de la NASA llaman “cosas encordadas”. Las colas de los cometas están compuestas de colas iónicas entrelazadas. El resplandor de nebulosas planetarias forma intrincadas redes. Los jets de las estrellas Herbog-Haro y las galaxias energéticas se observan a menudo como filamentos entrelazados, y los brazos espirales de algunas galaxias parecen “cubiertos de pelos” con hilos de material extendiéndose desde ellas.

Todos esos filamentos son corrientes de Birkeland, pero sólo representan la porción visible de todo un circuito. El resto del circuito puede generar campos magnéticos que pueden ser mapeados, de modo que el mapa indicará la extensión del circuito. La extensión de esos circuitos mayores está indicada por la observación de que las galaxias se presentan en cuerdas.

Parece evidente que los filamentos, nudos y vacíos son ejemplos de electricidad en el espacio formando resplandecientes “bolas de fuego” de plasma, así como zonas pinzadas electromagnéticamente de corrientes cósmicas de Birkeland. Si los astrónomos analizaran el universo en términos de cargas eléctricas y de corrientes por el espacio, más que con las ideas ficticias de que la gravedad y el espacio de la materia oscura se ondula como ondas en el agua, la forma del universo se nos antojaría muy diferente.

“Por supuesto, si uno ignora las observaciones contradictorias, puede afirmar que posee una teoría “elegante” o “robusta”. Pero eso no es ciencia. La cualidad fundamental de la ciencia es animar, no desanimar, la puesta a prueba de las suposiciones”.

―Halton Arp, Science News, 27 de julio de 1991

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: Distribución de galaxias en el universo según su desplazamiento al rojo. (Sloan Digital Sky Survey two degree Field Galaxy Redshift Survey).


¡Adelante Trueno! ¡Adelante Relámpago!
2
5 de abril de 2014

Estallidos de radiofrecuencias desde el espacio intergaláctico.

Varios artículos de la Imagen del día están dedicados a los problemas de los Brotes de Rayos Gamma (BRG). Se dice que los BRG son emisiones  increíblemente potentes generadas por colisiones de estrellas de neutrones, explosiones de supernova o “convulsiones de nacimiento” de agujeros negros. Los primeros BRG detectados por el satélite SWIFT están situados en galaxias de alto desplazamiento al rojo: algunas se suponen a 12 mil millones de años luz de distancia. Si están tan lejos, las energías observadas superan a las de cualquier supernova, así que se invocó una entidad cósmica hipotética llamada hipernova, para salvar la teoría de que el desplazamiento al rojo es un indicador de la distancia.

Como especulan los astrofísicos, estas hipernovas ocurren en estrellas con una masa muchas veces la del sol. Debido a esa masa extrema, la teoría convencional establece que una vez que sus núcleos de fusión implosionen, sus intensos campos gravitatorios provocan su colapso, formando agujeros negros. Al margen del proceso, aún no se sabe cómo una explosión de hipernova, y el subsiguiente colapso en agujero negro, crea un BRG.

Hace seis años, radioastrónomos descubrieron otro extraño brote energético: un brote rápido de rayos gamma. La energía liberada en los primeros 5 milisegundos de ese suceso fue descrita como superior a la que emite el sol a lo largo de un mes. ¿Qué podría causar una señal de radio tan poderosa? Irónicamente, en vez de convulsiones del nacimiento de un agujero negro, el estallido fue adjudicado a la muerte de un agujero negro.

Ahora las teorías modernas sobre agujeros negros permiten que se “evaporen” mediante un proceso conocido como “radiación de Hawking”. Según Stephen Hawking, si un agujero negro contiene M masas solares, producirá una radiación de caja negra de 6*10^-8/M Kelvin. Eso significa que un agujero negro “no alimentado” debería irradiar masa, explotando finalmente como una bomba de hidrógeno. Sin embargo, un agujero negro de M masas solares debería durar 10^71 (M^3) segundos, así que la detección de uno es “problemática”. Los propios astrónomos que propusieron la idea la consideraron especulativa. En vez de ello, la teoría más popular se basa en la invocación de otra entidad hipotética, el “blitzar” (palabra derivada de “blitz” “bombardeo”, NT).

Tal y como informa una reciente nota de prensa de la Universidad de Manchester, el descubrimiento de cuatro BRG rápidos más, usando el radio telescopio de 64 metros de Parkes, Australia, eleva el número total hasta seis. Se supone que un blitzar es una estrella de neutrones cuya masa provocaría normalmente su colapso en agujero negro, pero que gira tan rápidamente que su momento angular evita que esto ocurra. Dado que los brotes de radio gamma son tan poderosos y se suponen tan lejanos, a más de 11 mil millones de años luz de distancia, el blitzar o “estrella de neutrones masiva”, es necesario (de nuevo) para salvar la teoría del desplazamiento al rojo.

El desplazamiento al rojo es la idea comúnmente aceptada para situar objetos en el espacio a la distancia adecuada. Usando medidas de paralaje es posible determinar la distancia a las estrellas cercanas, pero más allá de unos pocos años luz, los ángulos se hacen tan pequeños que no pueden ser resueltos. Por tanto entró en escena el desplazamiento al rojo de forma que pudiera determinarse la distancia hasta cuerpos más remotos.

Recordemos que Edwin Hubble, usando el telescopio de 2.54 m de Monte Wilson, creyó observar galaxias que se alejaban de la Vía Láctea. La conclusión más sorprendente de sus datos no era la propia recesión, sino las elevadas velocidades asociadas con sus medidas. Según sus cálculos, algunas galaxias se estaban alejando de su observatorio a miles de kilómetros por segundo.

Adaptando el efecto Doppler (que lleva el nombre del físico austriaco Christian Doppler quien sugirió la idea en 1842) al espectro de varias galaxias, Hubble pensó que el cambio en la posición de firmas particulares de elementos llamadas líneas de Fraunhofer (por el físico alemán Joseph von Fraunhofer) indicaban que las longitudes de onda se habían desplazado hacia el extremo rojo del espectro debido a una aparente velocidad recesional.

Se supone que las líneas de Fraunhofer  se presentan a determinadas frecuencias identificadas en el espectro por el tipo de elemento que absorbe la luz. Si se encuentran en una posición distinta, han sufrido un desplazamiento Doppler debido a la aceleración del elemento. Esto constituye el armazón de los cálculos de las distancias galácticas y de la supuesta velocidad de recesión que exhiben las galaxias. Los problemas asociados con el desplazamiento al rojo y la explicación propuesta por Halton Arp no es el tema de este artículo. Basta con decir que las ideas de Doppler han sido inadecuadamente adaptadas a distancia estelar.

Ahora el blitzar es una posible forma de salvar esa teoría ya que, como indica la nota de prensa sobre estallidos rápidos de rayos gamma, las ondas son desaceleradas por electrones en el espacio, de modo que la conclusión es que las señales de radiofrecuencia han debido viajar por el espacio durante miles de millones de años luz. Por tanto, estos brotes de rayos gamma “emiten tanta energía en unos pocos milisegundos como la que emite el sol en un millón de años”.

Sin embargo, como concluyen los cosmólogos del Universo eléctrico, otra explicación de los brotes rápidos de rayos gamma es que el desplazamiento al rojo no es realmente un indicador de la distancia, así que están teniendo lugar en vecindarios galácticos relativamente cercanos. Los brotes rápidos de rayos gamma no son inimaginablemente potentes, ni proceden del límite de un especulativo continuum espacio tiempo en expansión, y no son los estertores de muerte de agujeros negros.

Si los estallidos rápidos de rayos gamma están en realidad cerca, son menos energéticos, de modo que descargas de plasma en forma de explosión de dobles capas podrían provocarlos en formas que pueden ser exploradas mediante experimentos de laboratorio. En vez de basarse en entelequias matemáticas como agujeros negros, estrellas de neutrones supermasivas y blitzars, ¿por qué no crear hipótesis reales y verificables y construir con ellas modelos físicos reales?

Las teorías cosmológicas estándar deben ajustar los modelos a las observaciones. Las ondas de radio, los rayos X procedentes de excitación iónica y un abanico de curvas de energía, son propiedades de las descargas eléctricas. Las simulaciones en ordenador demuestran que los fenómenos de plasma son escalables a lo largo de varios órdenes de magnitud. En otro giro irónico, la palabra “blitzar” procede de la palabra alemana para el rayo. Tal vez los estallidos rápidos de rayos gamma sean realmente resplandores de rayos cósmicos que surgen de nubes de plasma electrificadas a una escala inmensa.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: Posición de 4 “blitzars” en un mapa de radiofrecuencias del cielo. (MPifR/C.Ng; Science/D. Thornton et al).


Una estrella rizada y humeante

23 de abril de 2014

Venus es un planeta joven y eléctricamente activo.

“Venus fue descrito como una “estrella con cabellera”, una “estrella que fuma” y “un maravilloso prodigio en el cielo”, así que resulta significativo que uno de los primeros descubrimientos de la era espacial sobre Venus fuera su “cola magnética cometaria”, en forma de “cuerdas” o filamentos de corrientes de plasma que se extienden hasta la órbita de la Tierra.” ― Wal Thornhill

Venus carece de campo magnético intrínseco. Según datos del magnetómetro de la sonda Magallanes, la intensidad del campo magnético de Venus es 0,00015 veces la del campo  magnético terrestre. Esa intensidad de campo es trivial, así que la cola magnética debe tener otro origen. Dado que su atmósfera superior contiene una concentración bastante densa de partículas cargadas, los iones eléctricamente cargados del viento solar inducen un flujo de corriente eléctrica en la ionosfera, dotando a Venus de una cola magnética filamentaria.

Los planetas con campos magnéticos están rodeados por magnetosferas. Las magnetosferas desvían las partículas cargadas del viento solar, tanto electrones como iones con carga positiva (principalmente núcleos de hidrógeno). Esa desviación es la que forma la “burbuja” magnetosférica alrededor de la Tierra, por ejemplo.

La cola magnética de la Tierra es similar a la de Venus, una estructura compleja y eléctricamente activa que se extiende a lo largo de millones de kilómetros, siempre orientada hacia el lado opuesto del Sol. En la Tierra, las partículas cargadas del Sol son capturadas por la magnetosfera y junto con los iones generados por la propia Tierra se concentran en una lámina de plasma dentro de la cola magnética, donde son mantenidas juntas por el campo magnético de la Tierra. Sin embargo, hay zonas en la magnetosfera de la Tierra en cada polo, donde los iones del viento solar penetran más en el campo electromagnético. Esta es la razón por la que las auroras boreales se producen en los polos y no en el ecuador.

Consideremos el hecho de que otros cuerpos planetarios como Titán o Marte carecen de campos magnéticos intrínsecos pero presentan colas magnéticas. Esto apoya la conexión eléctrica que el Sol mantiene con su colección de cuerpos en órbita. Dado que otros cuerpos rocosos del sistema solar carecen de colas magnéticas, debe ser su densidad atmosférica la que contribuye a su formación. Venus, Marte y Titán poseen atmósferas, mientras que Mercurio, la Luna o Tritón, no.

Venus es mucho más activo eléctricamente de lo que se pensaba. Varios artículos de la Imagen del día  exponen que se han detectado descargas eléctricas en sus densas capas de nubes. La sonda Venus Express descubrió en la nubes estallidos electromagnéticos de baja frecuencia y una duración de fracciones de segundo, llamados “silbadores”. Un silbador es una onda electroacústica que se genera normalmente por una descarga eléctrica. Reciben el nombre de “silbadores” porque presentan una frecuencia  descendente en el equipo de detección.

Una reciente nota de prensa anunció que se han podido detectar auroras en Venus. Es una información polémica ya que siempre se ha supuesto que su formación requiere una magnetosfera. Sin embargo la sonda THEMIS, actualmente en órbita terrestre, ha descubierto pequeños “nudos” aurorales de plasma que se desplazan rápidamente y “colisionan” con formaciones más grandes, liberando  intensos estallidos de luz.

Se cree que los nudos se mueven en conjunción con un chorro de plasma que se desplaza por la cola magnética de la Tierra. Las inestabilidades en el plasma se generan cuando el chorro alcanza el límite interior de la cola magnética. Dado que las cinco sondas THEMIS atraviesan repetidamente la cola magnética, han confirmado también la existencia de corrientes de plasma dirigidas hacia la Tierra. Esos paquetes de partículas cargadas alineadas con el campo reciben el nombre de “balas de plasma”. ¿Es posible que el mismo fenómeno esté teniendo lugar en la cola magnética de Venus?

Dado que Venus emite el doble de radiación infrarroja que recibe del Sol, debe haber una fuente para ese calor.  Su ionosfera es “cordada” porque las corrientes de Birkeland transportan electricidad desde el viento solar al entorno de Venus. Con tal influjo de energía eléctrica, es posible que Venus se esté cargando y descargando continuamente con una radiación infrarroja. También podría indicar que Venus es un planeta relativamente joven que libera el calor de su nacimiento mientras alcanza lentamente el equilibrio.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: El hemisferio sur de Venus en infrarrojos (arriba) y ultravioleta. (ESA/VIRTIS-VenusX IASF-INAF, Observatorio de París, R. Hueso, Univ. Bilbao)


Maelstrom galáctico

21 de abril de 2014

Las galaxias son activas eléctricamente

La imagen superior está compuesta por datos ópticos del telescopio de 0,9 metros del Kitt Peak National Observatory y del telescopio espacial Hubble. Los rasgos realzados en rojo son zonas que se consideran “regiones de formación estelar”. Las longitudes de onda infrarrojas captadas por la cámara de infrarrojos próximos y espectrómetro multiobjetivo (NICMOS) revelaron que las zonas de polvo de M51 eran más tenues y presentaban menos “grumos” de lo que esperaban los astrónomos.

El 25 de agosto de 20003, NASA puso en órbita terrestre el telescopio espacial Spitzer. La “misión fría” primordial del Spitzer usaba un tanque de helio líquido para mantener los detectores de infrarrojos a -268 º C, permitiéndole detectar longitudes de onda infrarrojas de hasta 180 micras. Como comparación, la frecuencia de luz roja más profunda que puede detectar el ojo humano es de aproximadamente 75 micras. El Spitzer continúa explorando el entorno polvoriento del espacio profundo, aunque ahora está limitado al rango de 4,5 micras.

El observatorio espacial Herschel era similar al Spitzer salvo en que poseía el espejo más grande jamás enviado al espacio: 3,5 metros de diámetro. Al igual que el Spitzer, el refrigerante de helio del Herschel estaba diseñado para durar tres años, desde la fecha de su lanzamiento el 14 de mayo de 2009. Sin embargo, gracias a la cuidadosa gestión, sobrevivió hasta el 29 de abril de 2013. Ambos telescopios captaron también imágenes de M51.

Uno de los aspectos más interesantes de la Galaxia Remolino es que presenta más supernovas que cualquier otra galaxia. La explicación no es conocida por la comunidad astronómica de consenso, pero los proponentes del universo eléctrico podrían ofrecer algunas pistas.

En previas Imágenes del día se ha explicado que una descarga eléctrica en una nube de plasma puede crear una capa doble o envoltura a lo largo de su eje. Las corrientes eléctricas fluyen a lo largo de la envoltura. Dichas corrientes forman filamentos espirales o capas dobles que se atraen entre sí. En vez de fusionarse giran una alrededor de la otra formando una hélice que aumenta la potencia de la descarga eléctrica. Una estrella nace cuando esas descargas alcanzan el estado de modo de arco. Cuanto más intensa sea la corriente, más azul, grande y energética es la estrella. M51 está en un estado de alta energía, así que está creando rápidamente estrellas en sus brazos filamentarios de polvo.

Ya en 1981, Hannes Alfvén publicó ideas sobre su teoría de “galaxias eléctricas”. Alfvén consideraba que las galaxias se asemejan a motores homopolares. Un motor homopolar es impulsado por una corriente eléctrica radial en un disco circular de metal. Cuando el disco se sitúa entre los polos de un imán, la interacción de los campos magnéticos hace que gire a una velocidad proporcional a la corriente que le llega.

Los discos galácticos se comportan como esas placas conductivas. Entre ellos fluyen corrientes de Birkeland que dan energía a las estrellas. Las galaxias a su vez son impulsadas por corrientes de Birkeland intergalácticas que son detectables por las señales de radio que inducen. Dado que las corrientes de Birkeland se atraen entre sí con una relación inversa a la raíz cuadrada de la distancia, son los atractores de mayor alcance del universo.

Winston Bostick propuso mecanismos por los cuales se crean eléctricamente las galaxias, y por los que se generan regiones activas donde puede tener lugar la formación de estrellas. Dado que las galaxias que son capaces de crear estrellas a un ritmo acelerado son las que experimentan la mayor entrada de corrientes cósmicas de Birkeland, parece razonable pensar que también son las que presentan un mayor número de supernovas.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Crédito de la foto: M51 (NGC 5194), la Galaxia Remolino y su compañera M51b (NGC 5195) (NASA/ESA)


Mercurio volcánico

18 de abril de 2014

¿Fue el planeta más interior arrasado por vulcanismo explosivo?

La sonda MESSENGER ha sido satélite de Mercurio durante algo más de tres años. Su llegada el 18 de marzo de 2011 marcó uno de los viajes más largos para cubrir la distancia más corta de una misión. MESSENGER sobrevoló Venus dos veces, una vez la Tierra y luego tres veces Mercurio antes de establecerse en su órbita.

Según una reciente nota de prensa, los científicos planetarios creen que Mercurio ha experimentado erupciones volcánicas explosivas y violentas que duraron miles de millones de años. Basan sus hallazgos en lo que describen como “cenizas piroclásticas” en el interior de  estructuras de inusual aspecto en la superficie de Mercurio. Se cree que las llamados “fumarolas volcánicas” son restos de lugares donde los gases volátiles, mezclados con magma del interior profundo de la corteza del planeta, causaron el vulcanismo que creó las formaciones en superficie que se ven hoy.

La falla Alvin Rupes (en la imagen superior) es sólo una de las  extensas regiones elevadas que constituyen ejemplos de esas formaciones. Sin embargo los científicos de la misión MESSENGER usan la falla Terror Rupes como ejemplo principal. Otras zonas señaladas son las áreas donde se ha identificado ceniza piroclástica en el fondo de lo que en la Tierra se llamaría una caldera volcánica.

En la Tierra los volcanes pueden explotar en ocasiones debido a los gases como dióxido de carbono o vapor de agua disueltos en el magma. Como sugiere la teoría, la presión del magma disminuye cuando alcanza la superficie, así que esos compuestos pueden hacer que la corteza terrestre “explote como un globo demasiado hinchado”. Al margen de los problemas de las teorías volcánicas terrestres, tales compuestos han sido sólo supuestos en Mercurio, ya que no se ha realizado ninguna observación directa de los materiales de su superficie. Se dice que los materiales piroclásticos son similares a los encontrados en la luna de la Tierra, y como se supone que la luna de la Tierra tuvo una fase de su historia en la que estaba en estado fundido, con extenso vulcanismo, la conclusión es que lo que vemos en Mercurio debe ser debido también al mismo proceso.

Los problemas de la selenología lunar no son objeto de este artículo. El hecho de que la luna y Mercurio hayan sido afectados probablemente por fuerzas  casi idénticas a lo largo de su historia, no es negado por los proponentes del universo eléctrico. Lo que se cuestiona es la forma en que se desarrollaron esas historias. La luna tiene 3.475 kilómetros de diámetro, mientras que Mercurio tiene 4.880, pero parece que ambos experimentaron catástrofes en algún momento de su pasado. Son esos eventos catastróficos los que crearon las formaciones anómalas en ambos cuerpos.

Los respiraderos piroclásticos de Mercurio muestran que es la actividad eléctrica y no el vulcanismo la responsable de su existencia. Hay cráteres en cúpula asociados a varios de ellos. Su aspecto quemado y aplastado se debe  a que fueron esculpidos por arcos eléctricos, dejando depresiones asimétricas a menudo con fulguritas incrustadas en sus paredes. Las fulguritas son “fósiles”  solidificados de descargas eléctricas al impactar sobre una superficie, una representación sólida del canal de descarga.

Cuando cuerpos rocosos como Mercurio o la luna son eyectados desde objetos más  grandes y con gran carga eléctrica, son bombardeados con lo que sólo puede ser descrito como gigantescas descargas eléctricas. Las cargas eléctricas entre el nuevo planeta o luna emergente y su progenitor no están en equilibrio, así que tiene lugar un arco eléctrico entre ellos a medida que se alejan rápidamente uno de otro. Por esto vemos tantos objetos celestes en el sistema solar con grandes desperfectos. Cráteres, cañones, llanuras fundidas, campos de restos quemados desparramados y montañas de polvo finamente dividido y depositado iónicamente narran la historia de violentos espasmos de nacimiento, al tiempo que ofrecen pruebas de una relación familiar.

Dado que un arco eléctrico se compone de filamentos en rotación, si la electricidad estuvo implicada en la evolución de Mercurio se habría manifestado de distintas formas. Una de ellas sería la de actuar como un “torno de perforación” de plasma, esculpiendo escarpadas paredes de cráteres y a veces dejando un montículo elevado en su centro. Múltiples filamentos esculpirían un cráter dentro de otro, a menudo con uno o más cráteres en los bordes. Esas condiciones son visibles prácticamente en todas las imágenes que han enviado las cámaras de MESSENGER.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Photo credit: La falla Alvin Rupes de Mercurio. (NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington)


Mascones lunares

16 de abril de 2014

¿Qué causó las concentraciones de masa en la luna?

Las teorías científicas de consenso postulan que la luna experimentó una actividad selénica extrema en los comienzos de su historia. Una devastación cataclísmica tuvo lugar en algún momento de su pasado. Su superficie aparece plagada de cráteres gigantes, valles anchos y profundos y canales de varios kilómetros. La implicación tácita es que la luna nació hace mucho tiempo, tal vez hace varios miles de millones de años o más, y no ha cambiado demasiado ya que lo que ocurrió entonces sigue siendo visible hoy.

La mayoría de las teorías científicas son provincianas por naturaleza. Se inspiran en lo que se puede observar en la Tierra y usan esos datos para modelar las formaciones que se observan en otros cuerpos celestes. Se cree que los canales lunares y “graben” (valles lineales) son resultado de lentos movimientos de la corteza similares a los que causan los seísmos terrestres. Sin embargo no hay evidencias de que la luna haya tenido actividad tectónica porque carece de placas tectónicas. La teoría del universo eléctrico propone que son las estructuras del espacio las que deberían servir de modelo para lo que se encuentra en la Tierra.

El 20 de septiembre de 2011, la NASA lanzó los satélites Gravity Recorder and Interior Laboratory (GRAIL) en una misión hacia la luna. GRAIL-A y GRAIL-B, también conocidos como “Ebb” y “Flow”, eran sondas prácticamente idénticas, excepto que Flow estaba diseñada para seguir a Ebb alrededor de la luna en la misma órbita. El sistema de evaluación de la gravedad lunar con el que iban equipadas medía la distancia entre ambas sondas, observando pequeñas variaciones provocadas por anómalas concentraciones de masa o déficits de masa bajo la superficie lunar.

La misión lunar GRAIL llegó a su fin el 17 de septiembre de 2012, cuando ambas sondas fueron deliberadamente estrelladas contra la luna porque su reserva de combustible se había agotado. Antes de ese suceso, GRAIL suministró datos que permitió a los especialistas de la misión crear varios mapas de anomalías gravitatorias en la superficie. Uno de los mapas más interesantes aparece en lo alto de la página: 22 anomalías lineales separadas con una longitud combinada superior a los 4.800 kilómetros. Una de ellas tiene más de 500 kilómetros de longitud.

Las anomalías electromagnéticas en la luna exhiben un material de elevado efecto albedo asociado con áreas de magnetismo en la corteza impreso sobre la superficie lunar. Es probable que las anomalías magnéticas y gravitatorias estén relacionadas. Además, varias de las anomalías circulares están rodeadas por concentraciones de ciertos minerales como olivino.

¿Qué podría generar las lecturas gravitatorias que señalan una densidad de masa superior o inferior en esas regiones? Si son los restos de asteroides ricos en metales bajo la corteza, no se explican las zonas donde se detecta mucha menos masa. Por ejemplo, algunas de las anomalías lineales de baja masa atraviesan grandes cráteres.

La luna no es uniforme en sus características morfológicas globales. Hay una importante diferencia de elevación entre ambos hemisferios. El lado orientado hacia la tierra es llano, con grandes mares, mientras el opuesto está dominado por montañas y una alta densidad de cráteres. Como se ha señalado en anteriores artículos de la Imagen del día, esta considerable diferencia recuerda al planeta Marte.

El polo sur de Marte está cubierto de polvo y escombros en una extensión de 430.000 kilómetros cuadrados. Hay miles de cráteres de todos los tamaños, desde el mayor cráter del sistema solar, Hellas Planitia, a algunos demasiado pequeños como para ser detectados con las cámaras de alta resolución. El polo norte de Marte puede ser considerado un cráter en sí mismo ya que, como revelan los instrumentos de medición topográfica en órbita, las latitudes septentrionales están seis kilómetros por debajo de la elevación media del planeta. Tal vez la llanura del polo es el pico central de una enorme formación circular.

Esta correspondencia con rasgos lunares es sorprendente. Podría ser que tanto Marte como la luna experimentaron fuerzas similares en algún período. ¿Fueron esas fuerzas resultado del impacto de cuerpos rocosos o de vulcanismo? Tal vez procedían de una fuente que pocas veces es tenida en cuenta por los científicos planetarios: la electricidad.

En algún momento del pasado reciente, un flujo de carga eléctrica parece haber afectado a la luna, extrayendo material de un hemisferio (el cercano) y depositándolo en el otro (el lejano). Cuando un arco eléctrico pasa alrededor de un cuerpo como la luna, a medida que oscila hacia arriba y hacia abajo en un campo electromagnético, erosiona material del mismo.

Las descargas de plasma que se mantienen antes de saltar a otro punto, excavan cráteres y funden el material circundante. Los electrones son atraídos hacia el centro del canal de descarga, fragmentando rocas y arrastrando consigo el material neutro. El polvo finamente dividido es succionado hacia el canal del vórtice y eyectado hacia el espacio. Esto explica por qué el fondo de los mares lunares es liso y llano, con pocos o ningún resto de impacto. Las corrientes eléctricas bajo la superficie tienden a fundir y concentrar materia, lo que también puede explicar por qué hay anomalías de masa asociadas a los mares.

Como hemos señalado repetidamente, dado que es en los hemisferios y no en los polos de la luna donde parece haber tenido lugar la actividad eléctrica más intensa, es posible que la luna no conserve su orientación original respecto a la Tierra. Los que llamamos lado cercano y lado lejano de la luna pudieron ser una vez las dos regiones polares.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Photo credit: Mapa de anomalías gravitatorias en la luna. (NASA/JPL-Calltech/CSM)


Cantando bajo la lluvia

11 de abril de 2014

Lluvia iónica desde los anillos de Saturno

La esfera de plasma de Saturno es un entorno eléctrico que causa desde descargas de plasma en modo oscuro a relámpagos que cruzan el plano de los anillos. Cuando la sonda Cassini entró en órbita alrededor del planeta gigante, los especialistas de la misión quedaron asombrados al descubrir rayos de inmensa potencia, hasta un millón de veces más intensos que cualquiera de los que se producen en la Tierra.

Dado que Saturno emite casi tres veces más energía que la que recibe del sol, es razonable pensar que está impulsado por otra fuente. En artículos previos de la Imagen del día se ha expuesto que el polo sur de Saturno está más caliente de lo que puede ser explicado por la relativamente pequeña cantidad de luz solar que recibe. La visión mecanicista de la anomalía del polo sur no puede explicar ese aumento de temperatura, así que los proponentes del Universo Eléctrico sugieren que la “otra fuente” de energía de Saturno es la electricidad.

Un comunicado de prensa de la NASA de 2013 anunció que hay una “lluvia” de moléculas de agua con carga que cae desde el plano de los anillos de Saturno hasta su atmósfera superior. Según James O’Donoghue de la Universidad de Leicester en Inglaterra, “Saturno es el primer planeta que muestra una interacción significativa entre su atmósfera y el sistema de anillos. El efecto principal de la lluvia desde los anillos es que actúa “aplacando” la ionosfera de Saturno. En otras palabras, esta lluvia reduce severamente la densidad de electrones en la región en la que cae”.

Es cierto que los anillos de Saturno están compuestos de partículas de hielo con un tamaño que va desde unas decenas de milímetro al de una pequeña casa. Sin embargo también hay un componente de polvo que contribuye a la ionización global de la estructura de los anillos.

Desde las sondas Pioneer y Voyager hasta la actual misión Cassini, se han observado fenómenos no explicados: “spokes” sobre los anillos circundando el planeta, las llamadas “hélices” perpendiculares al plano de los anillos, alzándose hasta 4 kilómetros por encima del mismo. Dado que hace tiempo que se ha calculado que los anillos tienen un grosor de unos 20 metros, las formas anómalas y meta estables de tal dimensión fueron una completa sorpresa para el equipo de la Cassini.

Otro descubrimiento inusual es el de las “partículas calientes” que rodean al paneta en una forma toroidal. Es peculiar porque no es simétrica. Un toroide similar de partículas rodea a la Tierra, con electrones que se mueven hacia el este e iones positivos que se mueven hacia el oeste. Estas partículas cargadas son en realidad plasma, y el movimiento alrededor de la Tierra constituye un flujo de cargas eléctricas. El toroide de plasma alrededor de Saturno tiene el mismo efecto. La distorsión del toroide en el lado orientado hacia el Sol indica que está teniendo lugar un efecto eléctrico (no mecánico) entre Saturno y el Sol.

Como se ha mencionado, el agua que cae desde los anillos de Saturno presenta carga. Por tanto influye sobre los campos electromagnéticos del planeta. La densidad de electrones en las latitudes altas y bajas de la ionosfera de Saturno es menor de la esperada, así que la conclusión lógica es que las cargas positivas están neutralizando en parte las cargas negativas en esas bandas atmosféricas.

En 2005, los datos del espectrómetro de masas iónicas y neutras de la sonda Cassini y su espectrómetro de plasma revelaron que hay una “atmósfera” de oxigeno molecular alrededor de los anillos de Saturno. El oxígeno está ionizado, aunque los especialistas de la misión sugirieron que esto se debía a la baja temperatura de los “iones neutros” y a la “fotodisociación”. Sin embargo, las moléculas de oxígeno con carga positiva parecen al menos en parte responsables de la baja cantidad de electrones en la ionosfera de Saturno.

Se ha comentado muchas veces que Saturno y sus anillos irradia 990 megawatios de rayos X. Los planetas con campos magnéticos pueden capturar partículas ionizadas, formando una enorme magnetosfera electrificada. Por mucho que se extienda y se manipule la idea, ningún efecto mecánico puede explicar esa radiación de alta frecuencia. De la misma manera, ninguna lluvia mecánica puede “neutralizar” cargas en la ionosfera de Saturno.

Una y otra vez, los astrofísicos se refieren a los evidentes efectos eléctricos usando terminología cinética o descripciones termodinámicas. El Sol eléctrico es lo que impulsa los fenómenos energéticos en Saturno (y los demás planetas). Circuitos eléctricos dan energía al Sol e inician el “calentamiento anómalo” que se ha descubierto en Saturno así como en los demás planetas gaseosos que se han examinado. La redistribución de carga eléctrica desde los anillos hacia la ionosfera de Saturno de carga opuesta es lo que causa lo que ven los astrónomos.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Photo credit: Representación de moléculas de agua cargadas interaccionando con la ionosfera de Saturno. (NASA/JPL-Calltech/Space Science Institute/ University of Leicester)


HEXAGONO DE SATURNO

28 de marzo de 2014

¿Es el extraño polígono del polo norte de Saturno un fenómeno de dinámica de fluidos?

En noviembre de 1980, la sonda Voyager 1, ahora a miles de millones de kilómetros de la Tierra, pasó junto a Saturno. En ese momento captó una imagen asombrosa, una formación hexagonal en las nubes del polo norte. El polo norte de Saturno llevaba muchos años orientado hacia el lado opuesto de la Tierra, lo que impedía que telescopios basados en la Tierra pudieran obtener otrás imágenes.

El miércoles 15 de octubre, la lanzadera espacial Titan IV-B con etapa alta Centaur puso en órbita terrestre la sonda Cassini en preparación de un viaje de varios años de vuelta a Saturno. La sonda Cassini entró en órbita alrededor de Saturno el 20 de junio de 2004. Entonces captó muchas nuevas imágenes del héxágono saturniano que revelaban detalles que la sonda Voyager no había conseguido capturar. En concreto las formas concéntricas anulares que rodean la estructura y los patrones de nubes arremolinadas en su interior.

A menudo se ven formas poligonales y hexagonales en ojos de huracanes, así que los científicos planetarios creen que los patrones atmosféricos de Saturno son responsables de la extraña fomación. Varios sitios web han publicado recientemente experimentos de laboratorio que sugieren una explicación de dinámica de fluidos. En uno de los experimentos se llena un tanque con un fluido viscoso separado en divisiones concéntricas, de modo que puedan ser rotadas en direcciones opuestas. A medida que varía la velocidad de rotación, se observan distintos patrones en el líquido. En un momento dado aparece un hexágono con vórtices giratorios a cada lado.

El experimento de dinámica de fluidos parece ofrecer una explicación plausible de lo que ocurre en Saturno si se ignoran varios factores. Primero, hay anilllos concéntricos alrededor del hexágono, cada uno con distinta temperatura. Segundo, los polos norte y sur de Saturno están más calientes de lo que predicen las teorías. Tercero, hay auroras boreales en los polos. Cuarto, hay poderosas corrientes de carga eléctrica que entran y salen de los polos de Saturo conectándolos con su familia de lunas. Como se ha discutido en previas Imágenes del día, las plumas de Encelado, por ejemplo, demuestran ese intercambio de carga entre esa luna y Saturno.

Todos estas cuestiones demuestran la naturaleza eléctrica del entorno de Saturno. Los simples experimentos cinéticos realizados en el campo gravitatorio terrestre son lamentablemente insuficientes cuando se consideran los efectos eléctricos. Esto conduce también a otra idea: tal vez los ojos poligonales de los huracanes deberían ser revaluados a la luz de las teorías eléctricas y no sólo de vientos en rotación y “ efecto Coriolis”.

Cuando corrientes de electricidad fluyen por el plasma, producen una columna central rodeada de cilindros concéntricos. Los filamentos cilíndricos crean espacios regularmente espaciados alrededor de la columna, A medida que los fiilamentos rotan entre sí, se forma una sección hexagonal en la columna más interior.

El hexágono del polo norte de Saturno es otro ejemplo de actividad eléctrica en el sistema solar a una escala colosal. La electricidad se mueve a lo largo de filamentos de corrientes de Birkeland que conectan eléctricamente al sol con su familia de cuerpos planetarios. La energía de la corriente fluye con más intensidad hacia los planetas gigantes gaseosos porque su diferencia de carga con el sol es mayor que la de sus primos rocosos más pequeños.

El sol eléctrico es lo que impulsa los intensos fenómenos metereológicos en Saturno. Circuitos eléctricos dan energía al sol e inician el calentamiento anómalo que ha sido descubierto en Saturno así como en los demás planetas gaseosos.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto

Photo Credit: Hexágono del polo norte de Saturno. Imagen: NASA/JPL-Caltech/SSI.


Las lunas galileanas

24 de enero de 2014

Una colección de las lunas más grandes del sistema solar será observada pronto por un nuevo satélite en órbita alrededor del mayor planeta.

La misión Juno observará por separado las cuatro mayores lunas de Júpiter. Dado que varían en tamaño, composición química, temperatura y apariencia, sería difícil identificarlas como miembros de la misma familia. Sin embargo, las apariencias superficiales son a menudo engañosas respecto a las características o cualidades generales. Las potentes conexiones electromagnéticas con su gran planeta progenitor indican que comparten condiciones similares.

Júpiter y sus satélites han sido explorados desde hace más de tres décadas, comenzando por la Pioneer 10 en 1973. La visita más reciente fue la de la sonda New Horizons en su trayecto hacia Pluto en 2009. Incluyendo New Horizons, siete distintos equipos científicos han entrado en el entorno de Júpiter así como en el de muchas de sus lunas. Una de ellas, Ganímedes es posiblemente la más extraña, con una mezcla salvaje de fracturas, cráteres y fisuras. Con sus 5.692 Km de diámetro, Ganímedes es la luna más grande que orbita un planeta y el cuarto mayor objeto rocoso después de Marte.

Ganímedes también posee un campo magnético intrínseco, algo que no presenta ni siquiera Marte. En diciembre de 1995, la sonda Galileo descubrió un campo bastante parecido al que rodea a la Tierra. Se supone que el campo magnético es creado por el núcleo del satélite en alguna clase de “dinamo”, igual que se supone que la Tierra genera su campo magnético. Sin embargo, el núcleo de Ganímedes está demasiado caliente como para mantener un campo magnético permanente. Es un enigma para los científicos planetarios, ya que Ganímedes es tan pequeño que, según la astro geología convencional, debería haberse enfriado hace miles de millones de años y no debería tener un núcleo líquido.

La explicación ad hoc ofrecida por la NASA no ayuda. Puede que en el pasado el satélite estuviera mucho más cerca de Júpiter y sometido a una mayor fuerza del campo gravitatorio del planeta. Las tensiones gravitatorias mantuvieron su núcleo líquido durante mucho más tiempo que si se hubiera formado en su órbita actual. La pregunta que hay que formularse es, ¿qué podría provocar que un objeto más grande que el planeta Mercurio se moviera a otra órbita?

Calixto, otro miembro del sistema joviano, parece marcado por intensas descargas eléctricas. Un anillo gigantesco de montañas que domina uno de los hemisferios de Calixto marca un círculo de 1.056 km de diámetro. La estructura Asgard de múltiples anillos consiste en anillos concéntricos que rodean a una brillante formación central.

El cráter en forma de cúpula llamado Doth en el centro de la brillante llanura es también inusual. Más que una depresión en el centro del cráter, Doth contiene una enorme estructura de montículo con canales profundos. Más que ninguna otra cosa, este rasgo recuerda a las grandes fulgamitas, similares al Monte Olimpo, que se observan en Marte.

La cuenca Valhalla es otro punto a considerar en la teoría eléctrica de la topografía de Calixto, así como el enorme cráter del hemisferio sur. Con 200 kilómetros de diámetro, sus rayos se extienden hacia fuera por cientos de kilómetros de una superficie similar al cráter lunar Tycho. Como se ha observado repetidas veces en anteriores Imágenes del día, la morfología de tales rayos puede ser atribuida a efectos eléctricos.

En anteriores Imágenes del día, se han comentado diversas predicciones confirmadas sobre la actividad eléctrica en Io. La más notables de ellas es el intenso arco eléctrico entre Io y su planeta parental, Júpiter. Más recientemente, científicos de la NASA han descubierto también una segunda conexión eléctrica entre Júpiter y otra de sus lunas, Europa.

Imágenes detalladas de Io han verificado esas predicciones de descargas eléctricas. El volcán Tvashtar cerca del polo norte de Io presenta una pluma volcánica que alcanza hasta 290 kilómetros de altura sobre la superficie. Como informó la NASA en ese momento: “La extraordinaria estructura filamentaria de la pluma de Tvashtar es similar a los detalles vagamente vislumbrados de las imágenes de una pluma similar en el volcán Pele de Io, tomadas en 1979 por la sonda Voyager. Sin embargo ninguna imagen previa de una sonda había mostrado con tanta claridad estas misteriosas estructuras”.

Desde una perspectiva convencional, ignorar la conexión entre Júpiter e Io significa que nunca se podrá explicar adecuadamente la estructura filamentaria de las plumas volcánicas. Sin embargo, los astrónomos que analizan esas imágenes han comenzado a ganar terreno ya que New Horizons ha enviado asombrosos datos que revelan la conexión eléctrica que tiene Io con Júpiter.

Los circuitos eléctricos en Io concentran la descarga de Júpiter en varios “cañones de plasma” o densos focos de plasma. Según el físico de plasma Anthony Peratt “La aparente penumbra filamentaria en Io puede ser la primera verificación directa del mecanismo de cañón de plasma operando en el sistema solar”.

Cuando llegaron a la Tierra las primeras imágenes de Europa desde Voyager 2, los científicos se sorprendieron al encontrar agua helada cubriendo su superficie. También se sorprendieron ante la ausencia de cráteres visibles. Júpiter es a menudo considerado “la aspiradora” del sistema solar, así que debería haber atraído mucho objetos hacia su colisión con Europa.

En vez de cráteres, una extensa red de canales lineales dominan la superficie. Los investigadores de la NASA comenzaron inmediatamente a especular sobre “fracturas” en la luna. Material oscuro habría rellenado las grietas o emanado hasta la superficie en los diques que corren a lo largo de ambos lados de las grietas, produciendo la coloración oscura que presentan. La “fracturación” en Europa fue la interpretación oficial aunque cuando llegaron imágenes de mayor resolución desde Galileo en 1996 minaron la idea de que los canales fueran grietas.

Muchos de los mayores canales son suaves, no parecidos a fracturas. A menudo hay una anchura constante de canal a lo largo de miles de kilómetros. Desde un punto de vista eléctrico esto no es sorprendente. La corriente de una descarga eléctrica, recorriendo la superficie, tiene un campo magnético asociado que la comprime en un filamento fino y tiende a atraer filamentos concurrentes en un alineamiento paralelo.

También hay regiones caóticas en Europa, con enormes placas de hielo flotantes, pero los canales sin evidencia de fracturación son más abundantes. Prácticamente todas las regiones de Europa son complejos de grietas paralelas sin indicación de fracturación. ¿Puede el hielo en continua ruptura producir extensas grietas paralelas con diqu

Stephen Smith

De izquierda a derecha: las lunas de Júpiter, Io, Europa, Ganímedes y Calixto

Traducido por Ignacio Amoroto


Bueno como el oro

23 de enero de 2014

La proverbial “edad de oro” es un caso clásico de estudio de la diferencia entre temas locales y globales en mitología.

El etnólogo alemán Adolf Bastian (1826-1905) fue el primero en introducir en 1860 una distinción sistemática entre “ideas elementales” universales (Elementargedanke) e “Ideas populares” (Volksgedanke) específicas de cada cultura.

Tomado literalmente, el tema mítico de una “edad de oro” parece limitado a la tradición grecorromana referida a la región paradisíaca del mítico rey Krónos (griego) o Saturno (latín) y a las derivaciones de este tema en la cultura occidental. Al parecer el primero en emplear el término (aurea… aetas) fue el poeta Ovidio, en su idílica descripción de la vida bajo el reinado de Saturno:

“Dorada era esa primera época, en la cual no existían leyes pero todos hacían lo correcto por su propia voluntad”.

En la primera mitografía griega, Hesíodo ya había asociado la administración del dios con “una raza dorada de hombres mortales” (chrýseon … génos merópon anthropon), pero las fuentes existentes nunca aclaran el vínculo entre el dios, la bondad y el oro. En astrología, el color característico de Saturno era invariablemente el negro, pero la posibilidad de que una anterior cultura del Próximo Oriente vinculara un rey divino ejemplar con el planeta Saturno y su coloración amarillenta relacionada con el metal oro, nunca ha sido descartada.

En las historias sagradas de otras culturas no aparece una edad o una raza de oro. El análogo más cercano a Krónos-Saturno es tal vez el dios chino Huángdi —el famoso “Emperador Amarillo”. Mencionado por primera vez en el siglo IV a.C, era también un monarca apreciado, aunque no el primero o segundo en la lista, recordado como el fundador de la agricultura y de la cultura en general. En su teoría de los “cinco elementos” y planetas asociados, los astrólogos chinos situaban a Huángdi en el centro con el elemento “tierra”, rodeado por las cuatro direcciones cardinales. Al igual que en Grecia, la explicación del color amarillo del emperador se ha desvanecido en la niebla del tiempo y las fuentes de las que disponemos son tan taciturnas como el sombrío Saturno.

Dos casos aislados de un señor “amarillo” del paraíso no constituyen un arquetipo universal. No todo lo que brilla es oro. La posibilidad de que las tradiciones griegas y chinas compartieran una raíz histórica ha sido discutida para otros aspectos de sus respectivas cosmologías. De manera alternativa, ambas pueden haberse desarrollado a lo largo de líneas paralelas de pensamiento astrológico, tal vez durante finales del segundo milenio o comienzos del primer milenio a.C.

Lo que sí tiene conexión global con la edad no tan dorada es el tema más amplio de una anterior “era de bienestar”, inextricablemente unido a “la era de los dioses”, “del mito” o “de la creación”. Las características interrelacionadas en este tipo de tradiciones son la armonía entre todas las criaturas vivientes, la igualdad de las estaciones, la abundancia de comida, un cielo o un sol bajos, y la presencia de seres espirituales o míticos en la Tierra. Por ejemplo, un portavoz de los tohono o’odham (suroeste de Arizona) reflexionaba:

“En aquellos días primeros, todos los hombres y animales vivían en armonía, y hablaban un lenguaje común… Entonces el sol estaba más cercano a la Tierra que ahora, las estaciones eran iguales, y no había necesidad de ropa para protegerse de las inclemencias del tiempo”.

Los nativos de San Cristóbal (islas Salomón, Melanesia) recuerdan con añoranza “la época de la infancia de la raza humana”: “En aquellos días todos los frutos de la tierra crecían sin labor, y todo era lo mejor… y la muerte no había aparecido aún”. Y los makaritare (Venezuela) recuerdan: “No había enfermedad, ni maldad, ni guerras. El mundo entero era cielo. Nadie trabajaba. Nadie buscaba comida. La comida siempre estaba ahí, preparada… Sólo había luz… Debido a esa luz la gente siempre estaba contenta. Tenía vida. No podía morir”.

Para muchas sociedades tradicionales, incluida la de los antiguos griegos y romanos, la terminación de Illud tempus (“aquel tiempo”) marcó la transición desde un estado primordial de libertad —respecto de las ataduras de la religión, la política y la sociedad— a la civilización. Casi invariablemente, las costumbres y habilidades que definen el estado cultural —con énfasis en la agricultura— se remontaban a deidades que se marcharon, incluyendo los “reyes” benevolentes. En este sentido más amplio, la “edad dorada” se caracterizaba por una ausencia de leyes y gobierno, comercio, arquitectura, guerra y agricultura.

En el mundo real las alusiones a esta feliz “era del paraíso” son inseparables del ascenso de la civilización humana al comienzo del Holoceno, al comienzo del último “período glacial”. El retrato de Ovidio de la gente de la “edad de oro” se lee como un relato de “cavernícolas” convirtiéndose en los primeros granjeros: “En esa época los hombres buscaron el refugio de las casas. Sus hogares hasta entonces habían sido cuevas, densos arbustos y ramas unidas ron cortezas. Entonces se plantaron las primeras semillas en largos surcos y las bestias gimieron bajo el pesado yugo”.

En cuanto a la mentalidad pacífica asociada con la “edad de oro”, puede que haya más en esto que una simple retrospectiva nostálgica. Si temas transculturales como la “creación del mundo”, el cielo bajo, el axis mundi y la proximidad de los “dioses” están relacionados con un período de inestabilidad geomagnética y con un aumento de la actividad del plasma cercano a la Tierra, los cambios en la llamada resonancia Schumann pudieron afectar colectivamente a los seres vivientes con sistema nervioso, igual que siguen afectando hoy día.

Las resonancias Schumann son picos característicos globales dentro de los campos magnéticos, producidos como resultado de descargas de rayos que resuenan dentro de la cavidad ionosférica. Parecen modular la salud mental y física de los animales. Tal vez las fluctuaciones en estas resonancias indujeron la experiencia de paz por un tiempo de “paraíso”, seguida por modos de terror y ansiedad por las posteriores “guerras y partida de los dioses”.

Especulaciones en estado embrionario como éstas pueden ser los tentadores atisbos de un nuevo horizonte intelectual. ¿Estamos cerca de una era dorada de la ciencia?

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Represéntalo

21 de enero de 2014

Para testigos oculares, incluidos los situados a latitudes meridionales, las formaciones de alta energía producidas por auroras extremadamente intensas han sugerido a menudo alguna forma de pintura o inscripción sobrenatural en el lienzo del cielo.

Este fue el caso entre los observadores de la espectacular aurora provocada por la erupción de masa coronal de 1859. Desde Stockton, California central, llegaba el informe de que los “grandes ríos de rojo y azul” que aparecieron después de las 9:00 pm del 28 de agosto “se difuminaban y se iluminaban en una forma tan maravillosa, que imaginábamos que algún pintor en el cielo desplazaba su gran pincel desde el horizonte hasta los 40 o 50 grados impregnado de bermellón, luego de azul pálido y después de color blanco y carne”. Más gráficamente aún, y tan al sur como 13º 18’ N, un observador de La Unión, San Salvador, reflexionaba de la siguiente manera sobre el espectáculo que se había producido unos días antes:

“En la noche del 2 de septiembre presenciamos un fenómeno extraordinario… una densa nube negra apareció por el este y comenzó a extenderse sobre la parte coloreada del firmamento, presentando un espectáculo de lo más singular, porque en las zonas donde la nube no era lo bastante densa, la luz roja se abría paso y formaba miles de figuras fantásticas, como pintadas con fuego sobre un fondo negro”.

Y sin duda debió ser un sentimiento similar el que impulsó al famoso fotógrafo y experto en auroras danés. Sophus Tromholt (1851-1896), a preguntarse:

“¿Descifrará algún día el hombre los caracteres que la aurora boreal dibuja con fuego en el cielo? ¿Penetrará algún día su mirada en los misterios de la creación que se ocultan tras estas maravillosas cortinas de luz y color?”

Los escritos de Tromholt transmiten una sensación de honestidad intelectual respecto a los límites de la comprensión actual. Por “desciframiento” de los “caracteres” de la aurora en el cielo, Tromholt se refería claramente a comprender la física que subyace a las formas y colores que se presentaban a la mirada. Más de un siglo después, esta misión ha sido en gran parte cumplida por los físicos de plasma actuales. Al mismo tiempo, las palabras de Tromholt transmiten la sensación de asombro y temor que muchos han sentido al contemplar este espectáculo celeste. Teniendo en cuenta el gran impacto emocional que las auroras potentes tienden a tener sobre la mente humana, no sería sorprendente que la aparición de estructuras luminosas en el cielo provocara asociaciones similares con la pintura en gentes de tiempos prehistóricos. Estas “huellas cósmicas”, aparentemente cargadas de significado religioso y en las que muchos pretendían leer vaticinios del futuro, pudieron impulsar a los espectadores humanos a registrar sus observaciones para la posteridad.

¿Qué habría sido más natural para ellos que imitar el arte de los “dioses” en la medida de sus posibilidades, pintando o grabando las mismas imágenes sobre un fondo más oscuro, tal vez dejando colores que recordaban a los propios prototipos aurorales? Probablemente el tipo de lienzo duradero más obvio que los antiguos artistas podían encontrar era parietal, la superficie de paredes y rocas que se encuentran con millones y millones de pinturas y grabados.

De hecho en 1976 el físico americano George Siscoe propuso que las primeras descripciones de auroras podían encontrarse en los “macaronis” o figuras serpentinas pintadas en rocas y paredes de cuevas: “El ejemplo más claro de esta posibilidad se encuentra en el techo de la cueva de Rouffignac en Francia, donde las líneas dibujadas en el techo de arcilla roja se asemejan a los pliegues en forma de cortina de las auroras”. Aunque parezca sorprendente que el hombre de Cro-Magnon se interesara por un fenómeno natural que raras veces se presenta a esas latitudes, las condiciones pudieron ser diferentes en el pasado.

“Sabemos que se han producido más de 30 inversiones del campo magnético de la Tierra en los últimos 10 millones de años. La deriva asociada de los polos magnéticos pudo dar como resultado períodos en los que la aurora se veía mucho más frecuentemente que hoy en latitudes medias. Por tanto es posible suponer que el hombre de la Edad de Piedra contempló las luces aurorales y tal vez las registró con su arte”.

Esta visión es respaldada por miembros del equipo THEMIS de la NASA, que concluyeron a partir de este tipo de arte rupestre que las auroras “han influido en el curso de la historia, religión y arte” desde tiempos prehistóricos. Otros especialistas en las luces polares han especulado también que “una gran parte de los antiquísimos grabados descubiertos en diversas grutas a lo largo del Mediterráneo son de hecho representaciones pictóricas de auroras boreales”.

Más allá de la especulación, una reciente comparativa con el comportamiento observado de plasmas de alta energía en laboratorio, en el espacio y en simulaciones partícula-en-célula sugieren que no sólo algunas de las pinturas rupestres francesas y españolas de la era de Cro-Magnon podrían incluir motivos aurorales , sino también las impresiones de todo el mundo sobre roca, típicamente expuestas al aire, que proliferaron desde finales del paleolítico y durante el período neolítico, aproximadamente del 11.000 al 3.000 a.C, aunque en muchos sitios continuaron hasta períodos posteriores. El arte rupestre en su conjunto parece un testigo monolítico de la posibilidad de que extraordinarios filamentos de plasma pintaran antes sus características imágenes no figurativas en el cielo.

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Estrellas en el foco de plasma

20 de enero de 2014

Las supernovas son lo que Hannes Alfvén las llamó: capas dobles en explosión

La Gran nube de Magallanes (GNM) es una galaxia irregular y relativamente pequeña situada aproximadamente a 168.000 años luz de la Tierra. La distancia es aproximada porque se obtienen distintos valores de paralaje cuando se utilizan distintos patrones de medida.

Dentro de la GNM hay un objeto que normalmente es llamado “remanente de supernova”, dado que las teorías prevalentes de evolución estelar describen una clase particular de muerte para las estrellas que son extremadamente masivas. La opinión de consenso es que tienen una vida corta y convierten su masa en energía radiante a un ritmo vertiginoso mediante un proceso de fusión nuclear. Una vez que el combustible nuclear se agota, comienza un proceso que termina con la implosión de la estrella y la expulsión de su capa exterior de gas y polvo.

Se cree que la estrella que explotó creando el remanente N 63A era 50 veces más masiva que el sol.

Los llamados vientos estelares de la estrella gigante generaron una “burbuja hinchada por el viento”, según un informe del archivo de noticias de prensa del telescopio espacial Hubble. Se dice que la supernova explotó en el interior de la burbuja, dejando una región clara que contiene pequeñas nubes de material expulsado que los vientos no pudieron arrastrar… similar a remolinos de humo en el interior de una pompa de jabón.

Desde hace mucho tiempo, se ha establecido la teoría astrofísica de que las ondas de choque de las supernovas son responsables de la formación de otras estrellas cuando alcanzan nubes de gas en nebulosas cercanas. Los gases son comprimidos a lo largo del frente de onda en expansión, adquiriendo el momento angular y el empuje gravitacional necesario para comenzar a condensarse. Según la hipótesis nebular, una vez que esa condensación alcanza un punto crítico, nacen las estrellas.

Sin embargo un análisis por el equipo del Hubble concluyó que la onda de choque generada por N 63A se mueve demasiado deprisa por las nubes de gas en expansión, impactando las “nubecillas” y dispersándolas. No están destinadas a durar mucho.

Los astrónomos no saben por qué las estrellas eyectan nubes de gas y polvo que finalmente se convierten en otras estrellas. La razón principal del misterio es que las estrellas no están hechas de gas y polvo. Una estrella es el punto focal de corrientes de Birkeland que fluyen a lo largo de circuitos por toda la galaxia.

Un z-pinch electromagnético puede comprimir el plasma con tal fuerza que se forme rápidamente una estrella, con una corriente toroidal alrededor del ecuador. La densidad de corriente que fluye por el z-pinch hace que el plasma de la nueva estrella entre en descarga en modo de arco.

La explicación del universo eléctrico es que las nebulosas o supernovas son estructuras de plasma y se comportan según las leyes de circuitos y descargas eléctricas.

En vez de una acción mecánica y de gas en implosión, N 63A fue creada probablemente cuando un influjo de corriente eléctrica excedió la capacidad de la estrella para mantener equilibrio con su entorno. El plasma estelar no fue capaz de retener la separación de cargas, de modo que se produjo un cortocircuito en la capa doble y explotó igual que un circuito eléctrico en la Tierra puede explotar repentinamente cuando fluye demasiada corriente por él.

No es necesario condensar estrellas a partir de nubes de polvo golpeándolas con ondas de presión. La envoltura eléctrica alrededor de una nueva estrella recibe energía de las corrientes galácticas de Birkeland en las que está inmersa y es empujada al modo “luminoso” de descarga. La gravedad y el calor contribuyen, pero tienen poco que ver en el proceso de la formación estelar.

Como se ha escrito repetidamente en los artículos de la Imagen del día, éste no es un universo mecanicista donde sólo ocurren cosas cuando hay explosiones, ondas de choque, gas comprimido, rebotes, expansión u otras fuerzas cinéticas y de base gravitacional. Más bien el universo es un activo caldero de energías que superan en varios órdenes de magnitud las fuerzas de la inercia y la gravedad.

Más que un frente de choque en expansión, los rasgos que aparecen en la imagen del Hubble están iluminados por la electricidad que pasa por el plasma polvoriento. La radiación de rayos X es la que se produce ante fuerte estrés eléctrico. Las corrientes eléctricas generan rayos X cuando pasan por iones pesados en el plasma.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Por qué la corona inferior del sol es más caliente que la fotosfera

17 de enero de 2014

El caos del movimiento browniano produce las altas temperaturas que vemos en la corona solar.

De todas las ideas que se han ofrecido como explicación de la temperatura extrema (más de 2 millones de grados kelvin) medida en la corona inferior de nuestro sol, la más sencilla es la de que iones positivos acelerados eléctricamente a gran velocidad colisionan con iones relativamente estáticos y átomos neutros en esa posición.

Las propiedades eléctricas de la región fotosfera/cromosfera/corona inferior del límite visible del sol están dominadas por una doble capa de carga eléctrica. Esta cada de doble carga aparece en el diagrama inferior de la figura central de la Imagen del día del 11 de mayo de 2010. Los diagramas superior y medio de esa figura se reprocucen en la imagen de arrriba.

Los iones positivos del plasma fotosférico no experimentan fuerzas electrostáticas externas cuando están dentro de la fotosfera (región a a b en las figuras). Sólo tiene lugar el movimiento de difusión y movimientos térmicos aleatorios (brownianos). La temperatura es simplemente la medida de la virulencia de esos movimientos aleatorios. La fotosfera es donde se mide la baja temperatura de superficie del sol, 5.800 kelvin.

El diagrama superior de energía eléctrica (voltaje) muestra que los iones positivos presentan su máxima energía eléctrica potencial cuando están en el plasma fotosférico. Sin embargo, su energía (temperatura) mecánica (cinética) es relativamente baja. En un punto justo a la izquierda del borde derecho de la meseta de energía fotosférica (punto b), cualquier movimiento aleatorio hacia la derecha (radialmente hacia el exterior) que transporte a un ión positivo ligeramente por encima del borde hará que sea barrido bajando por la pendiente de energía hacia la derecha.

El diagrama de en medio en la figura superior muestra la fuerza del campo eléctrico (gradiente de voltaje) consistente con esta distribución espacial de voltage. Este campo eléctrico es la fuerza por unidad de carga positiva que se aplica a cualquier ión positivo en esta región. En la región entre b y d esta fuerza acelera a todo ión positivo hacia el exterior. La aceleración producida por este campo eléctrico es máxima en el punto c, y la velocidad de los iones positivos en trayecto hacia el exterior alcanza un valor máximo alrededor del punto d.

A medida que estos iones positivos aceleran bajando por la pronunciada caída de energía potencial transforman la (elevada) energía potencial que tenían en la fotosfera en energía cinética , ganando una velocidad radial hacia el exterior extremadamente elevada y perdiendo el movimiento aleatorio lateral. Así se “des-termalizan”. Esto se debe a que en esta región de alta aceleración radial, el movimiento de estos iones se hace extremadamente organizado (paralelo). Su temperatura, que sólo es una medida de su movimiento aleatorio, cae a un mínimo.

Cuando estos iones que viajan a gran velocidad quedan fuera del alcance del intenso campo eléctrico dirigido hacia el exterior, han llegado al fondo de la colina y se mueven mucho más deprisa que cuando estaban en lo alto. Debido a su alta energía cinética, toda colisión con otros iones o átomos neutros es violenta. Esto crea movimientos aleatorios de alta amplitud, “re-termalizando” así todos los iones y átomos de esta región (en rojo) a una temperatura mucho más alta. Las intensas emisiones de rayos X que se han observador aquí, en la corona inferior, son sin duda debidas a estas colisiones.

Los iones justo por encima (en el diagrama hacia la derecha) del punto d están a temperaturas de entre 1 y 2 millones de grados kelvin. Precisamente es el tipo de resultado que cabría esperar del modelo del sol eléctrico.

La “re-termalización” tiene lugar en una región análoga a las aguas blancas turbulentas que hierven al fondo de una avalancha de placas de hielo. En el modelo de fusión no existe tal fenómeno (de alud de hielo), y por tanto tampoco una explicación sencilla de la discontinuidad térmica observada.

Obsérvese que en este proceso no se ha hecho mención alguna a la reconexión magnética ni, de hecho, a ningún mecanismo magnético. Estrictamente las fuerzas que operan dentro de la capa de doble carga sobre la superficie del sol causan el fenómeno observado.

Por tanto es claro que el modelo del sol eléctrico predice directamente la existencia del perfil de temperaturas observado y demuestra cómo ocurre. Si no hubiera discontinuidad de temperatura, sería un problema para la hipótesis del sol eléctrico.

Donald Scott, autor de El cielo eléctrico.

Traducido por Ignacio Amoroto


Carga eléctrica frente a gas caliente

16 de enero de 2014

Astrónomos han detectado una cadena de galaxias y gas fluyendo en un cúmulo remoto.

La hipótesis cosmológica que predomina en la actualidad se basa en un paradigma únicamente gravitatorio. Supone que las masas en movimiento y calor son los únicos factores que operan en el universo. A veces se tiene en cuenta la carga eléctrica, pero normalmente su efectos se consideran despreciable, si es que tiene efecto en absoluto.

En artículos previos de la Imagen del día, se ha observado que las partículas cargadas que fluyen desde estrellas como el sol son normalmente llamadas “viento”, en vez de corriente eléctrica. Los iones acelerados por un campo magnético se denominan “jets” en vez de transmisión colimada de energía eléctrica por el espacio. Los cambios en velocidad y densidad de partículas cargadas son casi siempre presentados como “ondas de choque”, y no como la señal de capas dobles que pueden almacenar y disipar electricidad, o incluso explotar.

En la visión estándar la explosión de capas dobles son supernovas —la muerte violenta de estrellas cuyos procesos termonucleares han alcanzado un estado crítico— o estrellas que han eyectado sus capas exteriores de gas y polvo, emitiendo rayos X y luz ultravioleta de frecuencia extremadamente alta.

Un ejemplo reciente de esa visión es un comunicado de prensa de la página oficial del observatorio Chandra de rayos X. Según el artículo, un flujo de galaxias, gas y materia oscura de 13 millones de años luz de longitud se dirige hacia el centro del cúmulo galáctico que aparece en lo alto de la página. Sin embargo no es ése el aspecto más “extraordinario” del fenómeno. MACSJ07-17 representa la colisión de cuatro cúmulos galácticos a más de 5 mil millones de años luz de la Tierra que acabarán convertidos en un cúmulo excepcionalmente masivo.

Se cree que la región está increíblemente caliente porque las moléculas de gas y polvo colisionan unas con otras, provocando la emisión de rayos X en las zonas en azul. Cheng-Jiun Ma, de la universidad de Hawai, uno de los autores de un artículo sobre la observación, describió la integración del cúmulo como un fenómeno estrictamente mecánico: “Dado que cada una de estas colisiones libera energía en forma de calor, MACSJ07 17 presenta una de las temperaturas más altas jamás observadas en un sistema de este tipo”.

Con los años se han ido desarrollando varias simulaciones de ordenador de modo que lo que no es observable “a miles de millones de años luz” sea modelado en la pantalla. No es sorprendente que las observaciones parezcan ajustarse a las simulaciones. Las mismas ideas que se usan para construir los algoritmos informáticos están también en las mentes de los que trabajan con los instrumentos. La ciencia moderna trabaja construyendo mecanismos diseñados para ver lo que ha sido simulado. Las fórmulas matemáticas hacen posibles ambas cosas.

Tal vez la falta de conocimiento respecto a la electricidad en el espacio pueda explicar la idea de que la colisión de gases puede producir rayos X y otras emisiones energéticas. Después de todo, la percepción se realiza mediante el entrenamiento y la educación, así que si uno no ha sido expuesto a las teorías de Kristian Birkeland y Hannes Alfvén respecto al comportamiento de la electricidad que fluye por un plasma, no puede percibir ese comportamiento en su mente.

Alfvén dijo: “La física cósmica del plasma de hoy en día… es hasta cierto punto el patio de recreo de teóricos que nunca han visto un plasma en un laboratorio. Muchos de ellos siguen creyendo en fórmulas que hoy sabemos experimentalmente que son erróneas… varios de los conceptos básicos sobre los que se fundan las teorías sobre plasmas cósmicos no son aplicables al estado prevalente del cosmos. Son “aceptadas en general” por la mayoría de los teóricos, se desarrollan con los métodos matemáticos más sofisticados; y es sólo el propio plasma el que “no entiende” la belleza de las teorías y se niega por completo obedecerlas…”

Stephen Smith

Imagen compuesta del cúmulo galáctico MACSJ0717.5+37.45 de HST y Chandra. Crédito: rayos X (NASA(CXC/lfA/C. Ma et al); óptica (NASA/STScl/lfA/C. Ma et al.)

Traducido por Ignacio Amoroto


Fuerzas estelares 

15 de enero de 2014

¿Qué modelo se ajusta mejor al comportamiento heliosférico?

¡Vamos, vamos! ¿A dónde vas?

—William Shakespeare: Como gustéis, Acto 1, Escena 2

Se dice que el espacio es un vacío. Dado que el vacío más absoluto en la Tierra deja 0,1 mm entre átomos individuales, mientras que hay aproximadamente un átomo por centímetro cúbico entre las estrellas, ciertamente el espacio es casi vacío.

El medio interestelar (MIS), a través del cual se mueven todas las estrellas, consiste en gas y polvo compuesto de hidrógeno y helio, con granos de polvo de una décima de micra. Una micra es la millonésima parte de un metro, así que el polvo es más pequeño que la longitud de onda de la luz azul (0,45 micras).

El MIS contiene partículas ionizadas, así como moléculas neutras. Son esos electrones e iones positivos los determinantes para entender el comportamiento del MIS y cómo las estrellas interaccionan con él. Aunque el MIS es extremadamente difuso, se pueden desarrollar débiles campos eléctricos ya que hay separación de cargas en distintas regiones. Los campos eléctricos, por débiles que sean, inician corrientes eléctricas.

Los astrónomos que usan el Wide-field Infrared Survey Explorer (WISE) han descubierto una estrella cuyos “… poderosos vientos apartan gas y polvo de su camino formando lo que se llama una onda de choque”.

Se da por supuesto que la velocidad de la estrella comprime el gas y el polvo que encuentra por delante a medida que vuela por el espacio porque su “viento estelar” aparta el gas y el polvo. La llamada “onda de choque” se calienta hasta que el MIS alcanza las frecuencias infrarrojas que WISE puede detectar.

Sin embargo, en vez de tratar el MIS como un medio inerte, el modelo del universo eléctrico lo ve como un material magnético y cargado eléctricamente que es afectado por las cápsulas de plasma alrededor de las estrellas conocidas como magnetosferas. El plasma estelar y el plasma del MIS son distintos, así que desarrollan cápsulas de plasma de Langmuir, o “capas dobles”, entre ellas. Es en las estrellas donde se centran las descargas eléctricas galácticas, de modo que las capas dobles forman “cátodos virtuales”.

Cuando en un plasma tienen lugar descargas eléctricas, el flujo de corriente es comprimido hacia el interior por campos magnéticos inducidos. Este efecto es conocido como “z-pìnch” y es un principio fundacional de la teoría del universo eléctrico. La compresión puede ser tan intensa que el plasma se agrega en partículas sólidas. De hecho las estrellas y las galaxias pueden deber su existencia a masivas corrientes eléctricas que forman z-pinches cósmicos en enormes nubes de plasma impulsadas por el universo por campos electromagnéticos aún mayores.

Cuando la sonda Voyager 1 experimentó “sucesos en nada semejantes a los encontrados en los 26 años de misión hasta ahora”, al aproximarse al límite entre nuestro propio sol y el MIS, el físico Wal Thornhill escribió que la sonda estaba penetrando en una cápsula de plasma de Langmuir que aísla el plasma solar del plasma del MIS.

Dado que las corrientes eléctricas generan campos magnéticos, y que se han encontrado campos magnéticos lo bastante fuertes como para sostener tenues nubes de gas y polvo en el MIS, tiene que haber corrientes eléctricas fluyendo para crear dichos campos. Los campos magnéticos causan filamentación del plasma espacial. La naturaleza filamentaria de la “onda de choque” alrededor de Zeta Ophiuchi indica corrientes eléctricas y no cinéticas como explicación más probable de su apariencia.

Stephen Smith

Zeta Pichi en infrarrojos. Crédito: NASA/JKL-Catch/UCLA

Traducido por Ignacio Amoroto


Dando forma

14 de enero de 2014

Las galaxias son hijas luminosas de padres eléctricos, no engendros oscuros de fuerzas invisibles

“Escucha a una de las partes y seguirás a oscuras. Escucha a las dos y todo quedará claro”.

—Lord Chesterfield

“Hay galaxias de todas formas y tamaños, pero hasta hace poco los astrónomos eran incapaces de explicar por qué. Ahora los científicos usan la teoría de la materia oscura para predecir la variedad de galaxias descubierta en el universo”. La descripción matemática de la materia oscura es insertada en programas informáticos que crean modelos de formación de galaxias.

La cantidad varía según la fuente, pero la astronomía convencional supone que la materia oscura constituye aproximadamente el 25% del universo. La llamada “energía oscura” comprende supuestamente más del 70% y el 5% restante corresponde a la materia bariónica visible y detectable mediante instrumentos.

Los astrónomos usan el término “bariónico” en referencia a todos los objetos celestes formados por materia atómica normal, es decir, protones y neutrones. Obsérvese que los electrones no son bariones, son “leptones”, pero son ignorados a escala astronómica porque los protones suelen estar acompañados por electrones.

La materia oscura es descrita más por lo que no es que por lo que es. Como ya hemos dicho, no existe como estrellas o planetas que puedan verse. No es nubes oscuras de materia bariónica normal, porque las nubes bariónicas pueden ser observadas cuando absorben radiación. La materia oscura no es antimateria. Como se dice que los rayos gamma se crean cuando la materia y la antimateria se aniquilan mutuamente, la materia oscura resplandecería con esa luz de alta frecuencia.

Como indica el comunicado de prensa, los astrónomos usaron la teoría “Lambda-Materia Oscura y Fría” para programar un nuevo modelo de supercomputador que consiguió replicar aproximadamente el número de galaxias espirales y elípticas que pueden ser observadas.

La inclusión de la materia oscura en sus cálculos fue considerada “crucial” porque las galaxias se suponen rodeadas por “halos” de materia oscura. Tales grandes concentraciones de materia invisible son esenciales para que los cúmulos galácticos se mantengan unidos, así como para evitar que las galaxias individuales se “desintegren”.

Las confiadas afirmaciones sobre las acertadas predicciones del modelo deben ser consideradas contra el hecho de que las ecuaciones han sido creadas para que se ajusten a las observaciones. Para ofrecer “predicciones”, muchas suposiciones deben ser consideradas literales. Sin embargo, como se ha señalado en artículos previos de la Imagen del día, hay muchas cosas que los modelos no pueden anticipar: por ejemplo, la estructura a gran escala del universo.

La astronomía popular considera que la materia oscura organiza las estructuras galácticas. Otro invento matemático, los agujeros negros, es también importante en la hipótesis ya que se dice que los agujeros negros se encuentran en el núcleo de casi todas las galaxias. Tanto la materia oscura como los agujeros negros (así como la energía oscura) son construcciones matemáticas necesarias en la comunidad astronómica, porque en su mente la gravedad es el sine qua non de todas las fuerzas que gobiernan los movimientos galácticos en el cosmos.

Un enfoque muy diferente es adoptado por aquellos que consideran la teoría del universo eléctrico.

El astrofísico Hannes Alfvén propuso su teoría de las “galaxias eléctricas” en 1981. Las galaxias y sus movimientos se asemejan a un motor homopolar más que a ninguna otra cosa. Un motor homopolar funciona porque la corriente eléctrica crea un campo magnético que provoca que un disco metálico gire a una velocidad directamente proporcional a la corriente suministrada.

Un disco galáctico es como el disco metálico de un motor Faraday u homopolar, que lleva el nombre de su inventor, Michael Faraday. Inmensas corrientes de Birkeland fluyen por el eje galáctico y a lo largo del disco. Las estrellas el disco son impulsadas por esas corrientes. Las galaxias a su vez reciben su energía de corrientes de Birkeland intergalácticas que son visibles en el espacio como estructuras filamentarias detectables por sus campos magnéticos.

Los filamentos de electricidad se observan por doquier: chispas eléctricas estáticas, descargas luminosas, “chorros” de rayos X que emanan de polos galácticos, y las “cuerdas” de super cúmulos que constituyen las estructuras a gran escala del universo. Las corrientes de Birkeland se atraen entre sí en relación lineal, con un potencial de atracción 39 órdenes de magnitud mayor que la gravedad, así que la necesidad de la influencia de la materia oscura puede ser considerada completamente innecesaria.

Las cargas eléctricas que fluyen por el plasma polvoriento dan energía y mantienen a los cúmulos, las galaxias y las estrellas.

Stephen Smith

Agrupamiento galáctico Arp 194. Crédito: NASA, ESA, Hubble Heritage Team (STScl/AURA)

Traducido por Ignacio Amoroto


Tocando tierra

13 de enero de 2014

La mayoría de los investigadores se ocupan de preguntas “conocidas” como “¿Qué provoca las eras glaciales?” o “¿Dónde vivían los ancestros de la especie humana?”. Los mitólogos comparativos se enfrentan al doble desafío de buscar respuestas a problemas con los que la mayoría de la gente ni siquiera está familiarizada. La mitología griega ofrece un criterio que casi todo el mundo toma como mitología general, pero realmente es atípica y poco representativa en muchos aspectos.

Un estudio intercultural de los llamados “mitos de creación” identifica cientos de “arquetipos”, a menudo asombrosos, que no han sido reconocidos y menos aún explicados. Entre los más extendidos de estos se encuentra el curioso motivo del “cielo bajo”, un enigma intelectual del que apenas nadie ha oído hablar.

Que el “cielo” solía estar mucho más bajo sobre la tierra que hoy en día, incomodando a la gente, es un tema que se repite en claros términos en casi todos los mitos de creación. Mientras el mito de Urano penetrando a Gaia conserva al menos un vestigio, apenas ninguna cultura rechaza el tema. A continuación sigue una selección aleatoria de ejemplos que apenas araña la superficie pero que nos dará un cierto regusto del material del que podríamos hartarnos.

Los khasi (Meghalaya, noreste de India), relataban: “Dicen que en los días antiguos, cuando la tierra era muy joven, el cielo y la tierra estaban muy cerca el uno del otro…”. En cuanto al “origen del cielo”, los mantra, un grupo jakun (península de Malasia), “creen que al principio estaba muy bajo y cerca de la tierra, hasta el punto de que Blo, uno de los primeros hombres, se golpeó contra él”. Los ngaju dayak (este de Kalimatan) creían que “El cielo estaba… al principio cerca por encima de la tierra. Consistía en una sustancia comestible y aceitosa y servía a la gente de comida”. En Sumatra, los batak afirmaban: “Hace tiempo el cielo estaba más cerca de la tierra…”. Los manobo (Mindanao), así como el pueblo del norte de Luzon, ambos en Filipinas, albergaban “la creencia de que el cielo estuvo una vez muy cerca de la tierra…” Los tagalog (originalmente del sur de Luzon) contaban:

“En tiempos antiguos, cuando el cielo estaba muy bajo y se podía tocar con la mano, cuando los hombres jugaban, se golpeaban las cabezas contra él cada vez que saltaban”.

Los nativos de Tahití decían que “al principio los cielos estaban unidos a la tierra…”. En Tuamotu, la narrativa de la creación comenzaba con una época en la que “la humanidad… estaba confinada en espacios angostos” y “cuando el cielo se cernía bajo sobre tierra y mar”. En Manihiki (norte de las Islas Cook), “Los cielos y la tierra estuvieron en un tiempo unidos”. Miembros del grupo Mandalbingu (norte de Arnhem Land, Australia) relataban que “hace mucho, mucho tiempo, el cielo estaba muy cerca de la tierra”. Los wotjobaluk (centro-oeste de Victoria, Australia) “hablan del espacio entre la tierra y el cielo diciendo que en un tiempo se tocaban mutuamente, es decir, el cielo yacía sobre la tierra”. De nuevo, una tribu de los wiradjuri de la cabecera del río Murrumbidgee (centro de Nueva Zelanda del Sur, Australia) mantenían que:

“… en tiempos remotos el cielo no estaba tan alto como ahora. Estaba tan bajo y cerca del suelo que un hombre no podía caminar erguido. Entonces ninguna criatura estaba erguida. — el cielo estaba tan bajo que un hombre no podía caminar erguido, pero llego a estar tan bajo como la altura de un tejón… el cielo… estaba a sólo uno o dos pies…”

De manera similar, en benin “se dice que en tiempos antiguos el cielo estaba muy cerca de la tierra, a sólo unos dos metros…” Los nubios (sur de Sudán) contaban que “en el principio el cielo estaba muy bajo y cerca de la tierra, tanto que un hombre podía tocarlo”. Los yagua (noreste de Perú) relataban:

“Antes de que naciera el sol, el cielo estaba bajo, muy bajo, casi rozando la tierra. Los mundos casi se tocaban entre sí. Por eso era muy fácil pasar de una zona cósmica a la otra”.

Miembros del pueblo sikuani (cuenca del Orinoco, Colombia) recuerdan un tiempo en el que “el cielo estaba muy bajo”, “el firmamento estaba bajo”, “el cielo colgaba bajo” y “el cielo no estaba como está ahora”, porque “antes estuvo muy bajo”. Los nuu-chah-nulth (costa oeste de isla de Vancouver, Columbia Británica) recuerdan el tiempo en el que “el cielo estaba inmóvil cerca de la tierra”. Y los hopi de Oraibi (condado Navajo, Arizona) decían que al comienzo de la creación, “la gente… se encontró el firmamento, el techo de este mundo, colgado cerca de la tierra, el suelo de este mundo”.

La altura excesivamente baja que especifican muchos de estos relatos es chocante, casi absurda. Sin embargo, el tema está sólidamente tejido en una red de ideas internamente consistente. El concepto del cielo próximo cono un “techo” bajo se transforma en otro concepto de las cosmologías tradicionales… la noción de que el cielo era un “firmamento” sólido. Como exponían los nativos de Kiribati (Micronesia):

“… el cielo… era como roca dura pegada a la tierra. Y el cielo y la tierra se llamaban la Oscuridad y el ayuntamiento… los cielos no estaban aún altos… En el comienzo el Cielo y la Tierra yacían juntos… El Cielo era una roca yaciendo sobre la Tierra y enraizada en los lugares profundos del mar.”

La transición desde este estado al actual es relatada por todo el mundo en las narraciones del “levantamiento del cielo” o de “la separación del cielo y la tierra”, a menudo mediante el axis mundi o eje del mundo.

La fenomenología de la aurora polar puede ayudar a construir una nueva hipótesis desde abajo. Observadores casuales han comparado a menudo las auroras actuales a cúpulas, tiendas, cortinas, telones o suelos, que sugieren un cielo “más bajo”. Por ejemplo, Herbert Choate de Drexel, Nebraska, informó como sigue de la gran aurora del 14 de mayo de 1921:

“A las 11 de la noche los cielos parecían el tejado de una inmensa cueva de paredes de oro con cortinas de estalactitas luminosas que se extendían hacia la tierra. Chorros de luz de delicados tintes surgían desde todos puntos del horizonte. Un periódico de Omaha comparó la aurora con “una gran tienda de luz que cubría por la ciudad por completo”.

En Springfield, Illinois, la misma aurora fue descrita como “un enorme domo o lona sobre la tierra”. Y un “chamán soltero” de Ikogmut (bajo Yukón, Alaska) experimentó una visión cósmica en la que él no era transportado al cielo, como cabría esperar, sino que “el cielo” bajo hacia él, en lo que sin duda era un espectáculo auroral:

“Al caer la noche se quedó dormido, y mientras dormía vio el cielo lleno de estrellas fugaces y luego que el cielo se hundía hacia él hasta que por último se posó sobre una cumbre y tan cerca que apenas quedaba sitio para moverse por debajo”.

Por supuesto que tales muestras aisladas no pueden hacer justicia al tema mitológico del “cielo bajo”, que se refiere a un estado prolongado en el tiempo y prevalente durante una distintiva “era mítica”. Aun así, ofrecen una importante indicación hacia una solución prometedora. Dado que las inversiones y migraciones geomagnéticas son sucesos durante los cuales el dipolo magnético de la Tierra se invierte y la magnetosfera se contrae; el que una cosa sea la causa de la otra o viceversa es como el problema del huevo y la gallina. En cualquier caso, la magnetopausa es comprimida hacia la ionosfera, empujando la aurora hacia menores altitudes. Como la magnetosfera revuelta es menos efectiva para desviar de la atmósfera terrestre las partículas de viento solar que llegan, la intensidad de la actividad auroral aumenta. Y a medida que los polos magnéticos migran hacia el ecuador y los dipolos menores ganan fuerza, el resultado es aumentado dramáticamente, auroras a baja altitud manifestándose a escala global, durando tal vez tanto como la perturbación geomagnética. Posiblemente la recuperación final de la magnetosfera y del campo dipolar daría la impresión de una “elevación del cielo”, como la que atestiguan los mitos de creación de todo el mundo.

Extraer información histórica de los mitos es una empresa arriesgada, pero cuando los testimonios son tan consistentes como los señalados anteriormente, es imperativo que los investigadores sin prejuicios se interesen por los vínculos entre ideas populares referidas a la antigua proximidad del cielo a la tierra. Se sabe que se han producido excursiones geomagnéticas en los últimos 15.000 años y podrían ofrecer una solución que toque tierra en la cuestión del cielo opresivo.

Rens Van Der Sluijs

Distribución global de culturas con tradiciones de un “cielo bajo”. Nuevos ejemplos siguen siendo registrados. © Marinus Anthony van der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Otra gran canica azul

10 de enero de 2014

¿Podría haber planetas parecidos a la Tierra alrededor de otras estrellas de nuestra galaxia?

HD 189733b no es un planeta parecido a la Tierra. Es más grande que Júpiter y orbita tan cerca de su estrella parental que su atmósfera alcanza los 800 grados Celsius. HD 189733b representa a la mayoría de los mundos que han sido descubiertos girando alrededor de otras estrellas. La mayoría se encuentran en órbitas cercanas, y la mayoría son gigantes gaseosos.

La principal razón para el elevado número de planetas en este grupo es los métodos de detección empelados para encontrarlos. Los astrónomos empezaron buscando planetas alrededor de otras estrellas analizando cómo se movían las estrellas. Se pensaba que una estrella con un planeta girando a su alrededor mostraría pequeños cambios en su espectro a medida que era desplazada de un lado a otro por la inercia gravitacional. A medida que la masa del planeta tiraba de la estrella, creaba un “bamboleo” en el espectro. Basándose en el tamaño del mismo, se podía determinar la masa del planeta.

Dado que la instrumentación inicial no era tan sensible como versiones posteriores, los primeros planetas que se descubrieron eran los más grandes y gravitacionalmente influyentes. Ahora se han descubierto ya cientos de planetas, algunos de masa similar a la de la Tierra.

La misión Kepler, un telescopio espacial de un metro de diámetro lanzado el 7 de marzo de 2009, usa una nueva técnica para encontrar planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables de otras estrellas. Cuando un planeta pasa por delante de una estrella, la luz emitida por la estrella disminuye ligeramente. Kepler buscará esa sutil variación, y con el análisis completo de los datos que estará disponible a finales de 2013 se espera que el Kepler más que duplique el catálogo de planetas extra solares.

Según la teoría del universo eléctrico, se deben encontrar planetas alrededor de otras estrellas. Hay un mecanismo que provoca el nacimiento planetario y las posteriores interacciones eléctricas durante los encuentros cercanos con otros cuerpos. Las estrellas “dan a luz” de forma eléctrica en una descarga a partir de su interior cargado. Dado que las estrellas no son activadas por la fusión de hidrógeno sino por las corrientes eléctricas que les llegan, toda fusión que tenga lugar ocurre probablemente cerca de la superficie o en ella. No hay un núcleo super comprimido e intensamente caliente que irradie energía desde miles de kilómetros en el interior. En vez de eso, los elementos pesados son sintetizados en las descargas de plasma exteriores y luego “precipitan” hacia el interior de la estrella como una lluvia de átomos metálicos.

Según el físico del universo eléctrico Wal Thornhill:

“El estrés externo eléctrico o gravitacional sobre una estrella puede hacer que su carga positiva interna se desplace del centro de la estrella. Y dado que las cargas similares se repelen, la carga desplazada tenderá a acelerar hacia la superficie. Es una forma de descarga eléctrica interna. Este proceso puede conducir a la expulsión de una parte importante del interior positivamente cargado de la estrella. El resultado visible es una nova o relámpago de tamaño de una estrella, a medida que los electrones de la atmósfera estelar corren hacia la materia emergente de carga positiva. El material eyectado constituye una poderosa corriente eléctrica, que genera su propio campo magnético. Ese campo magnético comprime la materia cargada hasta formar un chorro. El material de delante es neutralizado y deja de acelerar, haciendo que la materia cargada que le sigue se apile contra él. Así nace una estrella compañera o un planeta gigante gaseoso. Esto explica por qué se han encontrado tantas estrellas con planetas gigantes gaseosos en órbitas tan extremadamente cercanas”.

A medida que las órbitas se adaptan a una nueva configuración estable, se deposita polvo, piedras y rocas que llegan desde el espacio o que han sido arrancadas de zonas distintas del mismo cuerpo. El excavado de plasma, combinado con descargas iónicas, es responsable del redondeo de las rocas, de esparcirlas uniformemente por el paisaje y de dejar “marcas de flujo” de “vientos” eléctricos. Los gases volátiles y líquidos requieren acción a lo largo de largos períodos de tiempo. La erosión eléctrica, causada por fuerzas miles de millones de veces más fuertes que las fuerzas mecánicas, pueden conseguir los efectos observados en periodos cortos.

Los proponentes del universo eléctrico predicen que cuando sea posible enviar sondas a otros sistemas estelares como el nuestro, descubriremos probablemente sistemas planetarios similares en órbita a su alrededor. Las fuerzas eléctricas que formaron y dieron energía a este planeta formaron probablemente también los exoplanetas, así que se espera encontrar planetas similares a la Tierra antes o después.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Galaxia adolescente

9 de enero de 2013

NGC 4666 es una de las más recientes galaxias añadidas al cúmulo de Virgo. También ha dado a luz aparentemente a otra generación.

La galaxia se encuentra a 8 grados al sur de M49, la más antigua del cúmulo de Virgo. Todavía está por determinar si NGC 4666 es hija de M49 o de algunas de sus numerosas descendientes. La galaxia está directamente en la línea de eyección de muchos objetos que M49 ha expulsado. M87 en un extremo y 3C273 al otro. Estos objetos están conectados por circuitos eléctricos que pueden ser rastreados por sus emisiones de rayos X y de radio. A su vez, líneas de eyección desde M87 y 2C273 extienden el árbol genealógico de M49 hasta la tercera generación, ya que los pares de cuásares en los polos opuestos de los ejes de giro de estos nietos marcan el nacimiento de nietos. (Ver el análisis de Halton Arp de la eyección en su libro Seeing Red, disponible en Miramar Publishing).

El vigor juvenil de NGC 4666 se revela en su floreciente formación estelar. Las corrientes de BIrkeland de alta energía que impulsan el crecimiento de la galaxia se comprimen a su vez en inestabilidades de escala estelar, también conocidas como estrellas. Los masivos flujos de plasma (convencionalmente llamados “vientos” estelares) y sus frecuentes erupciones en dobles capas explosivas y bucles de corrientes en expansión (convencionalmente llamadas “supernovas”) destacan las corrientes impulsoras de escala galáctica.

Recurrentes eyecciones del foco plasmoide en el núcleo de la galaxia han producido probablemente la siguiente generación de galaxias compañeras de abajo a la izquierda (NGC 4668) y arriba a la derecha. Las galaxias se encuentran a lo largo del eje de giro de NGC 4666, son más pequeñas y presentan un mayor desplazamiento al rojo. Probablemente haya también varios cuásares a lo largo de esta línea, pero todavía no han sido identificados.

Las corrientes de Birkeland que impulsan la galaxia aparecen en rayos X. Las plumas de rayos X (jets) que se extienden desde los polos indican la “cintura” más estrecha del pinzamiento con forma de reloj de arena en las corrientes intergalácticas de BIrkeland. La configuración eléctrica será similar a la de las nebulosas planetarias. Las corrientes polares y la corriente inducida del anillo ecuatorial están naturalmente identificadas en el mapa magnético de la galaxia.

Mel Acheson

Traducido por Ignacio Amoroto


El problema global del enfriamiento por turbulencias

8 de enero de 2014

¿Podría el extendido uso de molinos de viento ser responsable de las recientes observaciones de que el continente europeo se está enfriando rápidamente?

Nota del editor: Dado que informes recientes expresan problemas en el modelo de calentamiento global, esta Imagen del día de 2009 parece apropiada.

[Presidente] “Esta sesión del Congreso de Rotterdam sobre Enfriamiento Global por Turbulencias en el año de nuestro Señor 1647 se declara abierta. [Golpe de martillo] Antes de que comience el periodo inicial de declaraciones e investigación, la presidencia reconoce los breves comentarios introductorios de Mijnheer de Dokter Jut Om Brom, el mayor experto en el efecto de los molinos de viento sobre el cambio climático.

“Mijnheer Om Brom lleva estudiando el significativo descenso de las temperaturas en Europa desde 1612 y ha llegado a la conclusión de que la reciente introducción de molinos de viento en los Países Bajos, con su posterior adopción por otros países como procesadores de grano y mecanismos de regadío, ha conducido a un aumento de las turbulencias atmosféricas por toda Europa y Asia occidental.

“Científicos holandeses llevan advirtiendo sobre el enfriamiento global por turbulencias desde que en la década pasada se observó que un descenso en la producción de grano de cereal, así como las heladas en campos que en los años anteriores no las presentaban, están causando una disminución en la producción de alimentos y migraciones de población que pueden ser serias amenazas para la prosperidad futura.

“Mijnheer Om Brom, muchas gracias” [Aplausos de la presidencia y de la asamblea]

[Om Brom] “Gracias, presidente Mijnheer. Gracias, miembros de esta respetable cámara. Como todos saben, el molino de viento ha llegado a simbolizar los logros tecnológicos del espíritu inventor holandés. Con el molino de viento se han creado nuevas tierras, levantadas desde el propio océano. Las aspas extendidas de un gran molino de viento de madera representan el triunfo del ingenio sobre las fuerzas de la naturaleza que se oponen a nuestro progreso. Otras culturas han creado nuevos usos para el molino de viento, incrementando la calidad de los alimentos y desarrollando modos más eficientes de cultivar sus tierras.

“Sin embargo, con el molino de viento ha llegado una circunstancia imprevista. Como indica este gráfico, las mediciones de temperatura en la escalinata de la iglesia de Saint Laurens, aquí en Rotterdam, muestran un claro descenso cuando se comparan con las tomadas a mediados del siglo pasado por los clérigos anteriores.

“Un equipo de científicos, financiado internacionalmente, está sugiriendo ahora que los molinos de viento es lo que está provocando este descenso, debido a las turbulencias añadidas al aire producidas por las aspas. Como se demuestra en estas ecuaciones gráficas, la turbulencia es resultado directo del giro de las aspas y se propaga hacia el exterior, influyendo el movimiento de los patrones de flujo aéreo circundantes.

“Estas ecuaciones han sido verificadas por diversos grupos de estudio independientes, que están de acuerdo en que con algunos ajustes por el incremento en el hielo del Mar del Norte, junto con un Mar Mediterráneo ligeramente más caliente, la turbulencia provoca un enfriamiento regional. Aunque los modelos son complejos, es indiscutible que los molinos creados por el hombre provocarán pronto una crisis global de enfriamiento.”

“A medida que el flujo de aire se hace más caótico, es incapaz de retener suficiente calor, permitiendo la disipación del mismo. Cuando aumenta la disipación de calor, aumentan las turbulencias, produciendo aún mayor pérdida de calor. Esperamos que durante el próximo siglo, tal vez en los próximos diez o veinte años, las turbulencias se hagan tan intensas que vientos fríos continuos provoquen un enfriamiento global de nuestro país, enfriando después el resto del continente”.

[Presidente] “Son conclusiones muy inquietantes, Mijnheer Om Brom. ¿Qué curso de acción sugiere?”

[Om Brom] “No tengo otra conclusión que ofrecer que la institución inmediata de un programa de reducción del número de molinos de viento. También, debido a la que los mayores contribuyentes a las turbulencias globales son quienes crean los molinos, los venden y los instalan, creo que habría que desanimar a las naciones que más usan los molinos, obligándolas a comprar “créditos de turbulencia” a las naciones que no los usan. De esa forma, los países que no emplean molinos de viento podrían seguir aumentando su desarrollo económico sin contribuir a nuevas turbulencias.

“Aquí tenemos a mi colega español, Mijnheer Don Quijote, quien explicará su punto de vista. El ha comenzado ya un programa privado que espera disminuya el número de molinos de viento en su propio país. Necesita financiación adicional para lleva más lejos esa causa.”

[Presidente] “La presidencia reconoce a Mijneer Don Quijote”.

[Don Quijote] “Gracias, señor presidente. Hace tiempo que deseaba abandonar mi aldea y adoptar la profesión de caballero, porque me espolea mi convicción de que el mundo necesita de mi inmediata presencia. La orden de la caballería errante fue fundada para desfacer doncellas, proteger viudas y rescatar huérfanos y personas menesterosas. Ni el fraude, ni el engaño, ni la malicia ha interferido aún con la verdad y la justa causa”.

[Presidente] “Entiendo, Mijnheer Don Quijote, que usted se ha embarcado en concreto en una campaña para destruir tantos molinos de viento como pueda encontrar. Es una postura radical, pero tal vez no sea la política más efectiva”.

[Don Quijote] “Verdaderamente nací para ser ejemplo de desventura y la diana a la que apuntan las flechas de los adversarios.

[Presidente] “¿Propone usted que estos hechos sobre turbulencias globales son ciertos y merecen una respuesta contundente?”

[Don Quijote] “Los hechos son enemigos de la verdad. Dios, quien vela por todos, no nos desamparará, sobre todo cuando estamos comprometidos con Su servicio.

[Presidente] “Gracias, Mijnheer Quijote. Y gracias, Mijnheer de Dokter Om Brom”.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


¡Llamaradas!

7 de enero de 2014

¿Qué hace que algunas estrellas fluctúen rápidamente en brillo?

La teoría del sol electrónico postula que las manchas solares, erupciones solares, anómalo calentamiento de la corona y las eyecciones de masa coronal en el sol son debidos a cambios en el suministro eléctrico que recibe de la galaxia. En otras palabras, el sol es activado externamente, no internamente, y no es un reactor de fusión auto regulado. Más bien, filamentos de corrientes de Birkeland transportan electricidad por la Vía Láctea, suministrando al sol mayor o menor energía según el momento.

Los filamentos brillantes y trenzados son a veces visibles en los “jets” que salen disparados de estrellas y de algunas galaxias. Esos filamentos también son corrientes de Birkeland, y son la porción visible de enormes circuitos eléctricos que forman una estructura a gran escala en el universo. Los circuitos generan campos magnéticos que pueden ser rastreados, así que la característica forma helicoidal de las corrientes de Birkeland es conocida ya que puede ser vista.

El comportamiento del plasma se rige por condiciones en esos circuitos. Las fluctuaciones en el flujo de corriente forman capas dobles con enormes voltajes entre ellas. Esto significa que las fuerzas eléctricas en las capas dobles pueden ser varios órdenes de magnitud más fuertes que la gravedad. Las capas dobles separan el plasma en células que pueden tener diferentes temperaturas o densidades.

Diversos componentes acoplados e impulsados por circuitos eléctricos en el espacio componen el núcleo de la teoría del universo eléctrico. Partículas cargadas aceleradas mediante potentes campos eléctricos radian energía en muchas longitudes de onda. Las condiciones cambiantes dentro de las corrientes de Birkeland pueden alterar los patrones de radiación de algunas galaxias con el tempo. El gigantesco filamento observado en asociación con la erupción solar del 12 de mayo de 2013 que lanzó tres erupciones de clase X en 24 horas, revela su linaje eléctrico. Afortunadamente el suceso no estaba orientado hacia la Tierra, y el sol no ha estado tan violento durante varios meses desde esa fecha.

En un universo eléctrico, el comportamiento de las descargas de plasma es considerado el mejor modelo para la actividad solar. Experimentos de laboratorio con una esfera cargada positivamente muestran que se forma un toroide de plasma alrededor de su ecuador. Las descargas eléctricas conectan el toroide con las latitudes medias y bajas de la esfera. Las espículas son consistentes con el principio de “mechas en el ánodo”, un efecto de descarga de plasma que se espera en un sol eléctrico de carga positiva.

Las imágenes cercanas de los filamentos de las manchas solares, que se ven claramente en la penumbra de las propias manchas, indican que son vórtices arremolinados de carga. Mirar al interior de una mancha solar significa ver las columnas de descarga en rotación de perfil. Las descargas eléctricas de plasma forman bucles huecos con forma de cuerdas. Al ser embudos de plasma, sus centros son más oscuros, mientras que las células de convección parecen más oscuras en sus bordes.

Las teorías convencionales sobre el sol sugieren también que hay un “cinta transportadora” que transporta materia solar hacia zonas magnéticamente activas de su interior, donde es “reenergetizada”. Cuando los campos magnéticos de las manchas solares comienzan a declinar, la cinta transportadora transporta lo que ha quedado en el interior del sol. Como expone un artículo de la NASA, son arrastrados a 300.000 kilómetros bajo la superficie, donde son magnetizados de nuevo por la “dinamo solar”. Las manchas solares flotan entonces en el flujo de plasma y ascienden de nuevo a la fotosfera para comenzar un nuevo ciclo solar.

Sin embargo, si el sol es el centro de la carga positiva con respecto al plasma interestelar, las manchas solares aparecerán cuando las descargas eléctricas penetren en la fotosfera, permitiendo que la corriente eléctrica fluya hasta sus profundidades. Los tubos de flujo electromagnético exponen el interior más frío del sol. La idea de la transferencia acústica de calor desde el núcleo no puede ser apoyada por ninguna observación del sol.

Arcos en la corona y múltiples estructuras de bucles conectan las manchas solares y se alzan penetrando en la cromosfera. La cromosfera es una célula de plasma, o región de doble capa del sol, donde está contenida la mayor parte de su energía eléctrica. Cuando la corriente que fluye al interior de la célula de plasma del sol aumenta por encima de un umbral crítico, puede provocar la repentina liberación de esa energía, causando erupciones solares y enormes prominencias solares.

Potentes bucles de corrientes eléctricas generan campos magnéticos toroidales secundarios que rodean el bucle. Cuando la corriente se hace demasiado fuerte, se destruye la doble capa del plasma. Este suceso interrumpe el flujo de corriente y la energía electromagnética almacenada es lanzada al espacio como una erupción solar. Las erupciones solares pueden ser consideradas por tanto como tremendos estallidos de descargas eléctricas que lanzan enormes cantidades de materia a velocidades casi relativistas.

Esto enfatiza las aseveraciones del proponente del universo eléctrico Wal Thornhill: “Después de 100 años de abandono, comienza a emerger un modelo eléctrico de las estrellas. Es un punto de vista de ingeniero que ofrece una comprensión coherente de nuestro verdadero lugar en el universo (cosmología) y pistas prácticas para la futura exploración del espacio. Si el sol brilla como una luz eléctrica “enchufada” a un universo eléctrico, las pruebas objetivas se hacen evidentes. Tal vez con una verdadera comprensión de las estrellas alcancemos el final de nuestra infancia en el cosmos”.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Plateau du Vercors

6 de enero de 2014

Picos en forma de aguja y riscos curvilíneos delimitan gigantescas depresiones circulares en los Alpes franceses.

Como se ha señalado en otras ocasiones, los monolitos de piedra se encuentran por el mundo entero. Por ejemplo, hay formaciones colosales que constituyen los Alpes franceses. En concreto Mont Alquille (Montaña Aguja) se parecer mucho a las estructuras de la región del Amazonas en América del Sur que han sido comentadas en una anterior Imagen del día.

Las mesas de cumbre llana son frecuentes por toda Europa, el suroeste de Estados Unidos, el Amazonas y otros sitios. Monument Valley en Arizona incluye elevaciones prácticamente idénticas a las que aparecen en los Alpes, aunque están compuestas de diferentes matrices rocosas. Las de Arizona son tores de arenisca con paredes abruptamente delineadas y las de los Alpes franceses, como Mont Alguille, están compuestas de caliza.

Según los geólogos modernos, el alzamiento montañoso conocido como Massif du Vercors data de la era varisca, cuando colisionaron Laurasia y Gondwana formando el supercontinente de Pangea. Como indican las teorías convencionales, la consolidación de las dos masas continentales provocó un levantamiento de montañas que plegó la corteza e inició una fase metamórfica en el desarrollo de los Alpes. La actividad volcánica durante este período metamórfico reestructuró las rocas pre variscas ricas en hierro convirtiéndolas en la dura composición rica en magnesio que presentan actualmente.

Montañas como Mont Blanc y el Massif du Bauges se consideran restos de afloramientos magmáticos que posteriormente se han erosionado hasta las formas que hoy vemos. Sin embargo las inconsistencias en los escenarios tradicionales de formación de montañas y los dictados convencionales de deformación volcánica dejan mucho por explicar.

Muchos de los llamados plutones se han “erosionado” en formas que desafían las explicaciones ortodoxas. Un ejemplo es probablemente la estructura monolítica más famosa de los Alpes suizos: el Matterhorn. El Matterhorn es un monolito de caliza con forma de pirámide que descansa sobre un estrato que no concuerda con su morfología. De hecho al compararlo con la estratigrafía general que lo rodea, el Matterhorn está invertido y girado. Parece haber sido arrancado del suelo, levantado por fuerzas increíbles y lanzado de nuevo a la tierra aproximadamente a 800 kilómetros al este de donde se situaba originalmente. ¿Qué podría crear una pirámide titánica de roca sólida, lanzarla como un guijarro y dejarla boca abajo?

Ante el Matterhorn y cerca de Mont Blanc se encuentra una protuberancia circular con forma de domo que recuerda los grandes montículos que han sido comentados en anteriores artículos de la Imagen del día.

En otros países se encuentran formas que parecen idénticas al Matterhorn, pero a escala mucho menor. En el Lake District de Cumbria en Gran Bretaña hay una pirámide de piedra que se asemeja tanto a su primo mayor que es conocida como la Roca Matterhorn. Un trayecto por Coniston Fells en el norte de Inglaterra revela otras extrañas formaciones rocosas similares.

En general los Alpes siguen una curva ondulada por el continente europeo. Tal vez los arcos eléctricos que excavaron el mar Arábigo y transformaron el continente africano aplastaron y cambiaron también Europa. Con el tiempo nuevos ejemplos de posibles cicatrices dejadas por descargas eléctricas saldrán seguramente a la luz.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Cuestiones candentes

3 de enero de 2014

Si la memoria popular indica algo, el calentamiento global en su forma más temible pertenece al pasado.

La universalidad del mito del diluvio es bien conocida, pero no se conoce tanto que las tradiciones de un calor insoportable, que a menudo conduce a un devastador Weltbrand, son igual de recurrentes. Aunque muchos informes no identifican la causa del gran aumento de temperatura o de los incendios asociados con la “era de los mitos”, otros la atribuyen persistentemente a un grupo de fenómenos que podemos llamar conveniente “soles anómalos”.

Generalmente las fuentes adjudican la primera emisión de fiero calor a cuatro propiedades solares, separadas o combinadas, todas las cuales parecen igual de extrañas cuando se aplican al sol que hoy conocemos.

En primer lugar, muchos relatos indican una mayor intensidad de la radiación del sol en esa época. Los yao (sur del lago Malawi) narraban un incidente así: “El sol se volvió fiero y dijo: “Brillaré y destruiré a la gente””. Los chukchi (noreste de Siberia) narraban una serie de violentos sucesos naturales, en uno de los cuales “El sol abrasa a la gente”. Refiriéndose a una época muy lejana, los klallam (estado de Washington) decían que “el sol calentaba mucho más entonces que ahora… no ha habido tanto calor en la Tierra como entonces”. Según los cheroqui (originalmente del Tennessee), el sol —siguiendo la trayectoria que sigue hoy— solía matar sin embargo a mucha gente:

“El sol vivía al otro lado de la bóveda del cielo, pero su hija vivía en medio del cielo, justo encima de la tierra. El sol odiaba a la gente de la tierra porque nunca podían mirar a su hija sin quemarse la cara…. El sol sentía celos y planeó matar a toda la gente, así que cada día, cuando se acercaba a la casa de su hija, enviaba rayos tan potentes que se produjo una gran fiebre y murieron cientos de personas, hasta que todos hubieron perdido a un amigo y temieron que no quedaría ninguno”.

Y como cuentan los huichoi (Méjico central), el sol daba poca alegría cuando fue lanzado por primera vez al cielo por “la gente”.

“Cuando el sol irradió su luz y calor sobre el mundo, todos los animales nocturnos… se enfadaron mucho y le dispararon flechas. Su calor era grande, y sus rayos fulminantes dejaban ciegos a los animales nocturnos; y con los ojos cerrados se retiraron a cuevas, charcas y árboles”.

Algunas culturas albergaban dudas respecto a la identidad del opresor radiante, representándolo como un falso sol o como un primer sol “experimental”: “Alguien propuso que Quilquiláken, el pájaro carpintero de cresta roja, fuera colocado en el cielo como sol y así se hizo, pero resultó ser demasiado caliente y al surgir las protestas fue retirado”. Y los mayas quichés (Guatemala) recordaban el calor desatado del sol cuando se alzó por primera vez en el este.

“Y entonces la faz de la tierra fue secada por el sol. El sol era como una persona cuando se reveló por primera vez. Su rostro estaba caliente así que secó la faz de la tierra… Y cuando el sol se hubo alzado un poco era como una persona, y su calor era insoportable. Coo se reveló sólo cuando nació, lo que ahora permanece es sólo su reflejo. Como dicen los textos antiguos, “El sol visible no es el real””.

En segundo lugar, el calor excesivo es atribuido a menudo a la posición marcadamente más baja en el cielo, en línea con la creencia común de que el cielo en su conjunto estaba mucho más bajo que hoy en día. Algunas sociedades recuerdan amargamente esta situación. Por ejemplo, los tohono o’odham (suroeste de Arizona) se refieren con respeto a los “días primigenios”: “En aquella época el sol estaba más cerca de la Tierra de lo que está ahora, las estaciones eran iguales y no había necesidad de ropa para protegerse contra las inclemencias del tiempo”. Y los shipibo.conibo (de la amazonia peruana) hablan con respeto del período antediluviano: “El sol estaba tan cerca de la tierra que se podía cocinar comida poniéndola al sol”.

El sentimiento dominante sin embargo era negativo. Los cheroqui decían: “Cuando la tierra estaba seca y los animales morían, seguía estando oscuro, así que sacaron el sol y lo pusieron en un trayecto para que cada día pasara por la isla de este a oeste, justo por encima. Así hacía demasiado calor”. Los diné (región de Four Corners) narran que la primera “gente” creó el sol con un cristal que “se encendió en una llamarada”. “La gente se retiró debido al gran calor que continuó aumentando. Los hombres de los cuatro puntos encontraban el calor tan intenso que se alzaron, pero apenas podían tenerse en pie, ya que el cielo estaba demasiado cerca de ellos”. Cuando Atseatsine “elevó el sol a una corta distancia, se balanceó un poco y quemó vegetación y abrasó a la gente porque seguía estando demasiado cerca… siguió quemando todo… la gente sufría y todo ardía”. Los keres (Santa Ana y Santo Domingo, Nuevo Méjico) y los hopi (noreste de Arizona) transmitieron la siguiente tradición: “Cuando el sol fue colocado en el cielo por primera vez, estaba demasiado cerca de la tierra y la quemó”. Y los ute (Utah y Colorado) recordaban un tiempo de luz errática antes de que se estableciera el día y la noche y las estaciones y los años en el que Ta-vi “el dios sol” era caprichoso: En aquel entonces… el sol vagaba sobre la tierra a su antojo. Cuando se acercaba demasiado con su fiero calor, la gente se abrasaba…”

En tercer lugar, se culpa a veces de la torridez al sol inmóvil en el cielo. Por ejemplo, según los pueblos nativos de las islas Andaman, la primera gente “disfrutó ininterrumpidamente del privilegio de la luz del día”, pero “el sol, un día, empezó a dar tanto calor que produjo mucho sufrimiento”.

Y en cuarto lugar, múltiples soles simultáneos, incluyendo el sol actual, son tenidos como responsables de la incomodidad que termina en un fulgor que abarca al mundo entero. Los yaghan (Tierra de Fuego, América del Sur) creían que el sol actual es el hijo benevolente de otro anterior, “el sol padre, que era un viejo truculento y que causó el primer desastre en el mundo haciendo que el océano hirviera y que el mundo ardiera en un fuego primordial”. “Según una variante del relato, “el poderoso Táruwalen apareció de pronto en el este e incendió toda la región… En aquel tiempo el mundo entero ardió al mismo tiempo, y después volvió a enfriarse”. De nuevo, los ngarinyin (Kimberleys, noroeste de Australia) informaban que antes de que “el pequeño sol hiciera su recorrido de este a oeste para dar al mundo día y noche”, éste y su madre más grande solían vivir permanentemente en el este, causando calor excesivo.

“Hace mucho, mucho tiempo, en el este, detrás del mundo, vivían dos soles. Un gran sol gordo madre y una pequeña hija sol, Vivían en troncos huevos. Salieron para dar luz al mundo, pero brillaban tanto y durante tanto tiempo que todo empezó a quemarse. El suelo quedó chamuscado. Los ríos se secaron… Los animales comenzaron a morir de sed”.

Todavía en otro giro en el asombroso caleidoscopio de los mitos, uno de los soles a menudo ha sido o se convierte en la luna. Por ejemplo, leyendas de los bunun (originarios del centro de Taiwan) “dicen que una vez hubo dos soles en el cielo. El calor era insoportable” y uno de los dos se convirtió posteriormente en la luna. Entre los atayal (norte de Taiwan), también, “se creía que en los antiguos tiempos, dos soles circulaban por el celo y no había separación entre el día y la noche. Uno de los soles era mucho más grande que el que vemos hoy, y hacía que el clima fuera extremadamente cálido… las plantas comenzaron a marchitarse y los ríos comenzaron a secarse, lo que hacía imposible las cosechas. La gente de la tierra sufrió mucho”. Al final, el “sol más grande” se transformó en la luna. Y los twana (estado de Washington) responsabilizan de una antigua y letal ola de calor a la luna que el creador Dokibatt había querido “que fuera el sol”.

“Por la mañana se alzaba, pero brillaba demasiado haciendo que el agua hirviera, matando a los peces y también a muchos animales de la tierra, e hizo tanto daño que entonces convirtió al sol en lo que hoy es para que gobernara el día, y condenó a la luna a brillar de noche”.

Todavía otras tradiciones presentan un mayor número de antorchas o “soles” golpeando el mundo. Un conocido mito chino, por ejemplo, narra que diez soles se turnaban para viajar por el cielo, mientras los demás descansaban en un árbol cósmico, pero un día aciago, durante el reinado del emperador Yáo (supuestamente 23 siglos antes de nuestra era), los diez aparecieron a la vez, causando una sequía y amenazando toda vida sobre la tierra. Una tradición paralela circulaba en Mongolia: “Hace mucho tiempo se alzaron siete soles en el universo y produjeron una ardiente sequía. La tierra fue fieramente calentada, los arroyos y ríos se evaporaron, las plantas y los árboles se marchitaron. Era muy difícil vivir o sobrevivir siquiera”. Los batak (Sumatra) conmemoran de forma similar la aparición de ocho soles que secaron en parte el mar.

Al igual que el diluvio universal, el tremendo calor y las llamas parecen haber provocado muertes masivas, llevando a la extinción a muchas especies. En la versión de Berossus del mito babilonio de la creación, el heroico dios Marduk, saludado como “el sol, la luz del sol de los dioses”, separó el cielo y la tierra. Los “monstruos” primordiales, “seres maravillosos con formas peculiares”, “no pudieron soportar la potencia de la luz y fueron destruidos”. Los quiché reflexionaban: “Tal vez no tendríamos defensa frente a los animales voraces de hoy en día —el puma, el jaguar, la serpiente cascabel, la víbora— y tal vez ni siquiera estaríamos aquí hoy si los animales originales no hubieran sido convertidos en piedra por el sol cuando se alzó. Los shuswap (zona de Kamloops, Columbia Británica) afirmaban que el período en el “la tierra estaba muy fría” y “la gente sufría mucho y temblaba constantemente”, terminó cuando el viento Chinook fue liberado desde “una gran bolsa redonda que colgaba de un poste” en la tierra del sol en el sur: “al final el calor se hizo tan intenso que el campo se incendió… Así la tierra ardió en una gran distancia hacia el norte, y muchos árboles y personas fueron destruidos… pronto el viento Chinook comenzó a soplar y la nieve y el hielo se fundieron bajo su influencia y la gente dejó de sentir frío”. Y como se ha mostrado en el anterior recuento, el sol primordial mató “muchos animales en la tierra” (twana), “planeó matar a toda la gente” (cheroqui), enfadó a “todos los animales nocturnos” (huichoi), hizo “morir a muchos, muchos animales de sed” (ngarinyin), y “atormentó con dolorosa sed a todos los seres vivientes” (Mongolia).

La crisis terminó de diversas maneras que cambian de una historia a otra. Mientras en algunas la combustión del mundo simplemente siguió su curso, en otras se narra que la intensidad, la proximidad, la inercia o la multiplicidad de las luminarias fue resuelta por el alejamiento de soles superfluos, poniendo un lazo al sol, poniéndolo en movimiento, alejándolo o reemplazándolo.

Estas densas tradiciones entrelazadas presentan un enorme reto intelectual. El sol real pudo alguna vez brillar con demasiada fuerza para los humanos, pero difícilmente puede explicar recuerdos de un sol que estaba demasiado cerca, los soles múltiples, un sol inmóvil y otros sucesos que preceden a la institución del día y la noche, o el lanzamiento o enlazado de soles. Bolas de fuego que explotan y posiblemente impactan están detrás de algunos de los mitos, pero sólo en casos donde el suceso tiene corta duración, ninguna luz celeste permanece estacionaria y el ciclo del día y la noche ya está consagrado. Mientras el calor ardiente es producido durante un período de oscuridad primordial o intervalos erráticos de luz por un tiempo que excede las horas, tal vez por un objeto físico percibido como un avatar temprano del sol moderno, la referencia puede deberse a una fuente de luz completamente distinta.

La hipótesis de Anthony Peratt de un z-pinch auroral intenso presenta un conjunto de “plasmoides” contenidos en la vaina hueca de una columna sostenida de plasma, que emite radiación de luz sincrotrónica excesivamente brillante. Aunque sólo uno, dos o tres fueron generalmente observados en su momento, un conjunto completo de nueve pudo formarse en algunos casos. La pila de plasmoides permanecería típicamente inmóvil en relación con la superficie terrestre.

Las evidencias empíricas para tal escenario podrían llegar en forma de pruebas geofísicas y paleontológicas de incendios intensos pero localizados, con significativos aumentos de biomasa quemada, episodios de extinción masiva y puntos radiactivos. Ocurre que los tres son característicos del final de la época del Pleistoceno, especialmente durante y hacia el final de la oscilación climática Allerod.

Los científicos mantienen un acalorado debate sobre las posibles causas de estos sucesos. Los bólidos que explotan o los impactos están entre los concursantes, pero han sido puestos en duda. Como alternativa, el escenario de Paul LaViolette de una serie de sucesos de protones solares energéticos sigue siendo viable y resuena con el postulado de Peratt de un intenso estallido solar como mecanismo que provocó las “intensas auroras”. Tal vez el sol fue responsable de este conjuro prehistórico de calentamiento global cosmogénico después de todo, aunque a través del medio de plasmoides atmosféricos transitorios. ¿Jugando con fuego? ¿O nada que haga la luz?

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Cometas y galaxias

2 de enero de 2014

Las colas galácticas, comas brillantes y núcleos centrales recuerdan a los cometas.

¿Qué es un cometa? La mayoría de los astrónomos cree que los cometas son objetos frágiles, pequeños y de forma irregular compuestos en su mayor parte por hielo y polvo, junto con compuestos de carbono y silicio. “Bolas de nueve sucia”, como los describió Fred Whipple en 1950. La opinión de consenso continúa apoyando esta teoría casi 60 años después.

Según la propuesta de Whipple, cuando un cometa se acerca al sol, el “cálido” viento solar transforma su núcleo sólido directamente a vapor mediante sublimación, soslayando la fase líquida. El material comienza a expandirse hacia afuera, formando una nube de gas y polvo conocida como coma. La luz del sol y el viento solar interactúan con la nube para formar una larga cola.

Sin embargo los proponentes del Universo eléctrico los ven de otra manera.

Los cometas pasan gran parte de su tiempo lejos del sol, donde la densidad de carga es baja. Dado que los cometas se mueven lentamente, sus cargas eléctricas alcanzan equilibrio con el débil campo eléctrico radial del sol. Sin embargo cuando un cometa cae hacia el sistema solar interior más cercano al sol, su núcleo acelera hacia regiones de creciente voltaje y densidad de carga.

La polarización de la carga en el núcleo responde al aumento de tensión eléctrica, formando una enorme coma (cápsula de plasma) alrededor del cometa. Los polos de descarga se encienden y se desplazan por la superficie, de forma similar a las plumas de la luna de Júpiter, Io. Si la tensión eléctrica interna se hace excesiva, el núcleo puede explotar como un condensador sobrecargado, rompiéndose en fragmentos o desapareciendo para siempre. Efectos similares son probablemente responsables de explosiones meteóricas en la atmósfera terrestre, como el que ocurrió sobre Tunguska en Siberia.

Una sorprendente imagen del telescopio espacial Hubble muestra una “extraña galaxia espiral” que se mueve a 3,5 millones de kilómetros por hora a través de Abell 2667. Su gran velocidad es atribuida fundamentalmente a las fuerzas gravitacionales ejercidas por materia oscura, gas caliente y otras galaxias del cúmulo.

“Esta galaxia única, situada a 3,2 mil millones de años luz de la Tierra, tiene un flujo extendido de brillantes puntos azules y difusas volutas de estrellas jóvenes impulsadas por las fuerzas de marea y la “presión de rozamiento” del denso gas caliente.

En anteriores artículos de la Imagen del día, las ondas de choque, gas caliente y colisiones en el espacio profundo no son consideradas explicaciones adecuadas cuando se discute la radiación electromagnética de alta energía en el cosmos. Desde los rayos gamma a los rayos X y la radiación ultravioleta extrema, las teorías convencionales recurren a la aceleración gravitacional, explosiones y colisiones como la única forma de producirlos en el espacio.

La historia convencional del gas que es extraído e esta galaxia por la presión y las estrellas que son arrancadas por la gravedad del cúmulo galáctico, no tiene cabida en el Universo eléctrico. El gas y las estrellas están sometidos a influencias electromagnéticas mucho más poderosas tanto externas como internas a la galaxia. El modelo mecánico convencional de los cometas es tan inadecuado para la “galaxia cometa” como para los cometas de nuestro sistema solar.

Las conexiones eléctricas existen por todo el universo. Desde las interacciones de la escala atómica más pequeña a los grandes agregados de escala cósmica, la electricidad suministra la energía y demuestra su actividad a plena luz.

Stephen Smith y Wal Thornhill

Traducido por Ignacio Amoroto


Corrientes de pensamiento

1 de enero de 2014

¿Pudieron Helena Blavatsky y Sir William Crookes contribuir inadvertidamente al descrédito de las primeras teorías sobre electromagnetismo en el cosmos?

Mucho antes de la era espacial, las teorías sobre un cuarto y “radiante” estado de materia, y las explicaciones electromagnéticas de la aurora polar, la luz zodiacal, los cometas, el sol y de hecho el universo entero, estaban muy extendidas y se discutían abiertamente. Cuando las sondas espaciales comenzaron a tomar medidas in situ, quedó definitivamente demostrada la naturaleza eléctrica de la aurora, propuesta por Kristian Birkeland y otros. Sin embargo, curiosamente, la vanguardia intelectual de la teoría de un universo de plasma, con su énfasis en la prevalencia de la fuerza electromagnética en muchos órdenes de magnitud, tuvo un destino distinto.

Muchas de las primeras especulaciones relacionadas con aspectos eléctricos de la luz zodiacal, cometas, planetas y estrellas no quedaron desfasadas, pero se convirtieron en anatema para el consenso astronómico y astrofísico del período entre 1890 y 1915. En aquella época, las discusiones del electromagnetismo en el espacio, fuera de la magnetosfera de la Tierra, fueron prácticamente verboten —un tabú que sólo ahora comienza a desaparecer, tras un siglo de era oscura y miopía y progreso limitado en teoría astronómica. ¿Qué factores psicosociales fueron responsables del estigma? Una respuesta definitiva a esta pregunta todavía no está disponible, pero se pueden proponer cinco factores probables.

Primero, la finalización de las investigaciones del siglo XIX sobre electromagnetismo en el espacio fue acelerada por su íntima asociación con lo paranormal. Los equivalentes de fin de siglo del pensamiento ingenuo y poco crítico de la “Nueva Era” estaban en boga y pudieron minar el campo para los investigadores serios. La extendida creencia popular en el “magnetismo animal”, los “fluidos vitales” y el ectoplasma, así como las fantasías de la obra teosófica de la ocultista rusa Helena Petrova Blavatsky (1831-1891), publicada entre 1877 y 1892, pudieron provocar una repulsión visceral similar a la que la experimentan los científicos modernos ante los escritos de Nueva Era sobre “vibraciones” sanadoras, “energías” y la supuesta actividad de los efectos cuánticos. La propuesta de Blavatsky de un universo gobernado por el electromagnetismo, no por la gravedad, puso suponer un freno para la causa simplemente debido a la inconsistencia del resto de su obra. Y el gran experimentador eléctrico inglés Sir William Crookes (1832-1019), que se implicó mucho en el espiritualismo al adherirse a la Sociedad Teosófica y ser presidente de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas durante la década de 1890 y al Club espiritista de 1907 a 1912, pudo inadvertidamente producir un efecto dilatorio en el estudio de la “materia radiante” y de la solución que esperaba de “los grandes problemas científicos del futuro”. Lo mismo se puede decir de su compatriota Sir Oliver Joseph Lodge (1841-1940), quien dedicó gran parte de su carrera al estudio del electromagnetismo, pero se dedicó con la misma intensidad al estudio del más allá y de los fenómenos psíquicos, uniéndose también al Club espiritista y sirviendo como presidente de la Sociedad de investigaciones psíquicas desde 1901 a 1903 y de nuevo en 1932. Sin emitir juicio sobre la búsqueda de la espiritualidad en sí misma, podemos sospechar que la forma en que se realizaba o los prejuicios materialísticos pudieron bastar para que algunos la condenaran por completo —desacreditando al mismo tiempo las especulativas teorías electromagnéticas.

En segundo lugar, el auge de la mecánica cuántica a comienzos del siglo XX, que implicó a nombres familiares como Max Planck, Niels Bohr, Werner Heisenberg y Albert Einstein, pudo desviar la atención de los estudios electromagnéticos. El campo de atención de los científicos es limitado y tal vez los temas más tradicionales de electricidad y magnetismo simplemente perdieron su atractivo cuando llegó la mecánica cuántica, sobre todo después de la entrada en escena de Einstein.

En tercero, el siglo XIX vio la resurgencia del pensamiento uniformitario en geología, biología y paleontología, produciendo ondas secundarias en astronomía y antropología. Mientras la gravedad actúa naturalmente como una fuerza estable y altamente predecible, la complejidad casi infinita del comportamiento del plasma se acomoda más a una mentalidad catastrofista. Los filósofos naturales que disfrutan especulando con impactos de cometas, cambios en órbitas planetarias o evolución de equilibrios puntuales, estarán mejor preparados para el régimen no lineal y caótico que es frecuente en los plasmas energéticos o en la volatilidad de las erupciones solares, las colas magnéticas planetarias, cometas y estallidos estelares. Para quienes creen que natura non facit saltus, la aparente aleatoriedad intrínseca de los sistemas electromagnéticos —difícil de domar con matemáticas— pudo ser un trago amargo que estaba mejor enterrado bajo el sedimento sin fósiles de la ortodoxia dogmática.

En cuarto lugar, mientras que las teorías electromagnéticas del tiempo de Birkeland se acomodaban al fundamento empírico de la observación y la experimentación práctica, el siglo XIX se fue inclinando hacia una marcada preferencia de la teoría ante la práctica. Este desarrollo pudo haber sido un inevitable compañero del revival del uniformismo, con el cual comparte la aversión hacia raros eventos extremos difíciles de situar en los registros observados, o de replicar o modelar matemáticamente. Las semillas del cambio pudieron ser sembradas en 1838 cuando el matemático y físico alemán Johan Carl Friedrich Gauss (1777-1855) modeló matemáticamente el campo magnético terrestre mediante armónicos esféricos, pero, en palabras del historiador científico Gillain Turner, “parecía curiosamente no interesarse por lo que de hecho causaba este magnetismo”.

“Siendo en el fondo un matemático, estaba más motivado por la descripción analítica que ofrecían los nuevos métodos matemáticos que por la necesidad de una explicación física del fenómeno… Curiosamente, casi veinte años después del descubrimiento de Orsted de que un campo magnético podría ser resultado de una corriente eléctrica, Gauss se ciñó exclusivamente a la idea del magnetismo permanente”.

Una actitud similar se produjo en 1860 cuando la dirección vacante del observatorio de Cambridge no fue concedida a Richard Carrington (1826-1875), un observador experimentado y con talento, sino a John Couch Adams (1819-1892), quien resolvió problemas astronómicos usando sólo matemáticas. Su preferencia por las derivaciones matemáticas puras, ins Blaue hinein, ha caracterizado a la astrofísica desde entonces. En 1892, el matemático y físico irlandés Lord Kelvin (1824-1907) —el mismo que en 1900 anunció orgullosamente en 1900 que “Ya no queda nada nuevo por descubrir en física”— rechazó las observaciones de Carrington que relacionaban las manchas solares y las auroras, basándose sólo en endebles bases matemáticas. Y el matemático y geofísico inglés Sydney Chapman (1888-1970) se negó a observar la réplica de Alfven del experimento terrella de Birkeland cuando se le ofreció la oportunidad de hacerlo. Como reflexionó Alfven:

“… ¡se negó por completo a bajar al sótano a verlo… estaba por debajo de su dignidad como matemático mirar un aparato de laboratorio!”

Nikola Tesla (1856-1843) diagnosticó con agudeza el problema en 1934:

“Los científicos de hoy en día piensan profundamente en vez de con claridad. Uno debe estar cuerdo para pensar con claridad, pero se puede estar loco y pensar profundamente. Los científicos actuales han sustituido los experimentos por las matemáticas, y vagan de ecuación en ecuación, y al final construyen estructuras que no tienen relación con la realidad”.

Por último, la tendencia a apreciar más los modelos que los datos puedo ser reforzada por el efecto de la devastadora Primera Guerra Mundial (1914-1918) sobre la psicología colectiva. En su forma más general, este efecto implicaba una retirada de la observación aguda y detallada de la realidad, a menudo caprichosa, hacia la relativa seguridad de la abstracción y la distorsión. En arte esta tendencia se refleja en movimientos como el modernismo, expresionismo, dadaísmo, surrealismo, futurismo, cubismo y Bauhaus, y continuó tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en forma de pop art, minimalismo y expresionismo abstracto —todos los cuales compartían un agresivo desprecio hacia la pintura, escultura o literatura naturalistas. Aunque la influencia de las guerras en el arte se ha discutido y reconocido a menudo, tal vez el trauma afectó de forma similar a la ciencia —animando una huida ante los hechos comprobables, junto con una atracción por el mundo mágico y seguro de los números y las entidades no observables, un mundo en el que la regularidad, predictibilidad y uniformidad podían ser postuladas impunemente y toda forma de destrucción a gran escala simplemente negada. Así, los grandes conflictos militares del siglo XX parecen haber impulsado una retirada frente a la observación de los hechos hacia la abstracción y las matemáticas puras entre científicos y artistas por igual.

Fue esta mentalidad neurótica de una cosmología uniformitaria, gravitacional, matemática y no espiritual que paralizó las ciencias así como las humanidades, la que fue confrontada por un científico rebelde judío ruso que fue marginalizado por toda la comunidad académica, declarado persona non grata durante el resto de su vida y que hoy sigue vilipendiado cuando se pronuncia su nombre en salas académicas. Tal vez ha llegado el momento de revisar el potencial de las cosmologías electromagnéticas y de transformarlas en pensamiento corriente.

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Condensadores eléctricos

31 de diciembre de 2013

Lo que tiene lugar en las tormentas eléctricas en la Tierra es probablemente una versión a menor escala de fenómenos a gran escala.

“Siempre he pensado que la astrofísica debería ser la extrapolación de la física de laboratorio, que debemos comenzar desde el universo actual y avanzar hacia atrás progresivamente hacia épocas más remotas e inciertas”.

—Hannes Alfvén

En anteriores artículos de la Imagen del día se han discutido los campos eléctricos que se forman en las tormentas eléctricas y alrededor de las mismas. Dado que la Tierra está cargada eléctricamente, mantiene un campo eléctrico en su superficie de entre 50 y 200 voltios por metro cuadrado. En otras palabras, por cada metro de altitud, el voltaje se incrementa en esa medida.

Los campos electromagnéticos bajo las tormentas eléctricas aumentan hasta 10,000 voltios por metro porque las tormentas y la Tierra actúan como las placas de un condensador, almacenando energía eléctrica del entorno circundante. Un “viento” de partículas cargadas fluye hacia la tormenta que se está desarrollando, arrastrando moléculas neutras de aire con la corriente y creando poderosas corrientes ascendentes que ocasionalmente suben hasta la estratosfera. Una vez que la tormenta alcanza un umbral crítico, la energía eléctrica acumulada es liberada como un rayo.

Las tormentas eléctricas actúan como “aceleradores de partículas”, lanzando descargas masivas hacia el espacio así como hacia la tierra. Las descargas ascendentes se conocen como red sprites y blue jets, pero no son fáciles de detectar ya que duran sólo unos milisegundos y se dan a gran altitud.

Los red sprites son enormes y difusos relámpagos que se producen por encima de las tormentas eléctricas activas, coincidiendo con los rayos normales. Pueden ser aislados o múltiples, con filamentos por encima y por debajo, a menudo extendiéndose hasta altitudes de casi 100 kilómetros. Algunos de los mayores sprites contienen docenas de sprites individuales más pequeños y cubren distancias horizontales de 50 kilómetros, con un volumen de 10.000 kilómetros cúbicos.

Los blue jets son distintos de los sprites, ya que se propagan en conos estrechos que desaparecen a una altitud de unos 50 kilómetros. También son más potentes porque las descargas eléctricas están confinadas en un volumen espacial más pequeño. Los geofísicos comienzan a ser conscientes de que los sprites y jets forman parte de todo sistema tormentoso grande o pequeño y de que son un componente esencial del circuito eléctrico de la Tierra.

Los teóricos del Universo eléctrico proponen que lo que se observa en otros planetas, en galaxias o en el espacio libre debería ser usado como ejemplo de lo que puede ocurrir en la Tierra, en vez de usar nuestro planeta para modelar el universo. Formamos parte de una “ecología” cósmica que mantiene un aspecto físico coherente, así que ese aspecto debería aplicarse aquí.

El laboratorio internacional de astrofísica de rayos gamma de la agencia espacial europea (INTEGRAL) fue lanzado desde el cosmódromo Baikanor el 17 de octubre de 2002. Es el primer observatorio espacial que puede ser usado para estudiar simultáneamente objetos tanto en rayos gamma, rayos X o luz visible. Uno de los principales descubrimientos de INTEGRAL fue la observación en 2008 de una fuente extrema de rayos X en el centro de un remoto cúmulo galáctico.

Las emisiones de rayos X son demasiado intensas para ser generadas por gas caliente en el cúmulo, así que “ondas de choque deben estar actuando sobre el gas”. Los astrofísicos sugirieron que las ondas de choque habían “convertido la galaxia en un gigantesco acelerador de partículas”.

La medición de la temperatura de los gases en el centro del cúmulo dio un valor de 100 millones de grados kelvin. Los investigadores creen que electrones acelerados por las ondas de choque y viajando por el gas del cúmulo generan los intensos rayos X. Se supone que las ondas de choque se crean cuando dos cúmulos galácticos “colisionan y se funden”.

Al referirse a material con una temperatura de 100 millones de grados kelvin como “gas caliente”, los científicos de la agencia espacial europea manifiestan su completa ignorancia del plasma y su comportamiento. Ningún átomo puede permanecer intacto a esas temperaturas: los electrones son arrancados de los núcleos y se desarrollan poderosos campos eléctricos. La materia gaseosa se convierte en plasma, capaz de conducir la electricidad y de formar dobles capas.

El premio nobel Hannes Alfvén mantenía que las capas dobles son un objeto celeste único, y que las intensas fuentes de rayos X y rayos gamma podían ser debidas al “cortocircuito” y explosión de dobles capas. Las dobles capas pueden acelerar partículas hasta energías enormes en una variedad de frecuencias, formando “rayos de plasma”. SI la capa doble rompe el circuito, puede explotar extrayendo energía de todo el circuito y descargando más energía de la que contenía la doble capa.

Las capas dobles se disipan cuando aceleran partículas y emiten radiación, así que deben ser alimentadas por fuentes exteriores. Se ha teorizado que corrientes de Birkeland transmiten energía eléctrica a través de muchos años luz por el espacio, tal vez hasta miles de años luz, así que son probablemente la fuente de energía del extremo generador de rayos X en Ophiuchus.

Los llamados “aceleradores de partículas” en tormentas eléctricas y cúmulos galácticos son probablemente manifestaciones de corrientes de Birkeland que llevan electricidad hacia capas dobles. Los sprites y jets exhiben estructuras filamentarias, como los rayos terrestres. Por los cúmulos galácticos se pueden ver fluyendo corrientes de plasma. Con el tiempo tal vez se haga evidente que la naturaleza escalable del universo de plasma se revela mediante sucesos eléctricos tanto grandes como pequeños.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


La red mundial, un tema común

30 de diciembre de 2013

Se han encontrado collares de conchas en montículos de la cultura prehistórica del Mississippi, a menudo reposando aún sobre el pecho del portador.

La araña es un tema recurrente en collares de los montículos de Illinois, Missouri y Tennessee. El antropólogo pionero Henry Holmes (1846-1933) observó que el ejemplar de la imagen superior está “dibujado con considerable fidelidad a la naturaleza y cubre casi todo el disco, con las patas, mandíbulas y abdomen llegando hasta la línea del borde exterior”. Su tórax está “situado en el centro del disco, y está representado por un círculo en el cual se ha grabado una cruz”. Al parecer, la araña, la cruz —que es idéntica a las formas encontradas en muchos otros objetos— y otros elementos variables como los anillos concéntricos y un anillo de 24 marcas triangulares, no fueron “una simple invención imaginativa, sino que tenían algún significado simbólico”.

Encontramos una pista inicial en el mito cheroqui de Kanane’ski Amai’yëhi (“Araña de Agua”), que expulsó un hilo desde su cuerpo y lo tejió para formar un cesto tusti que ató a su espalda y lo usó para conseguir el primer fuego de “un árbol sicomoro hueco que crecía en una isla”. Pero esta explicación pende de un hilo: las arañas no tejen cestos ni consiguen fuego para beneficio de otros. El mito debe ser parte de una red más amplia de mitología arácnida que precisa ser resuelta en su conjunto.

Los mitos de creación de todo el mundo presentan un demiurgo arácnido o telarañas cósmicas. Los nativos de Kiribati (Micronesia) llamaban al creador Na Areau te Moa-ni-bai (“El señor Araña, el Primero”), que “se sienta solo en el espacio como una nube que flota en el vacío”. En Nauru, su semejante Aerop enap también fue identificado como “la vieja araña”. Un tercer grupo de Micronesia, de la Cadena Ralik de las islas Marshall, narraba que el mundo con sus plantas y animales fue creado antes de que una gaviota “formara la cúpula del cielo mientras una araña tejía su tela”. Jefes de Prima (Arizona) “dicen que la Tierra fue creada por cierto Chiowotmahke, es decir, un profeta de la Tierra que apareció al principio como una telaraña extendiéndose frágil sobre el vacío que había”. Y los Karen (de Myanmar) cuentan que “había una araña en el cielo que podía pasar desde la Tierra al cielo”.

La presencia de una forma de axis mundi en tales tradiciones señala hacia su naturaleza original. La narración cheroqui presenta un giro diferente cuando se reconoce en el árbol del que la “Araña de Agua” recoge el fuego, la descripción clásica del eje cósmico como repositorio primordial de luz y fuego. Los Ashanti (Ghana) también imaginaban a Ananse Kokroko (“la Gran Araña”) con un receptáculo a su espalda y cuentan que “reunió toda la sabiduría del mundo y la encerró en una calabaza, y subió a un árbol para dejarla en lo alto. Pero tuvo problemas antes de llegar porque se había atado la calabaza al vientre y eso le impedía escalar adecuadamente… se rompió y la sabiduría que contenía se desparramó…”

Muchas historias giran en torno al concepto de que el axis mundi era en sí mismo un hilo de telaraña —una metáfora de la misma categoría que las “cuerdas”, “lazos”, “hebras de cabello” y similares— por el que seres míticos tenían que pasar. Según los chukchi (noroeste de Siberia), “el ser supremo del mundo superior… hace descender mediante al visitante humano y a su esposa por una cuerda fuerte después de darles provisiones. A veces esta cuerda es sólo un hilo de telaraña, pero capaz de sostener una carga de veinte renos sin romperse. Los ojibway (de la zona de la frontera entre Canadá y Estados Unidos) dicen que sus ancestros descendieron de la luna por una tela tejida por una araña gigante. Los yorùbá de Nigeria cuentan que…

“… al principio el mundo era todo pantanoso y acuático, un lugar desolado. Por encima estaba el cielo donde Ol-orun, el Señor del Cielo, vivía junto con otras divinidades. Los dioses bajaban a veces a jugar en el pantano, descendiendo por telas de araña que atravesaban grandes vacíos como puentes de hadas”.

En una historia de los Pies negros (sur de Alberta y norte de Montana), el Hombre Araña “tejió la red por la que Soatsaki descendió del cielo a través del agujero a la Tierra”. Entre los aztecas (Méjico), se decía que “Tezcatilipoca… descendió del cielo resbalando por una cuerda que tejió con una telaraña”. Las tribus maoríes (Nueva Zelanda) dejaron varias versiones de la ascensión de Ta-whaki a los cielos, de las que la de Ngàti Hau (wanganui de North Island) es como sigue:

“Ta-whaki vivió en un tiempo sobre la Tierra, y su aspecto era el de un hombre… Subió a la cima de una montaña y se sentó, se quitó sus prendas terrestres y se vistió de relámpagos… Después se subió a un árbol ti (cordyline) desde lo alto del cual una tela de araña se extendía hasta el cielo. Subió por ella, pero cuando había recorrido cierta distancia, su antepasada cantó un encantamiento para sí misma. La telaraña se rompió y él cayó a la Tierra. Hizo un segundo intento pero volvió a fracasar. En el tercero alcanzó el cielo.

Variantes de este mito subrayan los diez “cielos” que Ta-whaki pasó siguiendo la cuerda. Mientras tanto los chorote (sur de Gran Chaco) narran cómo “Sén, el colibrí” y otros héroes en forma aviar quisieron subir al cielo, pero la cadena de flechas que habían fabricado resultó inadecuada.

“Entonces enviaron a Siwálak, la araña, para que subiera… Siwálak comenzó a tejer una red y llegó hasta el cielo. Entonces apareció una cuerda que Siwálak tejió en lo alto. Cuando la cuerda estuvo terminada, los pájaros empezaron a saltar, agarrando la cuerda para subir al cielo. El último en subir fue Sén…”

Una variante de este mito implicaba una “escalera” que “era de fibra de chaguar y en forma de telaraña, pero alargada más que circular”. Además, los rotse (Nueva Zelanda) afirmaban que la deidad principal originalmente “vivía aquí abajo entre los hombres”, pero como era espiado “a una orden de Dios, la araña tejió un hilo que llegaba hasta el cielo, y Dios y su familia subieron allí y se han quedado allí desde entonces”. En la mitología de los yao (sur de Lago Malawi), Mulungu (“Dios”) “vivía aquí abajo antes de partir al cielo”, pero se sintió ofendido cuando la primera pareja de humanos destruyó a sus animales:

“El camaleón salió corriendo, y Mulungu salió corriendo. El camaleón se subió a un árbol. Mulungu estaba en el suelo y dijo, “No puedo subir a un árbol”. Entonces Mulungu llamó a la araña. La araña subió a lo alto y volvió abajar y dijo, “He subido a lo alto bien”, y dijo, “Ahora tú, Mulungu. Sube a lo alto”. Entonces Mulungu se fue con la araña a lo alto”.

Con cuidado para no perder el hilo, uno observa finalmente que las arañas y sus redes aparecen en mitos relacionados con la caída o construcción condenada del eje del mundo. Por ejemplo, los louyi (alto río Zambesi) veían a Nyambé como el sol que solía vivir en la Tierra. “Cuando Nyambé regresó al cielo, se montó sobre una telaraña”. El resto de la historia contiene los motivos familiares del axis mundi formado mediante unidades concatenadas y su trágica desintegración.

“(La gente) dijo: Hagamos mástiles que lleguen hasta el cielo. Plantaron largos palos, añadieron otros palos al extremo de los anteriores y cuando habían llegado lejos (montando los mástiles), los mástiles se derrumbaron”.

Según los mohawk (originarios del estado de Nueva York), Takwà-á-sar (“Araña”) desempeñó u papel principal en la caída del árbol cósmico que mantenía en su sitio al sol:

“Entonces Saplimg dijo, “Tú, Castor, corta el árbol, y tú, Araña, sube al árbol y en lo alto el árbol ata tu cuerda. Luego desciende, colgando de la cuerda, hasta que llegues al suelo”… Todo esto ocurrió. El castor, por supuesto, trabajó allí cortando astillas del árbol, y Araña, por su parte, subió a lo alto del árbol y una vez allí ató su cuerda. Luego descendió por ella, y llegó a la tierra. Entonces llegó el momento en que quedaba poco por cortar y se veía que era posible derribar el árbol. Entonces Araña cortó la cuerda y el árbol cayó”.

Por último, los guaraní (amazonia ecuatorial) transmitían una historia similar en la que Araña y Ardilla derribaron el bobehué o ceiba gigante (ceiba pentandra) que fue el primer objeto en existir y que supuestamente contenía todas las formas de vida del momento: “Araña y Ardilla decidieron intervenir… subieron a lo más alto del árbol… Araña tejió una red fuerte e intricada… pero la maniobra salió mal y en vez de cortar la telaraña de la rama, los dientes de Ardilla cortaron la liana que unía el árbol con el cielo. Mientras la liana saltaba hacia arriba, con Ardilla todavía mordiendo su extremo, el árbol gigante cayó al suelo hacia el oeste”.

Muchos han intentado explicar los mitos de creación en términos de fantasías sin sentido, de locura de mentes primitivas o simbolismo hiperbólico derivado del funcionamiento interno de la mente humana para expresar las manifestaciones más mundanas de la naturaleza. Limpiando las telarañas de tales inadecuadas teorías, los diversos relatos de mitos identificados anteriormente encuentran una solución convincente en el geomagnetismo.

La magnetosfera de la Tierra la protege frente a partículas y a peligrosa radiación. En momentos en los que el campo se debilita, como en inversiones o desplazamientos geomagnéticos, las partículas cargadas que llegan pueden penetrar más profunda y extensamente que en condiciones tranquilas. La aurora entonces puede transformarse en un fenómeno global de mayor intensidad que la usual. La forma de la aurora está siempre determinada por la delicada estructura del campo geomagnético. Aunque las líneas de campo sólo son una herramienta conceptual para visualizar este delicado sistema, el plasma que llega sí se organiza en los filamentos que aparecen en los rayos aurorales, arcos, coronas y otros rasgos. Si tales sucesos ocurrieron dentro del alcance de la memoria humana, las tradiciones de delicadas redes en la atmósfera, de las que forma parte el famoso axis mundi, podrían ser testimonios de la iluminación auroral de dibujos de cuerdas en un campo geomagnético alterado.

La hipótesis no se olvida de la araña. La intensa aurora puede formar plasmoides parecidos a los rayos en bola, que finalmente se separan de las columnas. Los investigadores españoles Rañada, Soler y Trueba señalaron: “En algunos casos, se observan filamentos arrastrando una bola. Deben ser cintas que se abren y siguen detrás…” Para observadores ingenuos que buscan palabras, los filamentos podrían perfectamente asemejar las patas y movimientos de una araña. La íntima asociación de la araña con el “sol”, la entrega del “fuego” o una vestimenta de “rayos” se pueden ver fácilmente con la misma luz auroral.

Agradecimiento a Robert J. Johnson por la referencia a Rañada, Soler y Trueba.

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Circinus, ¿una binaria de rayos X?

27 de diciembre de 2013

Las estrellas de neutrones no son explicaciones viables para objetos energéticos

Recientemente, el observatorio Chandra detectó lo que llaman la estrella binaria de rayos X “más joven” que emite cantidades masivas de energía al espacio. La radiación es en longitud de onda de rayos X, lo que las teorías no eléctricas sólo pueden interpretar como generados por materia extremadamente caliente y moviéndose muy deprisa. Así que hay que proponer algún medio extraordinario por el cual se pueda producir tanta energía en un espacio relativamente pequeño. Investigadores de la NASA y de la Universidad de Wisconsin escribieron:

“Los sistemas conocidos como “binarias de rayos X” son algunas de las fuentes más brillantes de rayos X en el cielo. Consisten en una estrella ultra densa compuesta de neutrones ―es decir, una estrella de neutrones― o en un agujero negro acoplado con una estrella normal como el sol. A medida que estos objetos orbitan uno al otro, la estrella de neutrones o el agujero negro arranca material de la estrella acompañante”.

Aunque los científicos no comprenden bien lo que ocurre en el caso de Circinus X-1, se basan sólo en puntos de vista gravitatorios para intentar explicarlo. En otra imagen, las emisiones aparecen en rojo, verde y azul, representando energía de rayos X baja, media y alta respectivamente. Los lóbulos de radio se consideran resultado de precesión en la estrella, causando un bamboleo que crea los dos chorros a medida que oscila. Los astrónomos creen que la densidad extrema de la estrella de neutrones crea un intenso campo gravitatorio a su alrededor, causando ondas en el material eyectado.

En los modelos astrofísicos estándar, los agujeros negros se suponen los únicos objetos del espacio que pueden comprimir la materia hasta el punto en que es acelerada a velocidades relativistas y libera radiación electromagnética de alta frecuencia. Los fotones en rápido movimiento serían expulsados desde los polos del agujero negro y brillarían intensamente como rayos gamma o rayos X.

Al margen de las dificultades asociadas con las teorías de agujeros negros, artículos previos de la Imagen del día discuten los diversos problemas asociados con las estrellas de neutrones. En primer lugar, como comenta el proponente del universo eléctrico Donald Scott, las estrellas de neutrones violan las leyes de la física.

“Una de las reglas básicas de la química nuclear es la “zona de estabilidad”. Esta es la observación de que si añadimos neutrones al núcleo de cualquier átomo, necesitamos añadir un número casi proporcional de protones (y sus electrones acompañantes) para mantener un núcleo estable”.

Al representar el número de neutrones contra el número de protones en el núcleo de todos los elementos se demuestra que la relación es casi uno a uno para los elementos ligeros y uno con cinco a uno para los pesados. Un núcleo atómico fuera de ese rango se descompondrá espontáneamente para alcanzar una configuración estable y permanecer en equilibrio. Si hay demasiados pocos neutrones, un átomo emitirá protones para estabilizarse, y viceversa. Un núcleo compuesto sólo de neutrones sería completamente inestable.

En la teoría de la estrella eléctrica, no son necesarios objetos exóticos como estrellas de neutrones ni fuerzas como gravedad súper concentrada proveniente de objetos súper densos. La electricidad es más que capaz de crear el fenómeno que exhibe Circinus-1. Los dos “lóbulos del chorro” pueden ser interpretados simplemente como un cono de plasma refulgente visto de perfil (la nebulosa Cuadrado rojo, por ejemplo): la configuración es un z-pinch de plasma, también observado en restos de supernovas y nebulosas planetarias.

Los discos de expulsión son también comunes en dichos sistemas energéticos. Llamarlos “discos de acreción” es una presunción. Los fenómenos de descarga de plasma, o arcos eléctricos, producen luz de alta energía. Si se suministra suficiente energía, se generan rayos X, rayos gamma o luz extrema ultravioleta.

La electricidad es la fuerza que activa las estrellas; cuanta más electricidad llega a una estrella, mayor es el efecto de su radiación, causando potentes estallidos de energía que son detectados por instrumentos como el Chandra. Las estrellas son ánodos en un enorme circuito galáctico, así que los modelos estándar para su comportamiento nunca conseguirán explicar adecuadamente las observaciones.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Motores flagelos

26 de diciembre de 2013

Motores rotantes impulsan algunas bacterias

Algunas bacterias pueden nadar por sus pequeños mundos. Realizan esta hazaña con ayuda de hélices giratorias llamadas “flagelos”. La especies de bacteria con esta capacidad que probablemente es más familiar a los lectores es la Escherichia coli o E-coli.

La E-coli posee varios filamentos flexibles y helicoidales, cada uno impulsado por un motor rotatorio compuesto por 40 proteínas únicas. Increíblemente, los motores individuales están construidos a escala molecular, 45 nanómetros de diámetro. Estos diminutos sistemas son capaces de mover la bacteria a lo largo de diez longitudes de cuerpo en un segundo, el equivalente humano sería correr cien metros en menos de seis segundos.

Los flagelos miden unos 15 nanómetros de diámetro y 15 micrómetros de longitud. Están constituidos por una proteína llamada flagelina que se reúne en largas cadenas conformando una estructura helicoidal de núcleo hueco. La E-coli construye los flagelos añadiendo nuevas unidades que pasan por el núcleo hueco y se añaden al extremo. Al final puede haber hasta 30.000 unidades conformando la estructura levógira de forma de látigo.

Uno de los aspectos más asombrosos de los motores de flagelo es que no usan ATP como energía. El ATO o adenosín trifosfato, es la molécula que energética la mayoría de las funciones celulares. Actúa como una batería en los organismos vivos, cediendo uno de los grupos fosfato en la mitocondria para que le célula pueda transpirar. Esto resulta en la formación de la molécula ADP (adenosín difosfato), que es entonces “recargada” mediante la oxidación de la glucosa en la glucolisis. Comer comida hace que esto ocurra.

Sin embargo, los motores que hacen rotar los flagelos no reciben energía mediante este proceso. Más bien son impulsados por un flujo de iones que captura y libera protones, creando así una carga alternativa en moléculas cercanas, aunque al ser tan pequeños y saberse tan poco de ellos, la forma en que operan es algo especulativa.

Según los investigadores, hay un gradiente de carga en la pared celular de la E-coli. Las moléculas que conforman la porción estacionaria del motor del flagelo, anclada en la capa peptidoglicólica de la membrana bacteriana (ver ilustración), contienen dos proteínas llamadas MotA y MotB. En el exterior de la célula existe una elevada concentración de protones, mientras que en el interior la concentración es menor, de modo que los protones de carga positiva fluyen hacia la proteína MotB, vinculándose al ácido aspártico. Esto crea un cambio en el balance de carga entre las proteínas MotA y MotB, causando una repulsión vertical entre ellas que produce el primer golpe del motor. Se cree que la proteína se une a una estructura de dientes de corona mientras se mueve hacia abajo, haciendo avanzar el rotor cada vez que la proteína MotB recibe una carga positiva.

Una vez completado el primer tiempo, el ácido aspártico libera su protón al citoplasma bacteriano, causando un cambio de conformación en el balance de cargas entre MotA y MotB. Esto inicia el segundo tiempo del motor porque las moléculas han restablecido su estado de carga “original”. Después del segundo tiempo, la MotB vuelve a recibir un flujo de carga que ioniza el ácido aspártico, repitiendo incesantemente el ciclo.

¿Cómo puede inducir rotación mecánica el paso de un protón por una membrana? Como observa el libro Biochemistry 5th Edition (Berg J.M., Tymoczko J.L., Stryer L. W. H Freeman pub 2002): “MotA y MotB pueden formar una estructura con dos medios canales. Un modelo para el mecanismo de acoplamiento de la rotación aun gradiente de protones requiere que el protón pase por el medio canal exterior y se transfiera al anillo MS (ver arriba). El anillo MS rota en dirección contraria a las agujas del reloj, y los protones son liberados al medio canal interior. El flagelo está vinculado al anillo MS y por tanto el flagelo rota también”.

En otras palabras, la E-coli y sus compañeras son impulsadas por motores eléctricos.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Más estrellas de las que puede ver el ojo de la teoría

24 de diciembre de 2013

Una segunda generación de estrellas en el cúmulo globular NGC 6752 dejaron de evolucionar. Tal vez estén esperando a una teoría mejor.

La idea de que las estrellas evolucionan es uno de esos conceptos previos injustificados con los que se interpretan y se entienden las observaciones. Con esa idea como tinta, los astrónomos pueden dibujar curvas explicativas con las características observadas en ciertas estrellas. Las curvas se reúnen en una teoría de evolución estelar, que se supone verificada por todas las observaciones que caen en la curva (o al menos cerca de ella).

Nadie ha observado la evolución de una estrella en concreto. Nadie ha visto a una estrella moverse por la curva teóricamente dispuesta para ella. Algunas parecen haber saltado de una curva a otra, pero fueron fácilmente ignoradas.

La idea de que una observación que no se ajusta a la curva falsea la teoría y requiere probar otros conceptos previos es ingenua. La gente no abandona, ni siquiera cuestiona, tan fácilmente sus creencias previas. La práctica habitual es la de poner parches a la teoría y desestimar las alternativas posibles. Si el parcheado falla, la observación discrepante es simplemente ignorada y cualquier rebelde que insista en mencionarla es expulsado.

Una reciente observación discrepante podría precisar mayor esfuerzo. Es la de estrellas en un cúmulo globular que presentan características alejadas de la curva calculada de evolución de cúmulos. Supuestamente las estrellas de un cúmulo evolucionan pasando por una fase gigante en la que eyectan gran parte de su masa. Pero los astrónomos han descubierto que “hasta el 70 % de las estrellas no estaban pasando por la fase final de quema de combustible nuclear y pérdida de masa”. Un observador señaló: “habrá un 70% menos de las estrellas brillantes que predice la teoría. También significa que nuestros modelos de ordenador de estrellas son incompletos y deben ser ajustados”.

Podemos estar seguros de que “ajustar” significa “poner parches”. La consideración de otras alternativas es tabú. La electricidad cósmica no debe ser mencionada.

Si las estrellas son activadas externamente por circuitos eléctricos galácticos, sus características variarán con los cambios en las corrientes que las alimentan. Una sobretensión puede hacer que una estrella explote o salte a otra clase espectral. Ver, por ejemplo, la sección “Ejemplos contrarios de evolución estelar” en el libro de Donald E. Scott The Electric Sky, pp. 159-162 (online en http://electric-cosmos.org/hrdiagr.htm).

Este proceso también podría ser presentado en términos de evolución, igual que se puede decir que una bombilla evoluciona desde el momento en que se enciende hasta que se funde. Pero ésa no es la idea más útil o adecuada para una comprensión que nos permita hacer cosas con ella. El aspecto más útil de la idea de la evolución estelar es que resultará estar equivocada.

Mel Acheson

Traducido por Ignacio Amoroto


Expansión oscura

23 de diciembre de 2013

Las observaciones se ajustan más a la teoría del Universo Eléctrico

En anteriores artículos de la Imagen del Día sobre la existencia de “materia” oscura se ha observado que se trata principalmente de una teoría añadida o ad-hoc, concebida para preservar el modelo gravitacional del universo.

El déficit de materia que se puede observar en el universo ha supuesto siempre un problema para el concepto predominante de la “cosmología del big bang”. Según las teorías convencionales, fue el big bang lo que creó toda la materia y energía, incluso la gravedad. Toda teoría cosmológica moderna comienza con esta teoría en su base.

Según la física convencional, sin el añadido de la materia oscura a la ecuación no hay suficiente gravedad en el universo para explicar el agrupamiento de galaxias. Además, sin una masa suficiente, los cúmulos galácticos deberían haber ido frenando considerablemente a lo largo de los últimos miles de millones de años y no haber mantenido tales increíbles velocidades recesionales, algunas de las cuales se acercan al 90 % de la velocidad de la luz. De hecho, para perplejidad de los modelos únicamente gravitatorios del universo, las galaxias más remotas parecen estarse alejando de la Vía Láctea con aceleración.

Los astrónomos postularon por primera vez una forma de materia oscura ―o fría o exótica― cuando observaron que las estrellas en el borde de una espiral galáctica giraban con la misma velocidad angular que las estrellas más cercanas al centro. Sin embargo, la mecánica newtoniana establece que las estrellas más alejadas del centro deberían moverse más lentamente. Por tanto, los astrónomos supusieron que materia oscura, no observable por los instrumentos actuales, estaba impartiendo velocidad añadida a las estrellas.

Los investigadores llevan también años intentando reconciliar la cantidad de masa en el universo con la velocidad de expansión del universo. Su último recurso ha sido inventar la existencia de otra fuerza indetectable, la “energía oscura”.

Sin embargo, Saul Perimuttter, director del Supernova Cosmology Project del Laboratorio Berkeley ha afirmado: “El universo está compuesto principalmente por materia oscura y energía oscura y no sabemos qué es ninguna de las dos cosas”.

En otras palabras, dos de los problemas más investigados de la física podrían estar basados en ideas erróneas sobre la constitución del universo, y cómo debería comportarse el mismo dentro de esas ideas. Ni siquiera los teóricos convencionales se ponen de acuerdo unos con otros sobre la materia oscura y la energía oscura.

Por ejemplo, si el universo se basa en las teorías predominantes de Einstein y la gravedad es la curvatura del espacio y el tiempo alrededor de cualquier objeto con masa, entonces la materia oscura y la energía oscura son meras ilusiones. La mala interpretación de la curvatura espaciotemporal de Einstein ha exigido la creación de un efecto nuevo porque la aplicación de la teoría es incorrecta. Esa idea fue sugerida por primera vez en 2006 por un equipo de investigadores italianos que analizó curvas de rotación de diversas galaxias y consideró que la materia y la energía oscura no entraban necesariamente en su nuevo enfoque.

Aun así, no hay necesidad de recurrir a una súper aplicación de la Teoría de la Relatividad para entender por qué los porcentajes requeridos de materia oscura y energía oscura son tan familiares. A menudo se escribe en la prensa popular que la materia oscura constituye el “75 % del resto del universo”. Para cualquiera familiarizado con la física del plasma, está bien establecido que el plasma constituye el 99,99 % del universo.

Resulta fascinante la convergencia de que la cantidad de masa gravitacional inventada para salvar la teoría convencional sea la misma que la cantidad de plasma que se pasa por alto. Tal vez los teóricos deberían mirar hacia una ciencia que es básica y fundacional, antes de inventar ciencias nuevas y discutir sobre cuál es más fiable.

Desde la perspectiva de la teoría del universo eléctrico, corrientes eléctricas impulsan a las galaxias y a sus estrellas asociadas. En experimentos de laboratorio se ha demostrado que filamentos gemelos de corrientes de Birkeland pueden crear estructuras que se asemejan a galaxias espirales. Las corrientes de Birkeland tienen una fuerza de atracción de mayor fuerza y alcance que la gravedad ―disminuyendo con la inversa de la distancia al eje de la corriente―, lo que explicaría los movimientos anómalos de las estrellas a medida que giran alrededor del núcleo galáctico.

De modo que es el movimiento de la electricidad a través del plasma lo que tiende a iniciar los efectos que pueden ser observados con telescopios desde la Tierra. Son las corrientes eléctricas en el cosmos y sus campos magnéticos asociados lo que deberían ser objeto de investigación, y no la búsqueda de lo indetectable.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


¿Agua en las estrellas?

20 diciembre de 2013

Se dice que algunas estrellas están rodeadas de halos de agua caliente mezclada con polvo de carbono.

Los astrónomos del observatorio espacial de infrarrojos Herschel han descubierto una supuesta nube de agua caliente rodeando a una estrella gigante en la constelación de Leo conocida como IRC + 10216. También se asombraron ante el hallazgo de agua cerca de otras estrellas de carbono, pero el equipo del Herschel cree que sabe cuál es la causa: la luz ultravioleta.

Como expone un boletín de la Agencia Espacial Europea: “Es la única explicación de por qué una estrella moribunda está rodeada por una nube gigantesca de vapor caliente de agua”. Supuestamente, la luz ultravioleta de estrellas cercanas penetra el envoltorio entre “grumos” de gas descomponiendo el monóxido de carbono y el monóxido de silicio y permitiendo la recombinación de átomos de oxígeno e hidrógeno para formar agua.

La IRC+10216 es una gigante roja, rodeada por una enorme nube de polvo que absorbe la mayor parte de la luz visible. La única manera de “ver a través” de la barrera de polvo es con detectores de infrarrojos. Es en ese polvo donde aparece el vapor de agua. La “estructura grumosa” en el polvo que rodea a la estrella contribuye supuestamente a la formación de agua.

En un Universo Eléctrico, las estrellas reciben energía electromagnética del exterior. Una estrella es el centro neurálgico de cargas eléctricas que circulan por la galaxia a lo largo de filamentos interestelares conocidos como corrientes de Birkeland. Una gigante roja es una estrella que carece de fotosfera, la “superficie” desde la que la emiten radiación las estrellas de la secuencia principal. En el caso de IRC+10216, su cromosfera se ha expandido para ajustarse a las necesidades eléctricas de la gigante roja.

Las estrellas brillan porque la electricidad fluye por cada galaxia. Como se ha escrito muchas veces en estas páginas, las estrellas pueden ser consideradas esferas gigantes de rayos a cámara lenta. Esta simple hipótesis es la que mejor se ajusta a las observaciones. Cualquier fusión tiene lugar sobre la superficie de una estrella y no “en su núcleo profundo”. El oxígeno molecular se puede crear en las capas exteriores de una estrella de gran intensidad eléctrica. El indicador primario del comportamiento de una estrella es la densidad de corriente en su superficie. Las estrellas no dependen de una fusión generada internamente para que les suministre energía.

El proponente del Universo Eléctrico, Wal Thornhill, escribió: “Las estrellas rojas son aquellas estrellas que no pueden satisfacer su apetito de electrones a partir del plasma circundante. Así que la estrella expande el área de la superficie con la que recoge electrones emitiendo una gran cápsula de plasma que se convierte en la zona efectiva de recogida del ánodo estelar en el espacio”.

Bajo la cromosfera de una gigante roja existe una atmósfera relativamente fría, donde pueden existir moléculas más grandes y complejas. El oxígeno molecular y los átomos de carbono alrededor de IRC+10216 se crean en la atmósfera de la estrella porque un campo eléctrico acelera electrones hacia la estrella. El mismo campo acelera iones positivos en dirección opuesta. Por eso estas estrellas frías presentan vientos estelares inesperados. Las estrellas eléctricas se forman por convección de Marklund, así que no poseen núcleos de hidrógeno comprimido. Los elementos pesados, incluido el carbón, se agrupan en el núcleo.

La dependencia de las remotas emanaciones ultravioletas del resto de estrellas penetrando las nubes oscuras de polvo porque son “grumosas” hace que perdamos la visión de la actividad eléctrica que ahí ocurre.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Plasma polvoriento

19 de diciembre de 2013

Polvo a temperatura cercana al cero absoluto aparece en la imagen de arriba como niebla azul en el corazón de la nebulosa del Aguila. La nebulosa del Aguila, situada en la constelación Serpens, a aproximadamente 7.000 años luz de distancia, es supuestamente una “guardería estelar”. Es una nube multiespectral de gas mezclado con partículas microscópicas de polvo.

La visión de consenso es que el polvo frío es un ingrediente necesario cuando las estrellas se condensan a partir de una nebulosa. Cuando el gas y el polvo empiezan a crear una nueva estrella, ésta va aumentando de temperatura e irradia energía. Según la teoría, se crea una presión hacia el exterior que se opone a la fuerza de gravedad hacia el interior. Si la fuerza hacia el exterior gana y supera a la fuerza de la gravedad, los átomos del gas no se comprimirán hasta el punto de sufrir una fusión nuclear. Sin embargo, si el polvo de la nebulosa es suficientemente frío, permite que el calor creado en el colapso gravitacional se irradie hacia el exterior y de esta forma se enciende una nueva estrella.

Por otro lado, al tener en cuenta la teoría del Universo Eléctrico, las nebulosas frías son indicios de actividad eléctrica incluso a temperaturas próximas a cero. La simetría bipolar es típica de la mayoría de las nebulosas, y muchas de ellas son lo bastante densas como para emitir luz, porque están extremadamente calientes en algunas zonas. La zona media de la nebulosa del Aguila es fría: las lecturas de radiofrecuencia indican que las nubes de polvo alrededor de la zona central se encuentran sólo a un grado sobre cero.

La estructura filamentaria de los “dedos” y la forma en que los filamentos se alejan en espiral desde las estrellas centrales indican corrientes de Birkeland, así llamadas en homenaje a Kristian Birkeland, quien por primera vez propuso su existencia a finales del XIX. Estas corrientes forman tubos escalables de plasma que pueden transmitir energía por toda la galaxia. Las fuerzas electromagnéticas las obliga a veces a confinarse en tamaños más pequeños.

El plasma confinado en el interior del pinzamiento queda aplastado y aumenta la densidad de corriente hasta que el llamado “z-pinch”, produce una estrella. El plasma que rodea a la estrella brillará a menudo como una nebulosa de emisión, pero en ciertas condiciones de opacidad y densidad, el plasma circundante puede ser frío, como en la nebulosa del Aguila, revelándose su presencia sólo en la luz infrarroja.

Los astrónomos convencionales no saben cómo las estrellas emiten nubes de polvo y gas que posteriormente se convierten en otras estrellas porque las estrellas no están hechas de polvo y gas. Una estrella es el foco de corrientes de Birkeland que forman circuitos por la galaxia. El pinzamiento electromagnético que concentra el plasma en la estrella forma también una corriente toroidal alrededor del ecuador de la estrella. La densidad de la corriente provoca que el plasma del anillo brille. La explicación del Universo Eléctrico es que cuando vemos nebulosas estamos viendo estructuras de plasma, y éstas se comportan según las leyes de las descargas y los circuitos eléctricos.

En vez de acción mecánica y gas frío, las nuevas estrellas radiantes de la nebulosa del Aguila fueron creadas en un auge de corriente eléctrica. No es necesario evitar que las estrellas jóvenes se calienten envolviéndolas en polvo frío. La envoltura eléctrica alrededor de una estrella nueva recibe energía de las corrientes galácticas de Birkeland en las que está inmersa y es impulsada al modo de brillo radiante del estado de descarga. La gravedad tiene poco o nada que ver con el proceso de formación estelar.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Lo más lejano

18 de diciembre de 2013

La teoría del Big Bang domina las teorías cosmológicas

Un reciente comunicado de prensa anunció que astrónomos que usaban el telescopio espacial Hubble y los telescopios gemelos Keck, de 10 metros, han encontrado un objeto a 13.100 millones de años de la Tierra, lo que lo convierte “…oficialmente en el objeto más distante jamás detectado”.

Casey Papovich, astrónomo de la Universidad A&M de Tejas, dijo: “La luz de esta joven galaxia comenzó su viaje cuando el universo tenía unos 700 millones de años y justo emergió de la niebla cósmica residual de su nacimiento”.

Papovich (de hecho prácticamente todos los astrónomos) basa su comprensión en la premisa principal de la teoría del Big Bang: que no había espacio, ni materia, ni tiempo “al comienzo”, y que por alguna razón, una irrupción de energía desde otra versión de la existencia, un “huevo primordial”, reemplazó esa vacuidad por materia y energía, que comenzaron a expandirse y luego a “inflarse”.

La teoría del Big Bang fue desarrollada cuando el astrónomo Edwin Hubble, usando el telescopio de 100 pulgadas del observatorio del Monte Wilson, creyó observar galaxias que se alejaban de la Vía Láctea a enormes distancias. El aspecto más sorprendente de sus datos no era la recesión en sí misma, sino lo que parecía ser altas velocidades asociadas a las galaxias. Según Hubble, algunas galaxias se estaban alejando a miles de kilómetros por segundo.

Al adaptar las observaciones del físico austriaco Christian Doppler al espectro de distintas galaxias, Hubble pensó que el cambio en la ubicación de algunas de las distintas firmas de los elementos llamadas líneas de Fraunhofer (por el físico alemán Joseph von Fraunhofer) indicaba que la luz se había desplazado hacia el extremo rojo del espectro por la aparente velocidad recesional.

Se supone que las líneas de Fraunhofer se producen a frecuencias concretas identificadas en el espectro por el tipo de elemento que absorbe la luz. Como establece la teoría, si están en una posición diferente han sufrido un corrimiento Doppler debido a la aceleración del elemento acercándose hacia el observador (desplazamiento al azul) o alejándose de él (desplazamiento al rojo). Esta idea constituye la base sobre la que se fundan los cálculos de distancias a escala galáctica y la supuesta velocidad de recesión. Usando este sistema de desplazamiento hacia el rojo, se cree que algunas galaxias se están alejando de la Tierra a la increíble velocidad del 90 % de la velocidad de la luz.

Dado que las distancias teóricas y las velocidades recesionales de los objetos están relacionadas con una escala en el tiempo, una galaxia que se encuentre a 10 mil millones de años luz también se considera que está como estaba hace 10 mil millones de años. Los astrónomos creen que estamos viendo luz antigua que lleva 10 mil millones de años viajando por el espacio.

Astrofísicos del pasado reciente se mostraban perplejos cuando sus observaciones indicaban mayor complejidad en el universo primitivo de la que pensaban que debía existir. Como establece el principio inflacionario, sin embargo, no es meramente la expansión (es decir, la aceleración) del universo lo que afecta al desplazamiento Doppler del espectro de galaxias remotas, sino que el “espacio” en el que se encuentran se está expandiendo.

Si hace falta cierta cantidad de tiempo para que se forme una galaxia y el universo tiene X años de antigüedad, no deberían existir galaxias a distancias/tiempo mayores que cierto desplazamiento al rojo. Cuando tales formaciones fueron observadas a distancias mayores que las que establecía la teoría, hubo que añadir la “inflación” a la teoría del Big Bang para justificarlas.

Por tanto los objetos que aparecen desplazados hacia el rojo a distancias extremas podrían no ser tan antiguos como sugiere su espectro; se están moviendo junto con la expansión del espacio. Como propone la teoría inflacionaria, no son tan antiguos como parecen ser, simplemente están “más lejos”. Esta dicotomía parece exigir que el universo primitivo se expandía más deprisa que la velocidad de la luz.

Las observaciones de Edwin Hubble de distancias galácticas contra la velocidad de recesión condujeron a otro problema: las galaxias que están suficientemente lejos deberían moverse tan deprisa que, como hemos mencionado, sus velocidades superarían la velocidad de la luz. Esto es conocido como el horizonte universal, o radio de Hubble. Es el punto más allá del cual no se pueden nunca hacer observaciones porque la luz de más allá de ese horizonte nunca podrá alcanzar la inflación del espacio que supera la velocidad de la luz.

¿Cómo surgieron estos giros y circunvoluciones en las ideas así como el entrelazado del espacio y el tiempo? Son resultado directo de la asunción de que el corrimiento al rojo se relaciona con la distancia. Los sistemas cosmológicos modernos están todos construidos, sin excepción, sobre ese supuesto. ¿Y si la premisa original de Hubble fuera errónea? ¿Y si el corrimiento al rojo fuera realmente una pista falsa?

El desplazamiento al rojo y la inflación se han convertido en una especie de dogma en la comunidad astronómica, e incluso aunque muchas observaciones contradicen la visión de consenso y llevan haciéndolo 40 años o más, esos datos son ignorados o marginalizados. Los quasars de alto desplazamiento al rojo, por ejemplo, se encuentran en alineamiento axial con galaxias que poseen un desplazamiento al rojo significativamente menor.

El astrónomo Halton Arp sugiere que la medida del desplazamiento al rojo de los quasares se compone no sólo de un valor de velocidad sino que también depende de lo que él denomina “desplazamiento al rojo intrínseco”. El desplazamiento al rojo intrínseco es una propiedad de la materia, como la masa o la carga, y puede cambiar con el tiempo. Según su teoría, cuando los quasares son expulsados de la galaxia de origen poseen un alto desplazamiento intrínseco al rojo, z=2 o mayor.

A medida que los quasares se alejan de su origen en un núcleo galáctico, sus propiedades de desplazamiento al rojo comienzan a disminuir hasta que alcanzan un valor cercano a z=0,3. En ese momento, el quasar se asemeja a una galaxia, aunque pequeña. El momento de inercia de la eyección es finalmente superado y la masa del quasar aumenta, mientras disminuye la velocidad de la eyección, hasta que puede convertirse en un compañero de la galaxia. Esta es la forma en la que las galaxias se forman y envejecen, evolucionando desde quasares de alto desplazamiento al rojo a pequeñas galaxias irregulares y luego a grandes espirales barradas.

No hay nada concluyente en las revistas científicas estándar sobre los datos de Arp. Se le retiró su tiempo de telescopio en Estados Unidos hace muchos años por los gerentes que asignaron ese tiempo a diversos grupos de investigación. Sus revelaciones respecto a problemas con el dogma de consenso fueron consideradas intolerables, así que fue sumariamente censurado por sus colegas. Sin embargo las pruebas que continúa reuniendo y promoviendo nos deberían hacer parar y pensar: ¿Está muerto el Big Bang? ¿Qué tamaño y qué edad tiene el universo si las lecturas de desplazamiento al rojo no son indicadores fiables de distancia?

¿A qué distancia está realmente z8-GND-5296?

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Nebulosas electromagnéticas

17 de diciembre de 2013

El universo se comporta según las leyes de dinámica del plasma

En todas las revistas de ciencia que discuten el comportamiento de las nebulosas planetarias, la opinión prevalente suele implicar gases y polvo que “sopla” entre ellos, así como “vientos” creados por “ondas de choque” de estrellas en explosión. En muchos casos la nebulosa se describe como “formando estrellas”, porque se cree que la intensa emisión de rayos X o de luz extrema ultravioleta, indica que se están produciendo reacciones de fusión nuclear en el interior de la nube.

En un universo eléctrico, es el plasma, y no el gas caliente, lo que fluye por el espacio. Lo que actúa es la física de la electricidad, no la física del viento. Dentro de la cápsula de una nebulosa planetaria hay una o más células de plasma o “capas dobles” que actúan como condensadores, almacenando y liberando alternativamente energía eléctrica. El flujo de corriente aumenta y disminuye alternativamente dentro de la célula en el interior y el exterior de la cápsula.

Partículas cargadas en movimiento constituyen una corriente eléctrica. Una corriente eléctrica está acompañada de un campo magnético que envuelve a la corriente y que disminuye con la distancia a la misma. El campo magnético se hace más fuerte cuantas más partículas cargadas se mueven en la misma dirección o cuando se mueven más deprisa. Los iones que se mueven por el campo magnético se comprimen hacia el eje. Los físicos de plasma se refieren a este efecto como “pinzamiento Bennett”.

Una descarga eléctrica en una nube de plasma crea una capa doble a lo largo de su eje. Las cargas positivas se concentran a un lado y las negativas al otro. Un fuerte potencial eléctrico existe entre los lados y si se aplica suficiente corriente la doble capa brilla, si no es invisible y se describe como “modo oscuro”.

Las capas dobles y los filamentos de corriente responden a las corrientes interestelares en el circuito que transcurre por la galaxia. Son en su mayoría fenómenos en modo oscuro debido a la baja densidad de la corriente, pero los campos magnéticos que produce son aparentes y detectables en las zonas de z-pinch (pinzamiento Bennett) que surgen.

Una lámpara de neón que emite luz sólo en la frecuencia de excitación de un gas específico es un modelo más correcto para las nebulosas. La electricidad que pasa por el gas de neón hace que se forme un plasma y que brille en un amarillo pálido. Otros gases, como oxígeno e hidrógeno, producen luz roja o azul, mientras que los elementos más pesados emiten sus propios colores.

El comportamiento del plasma es poco familiar en muchos aspectos. A menudo es difícil discernir que el plasma es completamente diferente a un gas. Las similitudes del plasma con un gas se ven superadas por su fallo para seguir la cinética de los gases. Dado que más del 90 % de las frecuencias de luz de nebulosas planetarias está en el rango del oxígeno ionizado, deberían ser consideradas como tubos de descarga de oxígeno y no como bolas de gas.

Ideas como éstas no resultan familiares para los astrónomos que piensan en términos absolutos de masa y gravedad y raramente piensan en cargas. Llaman “viento solar” en vez de corriente eléctrica a las cargas que se mueven desde el sol. Llaman “lluvia” en vez de descarga eléctrica a las partículas cargadas que impactan contra un planeta o luna. Consideran “chorros” a las partículas cargadas que se mueven a lo largo de un campo magnético en vez de una corriente de Birkeland alineada con un campo. Piensan en los cambios abruptos en la densidad y velocidad de partículas cargadas como “ondas de choque” en vez de como dobles capas que pueden incluso explotar.

Como escribió el astrónomo Amy Acheson:

“Han pasado más de 300 años desde que Newton observó su manzana, y su concepción de la gravedad, modificada ahora por Einstein y suplementada con teorías similares mecánicas de sólidos, líquidos y gases, se ha convertido en la visión popular del espacio ―un universo casi vacío de cuerpos auto contenidos. Y ahora han pasado 100 años desde que Birkeland observó su aurora, y su concepción de corrientes eléctricas en el espacio, desarrollada por pioneros como Irving Langmuir y Hannes Alfven, ha pasado a ser una nota a pie de página de la teoría estándar, raramente invocada excepto para explicar ocasionales curiosidades en el espacio”.

Ya es hora de que se recuerden las explicaciones más simples y directas en vez de la hipérbole arcana y compleja que parece ser el estándar de los artículos científicos de hoy en día.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Destellos de rayos X

16 de diciembre de 2013

Recientemente una erupción solar de categoría X-2 evitó un impacto directo con la Tierra.

Los heliofísicos clasifican las erupciones solares según su brillo en longitudes de onda de rayos X. Las erupciones de clase C son las más pequeñas de la escala, con lecturas de rayos X en el rango de 10`-6 vatios por metro cuadrado (W/m^2), mientras que las erupciones de clase X pueden superar los 10^-4 W/m^2. ¿Por qué es importante eso?

Una erupción solar de clase X-2 tiene suficiente energía como para saturar los circuitos de los satélites e interferir en otras formas de comunicación si su fuerza directa es dirigida hacia la Tierra.

Los astrónomos modernos creen que las erupciones solares ocurren cuando sucesos de reconexión magnética en la atmósfera del sol causan un cortocircuito en “líneas de campo magnético”. Según una teoría, “la energía magnética” acelera entonces los gases sobrecalentados hacia el espacio. Aunque nadie sabe lo que es la reconexión magnética, es la única explicación ofrecida.

El punto de vista prevalente es que el sol acelera partículas cargadas que se alejan de su superficie de la misma manera que se amplifican las ondas sonoras. Las pulsaciones en la fotosfera solar viajan a lo largo de “ondas-guía magneto-acústicas”, también conocidas como tubos de flujo magnético. Es ese efecto cinético el que impulsa el “gas caliente” hacia afuera.

Sin embargo, en un universo eléctrico lleno de estrellas eléctricas, hay una explicación más evidente: los campos eléctricos en el espacio. Dondequiera que haya una separación de cargas en el plasma, aparecerá un campo eléctrico entre esas regiones. Ese campo puede acelerar partículas soplares, formando flujos coherentes de carga eléctrica por todo el sistema solar.

Las erupciones solares podrían ser como tremendas descargas de rayos ene l sol, descargando materia a velocidades casi relativistas. El circuito que conecta el sol con la Vía Láctea podría extenderse a lo largo de cientos o incluso miles de años. ¿Cuánta energía eléctrica hay contenida en esas “líneas de transmisión” que alimentan el ánodo solar?

La teoría del sol eléctrico postula que las manchas solares, las erupciones solares, la anómala temperatura de la corona y las eyecciones de masa coronal son debidas a cambios en el input eléctrico procedente de nuestra galaxia. Filamentos de corrientes de Birkeland transportan electricidad por todo el sistema solar, suministrando más o menos energía al sol en el proceso.

El masivo filamento observado en asociación con la mancha solar 1748 revela su origen eléctrico, subrayando las afirmaciones del proponente del Universo eléctrico Wal Thornhill: “Después de 100 años de abandono, comienza a emerger un modelo eléctrico de las estrellas. Es una visión de ingeniero que ofrece un entendimiento coherente de nuestro lugar real en el universo (cosmología) y pistas prácticas para la futura exploración del espacio. Si el sol brilla como una luz eléctrica “enchufada” al universo eléctrico, los test objetivos se hacen obvios. Tal vez con una real comprensión de las estrellas podamos alcanzar el fin de nuestra infancia en el cosmos”.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


¿Pueden nadar los canguros? La Línea Wallace

13 de diciembre de 2013

Entre Bali y la isla vecina de Lombok se extiende un estrecho canal marino de 10 millas de ancho.

El canal es el inicio de la línea Wallace, de miles de kilómetros de longitud. No sólo es una divisoria geológica bajo el mar, sino también una división biológica. A un lado de la línea viven canguros y ornitorrincos. Al otro, tigres devoradores de hombres. Hacia el sur está Australia, hacia el norte las Filipinas y la India.

Curiosamente, la Línea incluye tanto especies de plantas como de animales. La cacatúa de moño amarillo vive a un lado de la Línea de Wallace, y los pinzones indonesios justo al otro lado del canal marino. A un lado aparecen árboles de caucho propensos al fuego y al otro se da la exótica teca y el ébano de los bosques tropicales. Incluso bajo el mar, en una zona separada por sólo 16 kilómetros, se observa una increíble separación especies de peces. Desde el Asia austral hasta la Antártida se extiende una zona única de flora y fauna.

Sir Alfred Wallace fue el primero en descubrir esta imponderable confrontación de especies distintas. Wallace y Darwin fueron coautores de la radical teoría de la evolución por “Selección Natural” en la era victoriana. La década de 1850 fue la “Era de la Razón”. Ambos moldearon su teoría para que intentara abarcar la extraña contradicción de la Línea de Wallace. Las explicaciones iban desde la de mares profundos imposibles de cruzar por canguros nadadores a la del aislamiento de una especie por la desaparición de un antiguo istmo de tierra. Ambas eran fantasías darwinianas. Sin embargo, la ideología de Darwin fue finalmente aceptada por consenso y su poderoso dogma crucificó a cualquier disidente.

La especiación es un área increíble de polémica científica. Parece que la teoría de Darwin de la “selección natural”, con su necesidad de millones de años para explicar cambios en una especie, está muy superada por los escenarios y los hechos científicos modernos. Sin embargo, la selección natural es la teoría a la que se adhieren innumerables artículos científicos como un paradigma “impulsado por el tiempo”.

¿Hay mejores explicaciones para la formación de especies? El límite geológico de la línea de Wallace sugiere una pista potente. Puede aclarar por qué hay especies radicalmente diferentes de flora y fauna a un lado y al otro de la línea de Wallace. Es un retoño del “Anillo de Fuego” del Pacífico, donde volcanes, terremotos y tsunamis dominan el entorno. ¿Podrían estos fenómenos esencialmente electromagnéticos constituir la verdadera causa de la especiación australasiática?

El Universo Eléctrico ve muchas formaciones en la Tierra como resultado de excavación eléctrica reproducible en un laboratorio a escala mínima. Tanto las formaciones dentríticas como los pronunciados y agrestes cortados son resultado de explosiones de inestabilidades de plasma a distintas intensidades. El excavado se puede dar a escala enorme. Un escenario posible de este tipo se observa en el excavado de la superficie de Marte en la película de Thunderbolts Project, Marte… el gran misterio no resuelto.

La línea Wallace transcurre a lo largo de un límite definido por abruptos acantilados submarinos. Si la excavación eléctrica se desplazó a lo largo de dicho límite, las descargas resultantes podrían haber estimulado un reajuste adaptativo de las especies llamado poliploidía. ¿Podría una descarga de plasma de magnitud continental impulsar la formación de especies únicas por en una zona extensa?

Mi hipótesis es que la Tierra ha estado sometida a agresiones de tamaño continental, a una amplia letanía de importantes sucesos

Acompañando a las grandes descargas cósmicas de plasma aparecen desde partículas físicas hasta el pleno espectro de radiación electromagnéticas, ondas de radio, microondas, ultravioletas, visibles, infrarrojas y rayos X y rayos gamma. También están presentes ondas beta (electrones), alfa (núcleos de helio) y otros núcleos más complejos que pueden ser de alta o baja energía. Todos tienen efectos distintos sobre el bloque básico reproductor de la naturaleza, el cromosoma lleno de ADN. Todos son potentes animadores de la adaptación poliploídica.

Parece que un campo de fuerza atrapa a los cromosomas haciendo que se armonicen con el nuevo paradigma. Entonces numerosas especies se adaptan inmediatamente al nuevo conjuro del espectro electromagnético invasor. Mamíferos, marsupiales, grandes y pequeños, todas las diversas especies existentes reconocen la nueva funcionalidad óptima y activan el uso de la poliploidía para adaptarse. No millones de años como teoría la “selección natural”. No. Especiación inmediata.

Se ha demostrado que la mayor parte de este arsenal electromagnético afecta a la especiación de manera dramática. Las mutaciones pueden ser auto-limitantes porque a menudo son muy divergentes y proliferativas y generalmente asexuadas. Es decir, sin necesidad del macho más la hembra. Esto es muy común en el mundo de las plantas y de los peces, pero difícil de replicar en especies animales. Este proceso es el inteligente mundo adaptativo de la poliploidía.

La mayoría de los organismos vivos están constreñidos a un proceso reproductivo de dos cromosomas (diploide). Pero la poliploidía permite que los cromosomas formen nuevas especies instantáneamente. Así, un espécimen sometido a intenso estrés forma nuevas especies inmediatamente. Esto no es selección natural. Es un proceso de adaptación singularmente inteligente que permite que el proceso normal de reproducción “lea” el nuevo armónico electromagnético. Esto es especiación instantánea.

Las plantas y diversas criaturas marinas (salmones, moluscos, etc.) muestran frecuentemente poliploidía cuando son sometidas a intensa provocación. Un ejemplo es el mundo vegetal que vive en el tóxico entorno químico de la roca serpentina. Las plantas se separan de la normalidad diploide y reaccionan produciendo diversas especies poliploídicas Similarmente, tanto el calor extremo como los cócteles químicos son empleados por el hombre para inducir poliploidía y por tanto especies totalmente nuevas.

Los neutrones, un producto secundario habitual en las intensas descargas de plasma, parecen ser los más seguros a la hora de producir poliploidía en el reino animal. Aunque los sucesos de poliploidía observados parecen tener menores tasas de supervivencia cromosómica, los mamíferos los emplean de forma rutinaria en células especializadas como las hepáticas. ¿Es completamente imposible que canguros así como plantas y peces fueran inducidos a un salto genético bajo condiciones caóticas para adaptarse a una provocación totalmente nueva? ¿Podría ser la línea de Wallace el límite de un enorme suceso de inestabilidad plasmática? ¿Podría ser la descarga de plasma la herramienta de la especiación?

¿Qué pruebas tenemos de esta acción innata de los cromosomas para cambiar a la poliploidía? En el mundo de plantas, peces e insectos tenemos muchos ejemplos. En el mundo de los mamíferos, nuestro mundo humano, se disputa. Pero en la historia reciente no se ha contemplado ningún suceso catastrófico que pudiera estimular este proceso. ¿Podrían tener también los mamíferos una adaptación de emergencia innata? ¿Hay pruebas de ello? probablemente. Como dice el paleontólogo Stephen Gould: “Nunca ha habido, sin excepción, una especie nueva sin una extinción masiva previa. El registro fósil muestra que una especie permanece inalterada durante millones de años antes de desaparecer abruptamente. El gradualismo no es un hecho en la naturaleza. La mayoría de las nuevas especies aparecen con una explosión. La naturaleza da saltos”.

El propio Wallace al estudiar las extinciones masivas en el mundo concluyó: “Debe haber habido alguna causa física para este gran cambio, y debe haber sido una causa capaz de actuar simultáneamente sobre grandes porciones de la superficie terrestre”. Tal continente era Australasia.

Peter Mungo Jupp

Traducido por Ignacio Amoroto


Los poderes de la oscuridad

12 de diciembre de 2013 

Según los cosmólogos modernos, el Universo está compuesto principalmente por materia oscura. Más del 95 % de todo cuanto existe es invisible e indetectable por los instrumentos más sensibles diseñados hasta ahora. Muchos astrofísicos afirman que las primeras formaciones estelares estaban (y tal vez siguen) impulsadas por partículas masivas que interactúan débilmente (WIMP), en vez de por reacciones de fusión termonuclear.

Su premisa se basa en diversas presunciones, entre las cuales destaca la de edad y tamaño del Universo. Las estimaciones actuales concluyen que tiene 13.7 mil millones de años de antigüedad porque las medidas del corrimiento al rojo de cúmulos galácticos parecen indicar que se encuentran situados a una enorme distancia de la Tierra. Dado que la teoría del corrimiento al rojo asocia tiempo con velocidad y distancia, cuanto mayor sea el desplazamiento al rojo, mayor es la distancia y más atrás en el tiempo debe situarse el objeto medido.

La hipótesis de consenso respecto a edad y distancia permite a los astrónomos proponer muchas ideas construidas sobre las asunciones previamente mencionadas, una de las cuales es que las primeras estrellas se formaron poco después del Big Bang y la subsecuente expansión del Universo. Como el Universo del Big Bang tiene 13,7 mil millones de años, las primeras estrellas han desaparecido. Sin embargo, hay tal confianza en la teoría que se realizan simulaciones por ordenador y se estudian modelos de lo que ocurrió en esa era primigenia.

De la imagen del cúmulo galáctico en la parte superior de la página se dice que representa un tiempo de hace casi 9 mil millones de años, ya que los cálculos del desplazamiento al rojo sitúan su estructura central aproximadamente a 9 mil millones de años luz de la Tierra. Convencionalmente se considera tan remota en el espacio y el tiempo que puede situarse en el período en el que las primeras estrellas habían alcanzado su madurez. Como mantiene la mayoría de los astrofísicos, eso significa que se fusionó a partir de muchos sub cúmulos cuando el Universo estaba dominado por la “materia oscura fría”.

Durante esa temprana época, las estrellas debían contener altas concentraciones de materia oscura, ya que la teoría establece que la densidad de la materia oscura era significativamente más grande que en la actualidad. Debido a esa línea de pensamiento, ha surgido un modelo físico completamente nuevo con ramificaciones en la forma en que los científicos de un futuro próximo investigarán las formas de operar de estrellas y galaxias.

El doctor Naoki Yoshida de la Universidad Nagoya de Japón y el doctor Lars Hernquist del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics de Cambridge, Massachussetts, crearon un programa que simula “lo que se sabe” sobre el Universo primitivo para estudiar esas condiciones. Sus simulaciones revelan que la gravedad creó pequeñas variaciones en material entonces existente, incluido la materia oscura, haciendo que se condensara en “proto-estrellas” que lentamente fueron acumulando materia adicional hasta que alcanzaron el tamaño suficiente para que las interacciones con la materia oscura generaran suficiente calor e iniciaran una emisión de energía radiante.

Un artículo en Physical Review D pone una nota más irónica en esta extraña línea de “razonamiento”. Científicos del Instituto de Estudios Avanzados y del Centro de Cosmología y Física de Partículas de la Universidad de Harvard presentan una teoría que incluye productos de aniquilación de materia oscura, un nuevo portador de fuerza, una forma de que la materia oscura se desintegre en electrones y positrones y una forma de explicar la ionización que se observa en el espacio profundo.

Estos son los conceptos que estimulan los pronunciamientos científicos actuales sobre “estrellas oscuras” que brillan por la aniquilación de materia oscura, así como las simulaciones de ordenador que supuestamente confirman” el entorno en el que esas estrellas oscuras pueden existir.

Oscuro, oscuro y oscuro… Los proponentes del Universo Eléctrico se preguntan si alguna vez vendrá algo de luz de las instituciones fuertemente financiadas que son supuestamente las cimas de la investigación científica.

Como reitera Wal Thornhill, físico y teórico del Universo Eléctrico: “Sugiero que dejemos de malgastar decenas de miles de millones de dólares en la búsqueda de nuevas partículas y fuerzas inventadas por matemáticos que persiguen la fama y un premio Nobel y que dediquemos el uno por ciento de esa cifra a investigar el cañón de plasma. La ciencia se basaba antes en la simplificación. Es el estilo del Universo Eléctrico. Es la forma de escapar al agujero negro de la ciencia”.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Espuma magnética

11 de diciembre de 2013

Se dice que “burbujas” de energía magnética rodean la heliosfera.

“En nuestra búsqueda de la grandeza, como niños caprichosos que juegan, perseguimos burbujas que vuelan por el aire”.

~John Webster

Poco después del suceso, el astrónomo Merav Opher del equipo Voyager de la Universidad de Boston anunció: “Las sondas Voyager parecen haber entrado en una extraña zona de burbujas magnéticas espumosas. Esto es muy sorprendente”.

La Voyager 1 llegó a la heliopausa en diciembre de 2004, seguida por la Voyager 2 en agosto de 2007. La Voyager 1 fue la primera en detectar fluctuaciones en el recuento de electrones a medida que viajaba por la heliosfera, mientras la Voyager 2 realizó similares observaciones posteriormente, en 2008.

Dado que el modelo informático de la NASA sobre la heliosfera funciona sólo si se supone que las lecturas proceden de la entrada y salida en las burbujas anteriormente mencionadas, había que idear algún medio para su creación. Y así hace su entrada en escena la vieja y fiable reconexión magnética.

Como expone un comunicado de prensa del momento, las “retorcidas y arrugadas” líneas de campo magnéticas del sol se “agrupan” al llegar a la heliopausa “reconectándose” y “reorganizándose” de forma explosiva para formar largas burbujas de magnetismo con forma de salchicha.

La misión Cluster de la Agencia Espacial Europea observó también recientemente burbujas anómalas que “crecían y explotaban” alrededor de la Tierra. Las interacciones magnéticas fueron detectadas donde el campo magnético terrestre se encuentra con la descarga de partículas cargadas conocida como viento solar. De la misma manera en que se supone que se crearon las burbujas alrededor del sistema solar, también se usó la reconexión magnética para explicar este caso.

La “burbuja” de la magnetosfera de la Tierra es conocida entre los físicos espaciales de plasma como cápsula de Langmuir y es parte de un circuito eléctrico acoplado a corrientes que fluyen en la heliosfera solar. Las cápsulas de Langmuir son capas dobles eléctricamente cargadas de plasma, en las que cargas opuestas se aproximan unas a otras creando un campo eléctrico entre ellas. Las capas dobles pueden acelerar iones hasta velocidades extremas que pueden fácilmente ser mal interpretadas como alta temperatura.

Probablemente las mismas condiciones están presentes donde la magnetosfera solar o heliosfera se encuentra con la carga diferente del medio interestelar (ISM). Dos regiones de plasma diferente formarán una cápsula de Langmuir entre ellas, lo que conduce a una potencial formación de “burbuja”.

El plasma en un laboratorio se aísla a sí mismo con finas paredes de capas dobles de cargas opuestas, así que es probable que lo mismo esté ocurriendo alrededor del Sol y de la Tierra. Por extensión, lo mismo ocurre probablemente alrededor de nuestra galaxia, los cúmulos galácticos y los super cúmulos. A cada escala, el plasma se comporta de la misma manera. Sin duda demostrar esto será imposible durante los siglos venideros porque sólo se podría comprobar situando una sonda de Langmuir en cada punto y midiendo el diferencial de corriente.

Partículas cargadas en movimiento forman una corriente eléctrica. Esa corriente se envuelve en un campo magnético. A medida que más partículas cargadas se aceleran en la misma dirección, aumenta la intensidad del campo magnético. Es una idea familiar entre los ingenieros eléctricos, pero cuando los astrónomos encuentran magnetismo en se quedan asombrados. Recurren a ideas irónicas sobre vacíos con campos magnéticos congelados en su interior o a la llamada “reconexión magnética”.

El proponente del Universo Eléctrico Wal Thornhill escribió… “el plasma en el espacio forma una burbuja conocida como “cátodo virtual”. Es efectivamente la heliopausa. En términos de plasma, la heliopausa no es resultado de un choque mecánico sino una cápsula de plasma de Langmuir que se forma entre dos plasmas de distinta densidad e carga y energía… Tales “burbujas” se ven a todas las escalas, desde la coma de los cometas a las “magnetosferas” de planetas y estrellas”.

Aunque todavía no hay datos específicos, los científicos del Universo Eléctrico asumen que el plasma se comporta en el espacio igual que en un laboratorio. Equipada con esa visión, una mente con sensibilidad eléctrica verá lo que de otro modo permanece invisible.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


 Super explosión de doble capa

10 de diciembre de 2013

El observatorio Chandra de rayos X de la NASA descubrió hace poco este objeto, que el plasma polvoriento cercano al centro de la Vía Láctea oscurece en luz óptica. Los rayos X penetran el polvo: las señales de baja energía son rojas, las de energía intermedia verdes y las de alta energía azules. Los puntos blancos son estrellas de la Exploración Digital del Espacio.

El óvalo de filamentos y puntos brillantes es la fase de relajación de la explosión de una doble capa de tamaño estelar, convencionalmente llamado remanente de supernova. El suceso inicial (la “supernova”) fue probablemente una interrupción de la corriente en la corriente galáctica de Birkeland que llega a le estrella. Una inestabilidad en la doble capa fotosférica provocó que se “apagara” y la energía de inducción del resto del circuito fue liberada en la brecha.

Las fuerzas electromagnéticas en la sobrecarga de corriente hicieron que la doble capa se expandiera de forma explosiva, similar a una eyección de masa coronal pero abarcando toda la estrella. La doble capa aceleró el plasma fotosférico hacia el exterior, también su campo eléctrico más intenso aceleraría los actuales transportadores ―sobre todo electrones― hasta velocidades relativistas. Estos electrones se mueven en espiral a lo largo del campo magnético de la corriente de suministro y emiten radiación sincrotrónica.

El “cableado” de la corriente de suministro consiste en tubos concéntricos de filamentos de corriente comprimidos en forma de reloj de arena alrededor de la estrella. Es invisible (en modo oscuro) alrededor de la mayoría de estrellas, pero aparece en modo brillo alrededor de estrellas sometidas a mayor tensión eléctrica, como las llamadas “nebulosas planetarias” y remanentes de supernova (SNR) cuando se observan desde fuera del eje.

En esta imagen Chandra está observando casi a lo largo del eje, de modo que el cableado aparece como anillos. Donde la capa eléctrica doble intersecta los filamentos regularmente espaciados de la estructura, la densidad de los portadores de corriente aumenta y aparecen puntos brillantes. Esto es evidente a lo largo de la mitad superior de los anillos, donde se distinguen al menos dos de los tubos concéntricos. (Alternativamente, un anillo podría estar en el lado opuesto de la estrella y ser visto a través del lado cercano del reloj de área).

En una estrella eléctrica, la nucleosíntesis tiene lugar en los intensos campos electromagnéticos de la doble capa fotosférica. Actúa de forma muy semejante a un acelerador lineal de partículas y produce elementos pesados como silicio o hierro cerca de la superficie. En un suceso de una super capa doble, el proceso puede acelerarse inmensamente y producir grandes cantidades de elementos pesados.

Debido a las variaciones no lineales en la corriente, la distribución de los elementos y la expansión de la doble capa puede ser asimétrica. Las observaciones del Chandra revelan que el silicio, el azufre y el hierro se concentran en la parte norte de esta nebulosa, donde los puntos brillantes indican un máximo de tensión eléctrica.

Mel Acheson

Traducido por Ignacio Amoroto


Algunas galaxias exhiben estructuras poligonales

9 de diciembre de 2013 

El término “inestabilidad dicotrónica” no es generalmente bien conocido. Su uso está confinado al campo de la física del plasma y se refiere a las distorsiones que ocurren cuando dos láminas de plasma fluyen una junto a la a otra. A menudo se confunde con la inestabilidad de Kelvin-Helmoltz que se observa en la dinámica de interacciones de fluidos.

Al ser el plasma una sustancia con carga, con un pequeño porcentaje de sus partículas ionizadas, no tiende a obedecer las leyes del movimiento cinético. Más bien el plasma se ve fuertemente influenciado por el electromagnetismo antes que por ninguna otra fuerza, incluyendo la de la gravedad.

Un principio de la física que subyace en todos los aspectos de la teoría del Universo Eléctrico es que el plasma constituye el 99,99 % del Universo. Desde los rayos a las cortinas de las auroras boreales, el viento solar, el medio interestelar, las estrellas o el brillo galáctico que llena el espacio, todo es plasma. Como tal se espera que lo que se pueda observar sea una manifestación de fuerzas actuando sobre material eléctricamente cargado, por tenue que sea.

Cuando se observan características inusuales, al margen de su escala, el hecho del comportamiento del plasma debería recibir la máxima prioridad en cualquier intento de resolver la cuestión. En la imagen en lo alto de la página, una extraña formación hexagonal aparece en los brazos de la galaxia M61 (NGC 4303). Hay pocos términos astronómicos que puedan explicar los brazos doblados y entrelazados de lo que debería ser una suave espiral.

A los astrónomos no se les exige formación en teoría eléctrica. Las ecuaciones de Maxwell son como poesía clásica griega para la mayoría de los astrónomos. Ya tienen demasiado que hacer sin implicarse en temas que son irrelevantes para su trabajo. La gravedad es la base de la mayor parte del pensamiento científico sobre el cosmos, así que las fórmulas electrodinámicas apenas o nunca se consultan.

Muchas estructuras naturales han resultado ser hexagonales: el hexágono de Saturno, los cráteres hexagonales en lunas y planetas o en los ojos de huracanes, por nombrar unas pocas. A pesar de la propuesta de un astrónomo de que la dinámica de fluidos es todo lo que se necesita para explicar el hexágono de Saturno, no es posible usar esa explicación también para los demás fenómenos. Además, hay otras ocurrencias en Saturno que son de naturaleza claramente eléctrica: las “spokes” de los anillos, la Tormenta del Dragón, la Gran Mancha Blanca, la aurora polar y las descargas ultravioletas a altitud media.

Una estabilidad dicotrónica puede explicar el hexágono de Saturno bastante bien. El comportamiento característico del plasma explica también los demás fenómenos saturnianos. ¿Podría aplicarse la misma explicación a las galaxias?

La teoría del Universo Eléctrico considera a las galaxias como progenie de acoplamiento electromagnético. Los filamentos de corrientes de Birkeland conducen la electricidad a través de distancias cósmicas, entrelazándose una sobre otra hasta que aplastan el plasma en formaciones discretas. Una típica galaxia espiral barrada se crea en dos o más giros de estos filamentos intergalácticos.

Las inestabilidades dicotrónicas en filamentos de corrientes de Birkeland son probablemente las responsables de las formas hexagonales que se observan en galaxias. La energía eléctrica puede actuar con una fuerza billones de veces mayor que la gravedad. Cuando se tiene en cuenta el Universo de plasma, los misterios que dejan las teorías gravitacionales quedan resueltos.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Monolitos Rocosos Segunda Parte

6 diciembre de 2013

Rocas grandes como montañas podrían ser evidencia física de descargas eléctricas interplanetarias sobre la Tierra.

En el último episodio sobre las inmensas rocas solitarias que se encuentran por el mundo entero, se comentó que varias de ellas en Australia y Europa podrían ser el resultado de inmensos arcos eléctricos. Los campos magnéticos creados por tales fuerzas podrían haber levantado los sedimentos y otros materiales de paisaje circundante, aplastándolo en zonas de compresión capaces de convertir arena en roca y dejar detrás una masa solidificada. Algunas formaciones extraordinarias se encuentran en zonas donde no hay nada excepto desierto llano en miles de kilómetros cuadrados a su alrededor.

En ocasiones los monolitos de roca están formados por diversos minerales fusionados en forma sólida, aunque los distintos cristales conservan sus formas. El granito es un ejemplo de diferentes minerales fundidos hasta formar una sola roca y depositados en enormes macizos, aunque hay casi tantos tipos distintos de granito como depósitos.

El granito está compuesto por feldespato y cuarzo, pero normalmente contiene también mica y hornblenda, lo que le da un brillo característico. El granito se descompone formando suelos bien drenados y ricos en nutrientes minerales, haciendo ideales para la agricultura zonas como California. Dado que las montañas de Sierra Nevada son elevaciones graníticas, se supone la erosión de las cumbres ha sido transportada por los ríos a lo largo de millones de años formando los sedimentos en el Valle Central, “la despensa de América”.

Dos de las formaciones más características de América del Norte se encuentran en las montañas de Sierra Nevada. El Capitán y la Media Cúpula son las dos rocas famosas del parque nacional de Yosemite. Ambas son sólidos monolitos de granito que se alzan mil metros sobre el suelo del valle. Según las teorías geológicas convencionales, son intrusiones de magma que se formaron a gran profundidad bajo tierra hace millones de años. El magma no fue expulsado en erupción sino que se solidificó formando el granito. Las intrusiones quedaron expuestas después de miles de años de erosión. Durante la última edad de hielo, los glaciares supuestamente esculpieron El Capitán y la Media Cúpula dándoles su forma actual y creando el valle de Yosemite.

Otro ejemplo de levantamiento montañoso anómalo es Stone Mountain, en Georgia. De nuevo la explicación estándar considera a Stone Mountain como los restos de una intrusión granítica de magma en caliza más blanda que posteriormente fue erosionada dejando al descubierto la masa plutónica en forma de cúpula después de millones de años.

Otras figuras de este tipo son Dellenbaugh Butte, Stone Mountain en Carolina del Norte y otro “El Capitán” en las montañas Guadalupe de Tejas.

La “superposición de estratos de roca” es una teoría similar a la de la “materia oscura”. Fue inventada para que la teoría pudiera funcionar, no debido a datos observacionales. La idea de que largos eones de tiempo geológico y la lenta acción del agua y el viento sobre pequeños granos en la superficie de un gran coloso de granito pueden hacer que se acabe pareciendo a la Media Cúpula es una teoría cuyo tiempo ya ha pasado. Nunca se ha demostrado que el hielo pueda romper y aplastar montañas formando cúpulas y agujas. El viento y la lluvia se estrellan contra las formaciones como insectos contra un parabrisas, pero eso no significa que el tiempo o los insectos creen las formas. En vez de ser deshechas por la erosión podrían haber sido eléctricamente levantadas.

Sin embargo, como se ha observado en anteriores artículos de Imagen del Día, en todas las regiones de la Tierra y en el resto del sistema solar hay montañas, valles y cuencas donde descargas de plasma de alta energía podrían haber modelado el terreno. Las montañas rocosas con agudos picos y pronunciadas pendientes que no presentan restos de erosión y los enormes campos de “dunas” que parecen más precipicios solidificados que arena levantada por el viento son posibles resultados de dichos impactos. Los monolitos rocosos ofrecen más pistas hacia ese pasado potencialmente violento y relativamente reciente.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Luces de gas en la Era de la Radio

5 de diciembre de 2013

Los instrumentos modernos permiten a los astrónomos observar el universo en frecuencias de luz más allá de las limitaciones biológicas humanas. A los astrónomos les sorprende que las imágenes de rayos X y de radiofrecuencias sean distintas a lo que esperaba, Aunque están “mirando” con una luz distinta, siguen “viendo” ―tratando de entender― con los mismos conceptos y teorías de la era de la luz de gas que daban resultado para la luz óptica.

Esta reciente imagen compuesta de una radio galaxia de dos lóbulos superpone imágenes en rayos X (azul), ópticas (dorado) y de radio (rosa). Un plasmoide relativamente pequeño en el centro de la galaxia almacena y descarga energía eléctrica a lo largo del eje de giro. El proceso es similar al de un mecanismo de plasma denso en un laboratorio. La descarga, al ser una corriente eléctrica (corriente de Birkeland), se auto contiene dentro de un filamento de plasma debido al campo magnético que genera.

Las fuerzas electromagnéticas hacen que los portadores de carga y toda materia neutra que es transportada junto con ellos se desplacen en espiral a lo largo del eje hasta grandes distancias, emitiendo durante todo el proceso frecuencias de radio. Las variaciones en el plasma del filamento provocan finalmente la formación de una doble capa, que acelera el plasma en un frente de choque y genera radiación sincrotrónica de rayos X en el campo magnético.

Los portadores de carga se disipan y a grandes distancias vuelven al plano ecuatorial de la galaxia. Caen en espiral hacia el centro, formando de nuevo filamentos que aparecen como brazos espirales, completando de esta manera el circuito.

La explicación convencional se obstina en forzar conceptos obsoletos en racionalizaciones pseudocientíficas. Antes de que los astrónomos descubrieran que el universo estaba compuesto de plasma y electromagnetismo, explicaban sus escasas observaciones ópticas con conceptos de masa y gas. En vez de aprender sobre las propiedades del plasma, recurrieron a distorsiones matemáticas y perversiones ilógicas de masa y gas para explicar las nuevas observaciones de plasma.

Suponen que el gas a una temperatura de millones de grados debería comportarse como si no estuviera ionizado (plasma). La masa debería comprimirse hasta una densidad infinita para ofrecer una fuente mecánica de las altas energías. (Los hechos de que los agujeros negros carecen de base empírica y de que su base matemática permite como mucho uno en un universo sin masa son ignorados). Los campos magnéticos deberían congelarse e incorporarse a los filamentos, a pesar de los descubrimientos tanto empíricos como teóricos de que el plasma no es un conductor perfecto y que por tanto no puede “congelar” campos magnéticos. (Las corrientes de Birkeland producen “ruido de radio” y precisan una alimentación eléctrica para compensar la pérdida por radiación). La electricidad no debería existir, o no debería hacer nada.

El consenso entre los astrónomos modernos debería ser el de adoptar conceptos que les permitan “ver” (entender) con la misma lucidez con la que los instrumentos modernos les permiten observar.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Barrancos lineales marcianos y nuevas preguntas

3 de diciembre de 2013

Investigadores han dejado resbalar bloques de hielo seco por dunas de arena y han replicado algunos de los rasgos de los largos barrancos longitudinales de las laderas marcianas. *

Hay que elogiar a los cerebros del Jet Propulsion Laboratory no sólo por pensar en una explicación para los barrancos lineales de Marte sino por haber realizado una prueba experimental de dicha idea. Tal vez puedan presentarla como “empírica” después de todo y no como algo perdido en los vericuetos platónicos de sus mentes y sus matemáticas. Por supuesto, los experimentos empíricos no son algo seguro: permanecen abiertos a nuevas cuestiones. Sólo las simulaciones de ordenador pueden ofrecernos la Verdad Ultima, como se demuestra con los agujeros negros, la materia oscura o el Big Bang.

Y nuevas preguntas surgen rápidamente. Los bloques “deslizantes” de hielo seco dejaron verdaderamente barrancos regularmente espaciados similares a los que aparecen en las imágenes de Marte. (Ver en 1:38 el vídeo vinculado más arriba). ¿Pero muestran los barrancos experimentales los mismos bordes a cada lado comparables en tamaño relativo a los de Marte? Los barrancos transversales entre los diques excavados parecen pasar por encima de los diques, mientras que los bloques de hielo seco parecen dispersar la arena a cada lado en el “viento deslizante” producido por el dióxido de carbono en sublimación y expansión.

¿Hicieron los experimentadores un diligente sondeo de errores [pdf] en busca de posibles explicaciones alternativas, o cometieron la “falacia del descubridor” de adoptar la primera explicación que era “lo bastante buena como para funcionar”?

¿Consideraron el posible efecto que podría tener la diferencia de temperaturas en la tasa de sublimación y por tanto en la capacidad de “excavación de barrancos”? El vídeo de su experimento les muestra llevando sombreros y ropa ligera bajo lo que debe ser un sol caliente brillando sobre lo que debe ser arena caliente. ¿Qué diferencias (si alguna) se presentarían si repitieran el experimento en un laboratorio después de enfriar la ladera de arena a la temperatura de Marte?

¿Tuvieron en cuenta las probables diferencias en las condiciones eléctricas entre la Tierra y Marte? La Tierra tiene un campo eléctrico débil “de buen tiempo” al fondo de una atmósfera relativamente densa bajo una ionosfera que está dentro de una magnetosfera. Marte tiene un campo eléctrico desconocido con ninguna de estas condiciones, aparentemente expuesto al “viento solar” (transporte de carga).

Muchos de estos artículos de la Imagen del Día han descrito los numerosos indicadores de que el campo eléctrico de Marte es mucho más intenso que el de la Tierra:

. El aparente resplandor en el extremo de los tornados que dejan estelas quemadas.

. Los tornados de polvo que preceden a las tormentas de polvo, lo que provoca la pregunta de cómo la fina atmósfera y los débiles vientos pueden levantar tanto polvo.

. Los cráteres de cúpula y de diana que sólo se pueden replicar en la Tierra con descargas de plasma y no con impactos.

. Los canales intermitentes que comienzan y terminan súbitamente con poco o ningún residuo en ellos, y canales que corren tanto por pendientes positivas como negativas, reminiscentes de excavaciones de arco eléctrico.

. Las formaciones de araña y estructuras de riscos dentríticos en el borde de las paredes de cañones que, de nuevo, son replicadas en experimentos de descargas eléctricas.

Naturalmente estos ensayos exigen la consideración de explicaciones eléctricas además de las mecánicas.

Enhorabuena a los experimentadores de JPL por practicar una palabra “e”: empírico. Ahora deberían intentar decir otra: electricidad.

• Precaución: No intentar esto en casa. El hielo seco es extremadamente frío. También es extremadamente seco.

Mel Acheson

Traducido por Ignacio Amoroto


Agujeros en el espacio

2 de diciembre de 2013

En el modelo gravitacional del universo, la atracción de la “materia oscura” agrupa las galaxias en filamentos. Las corrientes de Birkeland podrían ser mejor explicación.

Un artículo en las revistas de astronomía y prensa popular identifica una zona del espacio como un “enorme agujero” completamente vacío de materia y energía.

“No sólo no ha encontrado nadie nunca un vacío tan grande, sino que nunca imaginábamos siquiera que encontraríamos uno de este tamaño”, dijo el investigador Lawrence Rudnick de la Universidad de Minnesota.

El agujero no es realmente un agujero, es una zona del espacio donde la radiación de fondo de microondas (RFM) es más baja que la zona circundante. Arno Penzias y Robert Wilson descubrieron casualmente la RFM en 1965 en el famoso experimento en el que detectaron ruido en la señal procedente de un receptor de radio que estaban construyendo. Después de limpiar un nido de palomas en la antena del receptor de radio y cambiar los circuitos del sistema de arriba abajo, el ruido persistía. Finalmente, tras semanas de investigar la causa, el ruido fue identificado como procedente de toda región del cielo y no de su receptor.

El “ruido” fue posteriormente llamado “la señal remanente del comienzo del universo” porque parecía radiar uniformemente a la frecuencia de microondas correspondiente a la temperatura de 2,7 Kelvin (―270,3 celsius). Dado que la teoría del universo en expansión había sido popularizada por Gamow en 1948 como un campo inicial de energía punto cero inflado hasta el espacio-tiempo que hoy conocemos, la energía electromagnética creada en ese suceso debería haberse enfriado y amortiguado a lo largo de los miles de millones de años desde que apareció. El descubrimiento de Penzias y Wilson confirmaba la hipótesis (así como varias otras hipótesis competidoras).

Ahora, tras analizar datos del telescopio Very Large Array en Nuevo Méjico, se ha detectado una caída en la temperatura. Según la teoría del “desplazamiento al rojo igual a distancia”, el “vacío” se extiende a lo largo de casi mil millones de años luz.

“Aunque nuestros sorprendentes resultados precisan confirmación independiente, la temperatura ligeramente más fría de la RFM en esta región parece estar causada por un enorme agujero desprovisto de casi toda materia a aproximadamente entre 6 y 10 mil millones de años luz de la Tierra”, dijo Rudnik.

La Sonda Wikinson de Anisotropía de Microondas (WMAP en inglés) fue lanzada el 30 de junio de 2001 desde Cabo Cañaveral en un intento de entender algunos datos inusuales devueltos por el satélite Explorador de Fondo Cósmico (Cosmic Background Explorer, COBE) en 1992. En los datos aparecían fluctuaciones de temperatura, que los especialistas de la misión interpretaban como regiones de menor densidad de masa en el universo. Dado que la teoría del Big Band no explicaba tales áreas de anisotropía ―materia y energía deberían estar distribuidas uniformemente― se fabricó un instrumento con detectores de mayor resolución. La WMAP confirmó los resultados de la COBE.

La teoría del universo eléctrico (UE) tiene una forma completamente distinta de enfocar estas cuestiones. No descansa sobre materia invisible e indetectable cuya existencia sólo puede ser inferida. No viola su propia cosmología gravitacional inventándose una fuerza anti gravitatoria de modo que se pueda explicar la aceleración galáctica. En lugar de eso, la teoría del UE establece que lo que vemos en el universo es lo que hay. Las corrientes eléctricas que fluyen por gas y polvo ionizado suministran la energía para las estrellas y se presentan en formas claras y comprensibles sin recurrir a sofismas arcanos.

Como señala el autor y teórico del UE Wallace Thornhill:

“Si Arp y otros están en lo cierto y el Big Bang está muerto, ¿qué significado tiene la radiación de fondo de microondas? La respuesta más sencilla, desde el exitoso campo de la cosmología de plasma, es que representa la radiación natural de microondas en el plasma interestelar local del sol. Los radio astrónomos han mapeado los filamentos interestelares de hidrógeno usando receptores de onda más larga. El denso tejido formado por esos filamentos produce una perfecta niebla de radiación de microondas ―como si nos encontráramos en el interior de un horno de microondas. En vez de Fondo Cósmico de Microondas es el Fondo Interestelar de Microondas. Eso incluye el hecho de que la RFM sea demasiado uniforme para explicar los grumos de galaxias y cúmulos galácticos en el universo”.

Así que en realidad no hay fluctuación en la temperatura de los primeros días del universo. No hay RFM y no hay materia aceleradora antigravitatoria en el cosmos distante hasta casi la velocidad de la luz. Las corrientes de Birkeland que fluyen por el plasma en filamentos de mega-parsec encienden las estrellas y forman remolinos giratorios hasta donde nuestros instrumentos alcanzan a ver.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


El juego del escondite

29 de noviembre de 2013

Astrónomos afirman haber encontrado las galaxias que faltaban en sus observaciones anteriores

“Los astrónomos siempre supieron que faltaba una fracción de las galaxias en las observaciones Lyman-alfa, pero ahora por primera vez tenemos una medida. El número de galaxias que faltaba es sustancial”. Así reza un comunicado de prensa del Observatorio Europeo del Sur (ESO) en Paranal, Chile.

Según el ESO, los astrónomos no han podido ver la mayor parte de la luz de lo que llaman “los primeros días del universo” porque las frecuencias específicas que se usan en sus observaciones son absorbidas por las galaxias que las emiten. Por tanto, su recuento de galaxias se queda probablemente corto por un factor significativo. Cuál era ese factor no se sabía hasta ahora, afirman los investigadores del ESO.

El átomo de hidrógeno está compuesto por un electrón en órbita alrededor de un solo protón. Ese protón forma el núcleo del átomo de hidrógeno. Dado que la masa de un protón es 1836 veces mayor que la de un electrón, la mayor parte de la masa de un átomo de hidrógeno está contenida en el núcleo. La física cuántica establece que la órbita de un electrón debe comportarse según una función de onda que se ajusta a su circunferencia orbital: el “número cuántico principal”. Los cálculos matemáticos usan el valor n=1 para el radio más pequeño, con n=2, n=3 etc., a medida que aumenta la órbita. Estos radios deben también subir y bajar en pasos discretos.

Como propone la teoría cuántica, como los electrones tienen carga negativa son atraídos hacia los protones del núcleo por una fuerza llamada “energía de enlace”. Cada órbita “n” posee su propio valor de enlace expresado en “electronvoltios”. Cuanto más cerca esté el electrón del protón del núcleo del átomo de hidrógeno, mayor será la energía de enlace. Cuando un electrón salta desde una órbita de menor energía de enlace a una órbita de mayor energía (de n2 a n1 por ejemplo), emite luz a una frecuencia ultravioleta específica. La luz del salto de n2 a n1 corresponde a 121,6 nanómetros y se denomina radiación “Lyman-alfa”, nombrada por Theodore Lyman, quien la descubrió por primera vez en 1906.

Los astrónomos usan detectores sensibles a la frecuencia Lyman-alfa para contar estrellas distantes. Sin embargo, los recuentos estelares que usan ondas de luz Lyman-alfa sólo ven parte de la luz estelar porque la luz ultravioleta Lyman-alfa es bloqueada por nubes de polvo interestelar. El equipo del ESO afirma haber superado esa dificultad con un nuevo rastreo del cielo en otra frecuencia de luz de hidrógeno llamada H-alfa. H-alfa se emite cuando los electrones dan el salto de n3 a n2, correspondiente a 656 nanómetros, o luz infrarroja. La luz infrarroja es menos absorbida por gas y polvo intermedio.

Desde la revisión de los llamados rastreos de “campo profundo” en luz H-alfa, se han detectado más estrellas de las que se veían previamente en la secuencia Lyman-alfa. El miembro del equipo del ESO y coautor Miguel Mas-Hesse dijo: “Ahora que sabemos cuánta luz nos faltaba, podemos empezar a crear representaciones más precisas del cosmos, entendiendo mejor la velocidad a la que se han formado las estrellas en distintos momentos de la vida del universo”.

¿Podrían estas nuevas investigaciones ser contraproducentes para la teoría de la materia oscura?

Los astrónomos propusieron por primera vez una forma oscura de materia cuando descubrieron que estrellas cerca de los bordes de galaxias espirales giran a la misma velocidad angular que estrellas cercanas al centro. Según la mecánica newtoniana, las estrellas más alejadas del centro deberían moverse más lentamente. Por tanto los astrónomos supusieron que una materia oscura, no detectable por los instrumentos actuales, impartía velocidad extra a las estrellas.

Se dice que la fuerza gravitacional ejercida por este material invisible e indetectable mantiene no sólo nuestra galaxia, sino todas las galaxias. Las teorías convencionales proponen que el “big bang” creó toda la materia y la energía, incluyendo la materia oscura. Toda teoría cosmológica moderna se basa en el big bang. Durante muchos años, los investigadores intentaron reconciliar la falta de masa, sobre todo en los cúmulos galácticos, con la expansión del universo y la aceleración de dicha expansión.

Se ha observado muchas veces en estas páginas que la materia oscura es una teoría innecesaria si se tienen en cuenta los fenómenos eléctricos. La edad de las estrellas y la “edad del universo” también se ven seriamente comprometidas cuando las investigaciones astronómicas presuponen que sus imágenes representan objetos cuyas emisiones H-alfa llevan viajando por el cosmos 10 mil millones de años. La cosmología del big bang lanza a la ciencia moderna por un camino que conduce a la incomprensión.

La teoría del universo eléctrico considera a las galaxias y a sus estrellas asociadas como impulsadas por corrientes eléctricas que fluyen a través de plasma polvoriento a lo largo de distancias inmensurables. Las corrientes de Birkeland crean zonas de comprensión z-pinch entre los campos magnéticos giratorios. Los iones comprimidos forman esferas de plasma refulgente, algunas en modo arco, otras en modo brillo y otras con variabilidad entre ambos estados. Los circuitos de electricidad que les llegan desde el exterior suministran energía a las estrellas y a las ruedas galácticas. En ese caso, ¿qué deberíamos ver en sus formas y comportamiento?

Alrededor de las galaxias habrá filamentos de Birkeland fluctuando lentamente, causando variaciones de densidad de masa que podrían ser interpretadas como efectos gravitacionales. El plasma intergaláctico creará campos magnéticos a medida que fluye la corriente, conectando cada galaxia con su vecina y formando puentes eléctricos entre ellas. Pueden romperse si fluye demasiada corriente por el circuito, causando intensas descargas comúnmente llamadas “supernovas”. Alrededor de las galaxias habrá toroides, o anillos de plasma cargado, que irradien en luz ultravioleta extrema, rayos X y rayos gamma.

Los saltos orbitales de los electrones son probablemente debidos a efectos eléctricos. Si los astrónomos consideraran las fuerzas que afectan a las corrientes eléctricas que fluyen por el plasma interestelar y cómo se expresan esas fuerzas, no estarían buscando lo que ha estado oculto a plena luz.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Formaciones anómalas en la Antártida

27 de noviembre de 2013

No todo el continente meridional está helado. Tiene áreas como otros desiertos del mundo: yermas, secas y sin vida.

La Antártida es conocida por ser un continente confinado por el hielo, cubierto de glaciares y capas de hielo de 4 kilómetros de espesor. Sus únicos habitantes estables son aves marinas, focas, ballenas y una clase particular de científico investigador con ansias de nuevos descubrimientos en entornos extremos. Sin embargo, un análisis de imágenes de satélite alrededor del polo sur revela que hay algunas zonas en el valle Wright, por ejemplo, que están completamente libres de hielo y tienen ríos fluyendo por ellas.

Un artículo previo de la Imagen del Día sobre el gigantesco cráter Wilkes Land sugería que el continente fue catastróficamente alterado por fenómenos eléctricos y no sólo por la lenta acción de los glaciares y los efectos de la edad de hielo. El cráter podría haber sido creado de forma similar a Manicouagan o Popigai antes de que la Antártida se helara a comienzos de la última edad de hielo.

Algunas observaciones parecen mostrar que los restos glaciares presentan un aspecto más joven que el que exigen las estimaciones de tiempo, y algunos de los bosques calcinados que yacen enterrados bajo el hielo se quemaron tan rápidamente que están carbonizados in situ. Parece como si un rayo u otra descarga eléctrica los hubiera alcanzado de pronto. Las fuerzas eléctricas desatadas pudieron provocar que el continente se helara, que se quemaran los bosques, y que los animales murieran y quedaran fosilizados en un corto período de tiempo.

La Antártida no sólo posee uno de los mayores cráteres de la Tierra. Tiene también algunos de los mayores monolitos que se encuentran en cualquier continente. El monolito Murray se parece a la estructura de dolerita de Tasmania llamada Craddle Mountain. Otro tiene forma de herradura como el Massif des Bauges en Francia. Bloques de roca como Mount Conner en Australia o Table Mountain a las afueras de Ciudad del Cabo en Suráfrica, se asemejan también a los de la Antártida.

Un aspecto interesante del valle Wright es que las doleritas esparcidas por la zona parecen distintas a las que podría explicar la simple erosión. La dolerita es una lava basáltica que es lo bastante dura como para resistir la erosión, que es como las teorías geológicas estándar explican los monolitos de roca. Las rocas subyacentes de lava son más duras que los depósitos sedimentarios circundantes de modo que los afloramientos magmáticos o pitones de lava, quedan detrás después de que la lluvia y el viento disuelvan el material más blando.

Como la dolerita tiende a erosionarse mediante fracturación por congelación, las columnas causadas por la erosión en las grietas verticales se encuentran a menudo encima de los afloramientos basálticos o graníticos. Las formaciones en lo alto de las montañas del valle Wright desafían esa convención como muestra la imagen en lo alto de la página. Presentan un aspecto medio fundido y agujereado, con agujeros de bordes afilados y láminas de roca fluyendo hacia abajo que son características de la Antártida pero se asemejan a las de Ben Bulben en Irlanda o la cima de la Catarata del Angel en Venezuela.

En los entornos donde se encuentran las montañas aisladas de roca, aparecen también anómalas formas de “erosión”. Es improbable que la relación entre ambos sea fruto del azar ya que ocurren en entornos distintos y en distintos rangos de temperatura. Más que anomalías, estas figuras deberían ser consideradas señales de que un solo suceso provocó cambios significativos a distintas escalas sobre estratos de roca del mundo entero.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Ciclos de la Tierra

26 de noviembre de 2013

Existe una creencia extendida de que los acontecimientos en la Tierra progresan según ciclos

Uno de los supuestos principales de la teoría del universo eléctrico es que la Tierra y el sistema solar han sufrido reordenaciones y catastróficos cambios hace tal vez sólo 5.000 años. El tiempo varía, pero la mayoría de los seguidores de la teoría consideran que 10.000 años atrás es lo más lejos que hay que mirar atrás para que hayan ocurrido esos sucesos.

Las teorías geológicas prevalentes afirman que el paisaje de nuestro planeta se formó a lo largo de millones, si no de miles de millones, de años. Las montañas se levantan en respuesta a mecanismos tan lentos que resultan indetectables a lo largo de los milenios de historia humana: los Himalayas, los Alpes y las montañas Rocosas, por ejemplo, retienen las formas que veían las antiguas tribus nómadas que vagaban por los continentes en eras pasadas.

Se dice que los mares no han abandonado sus cuencas en períodos de tiempo que carecen de significado para la mente humana. El Océano Atlántico ha cubierto la distancia entre Africa, Europa y las Américas por un período superior al de existencia de la especie humana en la Tierra.

Ríos, desiertos, cañones… todo aparece ante nuestros ojos igual que lo hacían ante Alejandro Magno, Goyathlay, Sargon o Khufu. Los procesos cíclicos de erosión o depósito de sedimentos son hoy los mismos que hace mucho tiempo. La mayoría de los métodos actuales de datación de artefactos, estratos geológicos o fósiles dependen de esa hipótesis de acción uniforme y gradual.

¿Y si la hipótesis uniformitaria fuera incorrecta? ¿Cuáles serían las consecuencias si la datación de carbono, de potasio-argón o la llamada “columna geológica” no fueran ventanas fiables hacia el pasado? ¿Y si la topografía de la Tierra hubiera sido creada en un período de tiempo tan corto que antiguas civilizaciones fueron capaces de registrarlo? ¿Qué significado tendrían las eras del neolítico, el jurásico o el precámbrico?

Los lechos de carbón cubren millones de kilómetros cuadrados por el mundo entero. Insectos, hojas, árboles, rocas y huesos de animales aparecen en su interior, aunque apenas existe alguna forma intacta. La mayoría están desarticuladas, fragmentadas o aplastadas. A veces se encuentran árboles carbonizados de pie en algunas vetas de carbón, extendiéndose hacia abajo por muchas capas que supuestamente progresan a lo largo de eones de tiempo, de 250 a 500 millones de años.

Los árboles mineralizados, llamados “madera petrificada”, cubren grandes áreas de la pradera americana. La pradera en sí misma descansa sobre depósitos de grava de a veces cientos de metros de profundidad. Hay trilobites, pterosaurios, palmeras, higueras, libélulas… todo preservado durante lo que se supone millones, cientos de millones e incluso miles de millones de años en una variedad de minerales. Algunos están enredados en pilas altas como montañas, con multitud de especies diferentes de cada era mezclados en una masa informe.

¿Cuándo sufrieron su destino estas plantas y animales todos fuertes, todos “aptos”, todos perfectamente adaptados a su entorno? ¿Qué hizo que los bosques ardieran o se congelaran y luego sucumbieran a la petrificación?

Una vez más, la primera suposición en el desarrollo de los sistemas de datación es que la Tierra es un planeta aislado que no interactúa con los demás cuerpos celestes. Los científicos planetarios aceptan que ha habido impactos de meteoritos de enorme tamaño, pero nada como eso ha ocurrido durante los millones de años previamente mencionados. Los grandes cráteres, como Popigal o Chicxulub, datan de la era jurásica.

Un aspecto adicional de la hipótesis uniformitaria es que las tasas de descomposición radiactiva nunca han cambiado desde que se formaron los elementos radiactivos y que no han tenido lugar alteraciones de los campos magnéticos o eléctricos de la Tierra. Los geólogos confían en el suave y continuo transcurso de los milenios a un ritmo medible. Si ése no es el caso, la era de los dinosaurios o la formación de las cuencas oceánicas pudieron haber ocurrido en cualquier momento del pasado o a lo largo de cualquier duración de tiempo.

Parece posible que las interacciones de plasma con la Tierra y otros cuerpos con carga del espacio o el impacto sobre nuestra biosfera de chorros de iones pudieran alterar los cambios elementales que se usan para datar rocas. La Tierra podría ser mucho más joven que los miles de millones de años que normalmente se le adjudican. o mucho más antigua. Si se descubre que los conceptos del universo eléctrico son más razonables que las teorías anteriores, si sucesos cataclísmicos alteraron por completo el entorno familiar que experimentaron nuestros antepasados, entonces no tendremos “relojes” ni “calendarios” que usar, excepto los que se crearon hace sólo 100 generaciones.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Juno se encuentra con Van Allen

25 de noviembre de 2013

El 9 de octubre de 2013, se detectó el paso de la sonda Juno por la ionosfera de la Tierra en su ruta hacia Júpiter.

La NASA lanzó la misión Juno a Júpiter el 5 de agosto de 2011. Después de llegar más allá de la órbita de Marte, la sonda regresó para un impulso gravitatorio de la Tierra el 9 de octubre de 2013. La llegada a Júpiter debería tener lugar en julio de 2016.

Aunque Juno era invisible a simple vista, su llegada ofreció a los científicos una oportunidad única. Como estaba a sólo 600 kilómetros sobre la Tierra, la NASA pudo seguir su paso por los campos eléctricos terrestres usando las sondas Van Allen puestas en órbita el 30 de agosto de 2012.

Los satélites Van Allen, antes conocidos como Radiation belt storm probes (RBSP), fueron lanzados en un esfuerzo por entender cómo interactúan el sol y el espacio cercano a la Tierra. Esto se hace interpretando el comportamiento de los cinturones de radiación de la Tierra y la forma en que electrones e iones a alta velocidad, también conocidos como plasma, son guiados o confinados por campos magnéticos.

Las dos naves están en órbitas muy excéntricas, pasando una junto a otra y entrando y saliendo de los cinturones muchas veces, lo que permite comprender y descartar el efecto de su propia presencia en la órbita, así como depurar anomalías espaciales. La misión Van Allen pudo ver el paso de la sonda Juno gracias a los pequeños efectos sobre los cinturones que producía al pasar.

El plasma es descrito a menudo como el cuarto estado de la materia. Sin embargo, dado que las observaciones confirman que constituye más del 99 % del universo, debería ser reconocido como el primer estado. Sólo ha sido en los últimos 100 años cuando los científicos han comenzado a dar crédito a la posibilidad de que estemos viviendo en un sistema solar dinámico en el que la electricidad desempeña un papel importante. Es evidente que el campo eléctrico del sol se extiende miles de millones de kilómetros, influyendo a los planetas en su movimiento así como en la forma en que interactúan entre sí.

Como el plasma es una sustancia cargada, genera una corriente eléctrica al moverse. Una corriente eléctrica que fluye por un plasma crea una envoltura magnética en forma de tubo a lo largo de su eje. Si pasa suficiente corriente por el circuito, la envoltura de plasma brillará, en ocasiones creando diversas otras capas en su interior. La envoltura se denomina “capa doble”.

La Tierra está directamente conectada con el sol mediante tales dobles capas. Vórtices de partículas cargadas se aceleran en esas envolturas, transportando millones de amperios hasta el entorno electromagnético de la Tierra. Esas corrientes entran por los polos, donde algunas partículas producen las auroras boreales.

Según la teoría del sol eléctrico, un campo eléctrico centrado en el sol acelera partículas cargadas: cuanto más rápido se mueven, más intenso es el campo. Sin embargo, el campo eléctrico interplanetario es extremadamente débil. Ningún instrumento es capaz todavía de medir la diferencia de potencial a 100 metros, pero la aceleración del viento solar a lo largo de decenas de millones de kilómetros confirma que el campo eléctrico del sol es capaz de mantener una corriente de deriva por todo el sistema solar. Los detectores de Van Allen muestran que, con el tiempo, las capacidades de misiones futuras aumentarán. La toma de mediciones detalladas de los campos eléctricos interplanetarios podría no estar tan lejos después de todo.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Acelerador cósmico

22 de noviembre de 2013

Observaciones sugieren que los rayos cósmicos no son producidos por explosiones de supernovas.

Los rayos cósmicos son partículas ionizadas, o átomos fragmentados. Los electrones son arrancados de los átomos, quedando libres para moverse, y dejando el núcleo de carga positiva. La mayoría de los rayos cósmicos son sólo protones (iones de hidrógeno), pero también se ha detectado uranio y otros iones pesados.

Como establece la teoría estándar, los iones son acelerados hasta velocidades cercanas a la velocidad de la luz por fuerzas desconocidas, aunque trabajos de investigación publicados en 2009 identificaban a las estrellas en explosión como mejor candidato. La mayoría de los rayos cósmicos están a niveles de energía por debajo de mil millones de electronvoltios, de modo que cuando chocan con los átomos de la atmósfera terrestre inician una pequeña segunda lluvia de partículas y son absorbidos antes de llegar al suelo.

En junio de 2006, la sonda Payload for Antimatter Matter Exploration and Light-nuclei Astrophysics (PAMELA) fue lanzada a bordo de un satélite ruso Resurs-K1 como parte del programa de investigación de la Misión Italo Rusa (RIM). El objetivo primero de PAMELA, en conjunción con los observatorios de Astrorivelatore Gamma ad immagini ultra (AGILE) y Fermi Gamma Ray Space Telescopes (antes GLAST), es estudiar las propiedades de las señales de alta energía procedentes del espacio profundo.

Según un informe de marzo de 2011, PAMELA ha descubierto emisiones radiantes que parecen contradecir la explicación convencional para rayos cósmicos en el espacio profundo. Nuevas observaciones por su detector de rayos cósmicos llevaron al astrónomo Piergiorno Picozza del Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia y de la Universidad de Roma a decir: “Ahora no sabemos cómo los rayos cósmicos son acelerados en el espacio. Antes de nuestros datos, el paradigma parecía ser los restos de supernova. Ahora tenemos que pensar en algún refinamiento de este paradigma, o tendremos que encontrar alguna otra posibilidad”.

Aunque las estrellas en explosión (supernovas) se mal interpretan como sucesos cinéticos que implican ondas de choque y fenómenos de rebote, su interpretación como los puntos donde corrientes cósmicas de Birkeland crean vórtices de “z-pinch” hace que todo cobre sentido. En el espacio se han detectado campos magnéticos. Esos campos son generados por corrientes eléctricas que fluyen a través y alrededor de las galaxias a lo largo de “líneas de transmisión” de años luz de longitud llamadas filamentos de corrientes de Birkeland. Las fuerzas magnéticas constriñen los filamentos, retorciéndolos entre sí y formando zonas de compresión z-pinch. Lo que los físicos llaman “capas dobles” se forma en el circuito estelar.

El premio Nobel Hannes Alfven describía la capa doble como, “… una formación de plasma por medio de la cual un plasma ―en el sentido físico de la palabra― se protege a sí mismo del entorno. Es análogo a una membrana celular por la cual el plasma ―en el sentido biológico de la palabra― se protege a sí mismo del entorno”.

En un universo eléctrico, hay otro mecanismo para la aceleración de los rayos cósmicos y es la “explosión” de la capa doble, descrita por primera vez por Irving Langmuir en 1929. Una capa doble se forma cuando la corriente eléctrica fluye por él.

En ocasiones una capa doble puede interrumpir el flujo en el circuito, provocando un catastrófico aumento en el voltaje que separa. La potente liberación de energía de la explosión de una capa doble se observa a veces en campos de torres de transmisión, cuando un interruptor se abre incorrectamente.

Las fuerzas eléctricas aceleran partículas cargadas con energías de 10^20 electronvoltios o superiores. Experimentos de laboratorio con aceleradores de partículas confirman la observación. Para que ondas mecánicas alcanzaran esa energía se requieren detonaciones explosivas que exceden las supernovas más potentes jamás registradas.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


¿Agua marciana?

21 de noviembre de 2013

Estructuras en Marte que asemejan fumarolas hidrotermales terrestres o montículos erosionados, han despertado nuevo interés por el agua fluyendo por el planeta rojo.

Se cree que los montículos de Marte son los restos de antiguas fumarolas hidrotermales porque tienen una apariencia similar a los “montículos fuentes” del desierto australiano, así que los investigadores teorizan que ambas estructuras podrían tener un origen similar.

Las fumarolas hidrotermales fueron un sorprendente descubrimiento para los científicos cuando se realizó la primera exploración subacuática profunda de la dorsal atlántica. La sorpresa no fue que las fumarolas expulsaran agua negra rica en minerales, a más de 300 grados Celsius, sino que había colonias de organismos viviendo a su alrededor, prosperando en un entorno helado a mil metros o más bajo el mar.

Dado que las teorías geológicas convencionales sugieren que los fondos oceánicos se intercambiado con los lugares elevados de la Tierra a lo largo de millones de años, las formaciones que una vez estaban en lo profundo se encuentran ahora en cimas de montañas o el tórridos desiertos. Formaciones como los montículos australianos son consideradas restos de fumarolas hidrotermales que una vez estuvieron activas en el fondo de un mar antiguo.

Algunos de los montículos fuente de Australia conservan conexiones con fuentes de agua subterránea y continúan fluyendo después de millones de años. Algunos no son más que decoloraciones circulares que identifican estratos de diferente composición química. Según la teoría, el agua caliente mineralizada que una vez estaba siendo expulsada por la fumarola dejó secciones de anillos a medida que las erupciones perdían energía geotérmica y terminaban tras eones de existencia. Cuando la tierra y el mar cambiaron de sitio, las fumarolas fosilizadas se localizaron en el desierto.

La ciencia moderna ha retenido el deseo antiguo de que Marte pudiera ser la cuna de diferentes formas de vida que surgieron y evolucionaron en una ecología separada. Como establece la teoría general, que se ha convertido en el sub texto de casi todas las presentaciones sobre Marte, el planeta debe haber pasado por un estado en el que había cantidades oceánicas de líquido en la superficie. Esta idea implica también que Marte una vez retuvo una atmósfera lo bastante densa en oxígeno (y un gas moderador) que la vida podía respirar.

Sin embargo, hay desacuerdos en la comunidad científica respecto a si tal volumen de agua pudo alguna vez existir en Marte. En la edición del 5 de marzo de Scientific American, se afirmaba que la mayor parte de lo que ha sido interpretado como erosión por agua en Marte podría proceder de “avalanchas secas” de polvo. Los autores expresaban serias dudas respecto a que las observaciones hayan demostrado efectos causados por agua líquida.

Allan Treiman, geólogo del Instituto Lunar y Planetario de Houston, escribió: “La idea de que se debiera a agua líquida era una hipótesis muy razonable para empezar. Desde mi punto de vista, el agua líquida no se ha demostrado en absoluto”.

Algunos rasgos no pueden resultado de erosión por agua. Dado que aparecen en las llamadas “llanuras aluviales” que parecen indicar depósitos dejados por deltas u otra acción acuática, el eje de esa teoría presenta un serio fallo. Otro aspecto a menudo subestimado de lo que ocurre en Marte es la actividad eléctrica que se puede producir cuando montañas secas de polvo se mueven como una gran masa.

La supuesta escorrentía de agua desde los bordes de grandes cráteres o por las laderas de volcanes gigantes no es probablemente el resultado de la fusión del hielo bajo la superficie de polvo sino de aludes de polvo ladera abajo. Los rastros ennegrecidos que dejan atrás dichos aludes ofrecen evidencia de su origen eléctrico y no acuático.

La estructura a gran escala de Marte, con su cañón de tamaño continental, sus volcanes gigantes, cráteres de miles de kilómetros de diámetro, fracturas, llanuras y páramos de piedras aplastadas fue creada probablemente hace relativamente poco tiempo, como se ha venido escribiendo desde hace muchos años en estas páginas. Los científicos planetarios comienzan a ver los signos de una catástrofe a pequeña escala. Ahora deben alzar los ojos hacia el cielo y considerar el origen de lo que ven en los riscos y precipicios.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Más rápido que la luz: Segunda parte

20 de noviembre de 2013

Si los cálculos de distancia basados en el desplazamiento al rojo no son precisos, ¿qué implicación tiene en la opinión de consenso sobre la edad o el tamaño del universo?

En la década de 1960, los astrónomos descubrieron los objetos cuasi estelares, más conocidos como quasars. Presentan desplazamientos al rojo extremadamente grandes, lo que implica que se encuentran cerca del borde más lejano del universo observable. Los quasars se dicen “cuasi estelares” porque son relativamente pequeños, a menudo de poco más de un año luz de diámetro aparente, a la distancia supuesta, y sin embargo emiten tanta energía que se consideran los objetos radiantes continuos más potentes del universo.

La únicas otras fuentes de energía detectables a distancias tan vastas son los estallidos de rayos gamma (GRB). Sin embargo los GRB duran sólo minutos, mientras que los quasars emiten brillo continuamente Siguen igual de brillantes que cuando fueron descubiertos por primera vez.

Algunos astrónomos descubrieron pronto que muchos quasars están asociados con galaxias espirales (como M82) y parecen estar cerca de la galaxia en vez de miles de millones de años luz más distantes. Basándose en otros datos, como el anómalo brillo aparente comparado con sus desplazamientos al rojo, la teoría del universo en expansión de Hubble fue puesta en duda.

Mucho antes de que surgiera el problema de los quasars, el propio Edwin Hubble sugirió que la inflación pudo no haber tenido lugar en el “temprano” universo: “Podemos predecir con confianza que el telescopio de 200 pulgadas nos dirá si el desplazamiento al rojo debe ser aceptado como prueba de un universo en rápida expansión o si se debe atribuir a algún nuevo principio de la naturaleza”. (Publications of the Astronomical Society of the Pacific, Vol 59, No. 349).

Lamentablemente, nada definitivo ha resultado del trabajo de los astrónomos con el telescopio Hale o con los numerosos telescopios espaciales que se han lanzado desde entonces. En vez de eso, el desplazamiento al rojo y la inflación se han convertido en una especie de dogma en la comunidad astronómica y se han añadido a la mezcla nuevas excursiones matemáticas cada vez más arcanas, como se observó en la primera parte.

Aunque muchas observaciones contradicen la visión de consenso, y llevan haciéndolo 40 años o más, esos datos son ignorados o marginalizados. Los quasares de alto desplazamiento al rojo, como se ha comentado previamente, aparecen en alineamientos axiales con galaxias que poseen un desplazamiento al rojo sustancialmente menor. De hecho a veces están conectados a esas galaxias de menor corrimiento por “puentes” de material luminoso.

Halton Arp fue una voz solitaria entre una multitud de científicos que se adherían al modelo del Big Bang cuando empezó a publicar artículos que demostraban que la inflación ―o la hipótesis del Big Bang― no era válida. Como predijo Edwin Hubble, la investigación de Arp usando el reflector Hale de 200 pulgadas demostró “un nuevo principio de la naturaleza”.

Una de las imágenes más interesantes que respalda la necesidad de una cosmología revisada es NGC 4319 y su quasar acompañante, Markarian 205. Arp llamó la atención sobre el hecho de que la galaxia de menor corrimiento al rojo está físicamente conectada con el quasar de alto corrimiento. Un filamento entre los dos objetos viola las distancias medidas porque tal conexión no debería ser posible. Después de todo, NGC 4319 (por su desplazamiento al rojo) se supone a 600 millones de años luz de la Tierra, mientras Markarian 205 está a unos mil millones de años luz.

Si estos objetos están conectados físicamente tiene que encontrarse a la misma distancia de la Tierra. La discrepancia en sus desplazamientos al rojo debe proceder de algún otro factor no relacionado con sus distancias; debe haber algo intrínseco a su constitución que conduce a la desviación.

Arp reunió un catálogo de asociaciones discrepantes de desplazamiento al rojo que describe estructuras anómalas o vínculos físicos entre objetos con desplazamientos Doppler radicalmente diferentes. Algunas de las observaciones muestran pares de quasars eyectados en direcciones opuestas desde galaxias activas. Esto llevó al llamado modelo de eyección de formación de galaxias. Los distintos desplazamientos no indican distancia, sino el tiempo transcurrido desde el momento de la eyección.

Arp especula que la medida del desplazamiento al rojo de los quasars no está compuesta solo de un valor de velocidad, sino que depende de lo que él llama “desplazamiento intrínseco”. El desplazamiento intrínseco es una propiedad de la materia, como la masa o la carga, y puede cambiar con el tiempo. Según su teoría, cuando los quasars son eyectados desde la galaxia matriz poseen un alto intrínseco desplazamiento al rojo de z=2 o mayor.

A medida que los quasars se alejan de su origen en el núcleo galáctico, sus propiedades de desplazamiento al rojo comienzan a disminuir hasta que alcanzan valores cercanos a z=0,3. En ese punto, el quasar se asemeja a una galaxia, aunque pequeña. El momento de inercia de la eyección es finalmente superado y la masa del quasar aumenta mientras disminuye la velocidad de la eyección, hasta que puede llegar a convertirse en una galaxia acompañante. Así es como se forman y envejecen las galaxias, evolucionando desde quasars de alto desplazamiento al rojo a pequeñas galaxias irregulares y luego a grandes espirales barradas.

Se han observado otros ejemplos de quasars que se mueven a gran velocidad delante de galaxias de movimiento más lento, o conectados con ellas por filamentos luminosos. Por ejemplo, NGC 7603, una galaxia espiral distorsionada con un solo brazo, se une por ese brazo a un acompañante más pequeño con un desplazamiento al rojo mucho mayor. Dentro del material brillante del brazo hay otros dos objetos, cada uno con desplazamientos al rojo diferentes de la pareja de galaxias.

No hay nada concluyente en las publicaciones científicas sobre los datos de Arp o sus artículos. Le retiraron su tiempo de telescopio hace muchos años para dedicárselo a otros grupos de investigación. Sus revelaciones sobre problemas con el dogma de consenso fueron consideradas intolerables, así que fue sumariamente censurado por sus compañeros. Sin embargo, las pruebas que continúa reuniendo y promoviendo nos deberían hacer preguntarnos: ¿Está muerto el Big Bang? ¿Qué tamaño y qué edad tiene el universo si las lecturas del desplazamiento al rojo no son indicadores fiables de distancia?

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Más rápido que la luz: Primera parte

19 de noviembre de 2013

¿Qué tamaño tiene el universo? ¿Qué edad tiene?

Hoy la cosmología está dominada por la teoría del Big Bang. La mayor premisa de la teoría es que una vez hubo un vacío que no contenía materia, ni espacio, ni tiempo. Por alguna razón no explicada por los científicos que apoyan la teoría, una irrupción de energía desde otro reino de existencia reemplazó el vacío por lo que finalmente se convirtió en el universo actual.

La teoría del Big Bang fue postulada porque el astrónomo Edwin Hubble, usando el telescopio de 100 pulgadas del observatorio de Mount Wilson, creyó observar galaxias remotas que se alejaban de la Vía Láctea. La pieza más sorprendente de estos datos registrados no era la recesión en sí misma, sino las elevadas velocidades asociadas con sus medidas. Según sus cálculos, algunas galaxias se estaban alejando de su observatorio a miles de kilómetros por segundo.

Hubble llegó a su conclusión por lo que después sería llamado el “desplazamiento al rojo” o frecuencias de la luz en espectrogramas de sus imágenes galácticas. Adaptando el efecto Doppler (que lleva el nombre del físico austriaco que propuso la idea en 1842) al espectro de diversas galaxias, Hubble pensó que el cambio en la localización de una firma de partícula elemental llamada líneas de Fraunhofer (por el físico alemán Joseph von Fraunhofer) indicaban que la onda de la luz se había desplazado hacia el extremo rojo del espectro por una aparente velocidad recesional.

Las líneas de Fraunhofer tienen lugar supuestamente a frecuencias específicas identificadas en el espectro por el tipo de elemento que absorbe la luz. Si están en una localización distinta, han sufrido un corrimiento Doppler debido a la aceleración del elemento. Esto forma la espina dorsal de los cálculos de distancias galácticas y la supuesta velocidad de recesión que exhiben las galaxias. Usando este sistema de “desplazamiento al rojo” la medición de la velocidad de alejamiento de algunas galaxias de la Tierra es de un increíble 90 % de la velocidad de la luz.

Se supone que todo lo que podemos ver y experimentar nació en la explosión del Big Bang, de modo que la inercia original impartida al universo procede de este suceso sobrenatural. Dado que las distancias y la velocidad de recesión de los objetos se correlacionan en una escala temporal, algo como una galaxia o un objeto cuasi estelar (QSO) que se encuentre a 10 mil millones de años luz también se supone que está como estaba hace 10 mil millones de años. Los astrónomos están viendo luz antigua que lleva 10 mil millones de años viajando por el espacio antes de impactar finalmente en sus detectores.

La edad actualmente estimada para el universo es de 13.7 miles de millones de años, basada en datos de potentes telescopios que se suponen adecuados para detectar galaxias que se encuentran a esa distancia de la Tierra. Como se ha mencionado, la distancia y el tiempo se suponen relacionadas entre sí debido al desplazamiento al rojo, así que la distancia máxima que alcanzamos a ver en el universo determina la antigüedad que percibimos que tiene. En otras palabras, el diámetro del universo observable debería ser aproximadamente de 24.7 miles de millones de años.

Sin embargo hay un problema asociado con esa cifra. Según un reciente comunicado de prensa, el universo tiene 156 mil millones de años luz de diámetro y no 27,4 mil millones. ¿Cómo puede ser? La respuesta, según los físicos teóricos es la inflación.

Los astrofísicos del pasado reciente se sentían contrariados cuando sus observaciones parecían indicar mayor complejidad en el universo primitivo de la que debería existir. Sin embargo, como establece el principio de inflación, no es sólo la aceleración del Big Bang lo que afecta al espectro de las galaxias remotas y QSOs, sino la expansión misma del espacio en el que se encuentran inmersos.

Si hace falta X cantidad de tiempo para que se forme una galaxia y el universo tiene una edad de Y años, entonces una galaxia no debería existir a distancias de tiempo inferiores a Y menos X. Cuando tales formaciones fueron observadas, se hizo necesario añadir alguna otra explicación a la hipótesis del Big Bang para justificarlas.

De este modo, los objetos que parecen desplazados hacia el rojo a distancias extremas podrían no estar tan lejos como sugiere su espectro: se están moviendo junto con la expansión del espacio. De hecho, como propone la teoría inflacionaria, no son tan viejas como parecen, simplemente están “más lejos”. Esta dicotomía parece exigir que el universo primitivo se expandía más deprisa que la velocidad de la luz, ya que su tamaño es más de 11 veces mayor que su edad.

Las observaciones de Edwin Hubble de distancias galácticas contra velocidad de recesión condujeron a otro problema: las galaxias que están suficientemente lejos se moverían tan deprisa que su velocidad superaría la velocidad de la luz. Esto es conocido como horizonte universal o radio de Hubble. Es el punto más allá del cual nuestros instrumentos nunca podrán ver ya que la luz de más allá de ese horizonte nunca alcanzará la velocidad de expansión del espacio que es mayor que la velocidad de la luz.

La teoría de relatividad especial no permite que ningún objeto alcance la velocidad de la luz, y menos que la supere, ¿cómo se enfrentan entonces al problema los científicos del espacio? Lo hacen ignorando las restricciones de la relatividad especial y recurriendo en su lugar a la teoría de relatividad general donde tales restricciones no existen. Como ninguna información puede ser transmitida desde más allá del radio de Hubble, no se viola la relatividad.

¿Cómo se ha llegado a estos giros y requiebros de ideas así como al entrelazado del espacio y del tiempo? Es resultado directo de la asunción de que el desplazamiento al rojo está directamente relacionado con la distancia. Todos los sistemas cosmológicos modernos están construidos, sin excepción, sobre esa asunción. ¿Y si la premisa original de Hubble fuera errónea? ¿A qué explicación recurriríamos de lo que observamos? Recurrimos al trabajo de Halton Arp, un astrónomo cuya reputación debería ser al menos igual a la de Edwin Hubble.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Anomalías en cráteres lunares

17 de noviembre de 2013

Se dice que los cráteres alargados en la Luna proceden de “impactos rasantes”.

En una de las primeras Imágenes del día por la difunta Amy Acheson, se planteaba la pregunta, “¿Cómo se hace un cráter?”. Cuando hace siglos los astrónomos comenzaban a observar la luna, los cráteres se consideraban restos de emisiones volcánicas. A medida que los telescopios aumentaban su resolución, se descubrió que la estructura de los cráteres lunares era anómala.

Suelos llanos y picos centrales caracterizan un significativo porcentaje de cráteres lunares. La mayoría de los que perduran son agujeros cónicos bien definidos, con lados limpios y ninguna evidencia de restos a su alrededor. Más bien parecen fundidos, con paredes verticales en algunos casos.

En la imagen en lo alto de la página aparecen dos miembros de un grupo de cráteres en Mare Fencundidatis. La explicación convencional para ellos es que un asteroide masivo golpeó la luna en trayectoria rasante, esculpiendo el alargado cráter Messier y rebotando luego a la superficie, donde excavó la formación Messier A antes de volver al espacio.

No hay restos en la proximidad de las formaciones de cráteres, especialmente fuera de los límites del eje largo, ¿así que dónde están los escombros del impacto? La capacidad de un objeto para sobrevivir a una colisión de alta velocidad es también cuestionable. Sobre todo cuando los dos cráteres miden 15 x 8 kilómetros y 16 x 11 kilómetros respectivamente.

Hay varios otros cráteres alargados en la Luna y otros en Marte. Tienen rasgos en común: suelos llanos, paredes verticales, ausencia de restos de impacto y un aspecto joven.

La hipótesis del Universo eléctrico ofrece otra perspectiva sobre las observaciones. Diversos factores entran en juego que no están disponibles para las teorías consensuadas de geofísica porque el léxico de las descripciones disponibles para ellas no incluye arcos eléctricos o descargas eléctricas de desplazamiento subterráneo. Hay, naturalmente, muchas explicaciones posibles de los cráteres, pero una vez que la fuerza eléctrica se incluye en la búsqueda de esas explicaciones, se hace posible una nueva manera de ver el mundo. Si la superficie conductora transporta una carga negativa, se desplazará un arco, en ocasiones esculpiendo cráteres alargados como los que se discuten.

La interpretación eléctrica explica la naturaleza de la topografía que domina los cráteres de la Luna. Las fuerzas electromagnéticas entre corrientes de Birkeland constreñidas sobre una superficie las obliga a alinearse. Vientos iónicos pueden levantar material y transportarlo en la dirección del flujo de corriente, explicando así los “rayos” asociados con los cráteres de Messier.

Una nota interesante es que la Luna carece de magnetosfera, pero algunas zonas poseen un campo magnético “impreso”. Dado que magnetismo y electricidad están asociados, ¿por qué se asombran los científicos planetarios al descubrir anómalas firmas magnéticas? ¿No sería razonable concluir que un campo eléctrico alcanzó esos cuerpos dejando detrás un dominio magnético remanente? En ese caso tendríamos la prueba de los “cráteres eléctricos”.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Neptuno está enchufado

15 de noviembre de 2013

Ha transcurrido un año neptuniano.

El planeta Neptuno es el octavo planeta y el más alejado del sol. El diámetro principal de Neptuno mide aproximadamente 49.250 kilómetros, con un enorme radio orbital de 4.503.443.661 kilómetros y un año de 164,79 años terrestres. Neptuno es un planeta masivo, con una velocidad de escape cercana a los 85.000 kilómetros por hora. En comparación, la velocidad de escape de la Tierra es de 42.168 kilómetros por hora.

Recientemente, Erich Karkoschka, de la Universidad de Arizona, usó algunos rasgos permanentes de las nubes altas de Neptuno para calcular la longitud de su día: 15 horas, 58 minutos.

El 12 de julio de 2011, Neptuno completó su primera órbita alrededor del sol desde su descubrimiento el 23 de septiembre de 1846. Las observaciones detalladas del planeta gigantes son limitadas, ya que se encuentra a una gran distancia y la tecnología ha tenido que actualizarse simplemente respecto a su existencia. Por ejemplo, los datos espectrográficos sobre Neptuno están limitados a los últimos 30 años aproximadamente, lo que significa que sólo se ha observado un 25 % de las variaciones estacionales de Neptuno.

Neptuno es invisible a simple vista y nunca alcanza más de una magnitud siete en brillo, así que fue el primer planeta descubierto a partir de observaciones de otros cuerpos celestes. Al analizar las órbitas anómalas de Júpiter, Saturno y Urano, Urbain Le Verrier predijo, con un margen de error de un grado, la posición de un hipotético octavo planeta más allá de Urano. Johann Galle y Heinrich d’Arrest apuntaron el refractor de Fraunhofer de 24 centímetros del observatorio de Berlín a la posición predicha y encontraron el planeta.

Una previa Imagen del día informaba que astrónomos que usaban el Very Large Telescope (VLT) habían descubierto una diferencia de temperatura de 10 grados centígrados en la región polar sur de Neptuno. La explicación ofrecida fue que el sol calienta selectivamente los hemisferios norte y sur, iniciando un flujo de convección de metano por el planeta. Los gradientes térmicos observados son atribuidos a ascensiones del gas más caliente dentro de esos flujos de convección. Los investigadores sugirieron entonces que la atmósfera de Neptuno podía ser más activa térmicamente que la de Júpiter o Saturno.

Las llamadas anomalías térmicas han sido observadas en Saturno, Júpiter, Io y Encelado, así como en cometas y lunas. Se ha demostrado que los diversos efectos en cometas, por ejemplo, se deben a descargas de plasma.

Masivas fluctuaciones eléctricas bajo las nubes de Neptuno generarían ruido de radio, así como erupciones de gases desde la atmósfera inferior hacia la estratosfera, donde forman rasgos visibles. Esas masivas descargas eléctricas forman flujos eléctricos que se conectan a través de la ionosfera y magnetosfera de Neptuno con el entorno eléctrico del sol. El equipo de imágenes térmicas las cálidas turbulencias atmosféricas y las interpreta simplemente como convección térmica.

El modelo del Universo eléctrico para Neptuno postula que los puntos calientes, polos calientes, vientos hipersónicos (la velocidad del viento en la alta atmósfera de Neptuno se calcula en unos 2000 kilómetros por hora), y las bandas atmosféricas indican que Neptuno es un planeta eléctricamente activo conectado con el circuito del sol.

Es sobre todo la energía eléctrica y no la energía térmica interna lo que impulsa los vientos de Neptuno. Presentar el viento más potente del sistema solar siendo el planeta más alejado del sol contradice cualquier modelo térmico y de corrientes de convección. Todavía hay muchos capítulos por delante en la historia de Neptuno. La teoría convencional no consigue explicar los datos. Entender Neptuno podría darnos información que ayude a los científicos planetarios a entender mejor los sistemas climáticos en nuestro propio planeta.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Una curvatura en el tiempo

14 de noviembre de 2013

Un comunicado de prensa de la universidad de Michigan anuncia “curvatura del espacio tiempo” alrededor de una llamada “estrella de neutrones”. ¿Podría la electricidad ofrecer una explicación mejor?

Las líneas de un espectro de hierro han dado a los astrónomos de la NASA y de la universidad de Michigan otro misterio que resolver para explicar el universo. Usando los observatorios de rayos X del XMM-Newton y de JAXA/NASA, las partículas de altas velocidades en órbita alrededor de Serpens X-1 parecen indicar efectos relativistas. Según Sudip Bhattacharya del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA:

“Esto es física fundamental. Podría haber tipos exóticos de partículas o estados de materia como materia quark, en el centro de las estrellas de neutrones, pero es imposible crearlas en el laboratorio. La única manera de averiguarlo es entender las estrellas de neutrones”.

Parte de lo que intentan entender es la observación de líneas espectrales de “átomos calientes de hierro” que parecen orbitar cerca de la superficie de la estrella de neutrones. Como interpreta la teoría convencional, el espectro indica que parte del material se está moviendo a más del 40 % de la velocidad de la luz. Dado que los átomos de hierro brillan a determinadas frecuencias ópticas cuando se calientan hasta su estado incandescente, debería haber líneas oscuras dentro de la distribución especular de las bandas de colores. Estas líneas, llamadas líneas de Fraunhofer, marcan sitios en el espectro de cualquier material donde se absorbe la energía de emisión, dejando una línea oscura dentro de la banda de color generada por un prisma.

Como se supone que las líneas de Fraunhofer ocurren a frecuencias específicas identificadas en el espectro por la clase de elemento que es absorbido, si aparecen en distinta posición, han sufrido un desplazamiento Doppler debido a su aceleración. Esto constituye el eje central de los cálculos de distancias galácticas y de la supuesta velocidad de recesión que exhiben las galaxias.

Usando este sistema de “desplazamiento al rojo”, algunas galaxias se han medido como alejándose de la Tierra a un increíble 90 % de la velocidad de la luz. La presunción de velocidad deriva de una versión del cosmos únicamente gravitatoria. Un objeto supermasivo compuesto por neutrones densamente compactados es el único mecanismo que podría ofrecer la fuerza gravitacional necesaria para que los iones de hierro alcancen tales órbitas rápidas.

En una previa Imagen del día, un análisis de las estrellas de neutrones reveló que la ciencia que hay detrás de su hipotética existencia no apoya la idea misma de tales objetos. Como se ha escrito previamente, un concepto fundacional de física nuclear es la “isla de estabilidad”.

Al representar el número de neutrones contra el número de protones en los núcleos de todos los elementos se demuestra que la proporción es casi de uno a uno para elementos ligeros y de uno a uno punto cinco para los pesados. Un núcleo atómico fuera de ese rango se descompondrá espontáneamente hasta alcanzar una configuración estable y permanecer en equilibrio. Si hay demasiados pocos neutrones, el átomo emitirá protones para estabilizarse, y viceversa. Un núcleo ―o una estrella― compuesta sólo de neutrones sería completamente inestable y se descompondría inmediatamente.

El hierro caliente que se ha encontrado alrededor del fenómeno estelar Serpens X-1 es probablemente resultado de una acción de descarga eléctrica sobre y alrededor de la estrella. Las estrellas existen como ánodos en un circuito galáctico que provoca que la mayoría de ellas brillen en modo arco. No están teniendo lugar “millones de continuas explosiones de bombas de hidrógeno” en el núcleo, y los datos de observaciones llevan a la conclusión de que realmente son bolas gigantes de plasma. La información extraída de la sonda Hinode y otros experimentos científicos observando el sol han confirmado ese entendimiento.

Si hay que inventar conjeturas ad hoc para salvar teorías que no explican directamente nuevas observaciones, el descubrimiento de la verdadera naturaleza del universo se demorará.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Número tres

13 de noviembre de 2013

Nuevas imágenes del tercer mayor asteroide revelan escarpados precipicios y agujeros profundos.

La misión Dawn continúa en órbita alrededor de Vesta. Vesta destaca entre los planetas menores, con Palas (531 kilómetros) y Ceres (952 kilómetros) como primos mayores. Ceres también es parte de la misión Dawn, ya que la sonda se alejará de Vesta en julio de 2012 y viajará durante más de un año para alcanzarlo.

Algunos de los descubrimientos más interesantes relacionados con Vesta son meteoritos recuperados del hielo antártico que presentan un asombroso parecido con los análisis espectrográficos de la composición de la superficie de Vesta. Conocidos como meteoritos HED, son lava cristalizada compuesta de howardita, eucrita y diogenita. Las howarditas son breccias polimictas, un término general derivado del italiano por “grava suelta apelmazada con cemento”.

La eucrita es una plagioclasa o feldespato, mezclado con pigeonita y está siempre asociado con los meteoritos HED. La pigeonita es un piroxeno o silicato que contiene calcio, sodio, hierro, magnesio, aluminio y oxígeno en distintas proporciones. La diogenita es una mezcla del grupo piroxeno y varios feldespatos. Dado que la combinación de estos minerales varía ampliamente, los meteoritos HED pueden ser clasificados por su lugar de origen. Igual que los gases en algunos meteoritos muestran que proceden de Marte, los meteoritos HED son identificados con Vesta. En la mayoría de los casos, los meteoritos HED muestran recristalización que indica que el regolito de Vesta se refundió en algún momento después de su formación.

Los datos topográficos de Dawn están construyendo la imagen de un objeto que ha sufrido una catastrófica reestructuración de la superficie. ¿Qué causó los agujeros, barrancos y fracturas que dominan su topografía? En un asteroide de poco más de 500 kilómetros de diámetro hay cráteres de 50 kilómetros de ancho, con una cuenca de “impacto” de más de 300 kilómetros en la región polar sur. Al parecer Vesta está cubierta de cráteres de toda escala.

No hay respuestas definitivas a la cuestión de las cicatrices de Vesta, dado que nadie estaba allí para presenciar los sucesos. Ver es creer. Sin embargo, ese punto de vista filosófico debería ser revertido a creer es ver. Una teoría es necesaria antes de que se puedan reunir los hechos para confirmarla o negarla.

Dada la mentalidad de los astrónomos de consenso, lo único que hay teóricamente disponible para explorar el estado de Vesta es impactos de otros objetos grandes a gran velocidad. De hecho, según su entendimiento, todos los cuerpos celestes del sistema solar han experimentado poco más que sucesos cinéticos gravitacionales. Arcos eléctricos y torques de plasma ni siquiera se encuentran en su léxico.

En un universo eléctrico, los planetas gigantes gaseosos nacen de estrellas y no todos nacen al mismo tempo. Nacen jerárquicamente a intervalos, y típicamente dentro del padre. Son eyectados. Los planetas gigantes como Júpiter y Saturno podrían también haber expulsado menores planetas pequeños y lunas si experimentaron un influjo eléctrico que les provocó la explosión de las capas dobles en sus campos electromagnéticos. Una excesiva acumulación de carga provoca que los filamentos de plasma de un gran cuerpo generen z-pinches, comprimiendo así el plasma hasta materia sólida.

Los cuerpos cargados eléctricamente se aceleran en el campo eléctrico hasta que llegan a la superficie del gigante gaseoso y son disparados al espacio. En su salida son alcanzados por gigantescos rayos que desgarran y rompen su exterior, posiblemente fundiéndolos por completo. Tal vez es por eso que la mayoría de los cráteres de Vesta aparecen suavizados y redondeados.

Vesta y sus primos exhiben sus violentos nacimientos eléctricos.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Géiseres de hielo en Tritón

12 de noviembre de 2013

Tritón es uno de los objetos más misteriosos del sistema solar, con plumas de nitrógeno expulsadas por “géiseres” helados cerca de su polo sur.

De los trece satélites de Neptuno, todos excepto uno son de forma irregular y están compuestos sobre todo por roca y hielo. Tritón es el más alejado y es mucho más grande que los demás, con un diámetro de 2.700 kilómetros, lo que hace de él un objeto de tamaño planetario. Tritón rota en el sentido de las agujas del reloj (mirando hacia abajo desde el polo norte), con una inclinación axial de 157 grados. Neptuno y el resto de sus lunas rotan todos en sentido contrario a las agujas del reloj. La temperatura de Tritón en verano es de unos agradables 38 grados kelvin, o justo por encima del cero absoluto.

El 20 de agosto de 1977, la NASA lanzó la misión Voyager 2 en una expedición de varios años hacia el exterior del sistema solar. Doce años después del lanzamiento, el 25 de agosto de 1989, la zona Voyager fue la primera en devolver imágenes cercanas de Neptuno, el planeta más distante del sol. Desde que la NASA degradó a Plutón al rango de objeto del cinturón de Kuiper, similar a Eris y Sedna, Neptuno es ahora el octavo y último planeta “oficial”.

Aunque Neptuno ofreció imágenes asombrosas y una enorme cantidad de datos que mantendrán ocupados a los astrofísicos durante años, el aspecto más interesante y controvertido de la misión fue el descubrimiento de gigantescos “volcanes de hielo” criogénicos en Tritón. Diversos tipos de esta estructura fueron descubiertos en la región sur de la luna. Los géiseres dejan detrás “rastros de viento” y depósitos oscuros en forma de abanico cerca del punto de erupción y se supone que son de nitrógeno líquido mezclado con metano helado, así como materiales orgánicos. La fuente de energía para estos rasgos eruptivos es desconocida, pero la razón convencional es que el sol suministra el calor. Científicos de JPL escriben:

“La energía requerida podría proceder del almacenamiento de radiación solar en una capa de superficie translúcida y de baja conductividad (en un invernadero de estado sólido), posteriormente liberada en forma de calor latente de sublimación. Tanto el clásico invernadero de estado sólido, consistente en la absorción exponencial de la insolación en una capa gris y translúcida de nitrógeno sólido, como el “súper” invernadero consistente en una capa relativamente transparente de nitrógeno sólido sobre una capa opaca y absorbente, son candidatos plausibles”.

“Insolación” o exposición a los rayos del sol, es una explicación insatisfactoria para estos rasgos. Dado que el sol está aproximadamente a 4.496,7 millones de kilómetros del sol, la radiación solar global que impacta sobre su superficie debe ser increíblemente débil. El efecto del electromagnetismo es inversamente proporcional a la distancia, de modo que la cantidad de energía recibida por Tritón disminuye con el cuadrado de la distancia. Eso significa que Tritón recibe 10^-3 veces menos radiación solar que la Tierra, unos meros 1,5 vatios por metro cuadrado.

En una previa Imagen del día, un examen de los rasgos aracnoides y los “puntos dálmatas” de Marte los asociaba a descargas eléctricas. Los rasgos de Marte indican “chorros de partículas” impactando sobre una escarcha de dióxido de carbono y sublimándolo a gas. Como se observó:

“Si los puntos negros en el hielo del polo sur de Marte son realmente causados por chorros de partículas cargadas, una de las primeras cosas que deberíamos buscar es una respuesta activa de la superficie a esos sucesos. Dado que los puntos negros se dan en la primavera en el polo sur, ése sería el momento para buscar signos de actividad energética ―no diferente a las llamadas plumas “volcánicas” de la luna más cercana a Júpiter, Io, o a los “géiseres” de la luna de Saturno, Encelado.

A esto se le puede añadir los puntos negros, rastros de viento y géiseres de Tritón.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Oxígeno en Rhea

11 de noviembre de 2013

¿Cómo surgió la atmósfera extremadamente enrarecida de Rhea?

En relación a Saturno, Rhea está más cargado negativamente. La poderosa carga opuesta de Saturno está probablemente iniciando una descarga eléctrica que provoca la disociación del agua en la superficie helada de Rhea, de modo que la presencia de oxígeno alrededor de la luna no resulta inesperada. Junto con el agua helada, la presencia de dióxido de carbono helado contribuye probablemente a su atmósfera por la misma razón.

No hay necesidad de invocar implausibles dinámicas inerciales (“mareas” o “amasamiento gravitacional”) para explicar estos asombrosos sucesos. De la misma manera, la posible formación de anillos alrededor de Rhea es el resto de rocas y hielo pulverizado que crearon miles de millones de vatios de electricidad cuando pasaron catastróficamente a través de los estratos conductores de la luna.

Las interacciones eléctricas contemporáneas entre cuerpos celestes no se parecen nada a las que debieron tener lugar en el pasado. La superficie de Rhea está fracturada y esculpida en formas que sugieren influjos de energía lo bastante potentes como para estar a punto de destruir la luna. Parecen haber tenido lugar explosiones capaces de conmocionar el planetoide, pero no hay las rocas ni los bloques de piedra que cabría esperar como resultado.

El proponente del Universo eléctrico Jim Johnson sugiere que la tenue atmósfera de Rhea podría deberse al efecto del bombardeo eléctrico desde Saturno, similar a lo que está ocurriendo en Encelado.

“Si la superficie es casi toda agua helada, la presencia de oxígeno es fácil de explicar, dado el entorno electromagnético y la diferencia de carga con respecto a Saturno. Otro factor es que puede haber presente no sólo complejas moléculas orgánicas (que no se han observado o identificado directamente) así como depósitos minerales que contienen carbonatos (aniones de CO3).

“Los carbonatos son una clase de minerales que son sales de carbonato, es decir, metales combinados con un grupo negativo. Sugiero que partículas cargadas incidentes podrían ionizar o disociar tanto el agua como los minerales carbonatados en tales superficies. Una vez que el CO3 es separado de una pareja de iones de magnesio o calcio, tenemos los constituyentes tanto de oxígeno como del dióxido de carbono: 2(CO3) ↔ 1(O2) + 2(CO2). Los carbonatos tienen la cantidad adecuada de carbono y oxígeno para crear esos dos gases en concreto. El agua por sí sola no tiene carbono, de ahí la búsqueda de compuestos con carbono, que conduce de forma natural a la idea de la química orgánica.

La contrapartida de ese argumento es que Rhea y otros cuerpos inhóspitos tal vez nunca hayan tenido el tipo de química orgánica biológica que produce “moléculas orgánicas complejas”. Los carbonatos se encuentran entre las moléculas más simples con carbono. Su asociación con minerales está extendida donde haya agua. La presencia de agua helada implica que la se produjo. La cuestión es si hay minerales en la superficie de Rhea, y de ser así, ¿son minerales de calcita y minerales y rocas asociadas que se puedan verificar por pruebas espectroscópicas de magnesio o calcio?

Los proponentes del Universo eléctrico sugieren que Saturno se mueve dentro de la plasmaesfera del sol e interactúa con el campo eléctrico del sol. Los planetas y lunas del sistema solar son cuerpos cargados: no están aislados en el espacio, sino que interaccionan eléctricamente unos con otros. Rhea se mueve dentro de la plasmaesfera de Saturno, así que es razonable pensar que interactúa eléctricamente él. La fuente del oxígeno y el dióxido de carbono en Rhea no es realmente un misterio.

Stephen Smith y Jim Johnson

Nota del editor: Jim es el editor e ilustrador del Guía esencial al universo eléctrico en la página web Thunderbolts.info. Está licenciado en arquitectura y es técnico acústico retirado, ex piloto militar y astrónomo aficionado, con un interés multidisciplinar en las ciencias.

Traducido por Ignacio Amoroto


Dione eléctrico

8 de noviembre de 2013

Dione, una luna de Saturno, exhibe unas inusuales formaciones geológicas que podrían indicar fuerzas eléctricas activas.

A medida que la sonda Cassini continúa explorando el entorno de Saturno, más imágenes cercanas y detalladas revelan que sus lunas han experimentado lo que podrían llamarse sucesos “catastróficos” en el pasado.

Como se ha mencionado en artículos previos de la Imagen del día, Dione y Tethys son mundos activos, similares a Encelado, que expulsan chorros de partículas hacia la plasma esfera de Saturno. Titan, otra gran luna, tiene formas en la superficie que sugieren a los observadores de la NASA que podría haber fluyendo ríos de etano o lagos de hidrocarburos. Aunque la idea es especulativa, ilustra lo extrañas que son realmente las lunas del sistema solar exterior.

En Dione se aprecian varios acantilados brillantes, que rodean la luna extendiéndose a lo largo de muchos kilómetros. En una animación de vuelo, la cámara se centra en esos rasgos y muestra que tienen una forma entrelazada, a menudo cortando cráteres e intersectando otros precipicios. Como Dione carece de atmósfera y tiene sólo 1.126 kilómetros de diámetro, se pensaba que era geológicamente inactiva. Entonces se descubrieron las plumas de partículas cargadas que son expulsadas desde diversos puntos calientes en su superficie.

En la hipótesis del universo eléctrico, esas plumas son descargas de plasma que expulsan material al espacio, igual que en Io, una luna de Júpiter. Es probable que en el pasado existieran condiciones por las que esa actividad era mucho más energética, formando el terreno escarpado que hoy vemos.

Los canales y cañones corren paralelos entre sí. Tienen bordes afilados y comienzan abruptamente, sin apariencia de erosión. Tienen cañones laterales que corren a 90 grados y cráteres a lo largo de su recorrido, a menudo formando cadenas. Los cráteres son poco profundos, carecen de escombros a su alrededor y tienen picos centrales similares a los cráteres que vemos en la luna de la Tierra y en otros planetas, como Marte. En anteriores artículos de la Imagen del día, tales formaciones han sido identificadas como producidas por excavación de arcos eléctricos.

Las lunas de Saturno orbitan dentro de su plasmaesfera e intercambian energía eléctrica unas con otras, así que la electricidad debe ser tenida en cuenta cuando se observa una morfología inusual. Trasladar las fuerzas geológicas terrestres y el lento progreso de erosión al aspecto de otros planetas y lunas es una aproximación errónea. La lluvia y el viento causan erosión en nuestro planeta y supuestamente crean valles y cañones. Cuando no hay viento ni lluvia —como en Dione— ¿cómo explicar la topografía única y de apariencia joven que desafía las convenciones? ¿Habría que cuestionar también la presunción de que la lluvia y el viento por sí solos han esculpido la Tierra?

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


¿Qué es la electricidad?

7 de noviembre de 2013

La hipótesis del universo eléctrico propone que la electricidad ilumina las estrellas y forma la red de cúmulos galácticos en el universo. ¿Pero qué es?

En primer lugar, “electricidad” es un término genérico que describe diversos fenómenos distintos: tanto la actividad piezoeléctrica como la termoeléctrica o incluso la bioeléctrica son formas de electricidad. De la misma manera el “calor” tiene muchas facetas: calor radiante, calor de contacto, calor de convección, etc. Una cosa a tener en cuenta, sin embargo, es que el calor es una forma de energía mientras que la electricidad no lo es. Aun así, siguiendo con la analogía, un flujo de lava fundida no es un flujo de calor, ni una corriente eléctrica es un río de electricidad.

Definir lo que se quiere decir con “electricidad” depende a menudo de quién ofrezca la definición. Los físicos y matemáticos la definen de una manera, mientras que el “hombre de la calle” la define de otra. La electricidad es una cualidad esencial de la materia, así que se usa para caracterizar otras cosas, por eso la opinión de consenso carece de precisión.

Puede resultar decepcionante comprobar que no podemos ir más lejos en nuestra investigación. Sin embargo, tampoco podemos adentrarnos más en ideas como “longitud”. Longitud es el extremo de la línea cuando se consideran unidades de medida física. No importa lo pequeño o grande que sea un objeto, la longitud permanece como un principio que subyace a todas las unidades, sean metros o años luz. La cuestión, “¿cuántas longitudes de una cuerda hacen falta para alcanzar la luna?” ilustra este punto. La unidad de medida de longitud debe ser considerada. Depende del valor de la unidad antes de que la pregunta tenga sentido.

Los científicos usan la palabra “electricidad” cuando se refieren al “flujo de carga eléctrica”. Maxwell y otros primeros investigadores la consideraban así, y así es como se emplea hoy cuando se discute la corriente eléctrica, pero eso lleva a una inconsistencia significativa cuando la expresión se usa entre otros grupos de personas. Por ejemplo, consideremos esta definición extraída de una página web diseñada para estudiantes de ciclo superior.

La electricidad es una forma de energía, lo que es evidente a partir del hecho de que hace funcionar maquinaria y puede ser transformada en otras formas de energía como luz o calor.

La energía eléctrica es un fenómeno válido, pero no es lo mismo que la carga eléctrica. La energía eléctrica (también llamada “electromagnetismo”) se mide en unidades llamadas “julios”, mientras que la carga eléctrica se mide en “culombios”. La electricidad, que definimos como el flujo de carga eléctrica, viaja continuamente por un circuito cuando hay suficiente voltaje para impulsarla por los cables. Se mueve despacio.

La energía electromagnética es distinta, fluye sólo en una dirección a una velocidad cercana a la de la luz. Mientras la carga eléctrica se conserva en el circuito —no puede ser creada ni destruida, sólo desplazada de un sitio a otro—, la energía eléctrica se convierte en otra forma. Se mueve desde la fuente a la carga y luego se aleja del circuito como luz o calor, para no volver.

En un circuito de corriente directa (DC), la carga eléctrica apenas se mueve. De hecho se ha medido que la electricidad en circuitos DC se desplaza a velocidades de sólo metros por hora. Por otro lado, la energía electromagnética en un circuito se desplaza como una onda por el agua, a velocidades de millones de metros por segundo. Igual que las ondas viajan “a través” de las moléculas de agua en el océano, la energía electromagnética viaja “a través” de la carga eléctrica.

Como se ha mencionado previamente, la corriente eléctrica se mide en culombios por segundo (amperios) mientras que la energía electromagnética se mide en julios. No hay forma de convertir una en otra, no están relacionadas. La corriente eléctrica es materia (partículas cargadas) y el electromagnetismo es energía.

La electricidad se mueve por un circuito DC en los cables como partículas de carga. La energía eléctrica viaja por fuera de los cables como unidades de electromagnetismo: es un “campo” más que paquetes de carga material. En circuitos de corriente alterna (AC), el movimiento de la electricidad es diferente, pero la distinción entre materia y energía sigue vigente. En circuitos AC la carga eléctrica no fluye. En vez de fluir, las partículas cargadas en los cables oscilan hacia delante y hacia atrás 60 veces por segundo en América o 50 veces por segundo en Europa. El flujo de energía es idéntico. Sin embargo viaja por fuera de los cables a velocidades cercanas a la velocidad de la luz.

De modo que la carga eléctrica no es energía eléctrica. Electrones y protones no son portadores de energía eléctrica. Ambos son necesarios en el Universo eléctrico, pero cada uno debe ser considerado como un fenómeno único.

Escrito por Stephen Smith a partir de información suministrada por William Beatty.

Traducido por Ignacio Amoroto


Claro como el día

6 de noviembre de 2013

La historia de la “creación del mundo” es un legado global de todas las culturas tradicionales.

Uno de los muchos ángulos desde los que podemos aproximarnos a ella es el de la interacción entre la luz y la oscuridad. Desde un punto de vista antiguo, la “creación” cósmica fue un “amanecer extendido”, una transición gradual desde la oscuridad primordial a la alternación de día y noche tal y como la conocemos, progresando a base de brincos y saltos.

Episodios anómalos en este proceso —como una “noche” duradera, un tiempo en el que el sol estaba “demasiado cerca” o “demasiado caliente”, y un día perpetuo— son típicos en la mitología mundial, pero los mitólogos ignorantes a menudo han negado a tales “datos malditos” la oportunidad de ver la luz del día y languidecen en los archivos, apenas estudiados.

Un tema que pocas veces se ha comentado se refiere a un período “errático de luz diurna”. Por ejemplo, el grupo unalirmiut de los yupipk de Alaska central, cuentan que el creador, Tu-lu’-kan-gûk (Padre Cuervo), causó un período inicial de oscuridad continua y prolongada, seguida por un tiempo de episodios intermitentes de luz solar.

“Así que se fue y cogiendo el sol, lo metió en su bolsa de piel y se lo llevó lejos a una parte del cielo done vivían sus padres, y en la Tierra se hizo muy oscuro… La gente de la Tierra se asustó mucho cuando les quitaron el sol, e intentó recuperarlo ofreciendo a Cuervo ricos presentes de comida y pieles, pero sin éxito. Después de mucho sufrimiento, la gente rogó a Cuervo para que les dejara tener luz durante un poco de tiempo. Entonces él levantaba el sol en su mano durante dos días para que la gente pudiera cazar y conseguir comida, después de lo cual lo retiraba y todo se hacía oscuro. Después de esto pasó mucho tiempo y fueron necesarias muchas ofrendas antes de que él les permitiera tener luz de nuevo”. Esto se repitió muchas veces”.

Los ute (sobre todo de Utah y Colorado) también cuentan que Ta-vi, “el dios-sol”, fue caprichoso: “Hace mucho tiempo… el sol alumbraba la Tierra cuando quería. Cuando se acercaba demasiado con su fiero calor, la gente se quemaba, y cuando se ocultaba en su cueva durante mucho tiempo, demasiado perezoso para salir, la noche era larga y la Tierra se enfriaba”. En esos momentos, los seres vivos estaban a menudo “esperando ansiosamente el regreso de Ta-vi, el caprichoso dios-sol. Esto fue antes de que los dioses “fijaran los días y las noches, las estaciones y los años, con la longitud que tienen hoy, y de que el sol fuera condenado a viajar por el firmamento siguiendo el mismo recorrido día tras día hasta el final de los tiempos”.

Y entre los manihiki (norte de las islas Cook, Polinesia), lo que perdura en su recuerdo es la antigua rapidez del movimiento del sol:

“En aquellos días el sol viajaba tan deprisa que la luz desaparecía antes de que los hombres pudieran cocinar sui comida. Maui decidió echar un lazo a sol, pero sus cuerdas ardían por el fiero calor del sol, hasta que al final trenzó una cuerda con los cabellos de su hermana Ina. Con esta cuerda fijó el curso del sol hasta que el dios de la luz decidió enmendarse”.

¿Cómo interpretar informes tan asombrosos? Analizándolos fríamente, la regularidad con la que aparecen, en sus contextos, sugiere que conmemoran un fenómeno natural auténtico de algún tipo.

Los cambios en el movimiento orbital de la Tierra es lo primero que viene a la mente. ¿Podrían explicarse las tradiciones de días más cortos o más largos mediante alteraciones en la rotación de la Tierra o en la excentricidad, forma, diámetro o incluso dirección de su órbita? No se puede descartar en teoría, peo debido a que mutaciones de ese tipo afectarían a la Tierra en su conjunto imponen un límite a la distribución y consistencia interna de las tradiciones pertinentes, que tendrían que ser identificadas y probadas.

La luz solar, como toda fuente celeste de luz, es filtrada por la atmósfera de la Tierra. Las frecuencias de luz y otras ondas electromagnéticas que la atraviesan dependen de la frecuencia de plasma y de la composición química de la atmósfera —física compleja con muchos enigmas que todavía precisan ser resueltos. El albedo variable o la reflectividad de otros planetas y fluctuaciones como el “suceso de abrillantamiento polar” que ocurrió en Venus a comienzos de 2007, sirven como valiosos experimentos espaciales. Tal vez la planetología comparativa explique también un día cómo la atmósfera de la Tierra pasó por fases de opacidad, permanente o intermitente, alterando el ciclo ordinario de día y noche.

Una tercera pista se refiere a la posibilidad de que el “sol caprichoso” de las tradiciones comentadas no se refiera necesariamente al sol actual, sino a otro objeto radiante atmosférico o celeste. La hipótesis de Anthony Peratt de un intensa aurora z-pinch presenta una serie de “plasmoides” contenidos en las cápsulas huecas de una columna de plasma sostenida, que emitiría una luz de radiación sincrotrónica muy brillante. La variación en los parámetros del plasma produciría resultados caprichosos, haciendo que los plasmoides se encendieran y apagaran en momentos impredecibles, como en los mitos.

Si plasmoides ionosféricos o magnetosféricos de este tipo se materializaron durante un tiempo como “soles” temporales, también se hace la luz en diversos temas mitológicos relacionados: que tales “soles” podrían ser múltiples, que podrían ser estacionarios, tal vez enmarcados en una “caja” comparable con una cápsula de plasma circundante, que podrían ser “bajos” al mismo tiempo que un “cielo” bajo, que podrían tener cuerdas asociadas, lazos lanzados por héroes míticos que podrían ser realmente estructuras locales que expusieran la estructura del campo magnetosférico, que la adecuada regulación del sol y de la luna sólo se consiguió mediante la “separación del cielo y la Tierra”, etc. Es más, tales plasmoides pseudosolares podrían haber ocurrido en diferentes sitios en distintos momentos, permitiendo una mayor variabilidad entre las respectivas tradiciones.

La extrema complejidad de estos escenarios es casi prohibitiva. Las tres líneas de investigación parecen haber desempeñado algún papel en la asombrosa fenomenología de los sucesos de “creación”. ¿Veremos el día en que todas las piezas del puzzle estén identificadas y ensambladas?

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Bueno como el oro

5 de noviembre de 2013

La proverbial “edad de oro” es un caso clásico de estudio de la diferencia entre temas locales y globales en mitología.

El etnólogo alemán Adolf Bastian (1826-1905) fue el primero en introducir en 1860 una distinción sistemática entre “ideas elementales” universales (Elementargedanke) e “Ideas populares” (Volksgedanke) específicas de cada cultura.

Tomado literalmente, el tema mítico de una “edad de oro” parece limitado a la tradición grecorromana referida a la región paradisíaca del mítico rey Krónos (griego) o Saturno (latín) y a las derivaciones de este tema en la cultura occidental. Al parecer el primero en emplear el término (aurea… aetas) fue el poeta Ovidio, en su idílica descripción de la vida bajo el reinado de Saturno:

“Dorada era esa primera época, en la cual no existían leyes pero todos hacían lo correcto por su propia voluntad”.

En la primera mitografía griega, Hesíodo ya había asociado la administración del dios con “una raza dorada de hombres mortales” (chrýseon … génos merópon anthropon), pero las fuentes existentes nunca aclaran el vínculo entre el dios, la bondad y el oro. En astrología, el color característico de Saturno era invariablemente el negro, pero la posibilidad de que una anterior cultura del Próximo Oriente vinculara un rey divino ejemplar con el planeta Saturno y su coloración amarillenta relacionada con el metal oro, nunca ha sido descartada.

En las historias sagradas de otras culturas no aparece una edad o una raza de oro. El análogo más cercano a Krónos-Saturno es tal vez el dios chino Huángdi —el famoso “Emperador Amarillo”. Mencionado por primera vez en el siglo IV a.C, era también un monarca apreciado, aunque no el primero o segundo en la lista, recordado como el fundador de la agricultura y de la cultura en general. En su teoría de los “cinco elementos” y planetas asociados, los astrólogos chinos situaban a Huángdi en el centro con el elemento “tierra”, rodeado por las cuatro direcciones cardinales. Al igual que en Grecia, la explicación del color amarillo del emperador se ha desvanecido en la niebla del tiempo y las fuentes de las que disponemos son tan taciturnas como el sombrío Saturno.

Dos casos aislados de un señor “amarillo” del paraíso no constituyen un arquetipo universal. No todo lo que brilla es oro. La posibilidad de que las tradiciones griegas y chinas compartieran una raíz histórica ha sido discutida para otros aspectos de sus respectivas cosmologías. De manera alternativa, ambas pueden haberse desarrollado a lo largo de líneas paralelas de pensamiento astrológico, tal vez durante finales del segundo milenio o comienzos del primer milenio a.C.

Lo que sí tiene conexión global con la edad no tan dorada es el tema más amplio de una anterior “era de bienestar”, inextricablemente unido a “la era de los dioses”, “del mito” o “de la creación”. Las características interrelacionadas en este tipo de tradiciones son la armonía entre todas las criaturas vivientes, la igualdad de las estaciones, la abundancia de comida, un cielo o un sol bajos, y la presencia de seres espirituales o míticos en la Tierra. Por ejemplo, un portavoz de los tohono o’odham (suroeste de Arizona) reflexionaba:

“En aquellos días primeros, todos los hombres y animales vivían en armonía, y hablaban un lenguaje común… Entonces el sol estaba más cercano a la Tierra que ahora, las estaciones eran iguales, y no había necesidad de ropa para protegerse de las inclemencias del tiempo”.

Los nativos de San Cristóbal (islas Salomón, Melanesia) recuerdan con añoranza “la época de la infancia de la raza humana”: “En aquellos días todos los frutos de la tierra crecían sin labor, y todo era lo mejor… y la muerte no había aparecido aún”. Y los makaritare (Venezuela) recuerdan: “No había enfermedad, ni maldad, ni guerras. El mundo entero era cielo. Nadie trabajaba. Nadie buscaba comida. La comida siempre estaba ahí, preparada… Sólo había luz… Debido a esa luz la gente siempre estaba contenta. Tenía vida. No podía morir”.

Para muchas sociedades tradicionales, incluida la de los antiguos griegos y romanos, la terminación de Illud tempus (“aquel tiempo”) marcó la transición desde un estado primordial de libertad —respecto de las ataduras de la religión, la política y la sociedad— a la civilización. Casi invariablemente, las costumbres y habilidades que definen el estado cultural —con énfasis en la agricultura— se remontaban a deidades que se marcharon, incluyendo los “reyes” benevolentes. En este sentido más amplio, la “edad dorada” se caracterizaba por una ausencia de leyes y gobierno, comercio, arquitectura, guerra y agricultura.

En el mundo real las alusiones a esta feliz “era del paraíso” son inseparables del ascenso de la civilización humana al comienzo del Holoceno, al comienzo del último “período glacial”. El retrato de Ovidio de la gente de la “edad de oro” se lee como un relato de “cavernícolas” convirtiéndose en los primeros granjeros: “En esa época los hombres buscaron el refugio de las casas. Sus hogares hasta entonces habían sido cuevas, densos arbustos y ramas unidas ron cortezas. Entonces se plantaron las primeras semillas en largos surcos y las bestias gimieron bajo el pesado yugo”.

En cuanto a la mentalidad pacífica asociada con la “edad de oro”, puede que haya más en esto que una simple retrospectiva nostálgica. Si temas transculturales como la “creación del mundo”, el cielo bajo, el axis mundi y la proximidad de los “dioses” están relacionados con un período de inestabilidad geomagnética y con un aumento de la actividad del plasma cercano a la Tierra, los cambios en la llamada resonancia Schumann pudieron afectar colectivamente a los seres vivientes con sistema nervioso, igual que siguen afectando hoy día.

Las resonancias Schumann son picos característicos globales dentro de los campos magnéticos, producidos como resultado de descargas de rayos que resuenan dentro de la cavidad ionosférica. Parecen modular la salud mental y física de los animales. Tal vez las fluctuaciones en estas resonancias indujeron la experiencia de paz por un tiempo de “paraíso”, seguida por modos de terror y ansiedad por las posteriores “guerras y partida de los dioses”.

Especulaciones en estado embrionario como éstas pueden ser los tentadores atisbos de un nuevo horizonte intelectual. ¿Estamos cerca de una era dorada de la ciencia?

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Geografía de Tasmania

4 de noviembre de 2013

Nuestra interpretación de la geología terrestre está conformada por teorías e ideas establecidas hace más de 300 años

Hace todos esos años sólo se conocían cuatro fuerzas: agua, viento, actividad volcánica y procesos tectónicos. En geología continúa siendo una premisa fundamental que son necesarios millones de años para que surjan las formaciones geológicas. Según la visión prevalente, cualquiera que diga otra cosa “no sabe nada de geología”.

Sin embargo las anomalías continúan asomando la cabeza, así que intentamos ignorarlas o las ponemos en la cesta “demasiado difícil”, con la esperanza de que la gente se acabe olvidando de ellas. Afortunadamente, eso no impide que se descubran las anomalías.

En el parque nacional del Suroeste en Tasmania hay una gran estructura circular. Ni el viento ni el agua pudieron causar esta formación geológica. ¿Podría ser volcánica? No es el tipo de roca adecuada. SI hubo un volcán, no hay pruebas. Tal vez el pico fue erosionado a lo largo e millones de años, aunque el diámetro de la base significa que sería un volcán más grande que el Everest.

¿Podría ser resultado de actividad tectónica? ¿Qué eventos tectónicos pueden formar estructuras circulares a escala tan masiva? ¿Qué provoca que los riscos asuman rasgos curvilíneos? Podría decirse que la roca fue semi fundida y que posteriormente se endureció adoptando su forma actual, pero tendría que haberse enfriado rápidamente o se habría desmoronado por completo. El terreno podría haber sido comprimido a lo largo de millones de años para formar estos riscos, pero la roca es frágil. Y eso tampoco explica la forma circular.

¿Tal vez un cráter de impacto? Pero no es reconocido como tal.

En el modelo del universo eléctrico, descargas rotatorias de plasma a una escala que no hemos visto en tiempos recientes podrían formas esta estructura en muy poco tiempo. El geólogo medio que propusiera esta teoría sería ridiculizado y perdería todas su becas y financiación.

En lo alto de algunas de las crestas hay cadenas de cráteres similares a la imagen de Marte en la Imagen del día, “Mercurio eléctrico”. Nadie puede explicar cómo se forman estructuras circulares en lo alto de riscos en líneas. La mayoría está ahora llenas de agua y es una zona popular para hacer senderismo, la gente las ve sin preguntarse nada más. Grietas excavadas similares a las que se ven en la mencionada Imagen del día aparecen por el suelo de la estructura.

Si pudiéramos ver Tasmania desprovista de vegetación, veríamos claramente que se parece a la superficie de la luna o de Marte en algunos sitios. O si la luna o Marte estuvieran cubiertos de vegetación, se parecerían a la Tierra.

¿Millones de años? ¿No eléctrico? Que el lector decida.

Garry Maxfield

Traducido por Ignacio Amoroto


Movimiento más allá de la caída

1 de noviembre de 2013

Es emocionante descubrir una nueva idea que explica más hechos con más unidad que ideas previas. Es exhilarante descubrir dos nuevas ideas que interaccionan para revelar oportunidades previamente inimaginables.

Eso fue lo que ocurrió con el heliocentrismo y la gravedad. La idea de Copérnico de que los planetas se movían alrededor del sol en vez de alrededor de la Tierra fue un enorme avance. Explicaba el creciente número de observaciones de movimientos planetarios que la idea geocéntrica de Ptolomeo no conseguía explicar. La proliferación de ajustes ad hoc al sistema de epiciclos de Ptolomeo se había hecho contradictoria y la visión heliocéntrica se ajustaba a las nuevas observaciones tan adecuadamente como los epiciclos a las antiguas.

La idea de gravedad de Newton también explicaba más observaciones de forma más adecuada que la idea de Aristóteles de que “la naturaleza de las cosas es caer”. Aristóteles nunca midió objetos en caída, pero de haberlo hecho habría medido la distancia al suelo. Es poco probable que hubiera descubierto en los datos algún modelo o algún esquema recurrente. Pero desde el punto de vista de la gravedad, la medida importante es la distancia desde el comienzo de la caída. Hay un descubrimiento potencial en esos datos, que se puede resumir fácilmente en una ecuación matemática.

Pero la combinación de las ideas de la gravedad y el heliocentrismo fue más poderosa que la suma de sus poderes de explicación por separado. Desde la visión combinada, los planetas no sólo se movían alrededor del sol, “caían” alrededor del sol. La matemática de la caída podía desarrollarse en ecuaciones de movimiento para las órbitas, y esas ecuaciones no sólo describían los movimientos de los planetas sino que podían inventar movimientos adicionales. De pronto la gente podía construir naves espaciales que “seguirían las matemáticas” y les llevarían hasta los planetas.

Ahora está ocurriendo de nuevo. La teorías de Saturno y del Universo eléctrico explican cada una grandes cantidades de datos con mayor coherencia que ideas previamente aceptadas en sus campos. El universo eléctrico ofrece una explicación integral de la creciente masa de observaciones astronómicas que se están convirtiendo en un amasijo de confusión y contradicciones. Cráteres, riachuelos, barrancos paralelos, domos, aracnoides, flujos de neutrinos, características de las manchas solares, temperatura de la corona, filamentos de nebulosas, pulsares, jets galácticos, desplazamientos al rojo cuantizados… cada uno tiene su excusa convencional y poco ajustada, pero todos pueden ser explicados como aspectos de un solo fenómeno de plasma.

La teoría de Saturno extrae una plausible coherencia de los recurrentes temas, personajes y formas de historias dispersas por el mundo entero, artefactos y símbolos. Dragones, descargas cósmicas, diosas radiantes, guerreros con cicatrices, emplazamientos sagrados, montañas mundiales, crecientes giratorios, inundaciones universales… cada una ha fracasado a adaptarse a las interpretaciones habituales, pero todas se ajustan a unidad lógica en la configuración polar.

Tanto la teoría de Saturno como el Universo eléctrico son ideas emocionantes. Pero juntas establecen una visión que reemplaza la idea de la caída libre gravitacional por una idea más grande de movimiento inducido eléctricamente. Surge la posibilidad previamente inimaginable de que pueda haber otros “modos” de movimiento distintos a la caída. La teoría de Saturno ofrece pruebas de un segundo modo: un alineamiento axial de planetas. Un tercer modo podría explicar más que desestimar, los enigmáticos movimientos o ausencia de movimiento de los cúmulos globulares, galaxias acompañantes, cuásares o rayos en bola. Todos exhiben un tipo e movimiento “suspendido”, y parecen colgar en el espacio desafiando la gravedad. Y un cuarto modo podría ser la rotación “plana” de las galaxias.

Estos diversos modos están presentes en los filamentos libres de fuerza que describió Alfven en la reedición de 1963 de Electrodinámica Cósmica: cargas en el centro de un filamento se mueven a lo largo del eje, generando un campo magnético espiral en el exterior. Las partículas en el exterior, siguiendo ese campo, “orbitan” alrededor del centro, creando el campo lineal a lo largo del cual fluyen las cargas del núcleo. Las cargas intermedias en el filamento siguen trayectorias helicoidales proporcionales. Aumentar la escala de filamentos de laboratorio hasta las dimensiones de un brazo espiral galáctico podría sugerir movimientos similares en planetas con carga.

La gravedad y el heliocentrismo combinados ofrecieron la visión que permitió los viajes por el sistema solar. La teoría de Saturno y del Universo eléctrico combinadas pueden darnos la visión que permita los viajes por la galaxia.

Mel Acheson

Traducido por Ignacio Amoroto


Descargas inesperadas

31 de octubre de 2013

El descubrimiento de “mega descargas”, rayos en la alta atmósfera o eventos luminosos transitorios (TLE) es relativamente reciente debido a la naturaleza fugaz de estos fenómenos: la mayoría no dura más que unos pocos milisegundos.

Un conjunto de tipos de descargas energéticas —como las llamadas “sprites” y “elves”— entre la ionosfera y la cubierta de nubes, completan el circuito eléctrico entre la ionosfera y la superficie terrestre mediante los rayos ordinarios.

Ahora se reconoce que la mayoría de los sprites pertenecen a una de las siguientes categorías: columniformes o C-sprites y carrot (zanahoria) sprites, tal vez con jellyfish (medusa) sprites como tercera alternativa. Los llamados “carrot sprites” son los más habituales. Se caracterizan por “regiones centrales de intensa luminosidad que disminuyen hacia altitudes más bajas mientras muestran una difusa región “de cabellera” sobre el cuerpo”: “cerca del fondo, los carrots están a menudo acompañados por descargas finas como cabellos o bucles”.

Una asombrosa semejanza visual une a los sprites de todos los tipos, pero especialmente al carrot, con la clásica representación bilobulada del sagrado “thunderbolt” del arte mesopotámico y neo hitita, el mundo grecorromano e India. En estas culturas, el símbolo icónico del “thunderbolt” no concuerda con el aspecto familiar de los rayos terrestres.

Los sprites carrot han sido descritos como “fajos de bucles luminosos que se extienden hacia arriba y hacia abajo desde una brillante bola central”: “… las ramas parecen empezar desde un elemento en forma de bola situado en o cerca de la superficie del volumen ocupado por el sprite”. Esta morfología es también característica del mítico thunderbolt, como en el vajra de la tradición védica, introducido en el misticismo budista.

“Su centro es una esfera que representa la semilla o germen del universo en su forma no diferenciada como “bindu” (punto, cero, gota, unidad más pequeña). … Desde la unidad no diferenciada del centro crecen dos polos opuestos de desarrollo en forma de flores de loto…”

En mitología, este curioso objeto se encuentra típicamente en las manos de un “dios del cielo” o “dios de las tormentas” como arma contra enemigos cósmicos. Por ejemplo, los mitógrafos griegos relataban el empleo de tal rayo por Zeus contra los titanes durante su batalla por la supremacía cósmica, hacia el fin de la secuencia de los “mitos de creación”.

“Desde el cielo y desde el Olimpo llegó enarbolando su rayo: las descargas fluían densas y rápidas desde su fuerte mano junto con el trueno y los rayos, formando una llama aterradora. … una llama indescriptible se alzó hacia lo alto del aire: el resplandor del relámpago del trueno brilló…”

Si el monte Olimpo, la morada del airado dios, se interpreta correctamente como una forma del axis mundi y este último era realmente una descarga z-pinch de plasma que unía la ionosfera con la tierra, tal vez los rayos que emanaban desde su morada eran realmente sprites.

¿Podrían los rayos por encima de la atmósfera haber sido más intensos y duraderos bajo condiciones geomagnéticas inestables? La posibilidad parece real, teniendo en cuenta que —incluso en las tranquilas condiciones actuales— “los sprites pueden durar más tiempo (decenas a centenas de milisegundos), pero con un brillo muy reducido”. Incluso en la actualidad, las personas con vista aguda que contempla tormentas bajas en el horizonte a gran distancia o en una noche clara y oscura son capaces en ocasiones de ver sprites sobre la cubierta de nubes. Tal vez las observaciones casuales de sprites en la región mediterránea durante el primer milenio de nuestra era conservaron vivo el recuerdo de rayos divinos usados por los dioses durante las grandes guerras cósmicas in illo tempore —un prodigio más brillante y algo menos efímero mantenido por una atmósfera más activa eléctricamente. Lo mismo puede ser cierto de aspectos del “folclore de rayos” de culturas no relacionadas del mundo entero.

Los detalles de cómo funcionan físicamente las mega descargas están lejos de ser entendidos. La semejanza experimental más próxima a la compleja estructura discreta de los sprites —hasta ahora pasada por alto por los expertos— parece ser la simulación de Anthony Peratt de la evolución de un z-pinch de plasma de alta energía y densidad. En un estado tardío de la secuencia, la columna de inestabilidad de Peratt queda reducida a una forma central “achatada” con los electrodos de arriba y abajo en forma de “copas” o “brazos” que rodean a una estructura central.

“Las formas pueden ser de rayo, pueden ser elípticas, triangulares…, descargas eléctricas o múltiples filamentos de terminaciones de corriente”.

Dado que los sprites y la columna de Peratt son ambos fenómenos de plasma a distintas escalas, no es inconcebible que los sprites sean formaciones físicamente equivalentes a la columna de Peratt y que puedan haber acompañado la aparición del más grande y duradero axis mundi. La variante con múltiples filamentos en las extremidades se parece a la clásica estilización del thunderbolt como una flor o un puñado de “bastones de rayos”, mientras que la de las copas o toroides corresponde naturalmente al vajra.

A medida que progresa la investigación de los procesos de descargas en la alta atmósfera, se está observando un incremento en el número de propiedades que se ajustan a aspectos de la columna de Peratt. Estas incluyen “las columnas casi verticalmente alineadas de intensas cuentas brillantes que constituyen las estructuras filamentarias luminosas de baja altitud de los sprites columniformes (C sprites)”. Este rasgo recuerda a variaciones del thunderbolt grecorromano, como la de los dos vórtices con forma de cono extendiéndose en direcciones simétricamente opuestas.

Incluso los académicos más osados no se atreven a menudo a explicar temas enigmáticos del simbolismo y los mitos antiguos en términos de inusuales sucesos naturales. ¿Qué puede ser más beneficioso para el tronante atractivo de la hipótesis del sprite, la zanahoria (carrot) o el palo?

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


En el cuerno de un dilema

30 de octubre de 2013

Los astrofísicos están atados por las teorías únicamente gravitatorias de formación estelar.

Según el modelo estándar, las nuevas estrellas se forman mediante el paso de una onda de compresión por una nube de gas y polvo. Las explosiones de supernovas de otra parte de la galaxia impulsan la nebulosa a un proceso de formación de estrellas basado en el colapso gravitacional. La actividad eléctrica nunca entra en la discusión. Se habla de “gas caliente” en vez de “plasma”. Los científicos admiten ocasionalmente que el gas es plasma, pero quieren decir “gas neutral caliente”, no materia ionizada. El análisis cinético nebular está basado en modelos cinéticos de comportamiento gaseoso y no en la física del plasma.

Un modelo más ajustado de las nebulosas es el de un tubo fluorescente que emite luz a la frecuencia de excitación de un gas específico. La electricidad hace que el plasma en el interior del tubo brille. Según los astrónomos, las ondas de choque de las supernovas son capaces de iniciar muchas frecuencias de luz porque el gas comprimido es calentado hasta altas temperaturas. Sin embargo, dado que las frecuencias de oxígeno ionizado constituyen más del 90 % de la luz de las nebulosas planetarias, deberían ser consideradas tubos de descarga de oxígeno y no bolas de gas caliente.

El Observatorio Europeo del Sur (ESO) cree que Monoceros R2 es una prolífica maternidad estelar que crea constantemente nuevas estrellas, aunque el entorno polvoriento hace difícil ver la mayoría de ellas: “… el telescopio óptico e infrarrojo… penetra en la oscura cortina de polvo cósmico y revela con asombroso detalle los pliegues, bucles y filamentos esculpidos a partir de la materia polvorienta interestelar por intensos vientos de partículas y por la radiación emitida por estrellas jóvenes y calientes”.

La idea de que el gas se puede calentar hasta que emite intensa radiación (ultravioleta extremo y rayos X) sin input eléctrico, o que una “ola” de partículas ionizadas no comprime una corriente eléctrica traiciona la adhesión a teorías desfasadas a pesar de la evidencia observacional.

Un z-pinch electromagnético puede hacer que el plasma se comprima rápidamente. La corriente eléctrica que fluye por el z-pinch puede entonces provocar que el plasma produzca una descarga. Cuando miramos las nebulosas estamos viendo formaciones de plasma que se comportan como dictan las leyes de los circuitos y las descargas eléctricas.

La estructura filamentaria y los filamentos en forma de dedos que fluyen en espiral dentro de Monoceros y alejándose de ella son corrientes de Birkeland, que llevan el nombre de Kristian Birkeland, quien primero propuso su existencia a finales del siglo XIX. Dichas corrientes forman tubos escalables de plasma que pueden transmitir energía eléctrica por toda la galaxia.

No son necesarios más estudios cuando se considera la hipótesis de la estrella eléctrica. Más que una acción mecánica (gas calentado), las radiantes emanaciones de Monoceros R2 son debidas a corrientes eléctricas que dan energía a las estrellas de su interior. Las cápsulas eléctricas (dobles capas) que normalmente son invisibles, reciben un mayor influjo de las corrientes galácticas de Birkeland en las que están inmersas, entrando en estado de “descarga brillante”. El incremento de la densidad de flujo extrae materia del espacio circundante (y de otras estrellas) formando filamentos que encienden eléctricamente los gases de la nebulosa.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Planeta paramagnético

29 de octubre de 2013

Dentro de poco se lanzará una nueva misión diseñada para estudiar la relación eléctrica del sol con Marte.

En algún momento del amanecer dentro de unos pocos meses, entre 18 de noviembre y el 7 de diciembre de 2013, la NASA lanzarla la Mars Atmosphere and Volatile Evolution Mission. Conocido como MAVEN, el proyecto investigará la atmósfera superior de Marte, la ionosfera y la dinámica de las interacciones del viento solar.

A bordo de la sonda habrá diversos instrumentos para observar diversos fenómenos que podrían ofrecer valiosa información para los investigadores del universo eléctrico:

–         Analizador de electrones del viento solar para medir electrones ionosféricos.

–         Analizador de viento solar para medir la densidad de la magnetosfera.

–         Sonda de Langmuir para determinar la onda de calentamiento de escape iónico y el influjo ultravioleta extremo del sol.

–         Espectrómetro ultravioleta para medir las características de la atmósfera superior.

–         Magnetómetro para medir el campo magnético remanente de Marte.

De los sensores incluidos en el conjunto científico, cuatro de los instrumentos anteriores están diseñados sobre todo para recoger datos de la actividad eléctrica entre Marte y el sol, mientras el magnetómetro recogerá medidas más precisas de su campo magnético variable. Los datos de MAVEN ayudarán a determinar qué efecto ha tenido sobre el planeta, a lo largo de los eones, la pérdida de dióxido de carbono, dióxido de nitrógeno y vapor de agua de su atmósfera hacia el espacio, tal vez ofreciendo pistas sobre su posible habitabilidad en el pasado.

El diámetro ecuatorial de Marte es aproximadamente 6.793 kilómetros, más o menos la mitad que el de la Tierra. Su temperatura media es de 63 grados centígrados bajo cero, comparado con los 13 de la Tierra. La densidad atmosférica de Marte es equivalente a la de la cima de una montaña seis veces más alta que el Everest.

Los científicos especulan que hace 4 mil millones de años, Marte perdió la mayor parte de su atmósfera. No se sabe cómo, pero se han propuesto varias teorías. Un asteroide pudo impactar y explotar con tal fuerza que expulsara la atmósfera. Un torrente de partículas desde el sol pudo ir minando la atmósfera a lo largo de millones de años, dejando Marte tal y como está hoy.

Se cree que Marte está cubierto por una capa global de permafrost porque la temperatura media anual del suelo es muy baja. En las latitudes del norte y del sur hace mucho más frío, tanto que el dióxido de carbono gaseoso se solidifica cubriendo el paisaje de un hielo seco. La atmósfera es tan tenue que el agua helada sublima directamente convirtiéndose en vapor. Por tanto, dicen los científicos planetarios, el agua que pueda quedar de un período más templado de la historia de marte “debe estar” ligada a gruesos suelos helados o encerrada en helados nichos subterráneos.

MAVEN está programada para que permanezca en la órbita de Marte durante un año aproximadamente. En el punto más bajo de su órbita elíptica estará a sólo 125 kilómetros del planeta. En el punto más alejado estará a más de 6.000 kilómetros, por tanto el equipo de la misión espera poder examinar la atmósfera de  forma más exhaustiva que en el pasado. ¿Por qué queda tanto dióxido de carbono cuando la mayor parte del resto de los gases ha desaparecido?

Con las observaciones del MAVEN, tal vez se puedan responder algunas otras cuestiones pertinentes. ¿Cuál es la relación entre las atmósferas planetarias y el comportamiento de un sol eléctrico? ¿Pueden las actuales condiciones de Marte dar ejemplos de conexión eléctrica? ¿Ofrecen las condiciones actuales de Marte analogías que puedan ayudarnos a encontrar pistas de eventos catastróficos en el pasado reciente del planeta?

La historia de los planetas es difícil de determinar. Como se ha intentado señalar desde estas páginas a lo largo de los años, cada uno de ellos intervino en varios eventos catastróficos. El más reciente de estos eventos dejó su marca impresa en cuerpos celestes así como en la psique humana. La mitología, el arte y la religión se remontan a aquella época de terror en la que los dioses se enfrentaron unos a otros en el cielo.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Mercurio eléctrico

28 de octubre de 2013

En este segundo artículo sobre el planeta Mercurio se descubren más detalles sobre su posible origen eléctrico.

La sonda MESSENGER entró en órbita alrededor de mercurio el 17 de marzo de 2011 tras viajar casi 8 mil millones de kilómetros. Desde entonces ha enviado cientos de imágenes cercanas de la superficie, revelando rasgos y topografía que certifican el parentesco de Mercurio con el resto de los cuerpos celestes del sistema solar: su superficie está socavada, puntuada, y rasgada en formas similares a sus hermanos y hermanas hasta el punto de que costaría diferenciarla de ellos.

La pasada actividad eléctrica en Mercurio es evidente en distintos puntos alrededor del planeta. De hecho el planeta entero no exhibe otra cosa que efectos eléctricos. Los surcos grabados en forma radial desde algunos cráteres como el de Firdousi que vemos arriba, muestran el camino de innumerables filamentos eléctricos a medida que bailaban su fiera danza por la superficie. En la Tierra esos filamentos habrían sido las mayores descargas de rayos jamás contempladas.

Un paisaje como el que rodea a Firdousi sería difícil de reproducir en un laboratorio, a no ser que se introduzca la electricidad en la imagen. No la electricidad necesaria para operar un cañón de aire comprimido que dispare proyectiles hipersónicos, sino la necesaria para que actúe como una descarga de alto voltaje.

En un experimento en Vemassat Laboratories, el Dr. C. J Ransom creó el mismo tipo de surco grabado sometiendo una fina capa de silicato de magnesio a una descarga de 12.000 voltios y 120 miliamperios durante cinco segundos. Creó barrancos radiales a pequeña escala equivalentes a los de Mercurio a gran escala. Como se ha señalado en previas Imágenes del día, el premio nobel Hannes Alfvén pensaba que el fenómeno eléctrico (plasma) podía ser escalable hasta 14 grados de magnitud.

Dado que un arco eléctrico está compuesto de filamentos en rotación, si la electricidad estuvo implicada en la evolución de Mercurio se manifestaría de diversas formas. Una de ellas sería actuando como un “taladro” de plasma, cortando pronunciadas paredes de cráteres y a veces dejando un montículo “pinzado” en el centro. Múltiples filamentos cortarían un cráter dentro de otro, a menudo con uno o más cráteres en el borde. Firdousi, entre docenas de otros grandes cráteres de Mercurio se ajusta a esa imagen.

Lo más extraordinario de Mercurio y de otros miembros del sistema solar son las numerosas cadenas de cráteres que presentan en abundancia. Desde Phobos a Phoebe, desde Marte a Miranda, los planetas y lunas están abarrotados de agujeros que corren en largas líneas, a veces durante cientos de kilómetros. La explicación común para ellos es el impacto de una cadena de meteoritos, uno detrás de otro, uno tras otro. Sin embargo la necesaria coincidencia para ese efecto y la ausencia de distorsión en las paredes de cráteres vecinos pone en duda esa teoría. Añadamos los giros, saltos, bucles y trenzado que se ven en muchos de ellos y la idea de que rocas cayendo del espacio causaran esa topografía se desmorona.

Cualquiera que haya hecho un aparato de arco eléctrico llamado “escalera de Jacob” sabe cómo se pudo formar la línea de cráteres. Una escalera de Jacob se construye colocando un cable rígido de cobre a cada lado de un transformador de neón y luego inclinando uno hacia el otro hasta que formen una ”V” de anchura creciente desde abajo hasta arriba. Cuando se conecta la corriente, un arco eléctrico comienza al nivel más bajo de la V y luego sube hasta arriba, haciéndose más largo a través de la separación hasta que se desconecta con un chasquido, para comenzar inmediatamente de nuevo. Si se coloca un papel entre las dos partes de la V mientras el arco se desplaza hacia arriba, se formará una cadena de agujeros quemados en el papel.

Los arcos eléctricos que viajan por un medio conductor varían en fuerza de un milisegundo a otro, así que queman cadenas de cráteres en vez de canales uniformes. De hecho los canales “uniformes” que aparecen en muchos objetos son de hecho cadenas de cráteres que están tan cerca unos de otros que ya no son distinguibles.

Hay más ejemplos de la sonda MESSENGER que revelan el catastrófico pasado de mercurio. Es seguro que nuevas pruebas que apoyan el paradigma del universo eléctrico saldrán a la luz.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


La herencia de Mercurio

25 de octubre de 2013

Los datos de la sonda MESSENGER a Mercurio continúan ofreciendo pruebas para la teoría del universo eléctrico.

El planeta Mercurio carece de atmósfera y su campo magnético es muy débil, así que es alcanzado por la plena potencia de la radiación solar. Dado que la luna también es un mundo sin aire, con sólo rastros de un campo magnético, tal vez las explicaciones aplicables a la luna o a Marte podrían ayudar a explicar los rasgos de Mercurio.

La luna tiene 3.472 kilómetros de diámetro y Mercurio 4.878 y sus superficies tienen un aspecto casi idéntico. La ausencia de atmósfera y la baja gravedad contribuyen a la falta de erosión en los dos astros, pero las diversas formaciones que ambos presentan revelan un alto nivel de congruencia. Las superficies de la luna y de Mercurio también están compuestas primariamente de basalto, el mineral más común en el sistema solar.

Según miembros del equipo MESSENGER, se ha descubierto una “inesperada clase de formación orográfica en Mercurio”, lo que sugiere que un “proceso geológico hasta ahora desconocido es responsable de su formación”. No es sorprendente que los procesos que crean la topografía en cuestión resulten desconocidos para los científicos planetarios: los rasgos recuerdan formaciones de la luna, particularmente la Estructura Ina. Marte también puede figurar en la discusión cuando se consideran los montículos huecos en los flancos del monte Olimpo.

Las “pequeñas depresiones huecas, poco profundas y de formas irregulares que a menudo se presentan en grupos” podrían ser una característica definitoria de la excavación ´de un arco eléctrico sobre una superficie conductora, más que restos de respiraderos volcánicos o sitios donde gases atrapados bajo la superficie han sido expulsados bajo presión. Una clave para su comprensión puede estar en el brillo de los riscos dentro de los “huecos”.

En Venus se teorizó que las cimas brillantes de las montañas podrían deberse a un efecto parecido al fuego de San Elmo en los picos. Dado que el plasma refleja mucho la frecuencia del radar y que la superficie de venus fue examinada usando radar para penetrar las nubes, la conjetura parece lógica teniendo en cuenta las ideas del universo eléctrico. Como la sonda MESSENGER usa un sistema de captación de imágenes de alta resolución y multi espectral, los riscos brillantes se deben probablemente a cambios químicos por intensas descargas de plasma.

Cuando el basalto se calienta emite gases que hacen que su color cambie de oscuro a claro. Podría ser que arcos eléctricos excavaran las depresiones con rayos iónicos calientes y blancos endureciendo y aclarando la superficie. Procesos similares podrían ser también responsables de formaciones similares en la luna y en Marte.

Se supone que Mercurio está compuesto de un 75 % de hierro rodeado de una fina capa de roca rica en silicio. Las teorías convencionales de formación planetaria no tienen explicación para tal configuración. Si se formó en la misma nebulosa protoplanetaria que el resto del sistema solar, la abundancia de hierro es un misterio, porque la relación entre hierro y sílice es opuesta a la de otros planetas rocosos. Se cree que Mercurio tiene un núcleo fundido que genera un campo magnético, pero nadie sabe si funciona como se supone que funciona el de la Tierra o si el campo es parte de la corteza, como en Marte. Nadie entiende cómo un núcleo fundido puede existir en Marte ya que el planeta parece frío y muerto. El interior fundido debió enfriarse hace eones.

Como observa el proponente del universo eléctrico Wal Thornhill: “En el caso de Mercurio, el fuerte campo gravitacional para su tamaño indica un alto nivel de polarización eléctrica interna. Eso significa una gran carga en superficie. Así la lenta carga en rotación de Mercurio producirá un débil campo magnético. Otros efectos modificarán ese campo. Por ejemplo, las corrientes fluyen en el plasma sobre la superficie y son inducidas en la superficie del planeta. Y hay magnetismo remanente asociado a antiguas cicatrices de descargas de plasma en la superficie”.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Las colinas de chocolate

24 de octubre de 2013

¿Qué formó los cientos de montículos de caliza en esta región?

Las Colinas de Chocolate están consideradas una de las siete maravillas naturales de Asia. Están compuestas de caliza que, según los geólogos, ha sido erosionada por el agua de lluvia y los hundimientos hasta lo que se conoce como “formación kárstica”.

Dado que el agua de lluvia es una solución carbónica ligeramente ácida, va disolviendo la roca al fluir por las grietas formando ríos y cavernas subterráneas. Se cree que las formaciones subterráneas se van haciendo más grandes con el tiempo, de modo que más agua puede drenar por el sistema permitiendo que se disuelva todavía más roca y creando formaciones más grandes en un bucle continuo. Al final el terreno se convierte en una red de socavones, arroyos hundidos y manantiales. Las rocas que quedan se suponen más duras, por lo que la lluvia no las erosiona tan fácilmente.

Las Colinas de Chocolate son montículos de forma cónica que cubren una zona de aproximadamente 50 kilómetros cuadrados. Se calcula que hay hasta 1.700 montículos en la formación, lo que resulta en un terreno que parece olas en un extenso mar de hierba. Las colinas varían en altura, la más alta alcanza los 120 metros y las más pequeñas unos 30. Durante la temporada seca en Filipinas, la cubierta de hierba se vuelve marrón, de ahí el nombre, ya que recuerdan a enormes pasteles de chocolate.

Hay otras formaciones en Asia que son similares en composición y estructura a las Colinas de Chocolate. Las montañas Huangshan en China, las montañas Guilin (también en China) y la bahía Ha Long en Vietnam. Las tres son considerados karts formados por la lenta acción de la erosión del agua y el derrumbamiento de cavernas subterráneas. Al margen de su situación, se supone que las tres precisaron decenas o cientos de millones de años para su formación. El sello de las teorías geológicas modernas es el gradualismo: los largos procesos establecidos que se niegan a tener en cuenta cualquier conclusión catastrofista.

Es cierto que la ausencia de escombros alrededor de las Colinas de Chocolate podría ser debida a la acción de transporte del agua. Sin embargo no hay ríos ni arroyos entre las colinas que puedan transportarlos, ¿así que qué fue de lo que debieron ser millones de toneladas de caliza?

En un universo eléctrico es posible que lunas y planetas experimentaran una fase en sus historias en la que se vieron inmersos en descargas eléctricas. La Tierra también. En períodos de intensas descargas, arcos eléctricos de billones de kilovatios pudieron fragmentar y vaporizar rocas expulsándolas al espacio. El material excavado habría sido extraído en un proceso similar al que se da en las descargas industriales de plasma.

Otra posibilidad es que los campos electromagnéticos derivados de dichas fuerzas pudieron retirar del paisaje sedimentos y otros materiales, dejando detrás masas sólidas como estas de Filipinas, China o Vietnam. La acción de gigantescos arcos eléctricos pudo producir estructuras que parecen haber sido erosionadas a lo largo de eones pero que se hicieron en un instante.

En artículos anteriores de la Imagen del día se ha observado que el viento y la lluvia se estrellan contra las rocas como mosquitos contra un parabrisas, pero eso no significa que los elementos o los insectos crearan las formas. Otros artículos describen monolitos de piedra por todo el mundo que son difíciles de explicar: Uluru en Australia, Brandberg Massif en Africa o Half Dome de América. En vez de haber sido erosionados y derribados pudieron ser levantados eléctricamente.

Una fulgurita o rayo petrificado se forma cuando una descarga eléctrica extrae material cargado de la zona circundante, arrastrando con él materia neutral. Un arco eléctrico suficientemente potente actuaría como un enorme tornado de plasma, con una región de presión extremadamente baja en el centro rodeada por poderosos campos electromagnéticos. Este es el vórtice central que puede ejercer fuerzas que aplastan y funden polvo y otras sustancias hasta que se convierten en piedra.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


La hija de Troya

23 de octubre de 2013

¿Puede la superficie de una pequeña luna explicar la misteriosa geografía de Marte?

En un universo eléctrico, las lunas cargadas y los anillos cargados de Saturno están constantemente atrayéndose y repeliéndose mientras se mueven por la cápsula de plasma del gigante gaseoso. Las descargas eléctricas de Saturno pudieron ser lo que crearon sus anillos y lunas, así que la electricidad es probablemente responsable de su apariencia y disposición.

La misión recientemente renombrada Cassini-Solsticio, lanzada desde Cabo Cañaveral el 15 de octubre de 1997, ha descubierto campos electromagnéticos que se extienden desde Saturno hasta la mayoría de sus lunas. Tetis y Dione interaccionan con el campo eléctrico de Saturno, expulsando “grandes chorros de partículas al espacio”, según oficiales de la NASA.

El sistema saturniano no es un entono neutral, sino que está muy cargado y activo eléctricamente. Muchas características, sobre todo de la estructura de los anillos, no pueden ser explicadas fácilmente. Los “spokes” que sobrevuelan el plano del anillo, las bandas clasificadas por composición química así como los rayos X que emiten los anillos ponen a prueba las explicaciones estándar.

En algún momento del pasado, según la teoría del universo eléctrico, Saturno sufrió violentas convulsiones que lanzaron descargas de plasma por todo el sistema solar. Cualquier cuerpo celeste a su alcance sería alcanzado por potentes corrientes, intensa radiación y calor procedente de la inducción electromagnética. Toda esa energía pudo también asistir a la creación de los rasgos característicos que se aprecian en la luna de Saturno Helena.

Helena es una luna pequeña que mide 36 x 32 x 30 kilómetros. Lleva el nombre de Helena de Troya y se conoce como un satélite troyano de Saturno porque reside en el punto de Lagrange de Dione/Saturno: está en la misma órbita pero precede a Dione en unos 60 grados. Helena se une a un grupo de otros pequeños cuerpos del sistema solar cuyas superficies exhiben cráteres y barrancos tan grandes que parece que deberían haber sido hechos pedazos. Para los científicos planetarios sigue siendo un misterio cómo pudieron resistir tales catastróficos impactos.

Un rasgo sorprendente que aparece en la imagen de lo alto de la página es los “estrechos” barrancos que parecen fluir por los lados de grandes cráteres y valles con formas de herradura. Sin embargo Helena es tan pequeña, con una velocidad de escape de sólo 33 kilómetros por hora, que es poco probable que pueda presentar corrimientos de tierra de tal magnitud.

Las descargas de plasma que se detienen por un momento antes de saltar a otro sitio pueden excavar un cráter. Lo que se ve en Helena, así como en los valles y cañones de Marte, es lo que quedó después de que campos electromagnéticos agruparan y extrajeran partículas cargadas del terreno circundante. Los electrones fueron lanzados hacia el centro de un canal de descarga de tremendo poder que destrozó rocas, arrastrando al mismo tiempo material neutro. El polvo microscópico fue absorbido por el vórtice de plasma y expulsado al espacio.

Esto explica por qué el fondo de muchos cráteres de Helena y Marte es llano y liso, con poco o ningún resto de escombros, aunque la superficie de Helena está cubierta de un polvo fino y el hemisferio sur de Marte está cubierto de polvo y escombros.

Una descarga de plasma sobre la superficie de una luna o planeta podría dejar figuras de Lichtenberg que señalan hacia donde el flujo de corriente era más potente, excavando el material como una barrena de fuego en rotación. Esos son los efectos que probablemente son responsables de las anomalías de los grandes cráteres, los canales dentríticos y riscos (figuras de Lichtenberg) y el polvo ultra fino de Helena, así como de los canales de “avalancha” de Marte.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Mohenjo Daro

22 de octubre de 2013

Se ha sugerido que una antigua tecnología vitrificó estas ruinas del valle del Indo, pero la electricidad es una explicación más plausible.

Mesopotamia y la región del creciente fértil son considerados la “cuna” de la civilización y el foco central de la cultura humana que se remonta al comienzo de la historia registrada. Nadie sabe con certeza la antigüedad que tiene realmente la composición general que llamamos “sociedad” —tanto debido a deficiencias arqueológicas como a las disconformidades radiométricas—, pero uno de los emplazamientos más antiguos se sitúa en el valle del Indo en Pakistán, y parece datar de alrededor del 3000-2500 a.C.

Hay muchas formas de datas artefactos antiguos y hay también muchas maneras de interpretar los resultados de esas técnicas. No es el objetivo de este artículo señalar las dificultades inherentes al método del carbono-14, los anillos de árboles, la distribución estratigráfica o cualquier otra metodología empleada para situar artefactos o ruinas en una secuencia cronológica. Ese tema se ha analizado en otros artículos, así como en anteriores discusiones de la Imagen del día sobre las tasas de descomposición radiactiva y el modo en que fuentes externas ionizantes pueden cambiar la relación de isótopos.

Hay un aspecto intrigante de Mohenjo-Daro que lo distingue de la mayoría de las ruinas antiguas. Es la única anomalía entre varias en el emplazamiento que ha hecho que algunos investigadores sugieran que tal vez hubo fuerzas desatadas en el pasado comparables a armas modernas. Muros, vasijas y otros artículos encontrados en la ciudad han sido convertidos en una especie de vidrio de cerámica, indicando que fueron expuestos a una energía térmica equivalente a 1500 grados Celsius. También se ha encontrado evidencias de radiación ionizante en algunos enterramientos.

Los mitos más antiguos de la religión hindú, que en sí misma es una de las religiones más antiguas del mundo, hablan de dioses volando en vehículos compuestos de luz cegadora e intricadas plataformas llamadas vimanas, que luchaban entre ellos usando rayos de energía de increíble poder. En el texto religioso hindú llamado Mahabharata, encontramos una descripción de uno de estos vehículos:

“Gurkha, volando en su rápido y poderoso vimana, lanzó contra las tres ciudades de los vrishis y los andhakas un solo proyectil cargado con toda la potencia del universo. Una nube incandescente de humo y fuego, tan brillante como diez mil soles, se alzó en todo su esplendor. Era el arma desconocida, el rayo de hierro, un gigantesco mensajero de muerte que redujo a cenizas la raza entera de los vrishnis y los andhakas”.

Hay muchas especulaciones sobre lo que eran los vimanas o lo que podría ser el rayo de hierro. Algunas de las más imaginativas ven OVNIS y naves extraterrestres luchando entre sí contra el trasfondo de una humanidad primitiva, dejando detrás una imagen mitológica de dioses y demonios en conflicto. Dado que los pueblos antiguos eran incapaces de comprender la idea de tecnología a tal escala, la única alternativa era investir de poder divino a los fenómenos que observaban.

Antes que dar por supuesta una visita de una raza superior extraterrestre, es más probable que sucesos naturales —aunque órdenes de magnitud mayores que los que experimentamos hoy— quedaran grabados en la psique de nuestros antepasados e inspiraran las historias de dioses en el cielo.

Varias anteriores Imágenes del día tratan e gigantescas formaciones geológicas por el mundo entero y de cráteres que en algunos casos superan los 100 kilómetros de diámetro. En ocasiones los cráteres están asociados con esférulas de vidrio o grandes fragmentos de sílice puro que yace fragmentado por el duelo del desierto. El hecho de que los egipcios consideraran sagrado el “vidrio el desierto” del gran mar de arena y que lo usaran para adornar sus iconos religiosos es significativo porque las paredes vitrificadas de Mohenjo-Daro también se suponen originadas en la guerra de los dioses o teomaquia.

¿Qué podría explicar los campos de vidrio fragmentado de Egipto, las grandes láminas de vidrio como “cristal de Darwin” en Australia y la alfarería y utensilios fundidos de Mohenjo-Daro? En todos estos casos, fueron probablemente gigantescas descargas de plasma en forma de rayos y arcos eléctricos lo que fundió las ruinas y vitrificó los suelos. El marco temporal es probablemente imposible de determinar con exactitud tanto tiempo después, pero parece evidente que la humanidad había alcanzado un alto nivel de sofisticación antes de ser expuesta a estos sucesos cataclísmicos.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Pirograbado

21 de octubre de 2013

Encelado sigue confirmando la naturaleza eléctrica de su topografía.

Las lunas de Saturno son difíciles de clasificar y más aún de explicar. Como se ha señalado en anteriores artículos de la Imagen del día, varían en composición, inclinación orbital, tamaño y masa. Con sus 61 lunas identificadas, Saturno parece más un sistema solar en miniatura con sus propias influencias separadas del sol.

Encelado recibe su nombre de la mitología griega. El hijo de Urano era uno de los gigantes o titanes que fueron vencidos por Zeus y sus aliados. Tal vez sea un nombre irónico, ya que se trata de un mundo diminuto, de sólo 494 kilómetros de diámetro. Su aceleración gravitacional es de aproximadamente el 10 % del campo gravitatorio terrestre, así que un buen salto de Carl Lewis podría ponerle en una órbita baja, si tuviera alguna forma de sobrevivir a una temperatura de -201 grados Celsius (y al vacío). Encelado fue descubierto por William Herschel en 1789.

Anteriores artículos de la Imagen del día han propuesto que las zanjas serpentinas excavadas como collares ondulados por la superficie, no son debidas a las tensiones de marea de la gravedad de Saturno, sino resultado probablemente de descargas horizontales de corriente eléctrica. El llamado terreno “de franjas de tigre”, del cual surgen plumas de vapor de agua caliente, está manifestando probablemente una versión más débil de la intensa actividad eléctrica que una vez excavó y agujereó Encelado con rayos de plasma confinados magnéticamente.

La opinión de consenso de los científicos planetarios es que los rasgos de franjas de tigre han sido causados probablemente por “calentamiento sesgado” a medida que Saturno ponía en movimiento las fallas laterales en la corteza. El vapor de agua escapa por las grietas y es disociado por el intenso medio, por lo cual fluye a lo largo de conexiones de flujo con Saturno, inyectando inmensas nubes de partículas cargadas en su esfera de plasma.

No proponemos que las grandes formaciones de Encelado estén siendo activamente excavadas y distorsionadas en la actualidad. Es posible que sean restos de las mencionadas descargas de plasma desde Saturno o desde la proximidad de algún otro objeto cargado que en algún momento del pasado iniciara el circuito. Hoy los campos eléctricos remanentes siguen modificando Encelado con descargas en “modo oscuro”, pero el efecto es menos dramático.

Los arcos eléctricos pueden producir zanjas con forma de cuerda cuando los filamentos de plasma se mueven por una superficie. Se pueden crear barrancos si el movimiento lateral en superficie que requiere la fracturación. ¿Revelan algún desplazamiento lateral las imágenes transmitidas por la sonda Cassini-Equinox? ¿Pueden los experimentos de fracturación en un laboratorio terrestre formar las costuras trenzadas que presenta la superficie de Encelado?

En la imagen superior de la página, el canal principal está rodeado de riscos que se alzan 150 metros. El conducto central tiene una profundidad de 250 metro. Estas son estructuras relativamente grandes, teniendo en cuenta el pequeño tamaño de la luna. Es más fácil hacerse una idea de lo que ocurre en Encelado si lo comparamos con otra luna del sistema solar: Europa.

Aunque las plumas de Encelado son comparables a la luna galileana de Júpiter, Io, con su “caldera volcánica” ambulante, las fallas de riscos dobles, el supuesto océano subterráneo de agua líquida y los anchos valles despejados lo asemejan más a la hermana mayor de Io.

Algunos cauces de Europa tienen 70 kilómetros de ancho y recorren 3000 kilómetros por la superficie —casi el 30 % de su distancia ecuatorial. Los cauces tienen lados paralelos y una anchura constante a lo largo de su recorrido. Al igual que en Encelado, los especialistas de la misión de la sonda Galileo sugirieron que fuerzas de marea eran responsables de las mismas. Sin embargo las mareas, actuando sobre la irregular superficie de la luna, serían incapaces de mantener un desplazamiento uniforme a esa distancia.

Resulta curioso que el equipo de Europa se refiera a ella como presentando “una superficie que parece como si hubiera sido excavada por un tigre con garras de varios kilómetros de ancho”. Ambos mundos, descritos de forma similar, exhiben los efectos de “rayos de superficie” a medida que excavan trincheras de cientos de kilómetros, arrojando el material a ambos lados.

Corrientes eléctricas bajo la superficie habrían provocado calentamiento por inducción electromagnética, explicando así las balsas de hielo de Europa. El mismo fenómeno podría haber afectado también a Encelado, produciendo zonas más cálidas en las franjas de tigre y alrededor de las mismas, junto con desintegración de corriente oscura del hielo en vapor de agua.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


La madre de Andrómeda

18 de octubre de 2013

Más que buscar explicaciones exóticas, este objeto celeste podría ser descrito mejor usando física de plasma.

Según los astrónomos del Observatorio Chandra de rayos X, el llamado “remanente de supernova” Casiopea A (o “Cas A”) alberga un extraño pasajero en la estrella de neutrones que se supone habita su interior, una forma de superconductor conocida como superfluido.

Como sugiere la teoría, las estrellas de neutrones se forman cuando grandes estrellas agotan su reserva de combustible a medida que envejecen. Cuando una estrella de una masa de aproximadamente cinco veces la de sol acumula suficiente “ceniza” termonuclear compuesta de elementos no fusionables como hiero en su núcleo, sufre una catastrófica implosión. Como ya no se pueden mantener las reacciones nucleares, la estrella se convierte en víctima de su propio campo gravitatorio. La superficie exterior de la estrella se colapsa hacia el interior a tremenda velocidad, rebotando en el denso material del núcleo. Entonces la estrella estalla hacia afuera en una explosión de supernova, lanzando sus capas exteriores al espacio y liberando rayos X, rayos gamma y rayos extremos ultravioleta.

Dependiendo de la masa de la estrella, el material del núcleo estelar remanente puede permanecer como una estrella enana blanca caliente, o si es lo bastante grande, el campo gravitatorio arrancará todos los electrones de sus órbitas atómicas y los aplastará hacia el núcleo, formando neutrones. La estrella se convertirá en lo que los astrofísicos llaman “estrella de neutrones”, de increíble densidad y atracción gravitacional. Se dice frecuentemente que una cucharada del material de una estrella de neutrones posee la misma masa inercial que un millón de toneladas. Se supone que existe una estrella de neutrones en el centro de la nebulosa Cas A.

En la imagen de lo alto de la página, diversas frecuencias de rayos X aparecen en colores rojo, verde y azul. Como los rayos X son invisibles, los colores son arbitrarios y son asignados por un programa informático o por un intérprete gráfico cuya misión sea crear imágenes para el público. Lo interesante de la distribución de rayos X es que rodean a la estrella central con bucles de plasma que conectan con otras regiones brillantes.

En una anterior Imagen del día, el dato de que las explosiones de supernovas emiten rayos X se usaba para apoyar la propuesta de que las supernovas no son eventos cinéticos resultantes de un colapso gravitacional, rebotes u ondas de choque. En vez de eso su naturaleza es eléctrica, con un comportamiento que no puede ser calculado basándose en simple mecánica newtoniana. Más bien la física del plasma y la acción de fuerzas electrodinámicas deberían ser tenidas en cuenta para descifrar sus enigmas.

Es un principio de ciencia que se debe comenzar por lo más sencillo y continuar con lo más complejo si la situación exige ese paso. 2 + 2 = 4 no requiere ecuaciones algebraicas para su resolución. Si los preceptos fundacionales de la teoría del universo eléctrico, basados en trabajos galardonados con premios nobel por parte de investigadores dedicados a la física del plasma de alta energía ofrecen respuestas concisas y replicables en laboratorio al enigma de las supernovas, entonces este escritor sugiere que ese es el sitio más lógico para comenzar la exploración.

Aunque las respuestas del universo eléctrico al pronunciamiento del equipo de Chandra ofrecen una explicación más sobria, ¿cuál es la conclusión a la que llegan los propios investigadores?

Como indica la impresión artística en lo alto de la página, concluyen que una estrella de neutrones, algo jamás observado en ningún telescopio, tiene una corteza (naranja) y un núcleo (rojo). Las temperaturas del núcleos e calculan en un millón de grados Celsius. Los rayos azules se suponen neutrinos que escapan de la estrella de neutrones, provocando su enfriamiento y formando un superfluido de neutrones.

Un líder de equipo de investigación, Peter Shternin del Instituto Iofffe de San Petersburgo, Rusia, dijo: “El rápido enfriamiento de la estrella de neutrones de Cas A, observado por el Chandra, es la primera evidencia directa de que el núcleo de estas estrellas de neutrones está de hecho constituido por un material superfluido y superconductor”.

El resto del comunicado de prensa contiene lo que parece pura especulación sobre las predicciones de modelos matemáticos y sobre cómo deben comportarse las entidades matemáticas como las estrellas de neutrones. Si la comunidad astronómica no fuera tan seria en sus propuestas, sería tentador pensar que está siendo irónica.

Contrastar la perspectiva del universo eléctrico con la de la ciencia de consenso puede ser instructivo. En la primera propuesta hay simplicidad, evidencia experimental, ilustración matemática respaldada por análisis de laboratorio y explicaciones que pueden ser fácilmente comunicadas a casi cualquier audiencia. En la segunda se presentan cosificaciones matemáticas en un escenario creado por simulaciones informáticas, personajes que representan guiones escritos previamente. Las estrellas de neutrones nunca podrán ser verificadas experimentalmente.

La naturaleza escalable de las propiedades eléctricas y físicas del plasma es crítica cuando se trata de investigar el cosmos. En el laboratorio se pueden crear efectos que replican los que se observan en el espacio. Los efectos gravitatorios no son escalables en el laboratorio. La fuerza de gravedad disminuye con el cuadrado de la distancia, mientras que la atracción entre filamentos electrificados es lineal y hasta 39 órdenes de magnitud superior. La gravedad es demasiado débil para los modelos.

Modelos virtuales que operan dentro de los algoritmos de un ordenador han sustituido a la observación directa en muchos sentidos. Los modelos se usan para apoyar la existencia de más modelos, que a su vez se usan para “confirmar” nuevos modelos. La física solía ser la investigación de la naturaleza y de las propiedades de la materia y la energía. En vez de eso, la astrofísica se ha convertido en un aprendiz de las matemáticas.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Tic tac

17 de octubre de 2013

¿Qué edad tienen las estrellas?

¿Por qué están las estrellas donde las encontramos? ¿Qué hace que se formen y cómo envejecen? Estas preguntas son formuladas frecuentemente tanto por astrónomos como por filósofos. Si las estrellas nacen y mueren según ciertos parámetros, entonces se podría crear un “reloj” que calibrara eventos estelares estableciendo un calendario.

La NASA lanzó la misión Kepler el 6 de marzo de 2009 con el paquete científico Terrestrial Planet Finder (buscador terrestre de planetas) a bordo. Hasta ahora la mayoría de los planetas detectados en órbita alrededor de otras estrellas son gigantes gaseosos, similares a Júpiter y Saturno. Sin embargo algunos de los descubrimientos más recientes parecen indicar panetas de aproximadamente siete veces la masa de la Tierra. Se cree que los planetas por debajo de esa masa son frecuentes pero que escapan a su detección, así que el Kepler observará la esfera de estrellas en un radio de 1950 años luz buscando planetas tan pequeños como la Tierra.

Los astrónomos usan también el Kepler para medir el brillo de diversas estrellas, lo que permitirá un análisis de oscilaciones estelares. También creará un catálogo de cambios en el brillo, que sugieren cambios en las reacciones de fusión en el interior de la estrella. Esta técnica se conoce como “astrosismología” y se cree que ofrece a los investigadores una forma de “ver en el interior” de estrellas distantes. El nombre deriva de la “heliosismología”, o el estudio de la propagación de ondas de choque por el sol.

En la actualidad, según los científicos, podemos calibrar la edad exacta de nuestro sol y de ninguna ora estrella, ya que se puede traer a la Tierra y analizar material del interior del sistema solar. Como establece el punto de vista de consenso, eso hace posible usar el sol como forma de calibrar lecturas de otras estrellas. Dado que los científicos que estudian el sol observan ondas viajando por su interior como gigantescos impulsos sísmicos similares a los observados en la Tierra durante un terremoto, estas ondas han sido llamadas “heliosísmicas”.

Se cree que los fenómenos heliosísimicos en el sol revelan comportamientos profundos de su interior. Se supone que los cambios en frecuencia y amplitud que exhiben las ondas indican cambios en la intensidad de fusión o cambios en procesos elementales de fusión en el sol. Diferentes elementos comienzan la fusión termonuclear a distintos momentos en la vida de una estrella. Al comparar estas oscilaciones con las lecturas de brillo de miles de otras estrellas, se espera que el Kepler ofrezca pistas sobre la edad de las estrellas de nuestra galaxia y de otras galaxias.

Como señala el modelo del universo eléctrico, los astrónomos están tomando información encontrada en la Tierra y transfiriendo sus conclusiones a objetos del espacio. La construcción de modelos del sol que dependen de “ondas acústicas” y de un interior tan denso que esas ondas viajan por él como si fuera sólido, sólo sirven para oscurecer la cuestión. Los investigadores de la NASA Y ESO están amontonando ladrillos sobre una charca de barro. No hay forma de que los datos que se están reuniendo apoyen una teoría basada en ondas sonoras y terremotos.

Como revela la hipótesis de la estrella eléctrica: “No hay razón para adjudicar juventud a un tipo espectral frente a otro. Concluimos que la situación de una estrella dentro el espectro HR depende sólo de su tamaño y de la densidad de la corriente eléctrica que experimenta actualmente… y su edad permanece indeterminada al margen de su masa o su tipo espectral. Esto es inquietante en el sentido de que nos vemos confrontados por el conocimiento de que el futuro de nuestro sol no es tan evidente como predice la astronomía convencional. No podemos saber si la corriente de Birkeland que actualmente activa nuestro sol aumentará o disminuirá, ni cuánto tiempo pasará antes de que lo haga”.

Stephen Smith.

Traducido por Ignacio Amoroto


Remolinos eléctricos

16 de octubre de 2013

Los remolinos de polvo marcianos exhiben características eléctricas. También hay remolinos eléctricos en la Tierra.

Ya en marzo de 2005, proponentes del universo eléctrico escribieron sobre el sorprendente descubrimiento de remolinos de polvo danzando por los desiertos marcianos. Cámaras en el espacio así como en la superficie marciana devolvieron muchas imágenes de grandes embudos brillantes girando por las llanuras y dejando detrás estelas ennegrecidas.

Dado que la densidad atmosférica en Marte es tan baja (menos del uno por ciento de la de la Tierra), ¿cómo puede un fuerte “viento” excavar el suelo y dejar múltiples rastros que pueden ser vistos desde el espacio? ¿Qué da la energía a las tormentas de polvo globales (que realmente son una combinación de trombas de polvo de tamaño de montañas) en un vapor tan enrarecido de frío gas de dióxido de carbono?

La teoría convencional de formación de remolinos de polvo en la Tierra describe un vórtice de aire cálido que comienza como una “rotación” horizontal cerca del suelo. A medida que el aire girando gana inercia, se “levanta” verticalmente formando una nube cilíndrica de polvo que gira sobre la superficie reuniendo más polvo en el proceso. A medida que incrementa su fuerza, su diámetro se estrecha, como un patinador sobre hielo haciendo una pirueta. A medida que se contrae, la tormenta de polvo gira cada vez más deprisa.

Sin embargo en Marte no hay vórtices de aire giratorio que se muevan en sentido vertical para formar el remolino de polvo. Sn embargo hay embudos que ascienden cientos de metros en el cielo de Marte y engullen casi un hemisferio entero con su carga de arena y otras pequeñas partículas durante ciertas partes del año. Una explicación más convincente para la formación de remolinos de polvo en la Tierra, así como en Marte, podría incluir campos eléctricos.

La mayoría de los científicos atmosféricos afirman que la “saltación” genera los campos eléctricos que encontraron hace años en los remolinos de polvo de Arizona. Saltación significa el movimiento intermitente y a saltos de arena y de partículas de grava por la fuerza del viento o el agua corriente. En otras palabras, se cree que las partículas de arena generan cargas eléctricas cercanas a los 10.000 voltios por metros mediante rozamiento de unas con otras.

En varios artículos anteriores de la Imagen del día, se señalaba que no es necesario postular únicamente actividad mecánica para los cambios eléctricos que se han descubierto en los remolinos de polvo. Los investigadores creen que para conseguir el campo eléctrico, tiene que haber separación de cargas entre la colisión de partículas de arena y del suelo. Dicen que son esas colisiones las que provocan que las partículas más grandes se carguen positivamente y que las más pequeñas se carguen negativamente. El viento entonces las dispersa en regiones de distintos tamaños creando un campo eléctrico.

En un universo eléctrico no son necesarias las colisiones ente granos de arena. La separación de cargas ya existe en la atmósfera. Sin nubes como las de la Tierra para enviar rayos hasta el suelo, las descargas eléctricas en Marte forman gigantescos remolinos que forman parte del circuito eléctrico interplanetario. Es el tipo de circuito que impulsa los sistemas meteorológicos en la Tierra. De ser cierto, los remolinos de polvo marcianos y los de la Tierra son ambos ilustraciones de cómo se comporta la electricidad en el sistema solar.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Hija de Urano

15 de octubre de 2013

Los cráteres cubren toda la superficie de esta luna.

Rea es otra de las lunas de Saturno que merece un examen a la luz de las teorías eléctricas. El diámetro principal de Rea mide 1.528 kilómetros, así que es de tamaño medio dentro de la familia de lunas de Saturno. Aunque pequeña, toda la superficie visible de Rea está cubierta de cráteres. Una gran ”cuenca de impacto” mide 360 kilómetros de diámetro, lo que la convierte probablemente en el suceso más catastrófico de la historia de esta luna, teniendo en cuenta que cualquier cosa mayor la habría reducido a polvo.

Una de las características más interesantes de Rea es la gran mancha brillante que cubre un hemisferio casi por entero. Como se parece a las estructuras rayadas que se observan en la luna de la Tierra, los científicos han atribuido su formación a la explosión de un asteroide que lanzó escombros subterráneos hacia el exterior a lo largo de largos mantos de eyección. Sin embargo, como se ha señalado en anteriores artículos de la Imagen del día, es más probable que las formaciones rayadas sean resultado de arcos eléctricos que de impactos. Los rayos brillantes de Rea parecen haber sido creados de la misma manera.

Los rayos rodean un gran cráter central y poco profundo, pero parecen más una fina capa de polvo sin la gradual distribución de tamaño a medida que se aleja del punto de impacto. Fueron depositados probablemente por un “viento eléctrico” a medida que un arco de plasma reducía el regolito de la superficie lunar a fino polvo y luego lo expulsaba como partículas ionizadas.

El paso inicial de la sonda Cassini en 2004 descubrió dos cráteres con inusuales formaciones en su centro. Casi todos los cráteres de Rea se presentan en grupos y la mayoría de los más grandes están en pares con muchos cráteres más pequeños distribuidos a su alrededor de forma ordenada. Un aspecto sorprendente de su disposición es que aparecen en los bordes de grandes cráteres, lo que se ajusta a lo que ocurre en el maquinado por descargas eléctricas (EDM) cuando una chispa se “adhiere” a un lugar por una fracción de segundo, excavando pequeños cráteres a medida que la descarga principal rota dentro del mayor. Los dos picos en el centro de los cráteres son otro ejemplo de EDM. El impacto de una roca espacial nunca podría crear tal formación.

Otro rasgo peculiar de Rea es un cráter de forma oval de aproximadamente 115 kilómetros de eje mayor. La explicación convencional es que fue formado cuando un meteoro, en algún momento remoto hace miles de millones de años, alcanzó la luna y esculpió el cráter a lo largo de la dirección que seguía. Si esa explicación es adecuada, ¿dónde está el cincelado que debería presentar el fondo? ¿Por qué no está construido el borde principal a partir del movimiento de roca y hielo a medida que el meteoro explotaba por él en trayectoria rasante? ¿Por qué es llano el cráter, así como los cráteres que lo rodean y por qué presentan abruptas paredes perpendiculares? Si los cráteres fueron hechos por el impacto de meteoritos deberían ser redondos con bordes alzados.

Estas son sólo algunas de las enormes estructuras que indican que Rea no pasó por una lenta y gradual formación a partir de una nebulosa, sino que fue probablemente desgarrada y golpeada por condiciones rápidamente cambiantes que machacaron su superficie. Lo que ha quedado es el registro de esas condiciones en forma de fracturas, terreno caótico y gigantescas calderas del tamaño del estado de Oregón, pero sin escombros.

A pesar de lo que parecen explosiones lo bastante grandes como para sacudir el planeta, no hay fragmentos ni grandes rocas o bloques de piedra que debieran haber salido de los grandes agujeros. Si los cráteres y surcos fueron creados por gigantescos arcos eléctricos, entonces las rocas y el hielo fueron probablemente vaporizados o convertidos en pequeños granos y expulsados al espacio.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Una nueva mirada a vecinos cercanos – Segunda parte

14 de octubre de 2013

El modelo estándar y el modelo del universo eléctrico presentan descripciones completamente distintas de cómo se forman las galaxias y de qué las impulsa.

En la Primera parte de este artículo se examinó la propuesta de la teoría del universo eléctrico según la cual los campos magnéticos son fundamentales en la formación de las galaxias. Una galaxia se origina a partir del pinzamiento Bennett de dos o más corrientes de Birkeland que también atrapan gas interestelar a medida que rotan hacia el interior, acercándose entre sí. La formación de estrellas comienza en el núcleo galáctico creado por el plasma interestelar atrapado entre los filamentos de Birkeland.

De todas formas, ¿qué encontramos cuando se miden los campos magnéticos de algunas galaxias? Rainer Beck realizó extensas observaciones de campos magnéticos galácticos y se centró en parte en M31 y M33. En un reciente artículo que resumía sus observaciones expone:

“Campos ordenados con estructuras espirales existen en galaxias grandes, barradas, floculantes e incluso irregulares. Los campos ordenados más intensos aparecen en las regiones entre brazos, en ocasiones formando “brazos magnéticos espirales” entre los brazos ópticos”.

Estos campos magnéticos que siguen a los brazos espirales se establecen por las corrientes que fluyen entre ellos, tanto desde el circuito intergaláctico que alimenta a la galaxia como por la acción homopolar de la propia galaxia. Los campos magnéticos que menciona Beck existen porque los brazos espirales se comportan como grandes filamentos de Birkeland.

En un artículo distinto, Beck examina los campos magnéticos de M31. La galaxia de Andrómeda está dominada por un anillo magnético (o toroide), cuyo campo magnético presenta orientación radial. Como comenta Beck, no hay explicación para este anillo magnético. Sin embargo se puede imaginar que la acción de un motor homopolar impulsa la rotación de plasma cargado a distancia del centro galáctico.

El anillo de plasma en movimiento (es decir, corriente eléctrica) crea un campo magnético que aumenta el pinzamiento del toroide cargado en rotación, lo que a su vez fortalece el campo. La radiación sincrotrónica del anillo ilumina el anillo en el espectro de radio.

M33 no presenta tal anillo magnético. Sin embargo, como predice el modelo del universo eléctrico, exhibe una estructura magnética espiral con la mayor polarización magnética entre los brazos espirales visibles. En otras galaxias se ven estructuras similares. NGC 6946, por ejemplo. Beck ha estudiado también NGC 6946, donde ha identificado campos magnéticos de gran escala en los brazos espirales:

“Tres brazos magnéticos más se han descubierto en la galaxia exterior, situados entre brazos HI. La función de estructura RM confirma los campos coherentes de gran escala. La anticorrelación observada entre los ángulos de inclinación del campo y los valores RM son un posible indicador de campos helicoidales”.

La ordenada disposición espiral de los campos magnéticos, junto con la estructura de dinamo superpuesta sobre la estructura espiral, se ajusta bien al circuito galáctico postulado y descrito en la Primera parte.

En el modelo estándar se considera esencial un agujero negro super masivo en el núcleo galáctico para impulsar la formación gravitacional de una galaxia. Por contraste, el modelo del universo eléctrico ve el núcleo galáctico como plasma interestelar atrapado entre dos o más filamentos de Birkeland.

En 2001 un artículo de Merritt et al. proponía que M33 carece del agujero negro super masivo que requiere el modelo estándar. Sin embargo los autores no perdían la fe por completo y postulaban un agujero negro central, pero tres órdenes de magnitud más pequeño que el que requiere la teoría. Las velocidades orbitales de las estrellas cercanas al núcleo son demasiado bajas para apoyar la presencia de una masa compacta equivalente al “típico” agujero negro super masivo. Si ese es el caso, ¿cómo se formó la galaxia según el modelo estándar?

Una cita del artículo sobre el descubrimiento afirma:

“Douglas Richstone de la universidad de Michigan, que ha sido un destacado defensor del papel que desempeñan los agujeros en la formación de las galaxias, dijo que no entendía cómo se podían haber formado galaxias sin protuberancia central, como M33, sin un agujero negro super masivo. “Creo que es un problema para la historia de los agujeros negros”, dijo”.

La teoría del universo eléctrico predice que la energía rotacional de una galaxia está influida por las corrientes que fluyen radialmente en el plano galáctico, pero no requiere un perfil de velocidad de rotación específica. En función de la magnitud de la corriente radial, habrá diferentes perfiles de velocidad rotacional. Esto es similar a lo que se observa en las estrellas. Las estrellas con mayor densidad de corriente presentan mayor velocidad de rotación.

En esencia, hay algunas diferencias fundamentales entre ambos modelos:

1) El modelo estándar requiere que la velocidad de rotación de un galaxia cerca del núcleo exhiba un fuerte aumento (es decir, un cuerpo compacto en la forma de un agujero negro super masivo debe residir en el núcleo galáctico). El modelo del universo eléctrico no presenta requerimientos sobre el perfil de velocidad cercad el núcleo.

2) El modelo estándar requiere una velocidad de rotación plana cerca del borde de la galaxia, indicando un halo de materia oscura. El modelo del universo eléctrico no tiene esa exigencia y puede explicar distintos perfiles de velocidad en función de la variación de densidad de corriente.

3) El modelo del universo eléctrico requiere que las galaxias exhiban campos magnéticos coherentes a gran escala, que serán particularmente evidentes alrededor de las regiones activas de formación estelar y seguirán a los brazos espirales. El modelo estándar no tiene tal requisito y predice que las galaxias ´más jóvenes no tengan campos magnéticos coherentes.

Algunas características galácticas evidentes pueden ser usadas para comprobar la validez de las dos teorías. ¿Se han observado galaxias sin “agujeros negros super masivos” o sin “materia oscura”? Sí, y esto debería hacer que la comunidad científica se replanteara la validez del modelo, pero no ha ocurrido.

¿Se han observado galaxias con campos magnéticos que exhiben características predichas por el modelo del universo eléctrico? Sí, y además no se han observado galaxias sin campos magnéticos.

Sin embargo la comunidad astronómica parece tener una capacidad infinita para ignorar los datos incómodos. No es infrecuente descubrir artículos donde las observaciones socavan el modelo estándar (como en el artículo mencionado anteriormente) pero los investigadores simplemente afirman que queda mucho por aprender. Eso es sin duda cierto, pero no están siendo veraces al no enfrentarse a los problemas principales que hallazgos dejan al descubierto.

Las ruedas del cambio giran lentamente, pero giran. Si la historia de la ciencia nos ha enseñado algo es que el dogma científico no sobrevive mucho tiempo una vez que mueren sus defensores principales. Mientras tanto, habrá que esperar para un estudio coordinado y formalizado de las propiedades eléctricas del universo. Es una lástima ya que nunca hemos dispuesto de mejores herramientas para el estudio de las propiedades magnéticas y eléctricas del universo.

Tom Wilson

Traducido por Ignacio Amoroto


Una nueva mirada a vecinos cercanos – Primera parte

11 de octubre de 2013

Una diferencia fundamental entre el modelo cosmológico estándar y el modelo del universo eléctrico reside en su visión sobre cómo se formó el universo a lo largo del tiempo.

Según el modelo estándar, algún tiempo después del big bang, nubes de gas y polvo se organizaron en estrellas y cúmulos estelares, y luego en agujeros negros que se fusionaron en agujeros negros super masivos. Los agujeros negros super masivos fueron las semillas que reunieron gravitacionalmente gas, polvo y estrellas circundantes para formar los diversos tipos y formas de galaxias. También se cree que los halos de materia oscura desempeñaron un papel en la organización gravitacional de las galaxias.

El modelo del universo eléctrico adopta una aproximación bien distinta. No hubo tal big bang, ni evento de creación singular, y el universo es lo que siempre ha sido: 99,99 % plasma. Con el tiempo, el plasma cósmico se organizó en células, como hace el plasma, separadas por diferencias en densidades de materia y carga, limitadas por capas dobles. A lo largo de los límites entre estas células, las láminas y filamentos se organizaron en corrientes de Birkeland. El universo se auto organizó debido a las propiedades electromagnéticas del plasma.

Como explicó Peratt (1986), estos filamentos son muy eficientes concentrando materia y “barriendo” material del entorno circundante. Las galaxias se formaron a lo largo de los filamentos, y esto explica las cadenas de galaxias que parecen perlas de un collar. Grandes masas de galaxias se formaron también a lo largo de los límites originales de las células de plasma, explicando las “grandes murallas” a gran escala y las grandes láminas de galaxias que se han observado.

En el modelo estándar, la dinámica de una galaxia se rige sólo por la gravedad. Donde hay perfiles rotacionales que no pueden ser explicados mediante la materia visible, se invocan halos de materia oscura para disponer de gravedad. Los campos magnéticos galácticos son casuales y se cree que se forman a lo largo del tiempo a partir de pequeñas “semillas” magnéticas (de nuevo, de abajo a arriba). El modelo estándar también se encuentra cómodo hablando de campos magnéticos, pero sin corrientes eléctricas relacionadas.

En el modelo del universo eléctrico, la energía rotacional de las galaxias deriva parcialmente de la gravedad (cuando el núcleo exhibe una dinámica rotacional de cuerpo sólido), pero también de corrientes eléctricas que llegan a las galaxias mediante “líneas de transmisión” eléctricas entre ellas. En esencia, una galaxia se comporta como un motor homopolar impulsado por la variable densidad de corriente que recibe. Los campos magnéticos galácticos son generados por corrientes eléctricas inherentes a su formación y a su dinámica. No habría galaxias sin campos magnéticos coherentes abarcando toda su estructura.

Vale la pena dedicar unas palabras a resumir aquí un trabajo pionero muy importante en el artículo de Anthony Peratt señalado anteriormente. En su estudio, Peratt realizó simulaciones informáticas de partículas en células ante interacciones de corrientes de Birkeland. Los resultados ilustran cómo la dinámica de plasma conduce a estructuras galácticas que evolucionan desde radio galaxias dobles a radio cuásares, a galaxias elípticas y luego a galaxias espirales. Este artículo está pleno de hallazgos. Hay algunos artículos que se pueden leer una y otra vez y encontrar continuamente en ellos nuevas perlas. Este es uno de ellos.

Como revelan las simulaciones de Peratt, una galaxia evoluciona como dos (o más) corrientes de Birkeland que se mueven juntas con una fuerza de atracción proporcional a la inversa de su distancia lineal (no la ley del inverso del cuadrado). En observaciones astronómicas, las dos corrientes de Birkeland son detectadas como “lóbulos” de radio debido a su radiación sincrotrónica.

A medida que los dos filamentos de Birkeland pinzados se acercan uno al otro, el plasma intergaláctico queda atrapado formando un núcleo elíptico en el centro geométrico entre los dos filamentos, que posteriormente se convierte en el núcleo de la galaxia. Los campos magnéticos entre filamentos se condensan y se añaden al plasma que interviene, aumentando su energía interna. El núcleo elíptico es en este punto idéntico a un radio cuásar.

Los dos filamentos de Birkeland (que también concentran materia con su volumen pinzado magnéticamente) se enroscan uno alrededor el otro, cambiando la morfología del plasma del núcleo (aplanando la elipse) y con el tiempo se convierten en brazos que se van arrastrando a medida que la corriente eléctrica, paralela a los brazos, fluye hacia el núcleo de la galaxia. En ese punto, los dos filamentos de Birkeland se fusionan con el núcleo. Por tanto el núcleo de una galaxia deriva de lo que el plasma intergaláctico haya atrapado entre los dos (o más) filamentos de Birkeland, y los brazos espirales derivan sobre todo de los propios filamentos de Birkeland pinzados.

Los filamentos de Birkeland en rotación imparten el momento de rotación inicial a la estructura de plasma de tamaño galáctico. A medida que la estructura cargada de plasma rota, surge un campo magnético relacionado con una típica forma de “dinamo”.

La corriente sigue fluyendo por la galaxia a lo largo del plano ecuatorial como parte de un circuito intergaláctico mayor. A medida que esta corriente pasa por el campo magnético mencionado anteriormente, impulsa nueva energía rotacional mientras la galaxia responde como un motor homopolar. Esto es lo que produce las “anómalas” velocidades de rotación observadas en la zona exterior de las galaxias.

La galaxia también es un generador homopolar con el plasma conductor del disco galáctico barriendo el mismo campo magnético. Esto provoca corrientes axiales que fluyen por el eje galáctico y se extienden hacia afuera para volver a lo largo del plano ecuatorial. Estas corrientes axiales tienden a formar dobles capas sobre los polos galácticos. Estas capas dobles polares aceleran partículas cargadas hasta altas energías provocando los “jets” por encima y por debajo de la galaxia.

Nuevos campos magnéticos surgen en la galaxia como resultado de la corriente intergaláctica que fluye por el plano ecuatorial. La corriente que fluye radialmente a lo largo del plano ecuatorial crea campos magnéticos locales que comprimen el plasma en filamentos de Birkeland. Esto define más los brazos espirales. Posteriores filamentos y mayor densidad de corriente impulsa la formación de estrellas en los brazos espirales.

Teniendo en cuenta estas visiones tan diferentes, una agregación gravitacional de abajo arriba frente a una organización electromagnética de arriba a abajo., la observación de las galaxias que nos rodean debería permitirnos decidir sobre la validez de un modelo frente al otro. Después de todo, las galaxias que observamos deberían llevar las marcas de su historia y de las fuerzas que las impulsan.

Resulta que dos de nuestros vecinos galácticos más cercanos, M31 (Andrómeda) y M33 (Triángulo), están muy bien estudiados debido a su proximidad. Esto los hace excelentes candidatos para la comparación de la capacidad de explicación de los dos modelos.

Hay algunos atributos interesantes de estas dos galaxias que merece la pena discutir teniendo en cuenta los modelos expuestos anteriormente:

1) M31 y M33 tienen ambas campos magnéticos de fuerza similar pero distinta morfología.

2) M31 tiene un anillo magnético nítido y muy coherente de unos 33.000 años luz de radio.

3) M33 tiene un campo magnético más irregular, donde la fortaleza del campo parece seguir los brazos espirales.

4) Se dice que M33 carece de agujero negro super masivo en su núcleo (es decir que la velocidad rotacional disminuye cerca del núcleo galáctico)

Al examinar estos descubrimientos, así como las simulaciones de Peratt y trabajos similares en el modelo estándar, se pondrán a prueba ambos modelos. Es importante poner a prueba los modelos teóricos, ya que esto sólo puede ayudar a aumentar su capacidad de explicación.

Sin embargo la validez de un modelo depende a menudo de que este tipo de retos alteren detalles del modelo o de que minen sus conceptos fundamentales. Evidentemente el primer caso permite mejora, mientras que el segundo debería inspirar un cambio más fundamental en los supuestos.

Tom Wilson

Traducido por Ignacio Amoroto


Atrapado en el barrizal

10 de octubre de 2013

¿Contiene el centro de lunas y planetas rocas o magma fundidos?

Un mapa de la gravedad en Titán, creado mediante la observación de los cambios en la velocidad orbital de la sonda Cassini mientras sobrevolaba la enorme luna, entre febrero de 2006 y julio de 2008, indica que su interior es una mezcla de roca y hielo sin capas. Las variaciones orbitales fueron medidas por el Deep Space Network terrestre a medida que la gravedad de Titán “tiraba y empujaba” de la sonda Cassini en su trayectoria. El análisis de esos impulsos gravitacionales ofrece datos para modelos informáticos del núcleo de Titán.

Dado que las variaciones de la gravedad sugieren variaciones en densidad, y que esa variación es tan sutil, no hay “mascones” de roca distribuidos por el cuerpo de Titán como en el interior de la luna de la Tierra. En su lugar, se supone que las rocas y el hielo están compactados en una estructura interna relativamente homogénea. Sin embargo este análisis no está basado en una verdadera comprensión de la gravedad.

Como se ha escrito en anteriores artículos de la Imagen del día, muchas anomalías de Titán pueden ser explicadas si se considera un aspecto juvenil. Titán podría tener sólo unos miles de años y no los miles de millones exigidos por los astrofísicos convencionales, de modo que la presencia de su densa atmósfera, que carece de un mecanismo de realimentación, puede ser atribuida a esa juventud. Dado que Titán es relativamente joven, su atmósfera no está en equilibrio, y se está perdiendo a un ritmo medible. Esa pérdida atmosférica requeriría la producción de metano en algún lugar sobre o dentro del cuerpo de la luna si fuera antigua.

Se cree que los cañones y “cauces” de la superficie de Titán son “canales de drenaje” de las lluvias de metano que (supuestamente) caen periódicamente para alimentar los “ríos”, aunque la Huygens no detectara precipitación alguna en el alunizaje. También es cuestionable que el metano no polar pueda formar lluvia erosiva como hace la extraordinaria molécula dipolar de agua. Pero ningún tipo de lluvia es necesario para explicar los canales de Titán. En un universo eléctrico, los canales son marcas grabadas en la superficie de Titán por tremendas descargas que señalan hacia el salvaje nacimiento eléctrico de la luna. Sus formas dentríticas se llaman figuras de Lichtenberg.

Un reciente nacimiento eléctrico a partir de Saturno explicaría el núcleo homogéneo de Titán. La teoría del universo eléctrico propone que la progenie de estrellas o planetas gigantes gaseosos no nace al mismo tiempo que el progenitor. Nacen jerárquicamente a intervalos por alumbramiento desde el cuerpo parental sometido a estrés eléctrico. Como explicaba un físico: “Todas las teorías existentes sobre formación planetaria extraen material de la superficie del sol o de una nube de polvo externa al sol para formar los planetas por la razón “evidente” de que los planetas son externos al sol. De la misma forma los humanos, “evidentemente”, estamos fuera de nuestras madres pero no empezamos ahí”. En la actualidad no hay un modelo de acreción gravitacional satisfactorio para la formación de los planetas.

Si Titán fue eyectado desde Saturno en un paroxismo, su atmósfera, características de superficie y núcleo son resultado de este suceso catastrófico. Y dado que la masa de cualquier cuerpo estelar o planetario varía en función de su estrés eléctrico interno, no se pueden extraer conclusiones sobre la composición del núcleo de Titán. Los pequeños efectos sobre la sonda Cassini podrían ser debidos a anisotropías eléctricas en Titán.

Wal Thornhill

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


El polo sur de la Luna

9 de octubre de 2013

Se dice que las futuras misiones a la Luna aterrizarán en las regiones polares porque se cree que allí existen grandes depósitos de agua.

El 25 de enero de 1994, la NASA lanzó el satélite Clementine, del Deep Space Program Science Experiment, en una misión de doble objetivo: componer un mapa de la superficie de la Luna en luz visible y ultravioleta y luego abandonar el entorno lunar para un encuentro con el objeto cercano a la Tierra (NEO), 1620 Geographos, un asteroide de cinco kilómetros de largo que en ocasiones cruza la órbita de nuestro planeta. Desgraciadamente, un cohete acelerador se quedó anclado en la posición de “encendido” después de que Clementine abandonara la Luna, haciendo que girara de forma descontrolada y agotando su reserva de combustible.

Poco después de analizar los datos de la misión, los científicos anunciaron que el polo sur de la Luna contenía bolsas de agua helada resguardada del sol por la sombra de paredes de cráteres profundos y por una cubierta de rocas y polvo aislantes. Este anuncio provocó un renovado interés en la colonización de la Luna, porque el agua abundante podría ser una fuente de hidrógeno.

El establecimiento de una base en la luna ha sido el objetivo último de la exploración lunar desde los años 60. Durante cuarenta años ese objetivo ha quedado en suspenso debido a los costes y a los problemas en aumento.

Para ofrecer a un pequeño grupo de exploradores apoyo vital mientras realizan sus estudios en la superficie, el vehículo espacial tendría que ser enorme. Sólo para construir un transportador de carga que lleve el oxígeno, la comida y el agua para una estancia prolongada está más allá de la tecnología disponible. Lanzar una carga así al espacio implicaría construir algo diez veces más grande que el viejo sistema Saturno V —un proyecto demasiado costoso aunque fuera técnicamente factible. Cuando la Clementine detectó supuestamente agua helada en la Luna se pensó que se había encontrado la solución a uno de los mayores obstáculos para una base lunar. El agua puede descomponerse en oxígeno e hidrógeno mediante la aplicación de electricidad, por tanto se podrían transportar paneles solares a la Luna y usarlos para crear aire respirable, agua potable y combustible para la maquinaria. Además, algunas áreas del polo sur podrían estar permanente expuestas al sol, de modo que se dispondría de una fuente continua de energía para descomponer los constituyentes del hielo y mantener la energía de la colonia.

Un equipo de investigadores puso en duda la exactitud de los datos de Clementine, sugiriendo que los instrumentos podían haber visto reflejos en las empinadas laderas de cráteres profundos y no evidencias de depósitos de hielo. Dado que el reflejo de radar venía tanto de zonas iluminadas como oscuras del cráter Shackleton, el reflejo procedía probablemente de rocas y otros materiales más que de hielo. Como escribió Donald Campbell en la revista científica Nature:

“Toda planificación de futuras explotaciones de hidrógeno en el polo sur de la Luna se vería constreñida por esta baja abundancia media más que por las expectativas de depósitos puntuales de mayor concentración”.

El hielo en la Luna podría proceder de fragmentos de cometas a lo largo de millones de años, según teorías convencionales. Se supone que millones de cometas y asteroides han alcanzado la Luna en los comienzos de su historia. Los objetos que formaron el cráter Shackleton y la abrupta orografía en el sur dejaron detrás grandes cantidades de vapor de agua que rápidamente condensó y precipitó sobre las frías paredes de los cráteres después de los impactos. El helado vapor de agua fue protegido contra la sublimación cuando el polvo lanzado por las explosiones se posó de nuevo sobre la superficie, cubriendo el hielo y comprimiéndolo.

Como indica un artículo previo de la Imagen del día, la búsqueda de agua en la Luna es probablemente una esperanza vana. La Luna no presenta rasgos causados por innumerables impactos de rocas espaciales a alta velocidad o de miles de cometas procedentes de una hipotética nube de Oort. Más bien, los cráteres y el terreno de la Luna son resultado de poderosas descargas eléctricas en algún momento de un pasado relativamente reciente.

El físico y pionero del universo eléctrico Ralph Juergens escribió lo siguiente:

“Es algo difícil explicar un suelo de cráter de roca desnuda y antaño fundida en términos de la teoría convencional de impactos. Hay que recurrir a teorización ad-hoc en el sentido de que algo —tal vez el impacto de la explosión postulada— fundió una considerable cantidad de roca a cierta profundidad, y que después de la explosión este material se soldó para abarcar el suelo del cráter fluyendo alrededor de las obstrucciones que encontraba. Si no, los escombros de la propia explosión deberían estar esparcidos por el suelo del cráter. Sin embargo la teoría de impactos no ofrece razón alguna para esperar tal secuencia de sucesos, y nada en la experiencia terrestre con cráteres de explosiones apoya la idea.

“Aunque se puede pensar que una descarga eléctrica tiene lugar en un lapso de tiempo muy breve, una descarga interplanetaria sería seguramente un suceso de mayor duración que una explosión por impacto; el flujo de corriente a larga distancia persistiría más allá del instante de cualquier explosión por el contacto inicial, y los escombros que cayeran de nuevo al cráter así producido podrían ser barridos o fundidos en el sitio”.

La morfología de la Luna —y en concreto de su polo sur— es característica de los rasgos que describió Juergens. Ningún objeto impactante portador de agua conformó ese terreno. Más bien fue la electricidad lo que esculpió la Luna, y el agua que pudo existir alguna vez fue eliminada por la energía liberada en el suceso.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Trayectorias anómalas

8 de octubre de 2013

Los científicos se muestran sorprendidos por la inesperada aceleración que presentan varias naves no tripuladas a medida que volaban hacia el sol.

Nota del editor: Esta Imagen del día fue publicada originalmente en marzo de 2008. Dada la “solución” recientemente anunciada de la inesperada aceleración de la sonda Pioneer, parece apropiado recordarla.

En un artículo previo de la Imagen del día sobre la llamada “anomalía Pioneer”, observamos que científicos de la NASA han determinado que tanto la Pioneer 10 como la 11 se han desviado más de cien mil kilómetros de su trayectoria. Especialistas de la misión admitieron que no tenían explicación para la desviación en la trayectoria, así que se anunciaron muchas especulaciones a la prensa sobre qué fuerzas “misteriosas” podían estar actuando sobre las pequeñas sondas.

Ya en septiembre de 1988, sin embargo, se informó de que las mismas fuerzas enigmáticas estaban actuando sobre la sonda Ulysses que se encontraba entonces en una órbita alta por el sistema solar. En ese caso la Ulysses presentaba aceleración hacia el sol cuando las señales de radio de la Tierra rebotaban en un transpondedor a bordo del observatorio solar e indicaban un desplazamiento Doppler en la frecuencia de la transmisión devuelta. El desplazamiento de la frecuencia inducida era mayor que la que podía explicarse mediante cualquier mecanismo conocido y nadie en la comunidad científica convencional puede explicarlo aún.

Ahora se han añadido más sondas espaciales al asunto. Después de examinar la telemetría de la NEAR-Shoemaker (que ahora descansa sobre la superficie del asteroide Eros), la misión galileo a Júpiter, la Cassini-Huygens (una de sus partes orbitando Saturno y la otra descansando sobre la superficie de Titán), la sonda cometaria Rosetta y la misión MESSENGER a Mercurio, se ha detectado una discrepancia similar.

John Anderson, astrónomo retirado actualmente en una asignación de la NASA escribió recientemente.

“Me siento al mismo tiempo humilde y perplejo por esto. Algo muy extraño está pasando en el movimiento de las sondas. No tenemos una explicación convincente ni para la anomalía Pioneer ni para la anomalía del vuelo de paso… Deberíamos seguir monitorizando las sondas durante su paso cerca de la Tierra. Deberíamos examinar cuidadosamente los nuevos datos de la Pioneer en busca de nuevas pistas sobre la anomalía Pioneer. Deberíamos pensar en lanzar una misión dedicada a una trayectoria de escape del sistema solar sólo para investigar las anomalías en su movimiento”.

Los astrónomos están sorprendidos por esta situación porque las teorías estándar del movimiento en el cosmos descansan sobre un modelo gravitacional. De hecho, la teoría gravitacional es considerada por los cosmólogos como la forma más útil de explicar el comportamiento del universo, además de ser uno de sus mayores misterios.

La dinámica newtoniana modificada (MOND) es una de las ideas más exóticas que se ha presentado sobre cómo las sondas están siendo afectadas por los sutiles cambios en velocidad y dirección. Tal vez no es más exótica que proponer un espacio multidimensional, energía oscura, fricción con materia oscura y otras teorías imaginativas como la de que “la gravedad afecta de forma distinta a la antimateria”.

Esta es otra más de las ideas especulativas a las que hay que recurrir cuando no se piensa en absoluto en la carga positiva que reside en el sol. La carga positiva del sol establece un campo eléctrico en el plasma del espacio interplanetario que atrae hacia sí a los objetos cargados negativamente. En otra Imagen del día discutimos los electrones a contra corriente como prueba del campo eléctrico del sol.

Cuando se lanzan sondas a la órbita terrestre, o a la exploración de otros planetas, recogen una carga negativa a medida que los electrones de rápido movimiento se amontonan en la superficie. Típicamente, la cubierta de un satélite puede ganar cientos o miles de voltios en relación con su entorno de plasma.

Como discutió Wal Thornhill en “Misterio resuelto”, en el débil pero continuo campo eléctrico del sol las sondas de carga negativa experimentarán una pequeña aceleración “anómala” hacia el sol. Los científicos parecen demasiado ansiosos por invocar “nuevas físicas” cuando el primer requisito es elegir el modelo adecuado. Entonces la “vieja” física puede servir. Tal vez hoy en día las “nuevas físicas” tienen demasiado atractivo en la frenética persecución de un premio Nobel.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Fósiles eléctricos y cangrejos alcanzados por el rayo

 7 de octubre de 2013

¿Podría ser la fosilización un proceso rápido?

En el desierto profundo de la llanura de Colorado, hay enormes árboles tirados por el suelo como derribados por gigantes. Algunos de los tocones y troncos siguen albergando los escarabajos y larvas que dejaron sus túneles en las ramas. Este paisaje de bosque destrozado está preservado para siempre no en madera sino en piedras de colores brillantes de ágata, ópalo y calcedonia.

Un campo de conchas de ostras petrificadas en las llanuras de Kansas, algunas de hasta medio metro de largo, yacen abiertas como si estuvieran vivas y respirando en un momento de caos y estrés colectivo. Otras variedades más grandes de conchas fosilizadas llevan en sus conchas interiores las marcas de peces diminutos que se refugiaron en ellas en alguna antigua relación simbiótica.

En el norte de Oregón central, los montículos de hojas supuestamente del Terciario son tan abundantes que los primeros paleontólogos los enviaban en cargamentos de tren. Aunque no están fosilizadas, las delicadas hojas dejaron sus formas en coloridas capas de ceniza. La mayoría no muestran signos de descomposición, secado o rizamiento en los bordes como cabría esperar de hojas caídas.

En la templada región peninsular del estado de Washington, pacientes buscadores encuentran cangrejos fosilizados en el interior de masas de piedra. Los cangrejos, como muchos fósiles de trilobites que todos hemos visto, son muy detallados y están en posición de defensa. La geología moderna ofrece una explicación sobre cómo estas criaturas vivas quedaron petrificadas para siempre. En la mayoría de los casos, el organismo fue enterrado repentina y profundamente. Bajo condiciones anaeróbicas, el agua de la tierra entró en él y reemplazó las partes duras con silicatos, piritas y otros minerales a lo largo de millones de años. Cuando vemos fósiles, tanto en los libros o en nuestros parques nacionales o expuestos en museos, se nos recuerda constantemente las escalas geológicas requeridas para preservarlos. Métodos como la datación con carbono o las capas estratigráficas parecen indicar también los procesos lentos y el tiempo profundo implicado en ellos.

Sin embargo, a pesar de todas las garantías de los expertos de que la fosilización es una lenta transformación, molécula a molécula, de fauna y flora muerta a lo largo de eones de tiempo, otros observadores casuales, aficionados, niños y personas intuitivas no dejan de señalar ejemplos de criaturas vivas petrificadas mientras ponían huevos, alumbraban crías, devoraban a otras criaturas o se retorcían y contorsionaban en un momento de agonía. ¿Hay alguna fuerza detrás del rápido enterramiento que pueda convertir cosas en piedra como a veces parece? La sorprendente respuesta en muchos casos —aunque no en todos—, a la preservación de flora y fauna (incluidos dinosaurios y otra megafauna) es una catástrofe eléctrica.

Los nativos americanos se interesaban tanto por los fósiles y por el estado de su conservación como cualquier otra cultura de la historia. En su libro, Fossil Legends of the First Americans, Adrienne Mayor ha realizado una valiosa investigación de las tradiciones orales de tribus indias de toda América del Norte. En una leyenda tras otra, rayos y descargas matan y a veces entierran a criaturas monstruosas para hacer la vida más segura para las criaturas más pequeñas y para los humanos.

“Los paiutes contaron a Powell que los troncos petrificados eran las enormes cañas de flechas lanzadas por el dios Lobo-Trueno Shinarav, o Shinarump, una fuerza importante en el mito ute de los orígenes”.

“Pero entonces, en tierra firme, los animales depredadores se multiplicaron. Con sus poderosas garras y dientes, estas criaturas gigantescas devoraban a los seres humanos más débiles. Entonces los Héroes Gemelos acecharon por el mundo entero, destruyendo a los monstruos de la tierra —a los enormes leones de montaña y osos y otras criaturas enormes— con rayos. “¡Thlu!” Inmolados instantáneamente, estas bestias peligrosas fueron congeladas, quemadas y convertidas en piedra”.

“Al igual que en el mito zuni, los primeros mundos húmedos y embarrados estaban dominados por monstruos que fueron creados antes de los humanos y los devoraban. Algunos monstruos incluso perseguían a la gente a mundos sucesivos. Pero el sol dio unos rayos especiales a los hijos gemelos de Mujer Cambiante, para que pudieran vencer a los monstruos”.

“Es interesante que la información (de los Shawnee) no sólo incluye medidas de los fósiles y estimaciones del tamaño del animal cuando estaba vivo, sino que intenta explicar la extinción de grandes bestias y hombres gigantes en una era distante antes de los humanos modernos. Después de que los hombres grandes murieran, dicen, “Dios había matado a los animales poderosos con rayos, para que “no pudieran hacer daño a la raza actual de los indios””.

Los mitos indoamericanos que hablan de desastres eléctricos y fosilización son un motivo sorprendente repetido en regiones geográficas muy distantes entre sí. Se dice que hasta 2.000 lenguas nativas se hablaban cuando llegaron los primeros colonos europeos, así que puede ser importante tomar nota de los acuerdos entre los mitos, teniendo en cuenta las barreras de lenguaje entre las tribus indias.

El libro de Mayor conserva muchas leyendas que están en peligro de perderse para siempre. En su trabajo, que combina paleontología y folclore, ella reconoce su profunda deuda con el naturalista francés Georges Cuvier (1769-1832). “Mientras forjaba la nueva disciplina de la paleontología”, observa, “Cuvier reunía también las leyendas mundiales sobre fósiles de la antigüedad clásica y de Nuevo Mundo. Esta evidencia le ayudó a diseñar la teoría de las extinciones globales”.

El concepto de extinciones globales, como muchas de las contribuciones de Cuvier a la disciplina de la paleontología, resultó crucial, ya que sin extinciones los fósiles no pueden ser usados para construir una columna geológica y una historia direccional. Aunque Cuvier fue muy marginalizado por su catastrofismo y desacuerdos con el darwinismo, Stephen Jay Gould señala: “En cuanto al catastrofismo de Cuvier en geología, Lyell pudo desterrar tal visión a una temporal periferia de desprecio, pero ha regresado con fuerza a través de ideas tan emocionantes (y probablemente correctas) como la teoría del impacto extraterrestre de la extinción masiva”. Estas leyendas nativas americanas que Cuvier registró cuidadosamente, así como otros mitos del mundo entero, describen de forma coherente los rayos y truenos, así como otros fenómenos eléctricos en su interpretación de los fósiles.

En lo que puede ser un caso increíble en el que los mitos anticipan los últimos descubrimientos científicos, y en el que las investigaciones de vanguardia iluminan leyendas de la antigüedad, importantes avances en la astronomía están revelando la importancia y el papel fundamental de las fuerzas eléctricas en el universo. Pioneros en el campo de la física del plasma y del universo eléctrico han realizado descubrimientos revolucionarios usando instrumentos de vanguardia y medidas celestes, demostrando que las corrientes eléctricas son las responsables de la energía del sol, del ordenamiento del sistema solar y de la formación de las galaxias en lenta rotación.

Lo más importante para nuestra discusión de geología es que la topografía sorprendente e inesperada en la superficie de todas las lunas y planetas rocosos de nuestro sistema solar, se puede explicar mediante procesos eléctricos como el maquinado de descargas eléctricas, el pintado electrostático, las formaciones de Lichtenberg y otros grandes procesos de excavación y deposición con arcos eléctricos a gran escala. Estos procesos no sólo resultan familiares para físicos del plasma como C.J Ransom, en un universo eléctrico ofrecen también una posible nueva dirección de investigación para nuestro entendimiento de los principales rasgos topográficos de la Tierra.

Los lentos y continuos principios uniformitarios no tienen por qué limitar el estudio del registro paleontológico a unas cuantas herramientas de actividad volcánica, erosión eólica, sedimentación de agua y algún impacto ocasional de asteroides. A la luz de los descubrimientos científicos y tecnológicos más recientes y en la gran tradición del fundador de la paleontología, Georges Cuvier, que invitó a las leyendas y mitos nativos a aclarar nuestro entendimiento de la historia de la Tierra, podemos empezar a preguntarnos si no hay demasiadas cosas que no sabemos sobre la extinción y fosilización de la megafauna y los dinosaurios.

Una posibilidad es que la fosilización sea de hecho instantánea. Bajo condiciones de poderosas descargas eléctricas un elemento (como carbono) puede ser transmutado en otro (como silicio). La transmutación eléctrica a baja temperatura ha sido observada en laboratorio, aunque esa información se ha divulgado poco y se ha ocultado al público. En cuanto a las capas estratigráficas en las que se encuentran los fósiles, ¿Sería posible que hubieran sido depositadas más deprisa, en una especie de efecto de chisporroteo empleado en modernas aplicaciones de nanotecnología?

Por último, el físico Wal Thornhill observó en una entrevista sobre la datación de carbono: “Creo que el problema de la datación radiactiva es que asume el modelo uniformitario de que los elementos radiactivos fueron creados en algún momento concreto de la temprana formación del sistema solar, y que desde entonces han estado sometidos a un lento proceso de desintegración. Bajo la teoría eléctrica, los elementos se están formando continuamente en estas descargas y cuando se producen descargas interplanetarias, tiene lugar la transmutación de elementos y se crean radioisótopos”.

Puede que las teorías convencionales sobre fosilización acaben siendo consideradas incompletas y que se sugieran nuevas hipótesis. Los mitos señalan en la dirección de una repentina preservación mediante descargas eléctricas masivas, en un pasado reciente (en términos geológicos) de nuestros sistema solar.

Paulina West (extraído de un artículo en ancientdestructions.com)

Traducido por Ignacio Amoroto


¿Señales de vida?

4 de octubre de 2013

El azufre es abundante en Marte.

“Mi hora casi ha llegado, en la que debo entregarme a las llamas sulfurosas y atormentantes.”

Hamlet: Acto 1, Escena 5

—William Shakespeare

Según la teoría del universo eléctrico, existe diversidad en la familia planetaria del sol porque fue creada en eventos de descargas eléctricas. Un planeta gaseoso gigante o una estrella enana marrón eyectaron los planetas rocosos porque las inestabilidades del plasma dentro del cuerpo parental hicieron que se sobrecargara, de forma similar a un cortocircuito dentro de su estructura.

En la visión convencional conocida como hipótesis nebular, después de que las estrellas se condensen a partir de una nube difusa, los restos de gas y polvo que no han sido absorbidos por la nueva estrella giran a su alrededor, atrayendo más restos, hasta que estos también condensan, pero esta vez formando planetas. Se dice que nuestro propio sistema solar fue creado de esta manera hace miles de millones de años.

Como se ha discutido en previas Imágenes del día, cuando una estrella está sometida a un estrés eléctrico extremo puede sufrir un proceso conocido como “fisión estelar”, de forma que su superficie aumenta, absorbiendo la carga adicional. Cuando ocurren estas divisiones se pueden formar gigantes gaseosos, luego objetos planetarios más pequeños, después lunas, asteroides etc. Si asumimos que los principios fundamentales de la teoría del universo eléctrico son ciertos, este método de alumbramiento es una alternativa creíble a los problemas asociados con la hipótesis nebular.

Las descargas eléctricas estelares son también eficientes clasificando elementos según sus velocidades críticas de ionización, lo que puede ayudar a explicar por qué los planetas no contienen las mismas proporciones de elementos. Las descargas de plasma también liberan neutrones que pueden formar elementos radiactivos de vida corta cuando bombardean núcleos más estables. Tales descargas son también lo bastante potentes como para provocar transmutaciones.

Ciertos compuestos sulfurosos se pueden encontrar en Marte. ¿Significa eso que la vida existió una vez en la ahora desolada y helada superficie? Dado que en la Tierra hay microbios capaces de metabolizar los sulfatos para convirtiéndolos en sulfuros, especialmente los compuestos isotópicos más ligeros, los investigadores sugieren que si se encuentran los mismos materiales en Marte fueron probablemente creados por bacterias.

Se ha encontrado azufre por todo el sistema solar. La sonda espacial Gallileo lo descubrió en las lunas de Júpiter Io y Europa. El Mars Exploration Rover Spirit también encontró varios depósitos en el planeta rojo. ¿Tiene algo que ver la electricidad con estas revelaciones?

A medida que la MER Spirit se desplazaba por una zona polvorienta en su ruta hacia “McCool Hill” en 2006, su rueda trasera se quedó atascada, haciendo que se arrastrara en vez de girar. La rueda bloqueada rozó el terreno descubriendo un suelo rico en sulfato de magnesio, comúnmente llamado “sal de Epsom”, un compuesto lanco y cristalino.

La mayor parte del azufre de Marte está vinculado a hierro y magnesio en forma de sulfatos que parecen indicar un “largo período de inmersión en agua”. Dado que convencionalmente se supone que Marte fue un planeta húmedo en algún momento de su pasado, los sulfatos ofrecían a los científicos planetarios una confirmación posible.

En Marte, los canales profundos, barrancos y otras estructuras se consideran restos de flujos de agua por la superficie, que la han erosionado de la misma forma en que se cree que el agua erosiona nuestro planeta. Se ha propuesto que hace millones de años hubo océanos de agua, de forma que los compuestos químicos que en la Tierra se forman en presencia de agua debieron formarse en Marte de la misma manera.

Desde estas páginas se ha sugerido muchas veces que arcos eléctricos pudieron esculpir lo que vemos en Marte. El Valles Marineris, Olympus Mons, el enorme cráter de 900 kilómetros de diámetro de Argyre Planitia, los montículos en terrazas de Arabia Terra así como ambos polos marcianos, son un fuerte apoyo para la teoría de las descargas eléctricas.

En otros artículos se ha propuesto que las mismas potentes descargas eléctricas sobre Marte pudieron transmutar el silicio en hierro y transformar capas de roca de dióxido de silicio en los extensos campos de esférulas de hematita esparcidos por el paisaje.

Dado que los arcos eléctricos son capaces de tales efectos de transmutación, se ha sugerido también que la luna eléctricamente activa de Júpiter, Io, ha experimentado la transmutación de oxígeno del agua helada a azufre, resultando en los gigantescos “volcanes” de azufre que llenan su superficie. En realidad, según los proponentes del universo eléctrico, los “volcanes” de Io son los puntos de contacto donde la esfera de plasma de Júpiter completa su circuito eléctrico con su luna.

El azufre de Marte podría proceder de una causa similar, sin necesidad de formas de vida microbiana. Marte carece de envoltura de plasma que lo proteja de la radiación del viento solar. En vez de eso, las corrientes eléctricas del sol llegan directamente. Si esas corrientes eran más potentes en el pasado, todos los compuestos químicos que han sido atribuidos al agua pudieron aparecer cuando el flujo de corriente pulverizó los materiales, comprimiéndolos en zonas de pinzamiento, exponiéndolos a intensos campos de fuerza magnética y por último depositándolos en capas después de un rápido chisporroteo catódico.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


La danza de Dione

 3 de octubre de 2013

Dione presenta algunas características peculiares que podrían indicar actividad de fuerzas eléctricas.

Recientemente la sonda Cassini-Solstice sobrevoló de cerca la luna Encelado. Como se exponía en la Imagen del día del 3 de mayo de 2012, las brillantes plumas que emanan de la luna de 500 kilómetros son probablemente resultado de su conexión eléctrica con el planeta gaseoso gigante Saturno. En el mismo día, la Cassini también pasó cerca de Dione, otra de las enigmáticas lunas de Saturno.

La misión, que antes se llamaba Cassini-Huygens, fue lanzada desde Cabo Cañaveral el 15 de octubre de 1997. Pocos recuerdan ahora las críticas del público contra la misión. Hubo varios intentos ciudadanos de detener el lanzamiento debido a los 33 kilogramos de plutonio que suministran energía eléctrica a la sonda. Dado que había habido fallos de otros vehículos de lanzamiento, se temía que una explosión en el cohete Titan IV-B esparciera la radiación por muchos cientos de kilómetros cuadrados en el sur de Florida.

Sin embargo el lanzamiento se llevó a cabo sin problemas, y después de varios años el vuelo de Cassini entró en órbita alrededor de Saturno el 1 de julio de 2004. Unos meses después, Cassini soltó la sonda Huygens que descendió en paracaídas hasta la superficie de la mayor luna del sistema solar, Titán.

En los últimos ocho años, Cassini se ha acercado a varias lunas de Saturno, entre ellas Dione. Esta vez la sonda observó Dione desde una distancia de unos 8.000 kilómetros, pero ha llegado a estar a 67 kilómetros en acercamientos anteriores.

El diámetro mayor de Dione es de 1.123 kilómetros. En comparación, el diámetro de la Luna terrestre es de 3.475 kilómetros, así que Dione se encuentra entre las lunas de tamaño medio del sistema solar. Japeto, Rea y Tetis son similares en tamaño, igual que las lunas de Urano, Ariel, TItania y Oberón.

Las primeras imágenes de Dione revelaron una luna cuya superficie parecía dominada por brillantes “mechones” que la rodeaban. Posteriormente, cuando se recibieron imágenes de mayor resolución, se descubrió que los mechones eran profundos barrancos y zanjas que dividían grandes cráteres y se extendían por cientos de kilómetros. Los especialistas de la misión siguen sorprendidos por el grado de “fracturación” que presenta la luna, aunque algún tipo de falla debido a la actividad tectónica continúa siendo su mejor apuesta.

Según un comunicado de prensa del 2 de marzo de 2012, se han detectado moléculas de oxígeno ionizado en Dione. Esto significa que Dione, igual que la luna de Saturno Rea, posee una atmósfera muy enrarecida. Los científicos planetarios especulan que el oxígeno procede del impacto de iones de viento solar sobre el agua helada en ambas lunas, que provoca su descomposición en hidrógeno y oxígeno ionizado.

Dione también comparte con sus hermanas Tetis y Encelado la característica de lanzar partículas cargadas hacia la estructura de anillos de Saturno. Existen indicaciones de que Dione contribuye también al plasma atrapado dentro de la magnetosfera de Saturno. Jim Burch, del Southwest Research Institute usó datos del espectrómetro de plasma de Cassini (CAPS) para comprobar que los electrones de plasma eran emitidos desde Tetis y Dione.

En la hipótesis del universo eléctrico, las partículas cargadas de Dione (y de Tetis) se deben a descargas de plasma que expulsan material al espacio, en la misma forma en que la luna Io de Júpiter añade plasma de azufre al toroide magnetosférico alrededor de Júpiter. Parece probable que las condiciones en el pasado fueron mucho más energéticas, formando la actual abrupta orografía de Dione.

Los barrancos y cañones corren paralelos entre sí. Tienen afilados bordes y comienzan repentinamente, sin presentar aspecto de erosión gradual. Presentan cañones laterales que salen a 90 grados y cráteres a lo largo de su recorrido, a menudo en cadenas. Los cráteres son poco profundos, sin escombro a su alrededor y con picos centrales.

Las lunas de Saturno orbitan dentro de su esfera de plasma e intercambian energía eléctrica entre sí, así que la electricidad debe ser tenida en cuenta cuando observamos morfología inusual. Proyectar fuerzas geológicas terrestres y el lento proceso de erosión sobre otras lunas y planetas es un enfoque erróneo. El viento y la lluvia erosionan nuestro planeta y supuestamente crean cañones y valles. Donde no existe lluvia ni viento, como en Dione, ¿cómo puede darse esa topografía única y de aspecto joven? ¿Deberíamos entonces preguntarnos si la Tierra ha sido esculpida sólo por el viento y la lluvia?

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Supervientos galácticos

2 de octubre de 2013

Filamentos radiales dentro de las galaxias las identifica como fenómenos de plasma.

“Si un hombre no sabe a qué puerto quiere llegar, ningún viento le es favorable”.

—Séneca

La galaxia irregular M82 —también conocida como galaxia del Cigarro— forma pareja con la galaxia de Barnard M81 en la constelación de la Osa Mayor. M82 también es referida como una “galaxia starbust”, porque se cree que forma estrellas a un ritmo 1 veces mayor que la Vía Láctea. Se dice que la rápida formación estelar ha afectado dramáticamente a M82. Los llamados “vientos estelares” de nuevas estrellas y las ondas de choque de supernovas han provocado que el hidrógeno y nitrógeno calientes (con temperaturas de más de 10 millones de grados Kelvin) se extiendan desde el núcleo galáctico a lo largo de varios miles de años luz.

Según los principios de la teoría del universo eléctrico, la evolución galáctica puede ser explicada en términos de descargas de plasma a gran escala que forman ruedas giratorias de filamentos coherentes. Las estrellas de las galaxias tienden a agruparse en largos arcos, como las cuentas de un collar, uno de cientos de misterios que la cosmología convencional debe confrontar. Ninguna teoría basada sólo en la gravedad puede explicar la formación de estrellas en general, pero las espirales barradas y los tremendos remolinos elípticos que se agrupan en cúmulos de un millón de años luz se encuentran más allá de cualquier definición convencional.

Cuando el plasma se mueve por una nube de gas o polvo, la nube queda ionizada y fluyen corrientes eléctricas. Cuando la electricidad fluye por cualquier sustancia, forma un campo magnético. Un aspecto del magnetismo en el plasma es que crea lo que a veces se llama “cuerdas de plasma”. Los campos magnéticos rodean el plasma confinándolo en un sistema coherente conocido como corriente de Birkeland.

En artículos previos de la Imagen del día, hemos observado que muchas estructuras del universo son activas fuentes de energía, como M82. En ocasiones dichas galaxias expulsan materia cargada desde sus polos. Los cosmólogos de plasma saben desde hace mucho que los lóbulos ionizados que se extienden muy por encima de los polos de las “radio” galaxias, son indicadores de actividad eléctrica.

Prácticamente todo cuerpo en el universo presenta algún tipo de filamentación. Las colas iónicas de los cometas son filamentarias. Las nebulosas planetarias se unen en redes intricadas. Las estrellas de Herbig-Haro y las galaxias energéticas emiten jets que se resuelven en trenzas. Los brazos espirales de algunas galaxias parecen pilosos, con hebras de material extendiéndose desde ellos.

Todo elemento en un circuito galáctico radia energía, y debe ser activado por su conexión con circuitos más grandes. El alcance de esos grandes circuitos está indicado por la observación de que las galaxias se presentan en cadenas.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


El desierto helado de Titán

1 de octubre de 2013

¿Cómo se pueden formar dunas en un ambiente “húmedo de hidrocarburos”?

Formaciones de dunas han sido descubiertas en cuatro localizaciones en el sistema solar: la Tierra, Marte, Venus y Titán. En un caso, la media de temperaturas oscila entre 15 y 17 grados centígrados con un entorno rico en agua líquida. En otro caso, la media de temperaturas es de menos 50 grados centígrados y sin agua líquida en absoluto, mientras que una media de 460 grados centígrados sobre un planeta escaldado por la lava constituye el tercer escenario.

La media de temperatura en la superficie de Titán es de menos 180 grados centígrados. Hace tanto frío que de haber agua sería más bien como roca y no contribuiría en absoluto a la química del mundo helado. ¿Qué fuerza puede crear patrones de finas partículas apiladas en montones regulares, algunos de cientos de metros de altura, a pesar de la disparidad en los entornos?

En Titán, las llamadas “dunas” son bastante grandes, siendo observables desde la sonda Cassini a miles de kilómetros de distancia. También están bien definidas, casi como ondas de aspecto sólido que pasan por encima de cráteres y alrededor de lo que en Marte llaman “yardangs”. Las dunas parecen seguir el prevalente patrón de viento que en Titán que sopla a sólo 8 kilómetros por hora, pero también presentan algunas características inusuales que podrían indicar que no son generadas por el viento en el sentido convencional.

Muchas de las dunas parecen huellas dactilares —tienen espirales y arcos que se cruzan con otras ondulaciones en disposición perpendicular, y presentan un aspecto casi idéntico al de los campos de dunas que se encuentran a lo largo de la costa de Namibia.

En la Tierra, las dunas se encuentran sólo en los sitios más áridos. Los granos de arena y polvo deben ser capaces de deslizarse unos sobre otros para que las dunas se amontonen y se desplacen por el paisaje. Normalmente se requieren fuertes vientos para mover la arena. En algunos sitios, como el desierto Simpson de Australia, las dunas de arena se han quedado inmóviles y fosilizadas, aunque cubren miles de kilómetros cuadrados. Lo que depositó la arena allí fue incapaz de volverla a mover, así que se han incrustado, las plantas las han colonizado y se han formado barrancos.

Los miembros del equipo de la misión han especulado que Titán tiene “humedad” de hidrocarburos. De hecho, cuando la sonda Huygens aterrizó en Titán, se hundió ligeramente en un material blando. Los científicos planetarios de la NASA lo describieron como “similar a nieve húmeda” o “arcilla blanda”, o más significativamente “arena seca”. Había metano detectable en el área alrededor de la sonda, pero se disipó rápidamente —presumiblemente debido al calor emitido por la sonda. En un entorno frío tan extremo, la temperatura de un cubo de hielo sería equivalente a la del agua hirviendo.

Si Titán fuera húmedo, a pesar de su baja gravedad, los vientos (en realidad simples brisas suaves) no serían capaces de acumular material en largas dunas. Cualquier humedad haría que el polvo se volviera pegajoso y los granos más grandes quedarían varados en barro. Con velocidades del viento tan mínimas como las registradas por la sonda Huygens, parece razonable proponer que Titán es seco, a pesar de las afirmaciones de la NASA de que hay “lagos” de etano y metano líquido en su superficie.

Así que si Titán está seco y hay cráteres con bordes plegados y anchos fondos llanos (a menudo con más de una hilera o cuenca concéntrica), fracturas paralelas, grandes domos similares a los de Venus y figuras de Lichtenberg (llamadas canales de ríos por el equipo de Cassini) grabadas en su terreno, tal vez se pueda encontrar una explicación mejor para lo que le ocurrió a la luna de Saturno, del tamaño de un planeta, si consideramos el caso de Marte.

En Marte las dunas han sido identificadas con arcos eléctricos. Cuando las descargas excavaron material de los estratos, lo levantaron a lo largo de la trayectoria del flujo de corriente desde donde cayó, formando lo que llaman “rachas de viento”. El polvo en Marte está probablemente cargado, de modo que las partículas se atraen o repelen entre sí, según su polaridad. Por tanto se alinearán de forma similar a como se alinean las virutas de hierro con el campo magnético de un imán. Es posible que éste sea también el mecanismo detrás de las estructuras de dunas de Titán.

En las latitudes ecuatoriales de Titán hay un gran “mar de arena” llamado Belet. Si, al igual que la Tierra, Venus y Marte, representa los fragmentos de estratos de roca que fueron destruidos por la actividad de descargas eléctricas y luego depositados iónicamente en masas de arena mayores que el estado de Michigan, ése es probablemente el origen de las dunas y las líneas de fino polvo.

También se han descubierto líneas y dunas en Venus. La mayoría de las veces están asociadas con cráteres y barrancos sinuosos; y los bordes de ambas formaciones están a menudo cubiertos de polvo de color oscuro o claro. Las dunas de Titán son tan similares que puede que se encuentren “arándanos” u otros guijarros y piedras esféricas si alguna sonda tipo rover se posa algún día allí.

Seco, frío, cubierto de barrancos sinuosos, cráteres gigantescos, una topografía caótica, y riscos de miles de kilómetros de polvo apilado de 500 metros de altura, Titán es un ejemplo más de devastación catastrófica de la familia solar en el pasado reciente.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Universos isla

30 de septiembre de 2013

Los campos magnéticos galácticos fueron descubiertos hace más de 50 años.

Los astrónomos siguen haciéndose preguntas básicas sobre las galaxias: ¿Qué genera sus campos magnéticos? ¿Qué da a esos campos su forma y su fuerza?

Los investigadores que usan las últimas simulaciones de ordenador creen haber encontrado las respuestas. Gas frío que cae hacia las galaxias, explosiones de supernovas, nacimiento de nuevas estrellas y la energía rotacional de esas galaxias es lo que crea los campos. Sin embargo omiten otros factores en sus ecuaciones, ya que los modelos no son capaces de predecir los campos observados en varias representativas galaxias espirales.

¿Cómo observan los científicos los campos magnéticos extrasolares? George Ellery Hale fue el primero en trazar el campo magnético del sol usando el “efecto Zeeman”, o cambio en la posición de las líneas de Fraunhofer que aparecen en los espectrogramas del sol. Los espectros ópticos indican qué compuestos químicos se pueden encontrar en el sol, así como en otras estrellas. Al separar la luz estelar en sus componentes, como hace un prisma con la luz blanca, las líneas oscuras en sitios específicos ofrecen una forma de determinar los elementos constitutivos de una estrella.

En presencia de un campo magnético, los elementos producen líneas espectrales que se dividen y ocupan posiciones diferentes. Esos cambios en posición son llamados efecto Zeeman. No resulta sorprendente que el contorno del campo magnético que rodea a las estrellas, así como los que se ven alrededor de las galaxias, sigan sin ser explicados por quienes se aferran a una visión de consenso. En la fuente de conocimiento de la que beben no hay entidades eléctricas que ofrezcan un origen de ese magnetismo.

En su lugar, se discute “la formación de estrellas reduciendo la energía turbulenta”, “la eyección de gas” y “la velocidad a la que surgen los campos magnéticos ordenados a partir de otros aleatorios”. Ni el electromagnetismo, ni los campos eléctricos, ni los efectos de motor-generador son incluidos en sus cálculos.

Los campos magnéticos en el espacio pueden ser detectados más fácilmente que las corrientes eléctricas, así que los astrónomos modernos creen que los campos son fragmentos “primordiales” dejados por el big bang. Se basan en esa conclusión para explicar cómo se formaron las estructuras que constituyen el universo.

El hecho de que cargas en movimiento constituyen una corriente eléctrica que puede generar campos magnéticos se conoce desde los días de Michael Faraday. Sin embargo, la falta de conocimiento a menudo significa falta de visión. Como se ha comentado previamente, las partículas cargadas en movimiento constituyen una corriente eléctrica, y esa corriente está envuelta en un campo magnético. Cuando más partículas cargadas se aceleran en la misma dirección, el campo se hace más fuerte. Esa es una idea familiar para los ingenieros eléctricos, pero cuando los astrónomos encuentran cargas en movimiento en el espacio, se sorprenden y se refieren a ellas como “vientos” u “ondas de choque”.

Hay algo más que tampoco consideran los investigadores cuando intentan explicar la estructura del universo y es que para que partículas cargadas se muevan, tienen que moverse en un circuito. Los eventos energéticos no pueden explicarse sólo por condiciones locales. Hay que considerar los efectos de todo un circuito. Por esa razón, mientras la visión científica de consenso en el mundo entero permite sólo “islas” aisladas en el espacio, el universo eléctrico enfatiza la conectividad con una red eléctricamente activa de “líneas de transmisión” compuestas por filamentos de corrientes de Birkeland.

Los filamentos se expanden y explotan, lanzando plasma que puede ser acelerado hasta velocidades cercanas a la de la luz. Los Jets de los extremos opuestos de una galaxia terminan en nubes energéticas que emiten frecuencias de rayos X. Estos fenómenos están basados en la ciencia del plasma y no en la cinética de gases, gravedad o física de partículas. Los astrofísicos ven los campos magnéticos, pero no la electricidad subyacente, así que son incapaces de explicarlos.

Los astrónomos mantienen que las galaxias son nubes de gas de hidrógeno y polvo intergaláctico que fueron apelmazadas por la gravedad hasta que se congregaron en resplandecientes fuegos termonucleares. La comunidad convencional propone también que la mayoría de las galaxias contiene agujeros negros de increíble magnitud. Son esas “fuentes de punto gravitacional” las que hacen girar a las galaxias, las que provocan los jets de rayos gamma y rayos X que se extienden a lo largo de miles de años luz, así como la formación de los “lóbulos de radio”, más grandes que la galaxia de la que surgen.

La teoría del universo eléctrico no se adhiere a la idea de galaxias que se condensan a partir de hidrógeno frío e inerte y motas de circonita no más grandes que una molécula. Así que, ¿qué son las galaxias?

En 1981, Hannes Alfvén dijo que las galaxias se parecen a uno de los inventos de Michael Faraday, el motor homopolar. Un motor homopolar es impulsado por los campos magnéticos inducidos en un disco circular conductor. El disco está montado entre los polos de un electroimán, haciendo que gire a una velocidad proporcional a la corriente que le llega.

Las galaxias se mueven en un circuito filamentario de electricidad que fluye por el cosmos de principio a fin. Vemos los efectos de esos campos electromagnéticos que permean el espacio. La electricidad se organiza a sí misma dentro de masas de plasma a veces más grandes que cúmulos galácticos. El plasma está compuesto primordialmente de átomos neutros, pero también están presentes electrones libres, protones y otras partículas cargadas.

La energía eléctrica primordial es órdenes de magnitud más potente que la gravedad. Las “cuerdas de plasma” que componen las corrientes de Birkeland, se atraen entre sí en la distancia con una relación lineal, de modo que las corrientes de Birkeland son los atractores más poderosos de larga distancia del universo. Las corrientes eléctricas que fluyen por el plasma polvoriento mantienen los campos magnéticos detectados en estrellas y galaxias.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


¿Recuerdos fangosos?

27 de septiembre de 2013

Muchas culturas recuerdan un período de frío insoportable que asocian con una era mítica distante de “creación”, cuando el sol no brillaba aún ni se había obtenido el fuego.

Tales narraciones no son sorprendentes en latitudes altas, como las sagas vikingas de Islandia, pero presentan un enigma paleoclimático en otros sitios.

Por ejemplo, los cheroquis (originarios del Tennessee), que debían estar bastante acostumbrados a extremos climáticos, afirmaban que el primer fuego estuvo confinado a un árbol especial —probablemente un axis mundi— en una época de frío persistente:

“Al principio no había fuego, y el mundo estaba frío, hasta que los Truenos (Ani’-Hyûñ’tikwalâ’ski), que vivían arriba en Galûn’lati, enviaron sus rayos y pusieron fuego en el fondo de un árbol sicomoro hueco que crecía en una isla… Esto fue hace mucho tiempo… pero todavía no había fuego, y el mundo estaba frío…”

Al final, seres míticos consiguieron el fuego. Mientras tanto, en latitudes tropicales, los mayas quiché (Guatemala) narraban que sus primeros antepasados fueron vencidos por circunstancias de lo más peculiares para América central.

“Después de aquello comenzó un gran diluvio que apagó el fuego de las tribus. Y el granizo cayó con fuerza sobre todas las tribus, y sus fuegos fueron apagados por el granizo. Los fuegos no volvían a encenderse… Y así de nuevo llegaron las tribus, ateridas por el frío. El blanco granizo era denso, la tormenta oscura y los cristales blancos. El frío era inimaginable. Estaban simplemente abrumados. Debido al frío, todas las tribus se arrastraban, sobreviviendo apenas…”

Y el pueblo bibbulmun (extremo suroeste de Australia) se refería al “Tiempo de sueños” del tiempo “ancestral” (Demma Goomber) como los “tiempos Nyitting, los fríos, fríos tiempos de antaño”. Como dice el nombre, los bibbulmun calificaban esta era pasada como dominada por un frío sin precedentes —y consecuentemente por un modo de vida salvaje.

“En aquel tiempo lejano, Australia no era tan cálida y agradable como lo es hoy. Era fría y oscura, y grandes glaciares de hielo cubrían muchas de sus montañas y valles… “los tiempos fríos y helados (nyitting) de hace mucho, mucho tiempo”. Ahora, en un país helado hay que tener fuego, pero hubo un tiempo en el que el pueblo bibbulmun no tenía fuego, y tenían que comer su carne cruda y beber la sangre de los animales que mataban para calentar sus cuerpos”.

El tema de una época fría encaja con el concepto de “oscuridad primordial” que por todo el mundo se cuenta que precedió a la formación del actual entorno natural. Otro motivo asociado es que la tierra embrionaria estaba excesivamente embarrada y húmeda, una consecuencia necesaria de la supuesta inmersión original de la tierra en las aguas primordiales. Además, la tierra húmeda está a menudo vinculada con las consecuencias del diluvio y la primera aparición de los seres humanos y del sol. Aunque los académicos nunca parecen haber compilado el material y menos aún haberlo considerado, la literatura está llena de ejemplos. Veamos una selección:

El geógrafo griego Pausanias (aprox. 110-180 d.C) parece haber aceptado que “fue mediante el calentamiento de la tierra en la antigüedad, cuando aún estaba mojada y saturada de humedad, que el sol creó a los primeros hombres”. Los yorùbá (Nigeria) contaban que “el mundo era todo barro, y poco habitable” después del diluvio:

“… en el comienzo el mundo era todo pantanoso y acuoso, un lugar desolado. Por encima estaba el cielo, donde O´l-orun, el Señor del Cielo, vivía junto con otras divinidades. Los dioses bajaban a veces para jugar en el páramo desolado… pero todavía no había hombres porque no había terreno sólido”.

Los zuñi (Nuevo Méjico) recuerdan una era mítica “en la que la tierra estaba blanda”. Los keres (Santa Ana y Santo Domingo, Nuevo Méjico narraban: “El mundo seguía húmedo y blando hasta que el sol, padre de los dioses Gemelos de la Guerra, lo secaron y lo hicieron habitable”. Los diné (región Four Corners) coincidían: “Al principio la tierra estaba cubierta de agua y era un lugar húmedo y desagradable…” En una tradición de los arikara (Dakota), la población de los primeros hombres en la tierra no tuvo éxito debido a la humedad de la tierra después del diluvio: fueron “situados… en la tierra con un crujido, y como la tierra estaba todavía húmeda por el agua que la había cubierto, todos se hundieron en el terreno blando”. Según los mayas quiché, la superficie de la tierra no se secó hasta que salió el primer sol, que era tremendamente caliente:

“Y entonces la superficie de la tierra fue secada por el sol. El sol era como una persona cuando se reveló. Su rostro estaba caliente, así que secó la superficie de la tierra. Antes de que el sol saliera estaba oscuro, y la superficie de la tierra era barro antes de que el sol saliera.”

Los barkindji (oeste de Nueva Gales del Sur, Australia) conservaban la creencia de que “las rocas eran blanda”. Los kogi (Colombia) contaban: “al amanecer el universo seguía “blando”, “húmedo como la arcilla…” Y los nivaklé (Paraguay y noroeste de Argentina) narraban que al principio la tierra “estaba todavía blanda como la cera y pegajosa… la tierra seguía blanda, el agua acababa de secarse y el sol todavía no había salido… Después de dos días el sol salió. La tierra empezó a endurecerse cada vez más porque el sol había salido. El primer día el sol salió y comenzó a secar un poco, pero a media que la luna brillaba cada vez más, la tierra se fue haciendo más dura… Cuando la tierra hubo cambiado, el sol salió dos días después y empezó a secar la tierra”.

En todo caso, la extensión del recuerdo cultural de un tiempo en que la Tierra estaba oscura, fría y mojada podría encontrar una explicación elegante en las condiciones del final de la última glaciación, cuando la extensa cubierta de hielo había empezado a fundirse en muchos sitios, pero las temperaturas permanecían bajas y la luz del sol era inestable. Naturalmente hay que añadir la observación de que la “tierra” y la “gente” en las historias míticas no siempre deben ser tomadas en forma literal: en algunos casos, la “tierra” recién creada y sus habitantes parecen referirse a una estructura discreta y compleja que aparece en el cielo, posiblemente compuesta de plasma. Mientras ésta seca las aguas, forma parte del mismo tejido mítico que el material citado anteriormente, y no es necesariamente contradictorio.

En cualquier caso, el vínculo con el final de la “última era glacial” llevaría a asignar 10.000 o 15.000 años a estos mitos. Este intervalo de tiempo parece mucho más razonable que la reciente opinión del indólogo de Harvard Michael Witzel de que los mitos de creación se remontan a hace 40.000 o 100.000 años. Sin duda una antigüedad de tal magnitud es mucho más cuestionable. ¿Cuándo se impondrá la evidencia de una mitogénesis reciente?

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


Que llueva

26 de septiembre de 2013

El flujo eléctrico externo influye el clima de la Tierra

Según un reciente comunicado de prensa, diez años de análisis de datos han revelado que la altura de las nubes cambia con el tiempo en respuesta a un campo eléctrico generado por “tormentas globales”. Aunque el campo eléctrico de la Tierra entra en la discusión y se menciona la carga eléctrica de las pequeñas gotas de agua, los investigadores admiten que hay fuerzas misteriosas en juego.

Frecuentemente se cree que el clima en la Tierra es impulsado por la influencia térmica del sol sobre la atmósfera. A medida que rotamos bajo nuestra estrella primaria, los gases y el polvo absorben la radiación solar en distinta medida y en diversos grados.

Cuando alguna región en concreto se calienta, el aire se expande y pierde densidad, creando una zona de relativa baja presión. El aire más frío, al ser más denso, fluye naturalmente hacia el fondo de la región cálida de baja presión, provocando la formación de una célula de convección en rotación ascendente. Se cree que la mayoría de los sistemas climáticos de la Tierra se basan en esa simple explicación cinética: el viento sopla cuando el aire más frío y denso fluye hacia el aire más cálido y volátil.

Sin embargo los iones atraen agua en la atmósfera, en vez del proceso que comúnmente se describe de las motas neutras de polvo que forman las gotas mediante condensación. El polvo en el aire se queda cargado, haciéndolo más atractivo para el vapor de agua.

La electricidad del sol acelera a lo largo de enormes corrientes de Birkeland formando un circuito que conecta el sol con nuestro planeta. Como la Tierra está inmersa en el circuito del sol, tiene un campo eléctrico vertical aéreo de entre 50 y 200 voltios por metro.

Las moléculas de agua en la atmósfera son pequeños dipolos eléctricos y son atraídas por otras moléculas de agua, así que se agrupan y se alinean con el “campo de buen tiempo”. Las gotas de agua polarizadas están sometidas a un campo eléctrico de levitación entre la ionosfera y el suelo. La altura de las nubes cambia naturalmente en respuesta a variaciones en el campo eléctrico terrestre. Las tormentas globales no son la causa de ese campo, son un efecto del mismo: las nubes cortocircuitan el aislamiento atmosférico por encima de una altura de muchos kilómetros. Los vientos verticales en las tormentas son impulsados sobre todo eléctricamente.

En septiembre de 2005 se confirmó una premisa importante de la teoría del universo eléctrico: el tiempo atmosférico en la Tierra está conectado eléctricamente con la ionosfera. Como la electricidad siempre fluye en un circuito, si la ionosfera se conecta con la magnetosfera de la Tierra, se conecta también con los circuitos del sistema solar.

La ionosfera está conectada con el sol mediante filamentos trenzados de corriente eléctrica, de modo que los niveles inferiores de la atmósfera experimentan también la influencia del sol debido al nodo de circuito adicional que los conecta con la ionosfera. ¿Podrían estos circuitos eléctricos que vinculan la atmósfera con el sol tener algo que ver con el clima de la Tierra tanto a largo como a corto plazo?

Esto conduce a la idea más general de que todo el clima puede estar influenciado por la conexión eléctrica entre la Tierra y el plasma solar. La visión más general sólo ha empezado a ser considerada recientemente, así que se están realizando experimentos diseñados para verificar el efecto que tienen partículas cargadas sobre el tiempo atmosférico de la Tierra. Parece que están teniendo cierto éxito.

El físico del universo eléctrico Wal Thornhill escribió en 2004:

“Si la teoría convencional no consigue explicar las tormentas eléctricas, no puede ser empleada para desestimar los resultados de los experimentos de ionización. De hecho la teoría convencional presenta dudas sobre su básica plausibilidad. Los expertos meteorológicos tienen una visión limitada de la naturaleza eléctrica de la Tierra y de su entorno. El “enorme input eléctrico” está libremente asequible en la galaxia. Esa energía eléctrica galáctica impulsa los sistemas climáticos en todos los planetas e incluso en el sol.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Ciencia pétrea

25 de septiembre de 2013

Las cosas pueden estar grabadas en piedra y seguir siendo nebulosas.

Los petroglifos nos llegan sin subtítulos, y las más de las veces faltan pistas sobre su significado. Sin embargo, aunque pocas veces se consigue completa certidumbre, la búsqueda del significado del arte pétreo es tan legítima como cualquier línea de investigación en arqueología.

La imagen superior forma parte de la segunda mayor reserva de petroglifos en Europa después de Valcamonica (Italia). En el Vallée des Merveilles (sureste de Francia) hay unos 30.000 petroglifos grabados sobre las laderas meridionales y occidentales de Mount Bégo —un pico cuyo nombre parece basado en una palabra indoeuropea para “dios”. Las autoridades proponen una fecha aproximada del 3.000 a.C. para la actividad de los artistas, basándose en las herramientas agrícolas representadas, pero conceden que se trata de una suposición. Un límite máximo del 8.000 a.C. está fijado por la desaparición del hielo glacial en la zona.

La gran mayoría de los petroglifos del valle consiste en variaciones de los temas “corniformes” o de cuernos, bueyes de arado y alabardas, con connotaciones simbólicas que escapan a los modernos visitantes. La iconografía parece llena de simbolismo religioso, pero menos del 1% de la misma representa temas claramente cosmológicos o mitológicos. Unos pocos valiosos parecen relacionados con las inestabilidades de plasma vinculadas a los petroglifos por Anthony Peratt —unas pocas espirales y círculos concéntricos, “soles” circulares con radios o ruedas, un bastón de mano alargado con nudos a distintas distancias y coronado por un pájaro, el grupo llamado “escalera al paraíso” y la curiosa figura abstracta reproducida arriba.

Esta curiosa forma, descrita por las autoridades del parque como una “zona rectangular con apéndices curvos” o “con apéndices cerrados”, escapa a los intentos de explicación práctica o mundana. Salvo por el sólido rectángulo del centro, los apéndices presentan una sorprendente similitud con una categoría de petroglifos que Peratt denominó “pipetas”. Estas se corresponden con un estado en la secuencia de una intensa columna z-pinch, cuando los plasmoides apilados aparecen como barras aplanadas con focos brillantes a los lados:

“Cuando la pila de toroides está formada tanto por toroides planos como esferoidales, la radiación óptica es más brillante donde el plasma es más denso, es decir, cerca de los bordes de los toroides. Esto conduce a un petroglifo menos conocido pero también común conocido como “pipeta”… Las pipetas mostradas… presentan todas pares simétricos de “ojos”. Sin embargo, muchos petroglifos simplemente muestran el contorno de una pipeta sin indicar los puntos calientes u “ojos”.

Aunque el número total de plasmoides concatenados es típicamente 9, a menudo se ven sólo unos pocos. ¿Es posible que el artista anónimo de Mount Bégo pretendiera registrar una visión de actividad de plasma en la atmósfera de cuatro toroides apilados? Tal vez, pero entonces se plantea la pregunta de por qué tan pocos motivos del emplazamiento parecen relacionados con el mismo fenómeno.

Tal vez el lugar fuera un centro de peregrinación donde se combinaban ceremonias religiosas con la producción de petroglifos. Muchos temas favoritos podían ser tradicionales, transmitidos de generación en generación, mientras que en ocasiones se pudieran incorporar excepcionales imágenes del cielo, reforzando la santidad de la montaña. De hecho no es imposible que los motivos dominantes de “cuernos” y “alabardas” y el estado hueco de la montaña se relacionaran en última instancia con auroras intensas, pero esto sigue siendo sólo una conjetura.

La búsqueda de la inspiración original de los petroglifos sigue siendo un tema espinoso. Exhaustivos análisis de la topografía y de la distribución geográfica y cronológica de formas individuales podría conducir a cruciales progresos en nuestro entendimiento, pero este trabajo aún no se ha realizado. Por ahora, el enfoque más prudente es abstenerse de afirmaciones lapidarias, valorar cada emplazamiento y cada imagen en su propio contexto inmediato y restringir las comparaciones con hipotéticos plasmas atmosféricos a los casos no figurativos donde no existan explicaciones alternativas. Esto no es ciencia espacial, es ciencia pétrea.

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


La nebulosa del Aspersor de jardín

24 de septiembre de 2013

La opinión convencional afirma que una estrella en las últimas fases de su vida sufrirá violentas convulsiones a medida que disminuya su reserva de hidrógeno y las “cenizas” de elementos más pesados se acumulen en su núcleo.

Según la teoría prevalente, antes de que una estrella alcance la fase final de enana blanca en su evolución, experimenta un desequilibrio causado por la fusión de núcleos más pesados y eyecta enormes cantidades de materia —“mudando” sus capas exteriores. Se piensa que la nube en expansión de gas y polvo, o nebulosa, es iluminada por la estrella senescente de su centro, así que lo que los astrónomos detectan con sus instrumentos es esa luz reflejada.

Hay nebulosas de todas formas y tamaños: redondas, elípticas, con anillos entrelazados o con cilindros anidados. A veces tienen largos bucles y formas simétricas de reloj de arena, como en la imagen de Henize 3-1475 en lo alto de la página. Según las teorías convencionales, tales rasgos son resultado de ondas de choque o vientos estelares que soplan desde la estrella parental y chocan con el material más lento que tienen delante.

En el caso de la nebulosa del Aspersor de jardín, la inconfundible apariencia de filamentos entrelazados de corrientes de Birkeland es claramente visible biseccionando el centro de la imagen. La configuración general es la de un reloj de arena, con filamentos entrelazados. Las formas dentro de la nebulosa se corresponden con filamentos, hélices y pilares creados por descargas eléctricas en plasmas.

En el laboratorio, el plasma portador de corriente forma células separadas por finas paredes de carga opuesta llamadas dobles capas. ¿Podría tener lugar también la separación de cargas en nebulosas? Por todas partes en nuestro propio sistema solar abundan las estructuras celulares separadas por capas dobles: la heliosfera del sol, las comas de cometas y las magnetosferas planetarias son todos ejemplos de separación de carga en plasma.

Sin embargo, los astrónomos del ESO tienen una visión distinta: “Para producir un chorro se necesita algún mecanismo de boquilla. Hasta ahora estas “boquillas” teóricas permanecen ocultas por el polvo que oscurece nuestra visión del centro de las nebulosas planetarias”.

Una corriente eléctrica a través de una nube de plasma forma una capa doble a lo largo del eje de la corriente. La carga positiva aumenta a un lado y la carga negativa al otro lado de esa “cápsula”. Un campo eléctrico se desarrolla entre los lados, y si se aplica suficiente corriente, la cápsula brilla, de otro modo es invisible. Las corrientes eléctricas fluyen a través de las cápsulas. En la nebulosa del Aspersor de jardín se ven signos de esas cápsulas resplandecientes encerrando los filamentos.

Las cápsulas eléctricas que normalmente son invisibles son activadas por energía eléctrica de las corrientes de Birkeland en las que están inmersas. Fuerzas electromagnéticas extraen materia del espacio circundante en filamentos donde la mayor densidad de corriente hace que los “gases” nebulares brillen eléctricamente.

Las teorías astronómicas prevalentes no ofrecen un mecanismo que pueda formar nebulosas y sus emisiones energéticas. No saben cómo las estrellas “eyectan” sus capas exteriores ni cómo salen expulsados lóbulos de materia desde sus ejes polares. La razón de esa falta de entendimiento es que las nebulosas no están compuestas de gas inerte, frío o caliente, sino de plasma.

Según la teoría del universo eléctrico, las formaciones bipolares no son extrañas ni sorprendentes. Más bien son fácilmente explicables y esperadas. Desde las nebulosas a las galaxias, las configuraciones de reloj de arena son evidencia de corrientes eléctricas que fluyen por el plasma antes mencionado.

Stephen Smith

Traducido por Ignacio Amoroto


Disparos al sol

23 de septiembre de 2013

En el estudio de los mitos, la cuestión de las metáforas presenta muchos retos.

¿Cuándo es un “sol” literalmente el sol cotidiano y cuándo es una metáfora de alguna otra luz brillante en el cielo? Las reglas estrictas son arriesgadas y cada tradición debe ser examinada en su propio contexto.

Un grupo de mitos que parece referirse a luminarias distintas al sol que nos es familiar es el tema transcultural del “disparo al sol”. En él, uno, dos o más “soles” son declarados insatisfactorios, a menudo por brillar demasiado, y son derribados por las flechas de uno o más héroes, dejando sólo en el cielo el sol actual.

En casos en los que el asalto provoca la fragmentación de la víctima, no hay duda de que el objeto no era el sol real. Tal es el destino de Ta-vi, “el dios-sol”, al provocar la ira de Ta-wats, “el dios-liebre”, en un mito de los ute (principalmente Utah y Colorado):

“Ta-wats se despertó muy enfadado y rápidamente decidió enfrentarse al dios-sol. Después de un largo viaje pleno de aventuras, el dios-liebre llegó a los confines de la tierra, y allí acechó larga y pacientemente hasta que al final el dios-sol salió y él le disparó una flecha a la cara, pero el intenso calor consumió la flecha antes de que llegara a su objetivo. Entonces lanzó otra flecha, pero también fue consumida, y otra más, y todavía otra más, hasta que sólo le quedó una en el carcaj, pero ésa era la flecha mágica que nunca fallaba su objetivo. Ta-wats la sujetó en su mano, alzó la punta hasta su ojo y la bautizó con una lágrima divina. Entonces la flecha fue lanzada y alcanzó de lleno al dios-sol en la cara, y el sol quedó reducido a mil fragmentos que cayeron a la tierra, provocando un gran incendio”.

Un referente solar es también menos probable en los casos en los que múltiples “soles” son atacados. Cuando se refieren a dos, se produce un solapamiento con el tema de los “dos soles rivales, uno de los cuales se convierte en el sol y el otro en la luna”. Así, los Karen (Myanmar) hablaban de “dos soles” que en una ocasión “llegaron”, “pero el calor era tan intenso que ningún hombre o animal podía soportarlo”. Para remediar esto, un hombre llamado Thye-kha “subió al valle del monte Ra-ko-sho y lanzó una flecha al rostro de uno de los soles, que dejó de dar luz y se convirtió en la luna, a la que Dios encomendó que gobernara la noche”. El otro, supuestamente, se convirtió en el sol actual.

Este argumento era también frecuente entre los nativos de Taiwán. Por ejemplo, los atayal (norte de Taiwán) contaban que una vez “dos soles circulaban alrededor del cielo, y no había separación entre el día y la noche. Uno de los soles era mucho más grande que el que hoy vemos, y hacía que el clima fuera extremadamente cálido. El calor abrasador hizo que las plantas empezaran a marchitarse y que los ríos comenzaran a secarse, lo que hacía imposible que crecieran los cultivos. La gente sufría mucho”. Al final, “El sol más grande fue cazado y sangre ardiente emanó de su herida”. La luna que vemos hoy es su resto y la distinción entre el día y la noche ha existido desde entonces. Un pueblo vecino, los bunun (originarios de la cordillera central) también recuerdan que “una vez hubo dos soles en el cielo. El calor era insoportable hasta que el antepasado de la tribu bunun subió a la cima del monte Jade y cegó uno de los dos soles, que ahora es la luna fría”.

Variantes del mismo tema del arquero celestial implican a siete o nueve “soles”. Este número sugiere que ninguno de estos mitos se originó con relación al sol y la luna actuales. Una historia de Mongolia sirve de ejemplo:

“Hace mucho tiempo se alzaron siete soles en el universo, y produjeron una ardiente sequía. La tierra se calentó terriblemente, los ríos y los arroyos se evaporaron, las plantas y los árboles se marchitaron. La gente y los seres vivientes sufrían por el calor insoportable, y los caballos y animales eran atormentados por la dolorosa sed. Era terriblemente difícil vivir o incluso sobrevivir. Sin embargo vivía entonces un arquero muy hábil, llamado Erkhii Mergen. Era un arquero excelente, que podía disparar con mucha habilidad y acertaba donde apuntaba. Un grupo de personas fue a verle y le pidió que cazara y destruyera los numerosos soles que se alzaban en el cielo… Entonces él dijo: “Alcanzaré a los siete soles con una flecha cada uno y los destruiré”. “Desde el lado este comenzó entonces Erkhii a disparar contra los siete soles, los que salían en fila desde el este al oeste por el cielo. Alcanzó y destruyó a seis de los soles con seis flechas… el último sol tuvo miedo del arquero y desapareció para ocultarse detrás de una montaña en el oeste… La gente dice que el último sol de este mundo tuvo miedo de Erkhii Mergen y se ocultó detrás de esta montaña, y es por esta razón que el día y la noche aparecen en sucesión”.

Al intentar explicar tales mitos se podrían considerar bólidos o impactos de meteoritos —ya que ambos presentan largos cuerpos vibrantes en solitario o en grupos que pueden explotar con violencia y causar incendios. Sin embargo tales eventos duran entre segundos y minutos y podrían no tener nada que ver con la primera instalación del sol y la luna en sus posiciones actuales. Esta impresión está fortalecida por posteriores variaciones del tema.

Algunas versiones asocian los problemáticos soles con una forma del axis mundi, como un árbol cósmico. Por ejemplo, en la mitología china la gigantesca morera (fú sang), enraizada en el Valle T’ang (agua caliente), era el lugar “donde se bañaban los diez soles”. “Esto es al norte de Hei Ch’ih. En las aguas hay un gran árbol con nueve soles en las ramas bajas y uno en lo alto”. “Cuando un sol llega al árbol, otro sale de él”. Un comentarista temprano añadió: “En lo alto del árbol jo hay diez soles, que parecen flores entrelazadas, iluminando hacia abajo”. En una ocasión los diez soles aparecieron en el cielo a la vez, produciendo un calor que amenazaba la vida en la tierra. El arquero Hòu Yi eliminó a todos excepto al sol actual. “En los primeros tiempos diez soles salieron juntos reduciendo la vegetación a cenizas”. “Yao ordenó a Yi que disparara a los diez soles, y él alcanzó a nueve”.

De manera alternativa, algunos asociaban este episodio de “estrellas fugaces” con la “separación del cielo y la tierra”, uno de los eventos definitorios en la mitología global de creación. Esto está ilustrado en una tradición de los dusun (oeste de Sabah, Malasia).

“Hace mucho tiempo, cuando el cielo estaba muy bajo, a sólo la altura de un hombre desde el suelo… el cielo estaba muy bajo. Entonces el hombre se enfadó mucho porque su mujer estaba enferma, y fabricó siete flechas de vidrio. A la mañana siguiente tomó su pipa de vidrio y fue al lugar donde sale el sol y esperó. Entonces había siete soles. Cuando salieron disparó contra seis de ellos y dejó sólo uno. Cuando el hombre disparó contra los soles… el cielo se alzó hasta su sitio actual, y cuando el hombre había disparado a los seis soles, el sol que quedaba, huyó asustado ascendiendo en el aire y se llevó al cielo con él”.

La inconsistencia interna entre relatos tan superficialmente absurdos de culturas históricamente no relacionadas, entremezclados con temas igual de enigmáticos como la “rivalidad entre el sol y la luna”, “el enlazado del sol” y los “soles inmóviles”, exige una explicación racional. Puede que sea aventurado, pero una solución posible es la que ofrece la hipótesis del físico de plasma Athony Peratt de una intensa aurora de alcance global en tiempos prehistóricos. Esta podría haber tomado la forma de pinzamientos atmosféricos de plasma desarrollando inestabilidades en forma de columna. Cada columna de Peratt habría comprimido unos nueve plasmoides superimpuestos. Normalmente sólo uno, dos o tres habrían aparecido a la vez en luz visible, pero en ocasiones extremas todos pudieron manifestarse al mismo tiempo, emitiendo una intolerable luz de radiación sincrotrónica. Aunque las columnas típicamente aparecerían inmóviles, algunas pudieron desplazarse por el horizonte.

Las “flechas de fuego” lanzadas hacia los plasmoides, la fragmentación de plasmoides individuales, los vínculos con el axis mundi, los devastadores incendios, la posición inmóvil indicada en algunas versiones, el ascenso del cielo y la aparición del sol y la luna reales tras la desaparición de la columna… todos estor motivos correlativos caen en su sitio en el mismo modelo atrevido. ¿La conclusión? La ionosfera y magnetosfera de la Tierra pudieron pasar por períodos de turbulencias extremas, de las cuales los humanos han conservado recuerdos frágiles pero persistentes.

Rens Van Der Sluijs

Traducido por Ignacio Amoroto


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